Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores de vasconia continental

HARISTOY HARISPURU, Pierre (Ayherre/Aiherra, Baja Navarra, 1 de marzo de 1833 – Ciboure/Ziburu, Labort, 23 de febrero de 1901).

Cargos y oficios

Historiador y sacerdote

Trayectoria

Pierre Haristoy nació en una familia de agricultores, en la casa Aiherra Borda de Ayherre/Aiherra. Al tratarse de una familia republicana, Haristoy tuvo que esconderse varias veces en casa del párroco Londaitz, del que tuvo la ocasión de conocer de primera mano la época de la Revolución francesa. Cuando comenzó a ir a la escuela, su padre desaprobó que el maestro, aun siendo cantor de la iglesia, leyera el semanal L’Ariel de Chaho.

Cuando cumplió los trece años ingresó en el colegio de frailes de La Salle de Hasparren/Hazparne. En su segundo año, Haristoy hacía las veces de tutor de sus compañeros, en ausencia de algún fraile. A los diecisiete años ingresó en el seminario de Larresoro, lugar donde se formaron la mayoría de los intelectuales vascos. Aunque afirmaba no tener la menor idea de francés, tenemos alguna duda de la veracidad de su testimonio. Lo que sí podemos deducir es que no era uno de los alumnos más competentes cuando ingresó en la facultad de Burdeos, tras el examen para realizar el bachiller en Teología. No obstante, en el año 1858, se ordenó sacerdote en Bayona.

Fue el alumno más destacado en Arqueología, por lo que se empleó bien en esta asignatura que impartían en Larresoro.

Primero fue nombrado vicario y se estableció como párroco de Briscous/Beskoitze, en 1859, donde hizo planes para recrecer y ampliar la iglesia.

En 1861 se trasladó a la localidad de Hasparren, donde también ejerció de párroco. Por ese motivo, el Ayuntamiento le otorgó una doble paga.

En 1864 se convirtió en el primer párroco de Sauguis-Saint-Étienne/Zalgize. Si el camino recorrido hasta el momento estuvo libre de obstáculos, empezaron allí sus penurias: había allí un sacerdote que pasó un tiempo preso, condenado por presuntos actos de brujería. Haristoy, que actuó de forma muy discreta en este asunto, consiguió que aquel hombre se arrepintiera. Más tarde, al enterarse de que este sacerdote estaba agonizando, recorrió a caballo el camino entre Irisarri y Sauguis-Saint-Étienne/Zalgize (50 km), para concederle su última confesión.

No obstante, durante su estancia en Zalgize experimentó una completa transformación al interesarse por una nueva materia de estudio. Resultó que la familia de Menditte, que vivía desde tiempos inmemorables en el palacio de Iruri, tenía unos archivos muy ricos. Podía examinarlos a su antojo. Fue entonces cuando se aficionó a la historia y empezó a escribir su libro Recherches Historiques (de más de 1.100 páginas), dando los primeros frutos de sus estudios de arqueología.

Curiosamente, aquel hombre que fue tan bondadoso con el cura brujo no podía ver con buenos ojos a aquellos sacerdotes que, en los años de la Revolución, se apartaban de su camino. Le resultaba imposible referirse a ellos sin calificarlos de «sacerdotes renegados» o algo similar.

En 1873 se trasladó de Sauguis-Saint-Étienne a Irisarri. Y se repitió la misma escena: ¡El alcalde estaba indignado! De hecho, este hizo todo lo posible para que Haristoy no pudiera abrir la escuela cristiana, diciendo incluso que las bocanadas de aire mefítico que llegaban del cementerio, al otro lado del camino, podían afectar a la salud de los niños. El contencioso llegó hasta París, y el sacerdote ganó el juicio.

Por último, lo destinaron a Ciboure/Ziburu, un pueblo donde tanto sus habitantes como su alcalde eran fervorosos católicos. Reformó la iglesia y reorganizó la ermita de Bordagain, destruida en la Guerra napoleónica.

Además de ocuparse de los trabajos ordinarios, difundió la Tercera Orden de San Francisco. Su preocupación por la situación de las mujeres lo llevó a atender a las monjas de Sauguis-Saint Étienne, Irisarri y Ciboure.

Por otro lado, era una persona muy sociable, con vocación de ayudar a los demás. Era un hombre sufrido y rezador que se despertaba a las cuatro o cuatro y media de la mañana, para dedicarle el tiempo suficiente a la misa y al rezo, y empezar el día de trabajo a las nueve. Durante largo tiempo se dedicó a realizar sus trabajos de investigación, sin menoscabar por ello su trabajo como sacerdote. En sus investigaciones acudió en más de una ocasión a los archivos de Pau, y junto con su amigo el sacerdote Dubarat, pasó días enteros copiando documentos. Precisamente, el archivo sufrió un incendio en 1908, y si hoy tenemos conocimiento de varios documentos de la época de la Revolución es gracias a las copias de Haristoy.

Algunos dicen que era partidista. Aunque era obvio hacia dónde se inclinaba, tampoco nos consta que defendiera lo contrario. ¿De entre todas aquellas personas que han mostrado interés por la historia eclesiástica del País Vasco francés cuántas no habrán aprovechado la obra de Haristoy?

Desgraciadamente, la mayor parte de su obra está escrita en francés, como era habitual en aquella época, pero se sentiría más que satisfecho con una cátedra de euskera en el Gran Seminario.

A pesar de ser republicano, fue amigo de Puyol, mencionado en algún otro artículo. Entre sus amistades también se encontraba el capitán Duvoisin, cuyos escritos y libros dejó en manos de Haristoy.

Su obra en euskera es muy breve, a pesar de que era vascófilo y soñaba con una cátedra de euskera en el Gran Seminario. Sus principales obras son: Jesus Kristoren imitazionea, 1896. Eskualdun zuhur hitzak, 1895 Reedición de Oihenart. Murde Dovoisin. Ebanjelio saindua eskuaraz, 1898; se trata de la traducción corregida de Duvoisin. Frantziako Erreboluzione egunetako irakaspen balios batzu (p. 50).

Por otro lado, sus dos grandes obras escritas en francés han sido:

Recherches historiques sur le Pays Basque (1883 y 1884), en la que aborda diferentes temas como la historia de Euskal Herria o de la iglesia vasca, la antigua distribución de las tres provincias y los escudos de armas de cada pueblo y linaje. También listas de los nobles e infanzones de cada localidad, con algunas líneas para unos y páginas completas para otros. En su segundo tomo resume la vida de unos 60 vascos ilustres del País Vasco francés.

Les paroisses du Pays Basque pendant la Période révolutionnaire (1895-1899-1982). En 1981, Harriet Ediciones reeditó los dos primeros tomos sobre Labort y Baja Navarra, y publicó al mismo tiempo el tercer tomo sobre Zuberoa.

Todos los pueblos del País Vasco francés cuentan con un informe sobre los sacerdotes que se asentaron, huyeron, juraron, desertaron al sur, fueron apresados y asesinados y los sucesos acaecidos en cada municipio en época de la Revolución. A menudo, habla detalladamente sobre la deportación de los labortanos a las Landas, facilitando los nombres y la edad de los 227 labortanos y los 167 azkaindarras que residían en Capbreton. En las primeras 60 páginas del último tomo cuenta la historia de Zuberoa.

La publicación mensual que sacó a la luz en 1891, junto al canónigo Du-barrat, se titula Études Historiques du Diocèse de Bayonne. Se publicó durante trece años y trataba sobre la historia de la diócesis de Bayona, Euskal Herria y Bearne. Unas 50 páginas al mes. Más o menos la mitad sobre Bearne. El objetivo, como se escribe en el preámbulo, no era otro que dar a conocer los documentos, las costumbres y las instituciones eclesiásticas. El papa León XIII acababa de abrir los archivos del Vaticano diciendo que «no temían que los documentos salieran a la luz».

Al tratarse de una revista, había contribuciones de todo tipo: varios poemas de Etxepare, la epopeya de las 120 coplas que forman la historia de la Revolución, los nombres de todos los pueblos con su significado, la historia de las piedras romanas de Hasparren, etc. Les paroisses du Pays Basque, antes de publicarse como libro fue una publicación mensual.

Como hemos comentado antes, durante un año estudió arqueología en el Seminario. Pero aquello no trascendió. Por tanto, no se le podía exigir el mismo nivel que a una persona que hubiera realizado su tesis en La Sorbona o en Salamanca, durante el siglo xxi. Teniendo en cuenta de quién se trata, podemos afirmar que su obra aún es muy valiosa. Hoy en día, ¿cuántos historiadores siguen recurriendo a su obra y analizándola?

Obras

«L’origine de Saint François-Xavier», Revue des Questions Historiques, XXVIII (1880), pp. 214-235.

Recherches historiques sur le Pays Basque, Bayona: E. Laserre/Paris: Champion, 1883, 537 pp.; 1884, 568 pp. «Lafitte Reprints» los volvió a reeditar en 1977.

Revue d’Études Historiques du Diocèse de Bayonne, 1891-1914.

Monographie de l’antique abbaye de Sainte-Engrace, Bayona: L. Lasserre, 1893, 12 pp.

Documents et Études sur le Pays Basque, Pau: Vignancour, 1893, 43 pp.

Correspondance de C. A. Le Quien de la Neuville dernier êvéque de Dax, et de J. B. Bidegaray, vicaire de Béguios (ère révolutionnaire), Pau: Vignancour, 1894, 11 pp.

Le Martyre d’un peuple ou Internement des Basques sous la Terreur suivi des chans antirévolutionnaires, Pau: Vignancour, 1894, 57 pp.

Les paroisses du Pays Basque pendant la Période révolutionnaire, Pau: Vignancour, I, 1895, 556 pp; II, 1899, 441 pp. Reimp. Hariet, 1981; Paris: Hachette-BNF, 2018.

St-Jean-Pied-de Port. Souvenirs historiques et religieux, Pau: Vignancour, 1897, 63 pp.

La Noblesse bas-navarraise, Pau: Vignancour, 1899, 22 pp.

Pelerinage de Saint-Jacques-de-Compostelle. Les voies romaines, les chemins romains et les établissements hospitaliers dans de Pays Basque, Pau: G. Lescher-Moutoué, 1900, 103 pp.

Bibliografía

Charritton, P., «Pierra Haristoy (1833-1901)», en VVAA, Pierre Haristoy. Historia Jardunaldia-Journée d’Histoire, Donostia: Eusko Ikaskuntza, 2005.

Dubarat, V., «Notice biographique sur M. l’Abbé P. Haristoy. Curé de Cibure, fondateur des Études Historiques et Religieuses du Diocèse de Bayonne», Études historiques et religieuses du Diocèse de Bayonne, Pau: Imp. Catholique, 1901, pp. 145-180.

Goñi, P., «L’abbé Haristoy (1833-1901): le père de l’historiographie conservatrice basque sur la Révolution», en VVAA, Pierre Haristoy. Historia Jardunaldia-Journée d’Histoire, Donostia: Eusko Ikaskuntza, 2005.

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