Cargos y oficios
Genealogista y abogado
Trayectoria
Antonio Gaytán de Ayala nació en el palacio de Recalde (Bergara). Fue el cuarto hijo de Íñigo Gaytán de Ayala y Jusué (1845-1917), XI conde de Villafranca de Gaytán (1883), senador de filiación carlista por Gipuzkoa (1891-1893) y de doña Clara de Artázcoz y Urdínola (1846-1916), hija del palacio de Plaza-Lazarraga de Oñati. Su padre era el mayorazgo de una de las familias más prestigiosas de la aristocracia titulada guipuzcoana, tradicionalmente formada por un corto número de linajes que copaban, por sus rentas y sus relaciones sociales y personales dentro y fuera del territorio, la cúspide de la pirámide social guipuzcoana.
Estudió Derecho en la Universidad de Deusto. Se casó con veinticinco años (15 de octubre de 1903) con Jesusa de Garmendia y Larrañaga (8 de junio de 1882-1942), cuya familia jugó un papel importante en su vida. Jesusa era la única hija supérstite del Dr. Martín de Garmendia y Lasquibar (1843-1920) y de su segunda mujer, doña Josefa de Larrañaga (1856-1916). Su padre, de vieja familia de Tolosa (en cuya industria papelera intervino en su época de máxima rentabilidad), fue diputado y senador en las filas liberales. El matrimonio con Josefa de Larrañaga aportó una dote muy importante para los parámetros de la modesta sociedad guipuzcoana de la época, pues Josefa era una de las herederas de la firma de tabacos cubana «Por Larrañaga», establecida en La Habana en 1834 por su padre Ignacio y sus tíos Ambrosio y José Manuel, nacidos todos en Azkoitia. En 1876 los Larrañaga liquidaron el negocio y regresaron a Gipuzkoa, estableciéndose en San Sebastián opulentamente. La prima carnal de Josefa, Clara de Larrañaga, casó en 1897 con Cándido Gaytán de Ayala, XII conde de Villafranca de Gaytán y hermano mayor de Tola.
El matrimonio Garmendia-Larrañaga se estableció en Roma en 1893, al haber sido nombrado don Martín Agente de Preces ante el Vaticano. Su filiación política no le impidió integrarse sin dificultades en la sociedad romana afecta a la Santa Sede, y se movió en los círculos de la nobleza negra, fiel al papa y hostil a los Saboya. Su hija Jesusa se educó en el convento del Sacro Cuore, junto a las Altieri, Boncompagni Ludovisi, Borghese o Caetani. En Roma, Garmendia trabó amistad con prelados y cardenales, y es fama que este círculo de relaciones le procuró el ambicionado título pontificio de marqués de Tola de Gaytán (en 1906), en cabeza de su hija, y como parte de los bienes intangibles de una dote ya de suyo más que importante.
Estimulado, sin duda, por el entorno social en el que se movía, en el que el primer tercio del siglo xx se produjo en toda Europa un resurgir importante de los signos exteriores de pertenencia a la élite aristocrática, Tola solicitó y obtuvo el hábito de la más internacional de todas ellas, la Orden de San Juan de Jerusalén, de Rodas o de Malta, en la que fue admitido el 5 de mayo de 1922.
El joven matrimonio Gaytán-Garmendia pasó temporadas en Roma, pero se estableció en Bilbao varios años junto a los padres de Jesusa. Fallecido don Martín en 1920, se instalaron en San Sebastián. Posteriormente adquirieron el palacio de Urquizu en Elorrio, y compaginaron las estancias en esta villa.
Al decir de quienes le conocieron, Antonio Gaytán de Ayala, conocido siempre como «Tola», fue una personalidad inquieta y positiva. A pesar de sus orígenes y posición social, su temperamento le impulsó a llevar una vida discreta y modesta, dedicado a sus dos ocupaciones profesionales: la gestión de diferentes empresas a las que estuvo siempre vinculado, y su pasión por la genealogía, que es la que le procuró un sólido prestigio.
Además de sus responsabilidades al frente de UCEM, promovió diferentes iniciativas en Elorrio y fue desde 1920 activo directivo de la metalúrgica Ajuria-Urigoitia de Araia (Álava), Ajuria S. A., desde 1927, considerada la primera empresa siderúrgica moderna del País Vasco. Tola participó en la exitosa política de expansión de Ajuria en la década 1940-1950.
Pero Antonio Gaytán de Ayala ha pasado a la posteridad por su incansable actividad en el estudio de los linajes de notables del País Vasco, al que dedicó prácticamente toda su vida. A Tola le movían la curiosidad y el deseo de culminar una obra científicamente impecable.
Quienes le conocieron destacan de él dos rasgos reveladores de su manera de trabajar. Investigando incansablemente, carecía de interés por protagonizar una carrera de erudito, con su corolario de publicaciones, asistencia a reuniones, etc. De hecho, hasta 1947, cumplidos casi los setenta años, no editó más que cuatro estudios: en Euskalerriaren Alde (1911) un trabajo pionero sobre el Solar de Ozaeta, de Bergara; dos en 1914, en la Revista de Historia y Genealogía española, sobre las casas de Astobiza y de Barroeta; y un cuarto estudio, en 1934, en la prestigiosa Revista Internacional de Estudios Vascos, sobre el solar de Murguía de Astigarraga, marqueses de Valde-Espina. Y, en segundo lugar, carecía de ese rasgo snob tan propio de una gran parte de los genealogistas, cuyo propósito suele ser figurar en sus libros, emparentados con gloriosos personajes. Tola concluyó muchas de sus investigaciones y genealogías a finales del siglo xix. No tiene ningún interés en las descendencias modernas, porque, para él, eso no es historia, es otra cosa.
Una parte importante del archivo fruto de su trabajo se conserva en Elorrio. Forma una colección temática organizada en base a la secuencia de diferentes fases consecutivas de su trabajo de recopilación de datos y corrección continua.
Redactó textos con la historia genealógica de cada familia singular. Los textos tienen varias versiones, y las correcciones que se añaden a la versión en uso forman el texto definitivo de la siguiente. Todos ellos se organizan en cuatro colecciones o versiones consecutivas. La definitiva, mecanografiada y, por lo habitual, encabezada con una fotografía de la casa solar o, en su caso, palacio cabeza del mayorazgo. Consta de 286 trabajos genealógicos monográficos. En 1946-1947, y animado por amigos y estudiosos miembros de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, comenzó a editar regularmente varios de estos trabajos en el Boletín de la misma RSBAP, con el dedicado al Solar de Zarauz (de Zarautz). Entre 1950 y 1964 publica tres familias vizcaínas y diez linajes de Bergara, parientes todos de su familia. Hay que añadir a estos el dedicado a los Zubiaurre de Azkoitia, en el Homenaje de la Bascongada a D. Julio de Urqui-jo (1950).
Compuso (diría, más bien, «construyó») árboles genealógicos en doble folio de más de mil familias o linajes del país, sobre todo guipuzcoanas y vizcaínas.
La forma de «árbol genealógico» tiene la ventaja de, por un lado, no incorporar texto y, por otro, la versatilidad de permitir actualizarla constantemente. Esta colección se organizó también en tres versiones consecutivas. La disposición de los textos sugiere que Tola tuvo la intención de formar un completo nobiliario de la élite del País Vasco.
Además de estos estudios, Tola concluyó, poco antes de morir, una detallada historia genealógica de su familia. El texto toma la forma de «Memorial», al uso de los redactados el siglo xviii por Luis de Salazar y Castro o Antonio Ramos. Se interesó vivamente en el controvertido origen altomedieval de los Gaytán-Caetani en el Ducado italiano de Gaeta, y para ello requirió su colabo-ración al príncipe Gelasio Caetani (1877-1934), con quien se trataba de pariente, y que era también historiador y genealogista prestigioso. A partir de las generaciones de finales del siglo xviii incorporó las descendencias completas por vía de mujer, lo que lo convierte en un curioso e irremplazable nobiliario de gran interés, habida cuenta de la parsimoniosa e incansable tradición de la familia en casar a sus siempre numerosas hijas en las casas nobles del país (Orbe, Murua, Olazábal, Palacios, Ibarra, etc.).
¿Qué valor tiene el trabajo de Tola? En 2021, cuando una parte muy importante de la información que manejó Tola para su trabajo está disponible en diferentes páginas web («Dokuklik» del Gobierno Vasco y «Pares» del Ministerio de Cultura), los valores de su trabajo no son los de una originalidad o curiosidad al alcance de una élite, como lo eran hace entre cincuenta y setenta años. Los valores de la obra de Tola son otros.
En primer lugar, Tola se erige en uno de los referentes de los estudios de genealogía científica en el País Vasco. Asumió un reto que, en las circunstancias en las que se desenvolvía la investigación en la primera mitad del siglo xx, era simplemente impensable para alguien que no tuviera sus cualidades de genio y pasión y, por supuesto, medios materiales para dedicarse a ello. Y el resultado está a la altura del empeño. La obra inédita de Tola es el más completo armorial genealógico del País Vasco que se haya redactado nunca.
En segundo lugar, el trabajo de Tola, salvo en muy contadas ocasiones, respeta los parámetros metodológicos más exigentes: las genealogías son resultado de la investigación en archivos públicos y privados. En algunos casos en archivos que luego han desaparecido, lo que les confiere particular valor e interés.
Y, en tercer y último lugar, creo que hay que leer el empeño de Tola como una suerte de compromiso estamental, cuyo valor testimonial le da plena vigencia. ¿Un trabajo de la élite para la élite? Indudablemente, pero con matices. Todas las élites a lo largo de la historia han tenido el sentimiento de estar en peligro. Peligro en mantener su estatuto elitario, peligro de los ataques y maledicencias de los «parvenus», de esa especie tan horrenda que son los nuevos ricos; peligro de simple extinción biológica. Aunque durante siglos se hayan refugiado en la fórmula del mayorazgo para garantizar algún futuro ante tanta inestabilidad, la elaboración de un discurso teórico e histórico sobre su preeminencia, antigüedad y, de paso, derechos imprescriptibles anejos a su situación elitaria, ha sido una de las vías para apuntalar su identidad y atrincherarse de manera confortable en su estatus. Tola asume el reto, pero, o por modestia, o por espíritu perfeccionista, queda inédito. Es muy interesante señalar que, al hacerlo, incorpora una visión, en cierta manera, original: reúne en pie de igualdad a los viejos linajes de la época medieval, los míticos «parientes mayores» (Murguia, Olaso, Lazcano o los Arriarán de su familia), junto a los linajes surgidos desde inicios del siglo xix, muchos de modesto origen y condición. ¿Es que, acaso, habita en Tola el imaginario de una koiné nobiliaria bascongada? Es difícil saberlo, pero todo apunta a que no puede sustraerse a esa especie de «igualitarismo» nobiliario tan de moda desde el romanticismo. Su propia familia practica esta concepción algo desenvuelta de las relaciones sociales, y, a pesar de seguir al milímetro —y hacerlo, además, con la conciencia de dar ejemplo, ser referente, y asumir la solidez e identidad del estamento— las prácticas matrimoniales elitarias, no tiene empacho en celebrar también enlaces en las familias y grupos emergentes.
Obras
«Genealogía de los poseedores de la Casa Solar y palacio de Ozaeta en la Villa de Vergara», Euskalerriaren Alde, I (1911), pp. 663, 736 y 749.
«Unos versos curiosos. La cueva de Mondragón», Euskalerriaren Alde, III (1913), p. 785.
«Linajes vizcaínos. Genealogía de los poseedores de la Torre de Barroeta sita en Jemein, merindad de Marquina», Revista de Historia y Genealogía Española, III (1914), pp. 411-435.
«Linajes alaveses. La casa de Astobiza», Revista de Historia y Genealogía Española, III (1914), pp. 110-118.
Parientes mayores de Guipúzcoa: señores del palacio casa-fuerte de Murguía en Astigarraga, San Sebastián: Diputación de Guipúzcoa, 1934, 27 pp. [también en: RIEV, vol. 25, núm. 3 (1934)].
«Parientes mayores de Guipúzcoa: señores de la casa solar y palacio de Zarauz, en Zarauz», BRSBAP, año 2, cuaderno 4 (1946), pp. 407-421.
«Parientes mayores de Guipúzcoa: señores de la casa solar y palacio de Zarauz, en Zarauz: conclusión», BRSBAP, año 3, cuaderno 1 (1947), pp. 45-65.
«Linajes vizcaínos. Los Ortés de Velasco (Marqueses de la Alameda)», BRSBAP, VI (1950), pp. 309-321.
«Linajes vizcaínos. Marzana», BRSBAP, VI (1950), pp. 55-68.
«Los Zubiaurre de Azcoitia», Homenaje a D. Julio de Urquijo, III (1951), pp. 23-39.
«Linajes vergareses. Los Recalde. Casa-torre de los Condes de Villafranca de Gaytán», BRSBAP, XIII (1957), pp. 394-414.
«Los Loyola de Vergara», BRSBAP, XIII (1957), pp. 137-152.
«Los Moyua de Vergara (Marqueses de Rocaverde)», BRSBAP, XIV (1958), pp. 117-133.
«Linajes vergareses. Los Izaguirre», BRSBAP, XV (1959), pp. 383-402.
«Linajes vergareses. Los Zavala», BRSBAP, XV (1959), pp. 31-44.
«Linajes vergareses. Los Ondarza», BRSBAP, XV (1959), pp. 119-142.
«Linajes vergareses. Los Murua (Condes del Valle)», BRSBAP, XVI (1960), pp. 431-452.
«Linajes vergareses. Los Unceta. Parientes mayores de Guipúzcoa por Jaolaza», –BRSBAP, XVI (1960), 309-328.
«Palacio de Urquizu», BRSBAP, 1964, pp. 239-257.
Bibliografía
Bilbao, J., Eusko Bibliographia, vol. 2, Bilbao, 1976, sub voce «Gaytán de Ayala Artazcoz, Antonio».
Cárcel Ortí, V., «Un siglo de relaciones diplomáticas entre España y la Santa Sede (1834-1932)», Anales de Historia Contemporánea, núm. 25 (2009), pp. 313-331.
Douglass, W. (coord.), Vascos en Cuba, Vitoria: Eusko Jaurlaritza-Gobierno Vasco, 2015.
Luxan Meléndez, S. – Figueiroa-Rego (dir.), El tabaco y la esclavitud en la rearticulación imperial ibérica (siglos xv-xx), Evora: Publicaçoes do Cidehus, 2018.
Ojeda San Miguel, R., «La comercialización de maquinaria agrícola en España durante la primera mitad del siglo xx: el ejemplo de Ajuria», Historia agraria, núm. 26 (2002), pp. 105-137.
Urquijo Goitia, M., «Garmendia Lasquibar, Martín», en VVAA, Diccionario biográfico de los parlamentarios de Vasconia (1808-1876), Vitoria: Eusko Legebiltzarra-Parlamento Vasco, 1993, pp. 435-436; id., Diccionario biográfico de los parlamentarios de Vasconia (1876- 1937), Vitoria: Eusko Legebiltzarra-Parlamento Vasco, 2006.
— «Martín de Garmendia y Lasquibar», Diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia. Ed. en línea: http://dbe.rah.es/biografias/84788/martin-garmendia-lasquibar (consultado el 8 de febrero de 2021).
Fuentes. Archivo del marqués de Tola (Elorrio).





