Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y Obras Franco-Carolingios

HUCBALDO (mediados del siglo IX – c. 930).

Cargos y oficios

 Monje de la abadía de San Amando (Saint-Amand-les-Eaux, Nord), compositor, poeta y hagiógrafo.

Trayectoria

Hucbaldo fue alumno de Milone, autor de una Vita Amandi, recibió forma­ción monástica y fue ordenado sacerdote de la abadía de San Amando en el 880. A los pocos años fue citado en Reims para ayudar a restaurar las escuelas diocesanas, pero para finales del siglo se encontraba otra vez en San Amando, donde pasó el resto de su vida ejerciendo de profesor, realizando labores de escribano, componiendo música y escribiendo. Redactó varias obras de di­versa índole, entre las cuales destacan aquellas que tratan temas musicales y las vitae de santos, donde queda patente su vasto conocimiento en torno a los autores grecorromanos y cristianos. De entre las seis hagiografías escritas por el monje, destaca la Vita sanctae Rictrudis Batissae Marcianensis, trabajo redactado en el 907, que biografía a una religiosa de origen vascón que vivió durante el siglo vil.

Hucbaldo relata que Rictrudis nació hacia el 614 en el seno de una familia notable y cristiana de origen vascón, dato que le sirve al religioso para repro­ducir brevemente la incorrecta explicación isidoriana en torno al pasado pre­rromano de los vascones, afirmando que antaño eran conocidos como vacceos —vaccaei— y su territorio como Vacceia en lugar de Wasconia. Siguiendo al obispo de Sevilla, el monje los califica de belicosos y paganos (Vit. Rictr. 5). Durante los siguientes pasajes, el autor se dedica a describir el contexto político en el que se conocieron Rictrudis y su futuro marido. La explicación parte de la muerte del rey Clotario II en el 629 y de la creación del reino de Aquitania por parte de su sucesor Dagoberto I para Cariberto, que era hermano suyo por par­te de padre. Hucbaldo narra que Cariberto amplió sus posesiones sometiendo Wasconia y que el obispo Amando, al ser castigado con el destierro por Dago- berto, eligió la citada región para cumplir su condena (Vit. Rictr. 6-7). A la muerte de Cariberto y de su hijo Childerico en el 632, sus posesiones fueron anexionadas por Dagoberto. El hagiógrafo menciona que fue en una de las expediciones militares dirigidas por el monarca contra los wascones cuando Adalbaldo, un noble franco cercano al rey, conoció a la joven Rictrudis (Vit. Rictr. 8-9). El encuentro tal vez sucediera durante la gran ofensiva que lanzó el rey Dagoberto sobre Wasconia en el 636, aunque también podría situarse en el mismo 632. Sea como fuere, Adalbadus y Rictrudis se casaron, a pesar de con­tar con la oposición de la familia de ella, y se fueron a vivir al norte de la Galia, donde tuvieron cuatro hijos (Vit. Rictr. 9-10). Años más tarde, quizá hacia el 652, Adalbaldo volvió a Wasconia por un asunto que desconocemos y, una vez allí, fue asesinado, tal vez por los familiares de su esposa que aún le guardaban rencor (Vit. Rictr. 11). Conmocionada ante tal suceso y tras resistir las presiones del rey para que volviera a casarse, Rictrudis, acompañada de sus tres hijas, dedicó su vida a la religión y llegó a ser abadesa del monasterio de Marchien- nes, donde murió en el 688. Según el hagiógrafo, la religiosa vascona mantuvo una muy estrecha relación espiritual con Amando de Maastricht, especialmen­te tras haber quedado viuda. A su muerte, Rictrudis, su marido Adalbaldo, su hijo Mauronto y sus hijas Eusebia, Clotsendis y Adalsendis fueron santificados (Huc. Vit. Rictr. 12-32).

En los pasajes donde se hace referencia a los vascones y a Vasconia, se pue­de apreciar que Hucbaldo es conocedor, al menos, de las Etimologías de Isidoro de Sevilla, de la Vita Amandi y de la Crónica del llamado Fredegario y/o de la Gesta Dagoberti. En su obra, el monje subordina el detalle narrativo al mensaje moral, pero, al contrario que otros hagiógrafos, muestra escaso interés por los milagros y se centra exclusivamente en el apoyo que ofrecen los santos en el ámbito espiritual a quienes los rodean. Heredero de una tradición hagiográfica fuerte y asentada, el religioso percibe la hagiografía como una herramienta indispensable dentro de la educación cristiana, ya que permite exponer los va­lores cristianos y dar lecciones morales a sus lectores. Tras su muerte, las vitae redactadas por Hucbaldo fueron muy valoradas, muestra de ello es el uso que se hizo de ellas en el campo de la enseñanza y en las liturgias de la iglesia carolingia tardía.

Obras

Hucbaldo Monaco Elnonensi, Vita sanctae Rictrudis Batissae Marcianensis. Acta Sanctorum, Mai 3, Paris; Roma: Victor Palmé, 1866, pp. 81-88.

McNamara, J. A.; Halborg, J. E., y Whatley, E. G. (trad. y ed. crítica en inglés), Sainted women of the Dark Ages, Durham-London: Duke University Press, 1992.

Bibliografía

Caro Baroja, J., «San Amando y los vascones», Príncipe de Viana, vol. 56, núm. 206 (1995), pp. 1031-1046.

Deug Su, I., «La “Vita Rictrudis” di Ubaldo di Saint Amand: un’agiografia intellettuale e i santi imperfetti», Studi Medievali, 31, 1 (1990), pp. 545-582.

Smith, J. M. H., «The hagiography of Hucbald of Saint-Amand», Studi Medievali, vol. 35, núm. 2 (1993), pp. 519-542.

— «The problem of female sanctity in Carolingian Europe», Past and Present, vol. 146, núm. 1 (1995), pp. 3-37.

Cita bibliográfica

Lanz, J. «Hucbaldo», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 208-209.

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