Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores guipuzcoanos

GUERRA Y BARRENA, Juan Carlos de (Donostia-San Sebastián, 27 de diciembre de 1860 – Arrasate/Mondragón, Gipuzkoa, 2 de octubre de 1941).

Cargos y oficios

Historiador, genealogista y abogado

Trayectoria

Hijo único (otras dos hermanas murieron niñas) del médico de Arrasate Juan Carlos de Guerra (1802-1864) y de doña Justiniana de [Eceiza-] Barrena (1824-1896), quedó huérfano de padre muy niño. Por sus orígenes familiares, la de Guerra forma parte de las familias de la incipiente burguesía local, generalmente vinculadas a las profesiones liberales, que a lo largo del siglo xix van adquiriendo poder y prestigio en el ámbito provincial, creando una red que, en ocasiones, llega hasta la Corte, como es el caso de sus parientes y vecinos los Gorosabel.

Juan Carlos de Guerra terminó la carrera de Derecho en Madrid en 1883, y desde 1884 ejerció como abogado en Arrasate, villa en la que vivió siempre en la casa familiar conocida como Gerraenea.

Durante sus estudios en la Corte, aprovechó para visitar numerosos archivos, copiar y coleccionar textos y tomar infinitas notas. Da la impresión de que ya entonces empezaba a pensar y a programar ediciones y trabajos que le ocuparon muchos años de su vida y que, en gran parte, logró culminar. Investigó, sobre todo, en la sección de manuscritos de la Biblioteca Nacional y en la Real Academia de la Historia. Su asiduidad y temprana erudición le valieron ser nombrado Académico correspondiente (1887) muy precozmente, con solo veintisiete años.

Instalado en Arrasate, Guerra casó (5 de junio de 1891) con doña Felisa de Palacios y Lopetedi, hija del mayorazgo del Palacio de Iriarte de Bidania. Doña Felisa pertenecía, como él, a estas «nuevas» (aunque antiguas) familias del territorio. Además de su cuñado y sobrinos Lizasoaín, aportó una red de parientes de conocidas familias de la aristocracia vasco-navarra (Elío, Cortázar, etc.) que, sin duda, era muy del agrado de Guerra.

Guerra vivió en una época de cambios en todos los órdenes de la vida, en la que la actividad en el ámbito cultural fue una de las manifestaciones de una cierta transversalidad social. Era punto de encuentro de rentistas, clérigos y profesionales liberales, y uno de sus elementos distintivos era el empeño en la propagación del vasquismo literario e histórico. Se trata de personalidades como Serapio Múgica (1854-1941), Julio de Urquijo (1871-1950), Domingo de Aguirre (1864-1920), Carmelo de Echegaray (1865-1925) o Arturo Campión (1854-1937). Animado por un espíritu innovador en lo científico y un gran rigor en sus estudios, este movimiento de estudiosos va a constituir uno de los gérmenes de la Sociedad de Estudios Vascos. En 1918, Guerra participó como ponente en el I Congreso de Estudios Vascos (Oñati), hito fundacional de la Sociedad, con unas «Lecciones de Genealogía y Heráldica».

Juan Carlos de Guerra compaginó su trabajo profesional con una incesante, minuciosa e inagotable actividad erudita en el campo de la Historia, la Genealogía y la Heráldica, que es la que le ha procurado notoriedad. Tuvo fama de ser, además, un ameno contertulio y escritor en euskera. Estudió y publicó viejos textos del euskera y fue miembro de Euskaltzaindia.

La sociedad vasca siempre ha estado interesada por la historia familiar y la genealogía, entendida tanto como el soporte de la transmisión oral de historias, usos y costumbres, como en su significado identitario colectivo. El «uso genealógico» estaba muy difundido socialmente, pero era patrimonio de letrados y clérigos. La generación de Juan Carlos de Guerra fue la primera en entender que este uso social debía de ser profesionalizado, y lo hizo bajo los exigentes parámetros europeos de la época. Formó parte de una tradición europea erudita, «antiquarians» (término particularmente logrado) en Gran Bretaña, que dedicó su esfuerzo a restaurar el estudio de la genealogía basada en la investigación de archivo. Y asociada, además, al estudio de los usos heráldicos. Generación que nutrió sus filas de filólogos, archiveros profesionales, abogados e, incluso, algunos aristócratas deseosos de restaurar el prestigio perdido del estamento en el ámbito de la cultura. Guerra se puede considerar como el «padre» de la genealogía moderna del País Vasco, pero le acompañan en el empeño personajes eminentes, como es el caso de Jean de Jaurgain (1842-1920).

No hay que olvidar que la erudición genealógica fue uno de los motores de la renovación historiográfica de fines del siglo xix. Fue insaciable en la exhumación de archivos y documentos, promovió una metodología muy crítica y, aunque pueda resultar paradójico, siendo también reducto de vanidades e insulsos ocios aristocráticos, el origen social y el prestigio profesional de muchos de sus cultivadores promovió la apertura de archivos y el patrocinio de ediciones de fuentes y trabajos de gran valor.

En una época llena de dificultades para la investigación, los expertos trabajaban en red, sostenían un inagotable intercambio epistolar repleto de detalles históricos, referencias de archivo y notas eruditas, y participaban —cuando no promovían— en revistas cultas, algunas de gran difusión: las más populares Euskal Erria y Euskalerriaren Alde, y la Revista Internacional de Estudios vascos. Guerra publica asimismo diferentes artículos en la Revista de Historia y genealogía española, y en la Rivista Araldica (Roma).

El epistolario de Guerra es muy rico y se conserva en su archivo. Se puede clasificar en tres secciones: 1) la correspondencia familiar de los Guerra y los Palacios y de la red de parientes y amigos; 2) la correspondencia de amigos y personas que requieren de Guerra su opinión erudita o le solicitan datos para investigaciones, casi siempre genealógicas, y 3) la correspondencia con sus amigos historiadores y eruditos, como Estanislao J. Labayru, Arturo Campión, Carmelo y Bonifacio Echegaray, Serapio y Gregorio Mujica, Fernando del Valle Lersundi, Francisco R. Uhagón, José Adriano Lizarralde, Gregorio López de Bikuña, los americanos Luis Enrique Azarola y Ramón Lafuente Machain, o el Rey de Armas de Alfonso XIII, José de Rújula, marqués de Ciadoncha; asimismo, se cartea con euskaltzales como José Manterola, Antonio Arzak, Resurrección María de Azkue, Edward S. Dodgson, Julio Urquijo o Justo Gárate.

Juan Carlos Guerra, sin embargo, se situó en un punto algo ambiguo. Este movimiento renovador europeo llevaba incorporado el germen de una ideología democrática, una suerte de «genealogía para todos», que era el ingrediente fundamental para entender su éxito. Guerra prefirió siempre la genealogía de las élites vascas, de los mayorazgos más prominentes, y se movió con éxito en los archivos de sus vecinos —y, con el tiempo, amigos— los condes de Villafranca de Gaytán, condes del Valle, condes de Monterrón, etcétera.

En 1928 publicó un diccionario general, que es la obra que le ha dado más fama, el Ensayo de un padrón histórico de Guipúzcoa según el orden de sus familias pobladoras, con referencias sobre más de 3.400 familias. Se trata de un vasto fresco genealógico guipuzcoano en forma de diccionario familiar. Si se analiza la obra, se observa que priman las familias del alto Deba (Arrasate/Mondragón, Bergara, Leintz, Oñati, Legazpi…) y que, en la mayor parte de los casos, se trata de un índice alfabético —muy útil, por cierto— de las hidalguías aprobadas por la provincia, tomado del libro mandado imprimir por las Juntas Generales en 1773.

Uno de los méritos de Juan Carlos Guerra fue su valor como referente científico para una generación, en la que destacaron Antonio Gaytán de Ayala, marqués de Tola (1878-1960); Amadeo Delaunet Esnaola (1885-1958), genealogista y bibliófilo; Gonzalo Manso de Zúñiga (1902-1982), director del museo donostiarra de San Telmo, o Fernando del Valle Lersundi (1881-1970), diletante extremadamente bien informado. Pero junto a estos, poco a poco se fueron conociendo otros investigadores, cuya obra ha quedado inédita, pero cuyo trabajo es de gran interés: el donostiarra Román Lizarriturry (1886-1945), conde consorte de Vastameroli, o el vitoriano José M.ª Díaz de Mendíbil (1879-1967).

La investigación rigurosa que le ocupó toda su vida fue acompañada por la formación de una rica biblioteca en las materias de su interés. Ambas, archivo y biblioteca, se conservan en Euskaltzaindia (Azkue Biblioteka).

Con su buen criterio habitual Guerra adquirió documentos de interés genealógico y heráldico, siempre en su entorno más próximo, Arrasate/Mondragón, Oñati y valle de Leintz. Le cabe el mérito de haber recuperado joyas documentales que, sin su iniciativa, seguramente se habrían perdido. El tesoro indiscutible es el archivo de la familia Báñez de Artazubiaga de Arrasate. Se trata de uno de los mejores archivos de familia de época medieval de Gipuzkoa, con documentos desde 1403. Guerra se hizo con él como pago de una minuta por su trabajo, por uno de los últimos herederos de un linaje ya olvidado. Adquirió también de forma similar un precioso legajo de los Alzarte-Garay, de Ibarra de Aramaio, y parte del archivo de la familia Oro.

A la muerte de Guerra, el archivo y la biblioteca pasaron por varias peripecias hasta que fue donado a Euskaltzaindia (1982) para su custodia y conservación indefinida. En 1987-88 se microfilmó por Irargi. Centro de Patrimonio de Documental de Euskadi (Gobierno Vasco). En 2005 se han digitalizado las copias y el fondo es consultable en la página web del sistema de archivos de Euskadi, «badator».

Obras

«Euskaldunes ilustres. Los Iturralde de Oro (Leniz)», Euskal Erria, XI (1884), pp. 375-377 y 384-390.

Ama Birjiña Aranzazu-koaren kondaira- On Juan Karlos Gerra-koak izkribatua, Donostia: Baroja, 1890, 34 pp.

Lizaso, Domingo de, Nobiliario de los palacios, casas solares y linajes nobles de la M. N. y M. L. Guipúzcoa. Con una introducción de J. C. Guerra, San Sebastián: Imp. de la Provincia, 1901.

«La heráldica de San Ignacio de Loyola», Rivista Araldica (Roma), V (1907), pp. 259-264 y 322-338.

Estudios de heráldica vasca; comprende: el Diccionario heráldico de la nobleza guipuzcoana. La heráldica entre los Euskaldunas y las Lecciones de genealogía y heráldica, San Sebastián: J. Baroja e hijos, 1910, 356 pp., 14 láminas; y la 3.ª ed. corregida y aumentada. San Sebastián: Libª. Internacional, Imp. Casa Baroja, 1927, 489 pp., 17 láms.

«Las coplas de San Nicolás», Euskalerriaren alde, año I, núm. 3 (1911), pp. 65-69.

«Gaytán de Ayala», Rivista Araldica (Roma), X (1912).

«Linajes guipuzcoanos. La casa de Olasso», Revista de Historia y Genealogía Española, II (1913), pp. 475-483.

«Documentos inéditos referentes a la villa de Segura y que se conservan en su Archivo Municipal», Revista de Historia y Genealogía Española, IV (1915), pp. 267-273. También en Euskal Erria, LXXIII (1915), pp. 90-98.

«Fruslerías vascas: un juego infantil», Euskalerriaren Alde, año V, núms. 97 y 98 (1915), pp. 16-17.

Mendieta, Francisco de, La Quarta y la Quinta parte de los annales de Vizcaya, publ. por J.C. de Guerra. San Sebastián: Hijos de J. Baroja, 1915.

«El mayorazgo de Oñate: escritura fundacional del mayorazgo de la villa de Oñate en el año de 1149 de la Encarnación del Señor», Euskalerriaren Alde, año VIII, núm. 169 (1918), pp. 26-27.

«Armorial de linajes conocidos en el solar eúskaro», en Carreras Candi, F., Geografía general del País Vasco-Navarro (vol. VI): «Provincias Vascongadas» [s. f.] [1918], pp. 271-458.

«Lecciones de Genealogía y heráldica», Primer Congreso de Estudios Vascos, 1919, pp. 688-714.

Viejos textos del idioma. Los cantares antiguos del Euskera, San Sebastián: Martín y Mena, 1924, 292 pp.

Ensayo de un padrón histórico de Guipúzcoa según el orden de sus familias pobladoras, San Sebastián: Joaquín Muñoz-Baroja, 1928, 689 pp.

«De los nobles hijos-dalgos. Hidalguías de nuestros archivos. Índice de las existentes en los archivos municipales de Oñate, Segura, Mondragón y Salinas de Leniz», Euskalerriaren Alde, 1929, XIX, 7, pp. 331, 408 y 472.

Oñacinos y Gamboinos, rol de banderizos vascos, con la memoria de las familias pobladoras de Bilbao en los siglos xiv y xv. San Sebastián: J. Muñoz-Baroja, 1930, 234 pp., ilustr.

Ilustraciones genealógicas de Garibay referentes a los solares vascos, San Sebastián: Nueva Editorial, 1933, 235 pp.

«Memorias documentales por vez primera publicadas en la Revista Internacional de Estudios Vascos», Donostia-San Sebastián [s. n.], 1935, 55 pp.

Tirada aparte de la RIEV, año 28, t. XXV, núm. 4 (1934) y año 39, t. XXVI, núm. 4 (1935). Contiene: A propósito de las Juntas Generales de Guipúzcoa; Oñacinos y gamboinos: algunos documentos inéditos referentes a la época de los bandos en el País Vasco.

Bibliografía

Bilbao, J., Eusko Bibliographia, vol. 3, Bilbao, 1976, sub voce «Guerra Barrena, Juan Carlos».

Fuentes:

Archivo y Biblioteca de Juan Carlos Guerra. En Euskaltzaindia (Bilbao). https://dokuklik.euskadi.eus/badator.

Arrasateko Udala, «Fondo Documental de Juan Carlos Guerra», https://www.arrasate.eus/es/ayuntamiento/departamentos-y-servicios/cultura/biblioteca/usa-la-biblioteca/secciones/coleccion-local/fondo-documental-de-juan-carlos-guerra.

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