Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores vizcaínos

GORTÁZAR MUNIBE, Manuel María de (Bilbao, 13 de julio de 1824 – Bedia, Bizkaia, 12 de septiembre de 1896).

Cargos y oficios

Político, fuerista liberal «transigente», diputado general de Bizkaia y padre de Provincia

Trayectoria

Nacido el 13 de julio de 1824, fue bautizado el mismo día en la iglesia de Santiago, siendo su padrino de pila Ignacio de Munibe y Areyzaga, tío materno e hijo del fundador de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Fue uno de los últimos diputados generales de Bizkaia y el primer presidente de la nueva Diputación Provincial tras la abolición de los Fueros. Encabezó una comisión compuesta por los diputados Luciano de Urízar, López de Calle y Uhagón, al objeto de negociar con Cánovas del Castillo el primer Concierto Económico en 1878.

Guillermo Gortázar es quien aporta más detalles sobre su familia. Manuel María perteneció a uno de los linajes más antiguos de Parientes Mayores de -Bizkaia. Heredó los mayorazgos familiares, siendo uno de los mayores pudientes de la provincia. Fue hijo de María del Carmen Munibe Aranguren (hermana del XI conde de Peñaflorida) y del diputado general de Bizkaia, José María de Gortázar y Loyzaga (1793-1855), quien en 1854 había hecho una propuesta para que se conservase el idioma vascuence, «la hermosa lengua de nuestros abuelos» y, en 1841, que se crease una cátedra de vascuence. Se habían casado en Markina el 28 de julio de 1816 y tuvieron seis hijas y dos hijos, siendo Manuel María el mayor de los varones, por lo que heredó los mayorazgos de Gortázar y muchos de los bienes de su tío Víctor Munibe y Aranguren, XI conde de Peñaflorida.

Entre 1834 y 1838 la familia vivió en Bayona y Mont-Marsan, huyendo del cólera morbo y de la Primera Guerra Carlista, huida que fue interpretada maliciosamente como una adhesión al carlismo, lo que provocó el secuestro de los bienes. Presentados documentos exculpatorios, firmados por el alcalde de Bayona y el cónsul español en dicha ciudad, Espartero le levantó el secuestro por resolución del 15 de mayo de 1839.

La educación del joven Manuel María, como heredero de mayorazgo, no se dirigió a los estudios universitarios, sino a «una buena educación» (cultura general, matemáticas, lenguas clásicas, francés, música y dibujo), orientada al desempeño de cargos públicos en el Señorío y administración del patrimonio familiar. Retornada la familia a Bilbao, su padre envió a los dos hijos varones a Loiola a concluir la enseñanza secundaria, en la que Manuel destacó en las asignaturas de Música y Pintura, artes que practicó a lo largo de toda su vida.

Entre los años de 1850-1870 se dedicó a la actividad política en el Ayuntamiento de Bilbao (regidor y alcalde) y como diputado en las Juntas Generales de Gernika. El tiempo libre lo completó con sus aficiones artísticas y su actividad en las sociedades culturales y musicales de Bilbao. A raíz del fallecimiento de su padre en septiembre de 1855 por el cólera morbo, Manuel María de Gortázar se hizo cargo de la gestión del patrimonio familiar, a los treinta y dos años. Contrajo matrimonio en Laguardia el 25 de marzo de 1857 con su prima segunda Catalina Manso de Velasco y Salazar Munibe y Zabala (Torrecilla en Cameros, 13 de febrero de 1836-11 de enero de 1859); de este primer matrimonio nació su hijo Manuel María (1857-1922). Cinco años después, Manuel María casó en segundas nupcias el 22 de octubre de 1863 con su cuñada, Susana Manso de Velasco y Salazar (Torrecilla en Cameros, 11 de agosto de 1842-Bilbao, 3 de mayo de 1934), heredera de los derechos al condado de Superunda, con Grandeza de España, señora de los Palacios de Samaniego en Laguardia. Don Manuel María y doña Susana tuvieron diez hijos, uno de ellos fue el musicólogo Juan Carlos de Gortázar y Manso de Velasco.

Gortázar desempeñó una importante actividad política de corte fuerista y liberal, como cabeza de los «fueristas transigentes» y dialogantes con el gobierno madrileño. Fue diputado general y padre de Provincia de Bizkaia, como lo habían sido su padre, su abuelo y su tercer abuelo paternos, y como lo fue de Gipuzkoa su abuelo materno, el IX conde de Peñaflorida. Ocupó los cargos de teniente de alcalde en 1859 y alcalde de Bilbao entre el 8 de noviembre de 1860 y el 1 de enero de 1861, así como concejal o regidor del Ayuntamiento de Bilbao en 1861, 1862, 1865 y 1866. Fue apoderado suplente en las Juntas Generales de Bizkaia por Bilbao los años 1859 y 1862.

Diputado foral desde 1867, el 17 de noviembre de 1869 asistió junto a su tío el XI conde de Peñaflorida, Víctor de Munibe, su hermano José Antonio de Gortázar y otros notables vascos a la inauguración del canal de Suez. Los hermanos Gortázar llevaban una carta de Pascual Madoz para Ferdinand de Lesseps.

Entre 1840 y 1872 la adhesión al foralismo moderado fue generalizado en las Provincias Vascas, tanto entre los liberales como en los tradicionalistas. La pacífica vida política de Manuel María de Gortázar se quebró con la inestabilidad política del Sexenio Revolucionario, a partir de septiembre de 1868 y la Tercera Guerra Carlista, durante la cual, como presidente foral de Bizkaia, era la máxima autoridad civil de Bilbao y formó parte de una de las compañías de Auxiliares. Fue, además, uno de los últimos presidentes de la Diputación de Bizkaia antes de la abolición de los Fueros (1872-1874), elegido por el bando oñacino el 7 de diciembre de 1872. Durante el periodo republicano defendió que Bizkaia formase un cantón, pero su intervención pública destacó principalmente en favor de los poderes públicos que ostentaban el poder en la Diputación Foral. Para combatir la insurrección carlista creó la guardia foral. El 2 de mayo de 1874, el general Concha entró en Bilbao, dando por finalizado el Sitio pero no la guerra, que se prolongó hasta el 28 de febrero de 1876, razón por la que se alargó el mandato de presidente foral de Gortázar hasta septiembre de 1876. El 25 de ese mes rindió cuentas a las Juntas Generales de Bizkaia sobre lo actuado desde 1872 a 1876.

Tras la Tercera Guerra Carlista, Manuel María de Gortázar se afanó en salvar la tradición fuerista liberal a través la fórmula del Concierto y del cupo.

Gortázar fue cabeza de los «fueristas transigentes», frente a la Ley de 21 de julio de 1876, por la que se abolieron elementos esenciales de los Fueros, como el pase foral, las exenciones de contribuciones y quintas. Desde enero hasta julio de 1876, el liberal fuerista Manuel María y las tres diputaciones forales desplegaron un intenso trabajo en el Congreso y el Senado, tratando de neutralizar la corriente de opinión a favor de la abolición de los Fueros, presionados en sus negociaciones con Cánovas, por los carlistas, reacios e intolerantes, y por los liberales, todos fueristas en distinto grado, que después, a su vez, se dividieron entre «intransigentes» y «transigentes». Gortázar intentó copiar el modelo de Navarra con una ley pactada y un cupo por plazo de diez años, pero Cánovas no aceptó. Resultado de estas negociaciones fue la Exposición dirigida a las Cortes de la nación por las Diputaciones de las Provincias Vascongadas el 16 de junio de 1876, muy probablemente redactada por Manuel María y firmada por las tres diputaciones, donde expresan su deseo de mantener completo el régimen foral, ante el debate parlamentario que finalizará con la citada Ley de 21 de julio de ese año. Ley, de tan solo seis artículos, en la que no se alude a «abolición», sino a «reforma», como preveía la ley de 1839, no a la desaparición de los Fueros.

Manuel María de Gortázar resultó elegido senador del reino por Bizkaia el 5 de abril de 1877, y aceptó, para evitar males mayores, ser el primer presidente de la nueva Diputación Provincial de Bizkaia desde el 15 de mayo de 1877 a 1880, nombramiento realizado por Real Orden del Gobierno de Cánovas del Castillo. Frente a la postura de los fueristas intransigentes, liderados por Fidel Sagarmínaga, Gortázar adoptó la sabia y prudente táctica de suavizar las tensiones con Madrid y se dispuso a negociar un Concierto sobre cupo económico y quintas, orillando la cuestión de principios. Los liberales fueristas «transigentes», como Gortázar, consideraban que, aunque las Juntas y la Diputación General habían desaparecido, todavía había un margen de mantenimiento del Antiguo Régimen foral. Se llegó a un acuerdo sobre el cupo, plasmado en el Real Decreto del 28 de febrero de 1878. Gortázar terminó agotado de aquellas duras sesiones en Madrid, pero satisfecho, lamentando que el acuerdo no tuviera naturaleza de ley, sino de Real Decreto. Había conseguido su pretensión de «salvar algunos restos, sobre los ya salvados, del naufragio de nuestras instituciones». Este Real Decreto fue el resultado de una imposición, hecha entre caballeros y con espíritu de concordia, pero no se trataba de un pacto entre dos partes. Manuel María terminó la negociación con Cánovas contrariado, pero con la conciencia tranquila por considerar que había hecho lo humanamente posible por obtener el máximo de ventajas en una negociación compleja.

Incomprendido y censurado por muchos foralistas radicales, Manuel María de Gortázar, aun compartiendo los mismos sentimientos fueristas que todos los vizcaínos, «aceptó en prueba de sacrificio y de amor sin límites a Vizcaya el penoso encargo de presidir la nueva Diputación Provincial de Vizcaya», en palabras de Javier de Ybarra.

Como ya se ha adelantado, en gran parte a él se debe el primer Concierto Económico de 1878. Durante 1879 y 1880, Manuel María ejerció su responsabilidad como presidente de la Diputación hasta la convocatoria de elecciones en septiembre de 1880, fecha en que finalizaba su mandato provincial. Durante la campaña electoral hubo acusaciones hacia los fueristas transigentes por parte de los tradicionalistas y de los liberales intransigentes, llegando a poner en duda la honorabilidad de Gortázar. Ante estos ataques Manuel María acudió al gobernador civil y al presidente del Consejo de Ministros Antonio Cánovas, solicitando permiso para rendir cuentas de su balance en la administración foral. Pero ambos se opusieron.

El 2 de noviembre de 1880 cedió la presidencia de la Diputación Provincial, siendo su último acto público. En adelante se ocupó de la administración de su patrimonio y de su amplia familia.

La revista Euskal-Erria comenta en su necrológica que fue, además de político, un «hombre de iniciativa en los negocios donde interesó su capital, principalmente en el magnífico establecimiento de Zaldívar que supo colocar a la altura de los mejores montados en el extranjero». En efecto, como empresario explotó la propiedad de Zaldívar convirtiéndola en uno de los principales balnearios de su época. Fue director particular del camino de Arratia y accionista de varias empresas y consejero de otras. Fue, además, vicepresidente de la Sociedad Bilbaína en 1864 y secretario de la Casa de Misericordia de Bilbao en 1871. Por Real Decreto de 18 de octubre de 1879 se le nombró comisario de Agricultura, Industria y Comercio de la provincia de Bizkaia.

El entorno político-económico no favoreció a Manuel María, pues el tránsito al nuevo régimen liberal (y las guerras carlistas) arruinaron a casi todos los grandes hacendados terratenientes en el País Vasco, al desvalorizarse enormemente la tierra. Con la desaparición de los Fueros en 1876 terminó el régimen de mayorazgo, por lo que la división del patrimonio familiar en las herencias posteriores se rigió por el Derecho civil común. Debido a ello el patrimonio de Manuel María se fue diluyendo a lo largo del siglo xx.

Como escritor fuerista, redactó, junto con el vizcaíno Francisco Cariaga Carreras, el guipuzcoano Juan Bautista Acillona y el alavés Ramón Ortiz de Velasco, la conocida y reivindicativa «Exposición dirigida a las Cortes de la nación por las Diputaciones de las Provincias Vascongadas el 16 de junio de 1876», un mes antes de que Cánovas suprimiese los Fueros. Escribió un interesante diario del sitio carlista de Bilbao de 1874, donde se relata la defensa de la villa frente al asedio carlista, junto al general Ignacio del Castillo (1817-1893). Por su actuación, Gortázar recibió la Gran Cruz del Mérito Militar.

Mostró en sus obras ser un destacado artífice del fuerismo liberal vasco, que buscó la forma de conciliar las antiguas libertades y el dominio de los hidalgos o notables con la poderosa corriente política liberal inaugurada en las Cortes de Cádiz. En un poema escrito en 1892, tres años antes de fallecer, lamentaba con melancolía el final de la época de los notables y se preguntaba si había valido la pena su esfuerzo por salvar lo que se pudiera de los Fueros y adaptar el Señorío de Bizkaia a la modernidad.

Obras

Exposición dirigida a las Cortes de la nación por las Diputaciones de las Provincias Vascongadas el 16 de junio de 1876, Madrid: Imprenta a cargo de D. R. P. Infante, 1876.

Diario epistolar del excelentísimo Sr. D. Manuel María de Gortázar y Munibe, ed. de F. Gondra Lazúrtegui, Bilbao: Imprenta Industrial, 1949.

«Correspondencia», en Diarios del sitio de Bilbao 1874, Bilbao: Biblioteca Bascongada Villar, 1966.

Diario del Sitio de Bilbao 1874, Bilbao: Muelle de Uribitarte Editores, 2013.

Bibliografía

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Ybarra, J., Política Nacional en Vizcaya, Madrid: Instituto de Estudios Políticos, 1948.

Fuentes. Diputación Foral de Bizkaia, Archivo Gortázar, 257.

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