Cargos y oficios
Historiador, archivero y bibliotecario municipal de Bilbao
Trayectoria
Teófilo Salvador Guiard fue el undécimo hijo, octavo varón, del matrimonio formado por Alphonse Guiard y Juliana Larrauri. Alphonse nació en la villa francesa de St. Beat, en el departamento del Alto Garona. Parece que su padre, además de carnicero, se dedicaba también a actividades relacionadas con la hostelería y que gozó de una posición bastante desahogada. El padre de Teófilo comenzó como fotógrafo ambulante, siguiendo los pasos de sus hermanos, que montaron su trabajo en Pontevedra y San Sebastián. Alphonse Guiard se instaló en Bilbao a fines de 1857 y abrió una óptica en un local de la Plaza Nueva, negocio que hacia 1860 trasladó al núm. 1 de la calle Sombrerería. Tras unos comienzos difíciles, debido a diversos incendios en sus locales, alcanzó una relativa posición en la Villa, lo que le permitió instalar el domicilio familiar en una espaciosa vivienda de la calle Correo. Sus negocios no se reducían a la venta de productos ópticos (gafas o lupas), sino al comercio intermediario de peines y telas para cernedoras de fábricas de harina, en el que participaba junto con sus hermanos.
Teófilo terminó el bachillerato en 1893 en el Colegio-Instituto de Bilbao. Se trasladó entonces a Salamanca para cursar los estudios universitarios. En 1900 se licenció en Filosofía y Letras, doctorándose dos años más tarde en la Universidad Central de Madrid. Tras la muerte de su padre, ayudó a su madre y a sus hermanas, Blanca y María, con el negocio de óptica y fotografía. Permaneció soltero, viviendo en la casa familiar de la calle Correo 25 hasta su muerte en 1945 a causa de una bronquitis. Cuantos le conocieron destacaron su intensa religiosidad, generosidad y carácter bondadoso.
Nada más acabar su formación académica inició su trabajo de investigación en el Archivo Municipal de Bilbao. Sus grandes obras giraron en torno a la historia de la villa y sus principales instituciones. Abrió la serie su monumental Historia de la Noble Villa de Bilbao en cuatro volúmenes que fueron apareciendo de forma periódica entre los años 1905 y 1912. La edición del primer tomo, que costeó el propio autor, comprende la historia de la villa desde su fundación en 1300, hasta el año 1600.
En 1906 publicó el segundo tomo, con una crónica de lo acaecido en la villa durante el siglo xvii. En 1908 apareció el tercero, que comprende el siglo xviii, y, en 1912, el cuarto y último volumen que desarrolla la historia del siglo xix, aunque solo llega hasta el inicio de la primera guerra carlista, en 1836. No obstante, puede consultarse una continuación mucho más resumida en su contribución sobre Bilbao en la Geografía General del País Vasco-Navarro, dirigida por el geógrafo catalán Francesc Carreras Candi y publicada en Barcelona entre 1911 y 1921. La colaboración de Guiard en el volumen correspondiente a Bizkaia, que escribió Carmelo de Echegaray, termina en los primeros años del siglo xx. No suple, desde luego, lo que hubieran sido uno o varios tomos de la Historia de la noble villa de Bilbao. Guiard incorpora en estos cuatro volúmenes una riquísima documentación que se conserva tanto en el Archivo Municipal como en el de la Diputación de Bizkaia.
Entre 1913 y 1914 publicó su Historia del Consulado y Casa de Contratación de Bilbao y del Comercio de la Villa. Dos volúmenes en los que describió y analizó las transformaciones y recorrido del Consulado bilbaíno durante su prolongada existencia (1511-1830). Se trata de otro trabajo minucioso y preciso que constituye actualmente otra fuente imprescindible para la historia económica de la villa e incluso del país. Como afirma el autor en el prólogo, se trata de un bosquejo de historia de las relaciones marítimas y mercantiles de Bilbao con otros pueblos, basado en el examen de los testimonios —casi todos inéditos— conservados en los archivos. Termina en 1830, con el fin del Consulado y su sustitución por una Junta de Comercio que, después de diversas experiencias poco duraderas, sería reemplazada en 1886 por la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao.
El historiador participó también en diversas gestiones para la ordenación y custodia de la documentación manejada. Una tarea importante, ya que el fondo municipal se había visto ampliado, en 1897, con los documentos del Archivo del Consulado, Tribunal de Comercio y Junta de Comercio cedidos por el Ministerio de Fomento.
La tercera obra fundamental de Guiard es La industria naval vizcaína (Anotaciones históricas y estadísticas) que publicó en 1917. Fue un encargo del fundador de los Astilleros Euskalduna, Ramón de la Sota y Llano. Financiada por la propia empresa, la lujosa edición incluía láminas y grabados de su hermano, el conocido pintor Adolfo Guiard, fallecido el año anterior. El libro fue reeditado cincuenta años después por la librería Villar.
Además de los mencionados trabajos monográficos, Guiard tuvo también una participación destacada en ciclos de conferencias y en medios periodísticos, así como en órganos institucionales. En 1918 colaboró en el primer Congreso de Estudios Vascos, celebrado en Oñati, con un trabajo sobre historia marítima de Bizkaia, y otro en el ciclo de conferencias organizado por la Academia de Derecho y Ciencias Sociales de Bilbao con motivo del centenario de la derogación de las Ordenanzas del Consulado de Bilbao. Se titulaba «Noticias de la fundación, desenvolvimiento y extinción del Consulado de Bilbao» y fue leído el 3 de diciembre de 1930, apareciendo impreso posteriormente.
La abundante producción periodística de Guiard se publicó en diarios y revistas de Bilbao. Se trata de artículos y colaboraciones sobre temas diversos de historia local, costumbres, etc. El problema es que en muchas ocasiones no consta su autoría, por lo que solo referencias indirectas permiten atribuirle tal o cual artículo. Es el caso, por ejemplo, de un trabajo publicado póstumamente en 1966, Escudo y toponimia de Bilbao. Además de la aportación del conocido pintor Antonio de Guezala —uno de los fundadores de la Asociación de Artistas Vascos— sobre el escudo de la villa, se indicaba la colaboración de Guiard en el estudio heráldico.
En sus últimos años el historiador bilbaíno emprendió un ambicioso estudio de toponimia y onomástica del país, en la actualidad perdido, aunque parte de los materiales se publicaron póstumamente en una recopilación de diversos trabajos que aparecieron sin firma.
Por los méritos y eco obtenidos por la publicación de su Historia de Bilbao se le nombró, en 1911, académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Entró por ello a participar en la Comisión de Monumentos de Vizcaya, reorganizada en 1908, en la que tomó parte primero como secretario y más tarde como presidente. En el boletín de la institución publicó diversos trabajos y propuestas, como la referida a la conservación del archivo del Consulado de Bilbao. Intervino también activamente en las gestiones que realizó la Comisión para encontrar un local que albergara los materiales acumulados en su actividad y que formarían la base del Museo Arqueológico, Etnográfico e Histórico Vasco inaugurado en 1921.
También como reconocimiento a su labor, y ante la necesidad de organizar el Archivo Histórico de la villa, Guiard fue nombrado en 1912 cronista honorario de Bilbao y comenzó a ejercer las funciones de archivero-bibliotecario. Ocupó el cargo en propiedad desde 1919 hasta su jubilación —forzosa por la pérdida progresiva de vista y oído— en 1944. A lo largo de esos años llevó a cabo una meticulosa labor de catalogación e inventario de los expedientes municipales y colaboró en la catalogación y ordenación del archivo de los fondos judiciales del corregidor en Gernika.
Por lo que se refiere a su actividad política, Guiard se decantó por el primer nacionalismo vasco. Sin embargo, la relación con el partido fue difícil y se limitó a momentos puntuales. En 1895 era socio del batzoki de Bilbao, pero mantuvo importantes diferencias con los hermanos Arana, en cuanto que defendía una organización abierta del Consejo Supremo (Bizkai Buru Batzar). Dos años después, recién terminada su licenciatura en Salamanca, Sabino Arana le considera rehabilitado tras el cambio que muestra al volver de unos ejercicios en Loiola, y le nombra director del semanario Baserritarra para combatir al carlismo. Arana quería con ello evitarse problemas con la censura, que ya le había cerrado anteriormente el primer periódico nacionalista, Bizkaitarra. Guiard abandona, con todo, el cargo tras la publicación de los seis primeros números, en junio de 1897. Parece que la causa de la dimisión fueron las diferencias políticas entre los hermanos Arana y los euskalerríacos (liberales y españolistas), ya que Teófilo mantenía buenas relaciones con este grupo que había sustituido a los carlistas como principal objetivo de los ataques de los Arana y del Baserritarra, por lo menos durante el verano de aquel año.
Guiard siguió desde 1897, al menos indirectamente, en relación con el PNV. En 1904, cuando Ángel Zabala, sucesor de Sabino Arana, intentaba desde la cárcel una reglamentación interna, incluyó a Guiard como uno de los participantes en la elaboración del marco general. Y nuevamente, en 1912, aunque no perteneciera formalmente al partido, este formó parte de una comisión nacionalista que, junto con Eduardo de Landeta y Francisco de Ulacia, pretendió establecer relaciones con los republicanos de Melquíades Álvarez. La idea era crear una plataforma común para conseguir una amplia autonomía en el País Vasco. Desde aquella fecha parece alejado de la actividad política, aunque militó en el nacionalismo hasta su muerte en 1945.
Guiard ha quedado como hito memorable en los anales de la historiografía bilbaína. Se le ha criticado por su desorden y cierta pesadez de estilo. Como afirmó Andrés de Mañaricúa en el prólogo a la reedición de la historia de la villa de Bilbao: «No hay concesiones a la facilidad de lectura en la obra del historiador bilbaíno, sobre todo en los volúmenes que dedicó a la historia de la noble villa. Todo se sacrifica a la documentación y al dato histórico y no se ahorra la transcripción íntegra de documentos, ya en textos, ya en notas». Capítulos de gran número de páginas carecen de epígrafes en la cabecera y en el texto. Tampoco incluye ningún índice, cosa que sí hace en sus obras posteriores. Sin embargo, escribe la historia de su tiempo tal como se hacía en la época y según las normas historiográficas de su generación: escasa interpretación y ajuste máximo al hecho y al documento. La obra de Guiard tiene además un valor instrumental importante por la ingente cantidad de documentación que publica, difícil de consultar en el Archivo Municipal.
Este valor queda bien demostrado por el hecho de que sus tres grandes monografías se reeditaron entre 1968 y 1974. En el caso de la Historia de Bilbao y la Historia del Consulado de Bilbao, por la Gran Enciclopedia Vasca, con interesantes introducciones. La Historia de la noble villa de Bilbao se complementó con un tomo V, que incluía el mencionado texto que escribió sobre Bilbao en el tomo correspondiente a Bizkaia de la Geografía General del País Vasco-Navarro de Carreras Candi. Y en el caso de la Industria naval vizcaína, por la Librería Villar. Lo demuestra igualmente la publicación por la Junta de Cultura de Vizcaya de unos índices toponímicos y onomásticos de la Historia de la Villa de Bilbao, de los que carecía la obra original, con el fin de facilitar la consulta de aspectos concretos de la misma. Estos índices, publicados en 1954 por el historiador José Simón Díaz, fueron inicialmente elaborados por Pedro de Garmendia -Goyetche, sucesor de Guiard en el cargo de archivero municipal hasta su prematura muerte a fines de 1945. Garmendia, que fue antes ayudante de Guiard en las tareas del Archivo y Biblioteca municipales de Bilbao, le define como «bilbaíno del siglo xvi, que conocía con mayor precisión y más detalle el Bilbao de 1400 que el actual, hombre que no apareció en el Ensanche desde que desplazó a la villa de su centro tradicional». Tras su fallecimiento quedaron en los locales del ayuntamiento muchos de los materiales y borradores de su autoría. Los depositados en su casa pasaron a manos del nuevo archivero, Manuel Basas, sin que los herederos de Guiard pudieran explicar completamente el cómo, resultando discutida, por tanto, la propiedad municipal.
Obras
«La Estufa», Centenario, II (1900), pp. 17-18.
Historia de la Noble Villa de Bilbao, Bilbao: José Astuy, 1905-1908, 3 vols.
«De la costumbre de los chacolíes», Novedades, I, 22 (21 noviembre de 1909).
«Informe de P. Alzola y T. Guiard sobre la lauda de Urízar en la iglesia de San Pedro de Dima», BCMV, IV (1912), pp. 81-84.
«Lauda de Pero López de Vitoria», BCMV, IV (1912), pp. 90-104.
Historia de la Noble Villa de Bilbao, Bilbao: José Astuy, 1912, vol. IV.
«Correspondencia entre los Consulados de Nantes y Bilbao», BCMV, IV (1912), pp. 127-140, 237-243; V (1913), p. 63-, 59- y VI (1914), pp. 61-70.
Historia del Consulado y Casa de Contratación de Bilbao y del Comercio de la Villa, Bilbao: José Astuy, 1913, vol. I.
Historia del Consulado y Casa de Contratación de Bilbao y del Comercio de la Villa, Bilbao: José Astuy, 1914. vol. II.
«Escrituras y Cartas de pago en razón del Retablo del altar mayor de la Iglesia de Santiago de Bilbao, retablo del maestro Guiot de Baugrant», BCMV, V (1913), pp. 33-46, y VI (1914), pp. 105-112.
«Moción de los Sres. San Pelayo y Guiard solicitando el Archivo del Consulado y Casa de Contratación, para que sea ordenado y custodiado», BCMV, VI (1914), pp. 9-11.
«Las pesquerías de Terranova y los vascos», Euzkadi, XII (1915), pp. 315-318.
«Los vascos de los historiadores griegos y romanos y los vascongados», Euzkadi, XII (1915), pp. 242-256.
La industria naval vizcaína (Anotaciones históricas y estadísticas desde sus orígenes hasta 1917), Bilbao: Bilbaína de Artes Gráficas, 1917.
«Historia Marítima de Vizcaya [resumen de conferencia]», Primer Congreso de Estudios Vascos, Bilbao: J. J. Rochelt, 1919, p. 618.
«La villa de Bilbao», en Carreras Candi, F., Geografía General del País Vasco-Navarro, vol. V, Vizcaya, Barcelona: Alberto Martín, 1921. Reimp. Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1980, vol. V, pp. 411-670.
«Noticia de la fundación, desenvolvimiento y extensión del Consulado de Bilbao», Conferencia leída por D. Teófilo Guiard y Larrauri en la Academia de Derecho y Ciencias Sociales de Bilbao en la noche del 3 de diciembre de 1930, en Academia de Derecho y Ciencias Sociales de Bilbao, Las Ordenanzas del Consulado de Bilbao. Tres conferencias con motivo de su derogación, Bilbao: Casa de Misericordia, 1931, pp. 9-44.
«La Villa de Bilbao», Jornadas de la Semana Pedagógica de Vizcaya, 28 de mayo a 4 de junio de 1933, Bilbao: Casa de Misericordia, 1934.
«La Villa de Bilbao», Vida Vasca, XX (1943), pp. 233-248.
Simón Díaz, J. (ed. lit.), y Garmendia Goyetche, P., Índices de la historia de la noble villa de Bilbao: 1300-1836, Bilbao: Junta de Cultura de Vizcaya, 1954.
Con Guezala, A., Escudo de Bilbao. Toponimia de Bilbao, Bilbao: Libª. Villar, 1966.
La industria naval vizcaína (Anotaciones históricas y estadísticas desde sus orígenes hasta 1917), 2.ª ed., Bilbao: Biblioteca Bascongada Villar, 1968.
Historia de la Noble Villa de Bilbao, 2.ª ed., Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1971-1974.
Historia del Consulado y Casa de Contratación de la villa de Bilbao, 2.ª ed., Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1972.
Bibliografía
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Corcuera, J., Orígenes, ideología y organización del nacionalismo vasco, 1876-1904, Madrid: Siglo XXI, 1979, p. 438.
Gómez Tejedor, J., Remembranzas de un viejo bilbaíno, Bilbao: BBK, 1993.
Mees, L., Nacionalismo vasco, movimiento obrero y cuestión social (1903-1923), Bilbao: Fundación Sabino Arana, 1992, p. 134.
Olábarri Gortázar, I., y Arana Pérez, I., «Bilbao, 1839-1936: estado de la cuestión y perspectivas de investigación», Bidebarrieta, 13 (2003), pp. 11-147.





