Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras de Vasconia continental

GOYHENECHE FARNIE, Eugène (Ustaritz/Uztaritze, Labort, 19 de junio de 1915 – Bayona, 11 de enero de 1989)

Cargos y oficios

Historiador, archivero y político.

Trayectoria


Eugène Goyheneche nació en Ustaritz/Uztaritze (Labort) el 19 de junio de 1915. Sus padres eran Edmond Goyheneche y Marie Farnié, que también tuvieron una hija menor que él, Emita. Su padre desempeñó una doble carrera como médico rural y político. Fue consejero general del cantón de Ustaritz durante cuarenta y cinco años (1919-1964) y disfrutó de muchas amistades en los círculos vascos conservadores. Su madre formaba parte de la burguesía bayonesa, puesto que era miembro de la familia propietaria del elegante «Café Farnié» en pleno centro de Bayona. Eugène Goyheneche comenzó su escolarización en la escuela primaria local, en el pacífico ambiente de un pequeño pueblo vasco católico y conservador. A partir del séptimo grado, ingresó en la institución Saint-Louis-de-Gonzague, situada en Bayona, en la calle de España. Allí completó toda su educación secundaria hasta que obtuvo el título de bachillerato en 1932. En la clase de filosofía (1931-1932) le entró «el demonio de la historia»; en este sentido, y también en el del descubrimiento del nacionalismo vasco, fue decisivo su encuentro con Jean-Pierre Urricarriet, seminarista y director de estudios, y brillante intelectual de veintiséis años, de Aldudes/Aldude (Baja Navarra).

En julio de 1932 conoció a José de Aristimuño, Aitzol, con motivo de la Asamblea de txistularis que tuvo lugar durante las primeras Fiestas de Bayona. A partir de entonces, estuvo muy ligado a la ideología del Partido Nacionalista Vasco (PNV), participó en sus encuentros y colaboró con sus diarios, El Dia de Donostia y Euzkadi de Bilbo, y entabló una sólida amistad con muchos militantes.

Aunque desde otoño de 1932 estudiaba en París, se mantuvo en contacto con los jóvenes militantes que ese mismo año habían fundado en Ustaritz/Uztaritze con el padre Pierre Lafitte el movimiento euskalherrista, ideológicamente cercano al PNV. Participó en el nacimiento de su órgano, la revista mensual Aintzina, cuyo primer número se publicó en octubre de 1934.

Desplegó una gran actividad militante en París, militantismo vasco por supuesto (fue elegido presidente de la Eskual Ikasleen Biltzarra-Asociación de Estudiantes Vascos, en 1933; ese mismo año, fundó la sección parisina de la asociación Euskalzaleen Biltzarra, que comenzó a publicar a partir de julio de 1934 Elgar. Journal des Basques de Paris), pero también mantuvo contactos con el movimiento federalista (fue secretario general del Foyer d’Études Fédéralistes-FEF) y una relación continuada con militantes de otras minorías nacionales, sobre todo bretones.

Durante los años de la Guerra Civil española (1936-1939) se puso totalmente al servicio de la Delegación de Euzkadi en París. Esta intensa actividad militante afectó negativamente a sus estudios, que pasaron a un segundo plano: no consiguió el título de Licenciado en Historia en la Sorbona hasta 1937 y 1938. Ese mismo año ingresó en la prestigiosa École Nationale des Chartes.

Su trabajo en la Delegación de Euzkadi, instalada en el núm. 11 de la avenida Marceau (distrito 17), era importante porque era el único miembro que dominaba perfectamente la lengua francesa. Había que explicar al público francés, a través de gran cantidad de folletos y en el periódico Euzko Deya (noviembre de 1936-mayo de 1940), que el Gobierno de Euzkadi se encontraba luchando junto a las fuerzas del Frente Popular y de la República Española contra la agresión de los rebeldes del general Franco. En particular, había que luchar contra la opinión, mayoritaria en el País Vasco continental, de la derecha y del clero conservador, que no podían, y sobre todo no querían, comprender la actitud de los nacionalistas vascos del País Vasco peninsular, que se habían visto obligados a estar en el mismo bando que los comunistas. A finales de 1938 se fundó en París la Liga Internacional de Amigos del País Vasco (LIAB). Fue miembro de dos de sus comités: el Comité de Ayuda a los Vascos, un comité humanitario presidido por monseñor Clément Mathieu, y el Comité de Intereses Generales de Euzkadi, un comité más «político» presidido por el escritor François Mauriac.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, fue movilizado y asignado a los carros de combate y se licenció en mayo de 1940 con el grado de Aspirante de reserva de la Escuela de Carros de Combate de Versalles; después de haber sido asignado al 509.º Grupo de Batallones de Carros de Combate de Vannes, fue hecho prisionero por los alemanes en junio de 1940. Fue declarado no apto debido a una grave disentería que contrajo, y regresó a Ustaritz/Uztaritze a finales de octubre de 1940.

Esto marcó el inicio del episodio más controvertido y polémico de su vida, el de sus relaciones con los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. No había germanofilia por su parte, sino todo lo contrario, sobre todo después del bombardeo de Gernika (26 de abril de 1937), principalmente por la Legión Cóndor. Por otra parte, la idea de un protectorado alemán sobre un País Vasco autónomo no resistía un análisis serio, puesto que nada más firmarse el armisticio (22 de junio de 1940), las instrucciones alemanas abogaban por el entendimiento y la armonía con el gobierno de Vichy del mariscal Pétain.

Entró en contacto con los oficiales alemanes a través de un famoso vascólogo, Karl Bouda, profesor de lenguas caucásicas y de vasco en la Universidad de Berlín y luego en la Universidad de Erlagen, a quien había conocido antes de la guerra y que vino a visitarle a Ustaritz/Uztaritze. Pronto conoció en el Hotel Majestic de París a Werner Best, el que fuera director de la Administración Militar Alemana en Francia (MBF) desde julio de 1940 hasta julio de 1942. También se reunió con oficiales nazis en Burdeos, Bayona y Biarritz. Vio la posibilidad de emprender una «acción diplomática vasca» con las fuerzas de ocupación: regularización de la precaria situación administrativa de los refugiados del País Vasco peninsular en suelo francés; retorno desde Alemania de los prisioneros de guerra del País Vasco continental (aunque solo logró 3 liberaciones de sus 54 intervenciones); ayuda a los habitantes del País Vasco continental que tenían problemas con la Alemania nazi (dirigida a obtener su salida de la cárcel, a facilitarles pases o permisos de residencia y a evitar que fueran enviados al STO (Servicio de Trabajo Obligatorio) en Alemania o que fueran deportados).

Los resultados de sus intervenciones fueron dispares (por ejemplo, de las intervenciones que realizó a favor de personas que los alemanes habían detenido en la región por diversos motivos, solo pudo obtener 48 liberaciones (el 22 % del total). El jefe nazi de Burdeos, Fiedrich Wilhem Dohse, no lo cita en sus memorias, lo que tiende a relativizar su papel. De todas formas, lo que podemos ver en su caso personal es que estamos lejos de un «acercamiento de los nacionalistas vascos a los nazis» o del deseo de los nazis de crear un Estado autónomo en el País Vasco, como sugiere alguna historiografía.

Si hubo algún malentendido, Juan Ajuriaguerra, líder del PNV y de la resistencia vasca al franquismo, lo aclaró en 1943 desde la cárcel de Burgos al condenar con firmeza cualquier relación con la Alemania nazi.

¿Era ingenuidad? ¿Imprudencia? Actuó a plena luz del día y sin esconderse lo más mínimo, ya que estaba convencido de que trabajaba por su país y para aliviar el sufrimiento de sus compatriotas. Asumió él personalmente toda la responsabilidad de su «acción diplomática vasca», a pesar de que había contado con la ayuda de algunos amigos en París y en el País Vasco. Soportó él solo el peso de la represión.

Detenido el 18 de octubre de 1944, fue condenado en Pau el 10 de enero de 1945 por el Tribunal de Justicia de los Bajos Pirineos a cadena perpetua con trabajos forzados, con indignidad nacional de por vida. El Tribunal de Justicia concedió, por mayoría, circunstancias atenuantes a favor del acusado. (El Tribunal, por mayoría, respondió «No» a la pregunta: «¿Es Goyheneche Eugène, el acusado, culpable de haberse comprometido por cualquier medio a socavar la integridad del territorio francés o a sustraer a la autoridad de Francia una parte de los territorios en los que se ejerce dicha autoridad?…». Ingresó en la prisión de Mauzac (Dordoña) y luego fue trasladado al campo de concentración de Struthof (Alsacia). Las sucesivas remisiones de la pena: a diez años de trabajos forzados (6 de junio de 1945), a cinco años de prisión (4 de febrero de 1946), a cuatro años de prisión (29 de julio de 1947) condujeron a su libertad condicional el 11 de noviembre de 1947; se le autorizó a residir en Gironde y fue liberado tras treinta y siete meses de detención. En febrero de 1948 regresó a Ustaritz/Uztaritze. Se benefició de la ley de amnistía del 5 de enero de 1951 y un decreto del presidente del Consejo, de 12 de julio de 1952, le concedió una amnistía total y le restituyó todos sus derechos.

Durante esos años desempeñó un papel destacado en la creación de Eskualdun Gazteen Batasuna EGB (Federación de Jóvenes Vascos) en Ustaritz, en abril de 1943, que reunía a 150 jóvenes vascos. Esta asociación pretendía federar a todos los grupos de danza existentes, pero era  importante en más de un sentido, porque tras la fachada de la lengua, el teatro, el canto y la danza, de lo que se trataba en realidad era de patriotismo.

En 1950-1952 realizó investigaciones genealógicas en la provincia de Córdoba por encargo del embajador de Cuba en Francia, Héctor de Ayala; durante esta estancia conoció en Lucena a Trini Tenllado Fernández, con quien se casó en julio de 1952. La pareja tuvo cinco hijos: Xabi, Mariceli (Orreaga), Iñaki, Mikel y Janpi.

De 1952 a 1958 fue archivero jefe de Martinica; junto con su subarchivero Maurice Nicolas, al que había formado, publicó un libro en dos volúmenes sobre la historia de las Antillas: Des iles et des hommes. Fue nombrado conservador adjunto de los Archivos de la Gironda (en Burdeos) y después director de los Archivos de las Landas (en Mont-de-Marsan). Desde enero de 1968 hasta su jubilación en 1981 fue auxiliar docente de «Lengua, Literatura y Civilización Vascas» en la Universidad de Pau y de los Países del Adour (UPPA). A continuación, impartió cursos de historia vasca (públicos y muy concurridos) en el marco de la Asociación para la Creación de un Instituto de Estudios Vascos (ACIEB). En mayo de 1982, fue nombrado en Leioa doctor honoris causa de la Euskal Herriko Unibertsitatea. En diciembre de 1988, Eusko Ikaskuntza le concedió el Premio Manuel Lekuona 1989 por el conjunto de su obra.

La fidelidad de Eugène Goyheneche al PNV no flaqueó durante todos esos años, ni siquiera cuando se creó Eusko Alkartasuna­EA en 1986, a pesar de tener varios amigos en este último partido político, entre ellos Karlos Garaikoetxea y Juan José Pujana. En 1981, junto con algunos amigos, lanzó la revista mensual Ager en el País Vasco continental, cuyo objetivo era dar a conocer los logros del Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca.

Murió en el hospital de Bayona el 11 de enero de 1989.

Su conocimiento del País Vasco abarcaba todas las épocas y todas las provincias. Ayudaba y animaba a todos los estudiantes e investigadores que acudían a él en busca de ayuda. Para él, la historia es esencial para el mantenimiento de la identidad vasca. Si el euskera es la principal característica del pueblo vasco, la Historia es su memoria.

Su primera tesis, defendida en 1949 en la École Nationale des Chartes para obtener el diploma de paleógrafo archivero, se tituló Bayonne et la région bayonnaise au Moyen Age (XIIème­ – XVème  siècle) Études d’histoire économique et sociale. En su segunda tesis (Burdeos 1966), abordó L’Onomastique du Nord du Pays Basque (XIème­ – XVème  siècles). No se puede dejar sin citar también Notre terre basque. Notions de Géographie, Histoire et Culture Populaire (1961; reeditada en 1979) y, sobre todo, su obra magistral Le Pays Basque. Soule-­Labourd-­Basse Navarre (1979).

Entre la variedad de temas que trata, que son muy numerosos, citaremos únicamente las relaciones entre Bayona y Pamplona/Iruña en la Edad Media, la pesca de la ballena en Biarritz y en la costa vasca, la historia de su pueblo natal Ustaritz, la Revolución Francesa de 1789 en el País Vasco y la acción de los hermanos Garat y, por último, Augustin Chaho y las guerras carlistas.

Fue miembro de un gran número de asociaciones culturales y escribió en numerosas revistas (más de 120 artículos en total, entre ellos 36 en Gure Herria, 35 en el Bulletin du Musée Basque y 9 en el Bulletin de la Société des Sciences, Lettres et Arts de Bayonne. Fue presidente de Bidasoa. Institut d’Histoire Contemporaine, que fundó en su casa Uhaldea, en Ustaritz/Uztaritze, a finales de 1972 y cuyo objetivo era recoger y dar a conocer los escritos y testimonios sobre la Guerra Civil española en el País Vasco. También fue presidente de la Société des Amis du Musée Basque-­SAMB.

Hay una frase que resume la importancia primordial que Eugène Goyheneche asigna a la Historia en la vida de los pueblos y las civilizaciones: «La historia, maestra del presente y clave del futuro». Quiere decir que, por un lado, la Historia nos ayuda a comprender la complejidad del presente, pero por otro lado también nos ayuda a preparar el futuro y, si es posible, un futuro mejor. Escribió: «Se ha dicho, con razón, que un pueblo ignorante de su Historia es como un hombre que ha perdido la memoria: la ignorancia del pasado se paga con la ignorancia de las condiciones de vida actuales y con la improvisación más peligrosa para el futuro de un país, como le ocurriría a un hombre que no tuviera en cuenta sus experiencias pasadas».

Con respecto a la historia vasca en particular, apuntó como conclusión en su libro Le Pays Basque una serie de elementos positivos, pero también de elementos negativos. Entre los elementos positivos, destaca el apego de los vascos a la democracia, carácter esencial de sus instituciones tradicionales. Entre los elementos negativos que empañan el panorama, señala la noción de clan y tribalismo que ha hecho estragos entre los vascos, desatando instintos de violencia y división.

Obras

Notre terre basque. Notions de géographie, histoire et culture populaire, Bayonne: Ikas, 1961, 98 pp. Reed. Pau: Société Nouvelle d’Études Régionales et de Diffusion, 1979, 159 pp.

Con CHAUVIREY, M. F., Biarritz, Capbreton: D. Chabas, 1972,  55 pp.

Le Pays Basque. Soule-­Labourd-­Basse­ Navarre, Pau: SNERD, 1979,  680 pp.

Historia de Iparralde. Desde los orígenes a nuestros días, San Sebastian: Txertoa, 1985, 143 pp.

Bayonne et la région bayonnaise du XIIe au XVe siècle. Études d’Histoire économique et sociale, Leioa: UPV/EHU, 1990 [Thèse École Nationale des Chartes, 1949, 1012 pp.].

Onomastique du nord du Pays Basque (XI-XVe  siècles), Bilbao: Euskaltzaindia, 2012, 692 pp. [Thèse de IIIe Cycle, Faculté des Lettres de Bordeaux, 1966, 788 pp.].


Bibliografía

LARRONDE,  J. C., «Eugène Goyheneche, historien», BMB, 130 (1990), pp. 165-180.

— «Bibliographie d’Eugène Goyheneche», BMB, 130 (1990), pp. 241-250.

— «Eugène Goyheneche, un militant basque dans les années 30», RIEV, 36 (1991), pp. 81-160.

— Eugène Goyheneche, Donostia: Eusko Ikaskunza, 1995, 118 pp.

ANASAGASTI, I.; LARRONDE, J. C., y SAN SEBASTIAN, K., Los años oscuros. El nacionalismo vasco en la posguerra 1937­-1946, Irun: Alberdania, 2019, pp. 388-396.

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