Cargos y oficios
Sacerdote claretiano, escritor bilingüe, bibliófilo e historiador ultranacionalista vasco exiliado.
Trayectoria
La trayectoria vital de Garriga presenta sus ochenta y cuatro años divididos en dos grandes etapas, por la Guerra Civil española (1936-1939). La segunda abarca el exilio argentino, en la que prácticamente publicó todos sus escritos, manifestándose como convencido nacionalista vasco y propagandista de esa ideología.
Gavino fue bautizado en la parroquia del Señor Santiago de Bilbao. Sus padres eran Antonio Garriga Vicens (enterrado el 9 de febrero de 1894 en la parroquia del señor Santiago de Bilbao) y Juliana Villa Alcorta (hija de Juan Antonio Villa y Paula Alcorta Uriarte, que se habían casado en Durango el 26 de marzo de 1843 y donde debió nacer la madre de Gabino). Gabino fue el penúltimo de ocho hermanos, de los cuales la mitad fallecieron párvulos: Dorotea Manuela Petra (1876); María Dolores (1877-1882), Roberto Antonio (1878); Isabel (1879-1882); Jesús Mariano (1881); Josefa Epifania o Purificación (1884-1885); Gavino (1886), Daniel Luis (1888).
El padre se casó dos veces: el 22 de marzo de 1863 en la parroquia de San Miguel Arcángel de Vitoria-Gasteiz con Eufemia Gérica Corcuera (nacida en 1846 en Lantarón, Turiso, y enterrada el 11 de marzo de 1873 en la Iglesia de Santiago de Bilbao), de cuyo matrimonio nacieron dos hijas: Elvira Martina, bautizada en la iglesia de San Miguel de Vitoria en 1864 y Emilia bautizada en la parroquia de los Santos Juanes de Bilbao en 1866. Después de diez años de matrimonio Antonio Garriga enviudó y contrajo segundas nupcias el 7 de enero de 1875 con Juliana Villa Alcorta en la parroquia del Señor Santiago de Bilbao.
Gabino ingresó de niño en el postulantado de los Padres del Corazón de María o claretianos que tenían en Balmaseda (Bizkaia). Estudió filosofía en el Noviciado de Cervera (Cataluña) y Teología en el Colegio Mayor de Santo Domingo de la Calzada (Rioja). El 21 de septiembre de 1912 es ordenado sacerdote por el obispo de Segovia, Julián Miranda y Bistuer. Posteriormente fue nombrado profesor del Colegio claretiano de Segovia.
Después de la Guerra Civil Garriga se exilió en Buenos Aires, donde debió salirse de la congregación de los claretianos (no aparece en los catálogos ni en los obituarios), y donde ejercerá una capellanía durante veinte años, implicándose intensamente en la editorial Ekin y en el periódico por ella impreso, Boletín Americano del Instituto de Estudios Vascos. Se trataba de un proyecto gestado y dirigido por exiliados nacionalistas vascos en 1942, cuyo principal —por no decir único y natural— destinatario no era otro que el público vasco, no solo el del exilio, sino también el del interior. Por esta razón, sus promotores le otorgaron a Ekin un marcado carácter político: en el fondo, se trataba de un medio para llevar a cabo y fortalecer desde el exterior la resistencia contra el régimen de Franco, ofreciendo un refugio para el cultivo y la difusión de la cultura vasca en su más amplia acepción, en unos momentos en que se hallaba fuertemente reprimida en el propio País Vasco. Miraba hacia Euskal Herria, siempre desde una óptica próxima al nacionalismo, razón por la cual Garriga publica la mayor parte de sus obras relevantes en la colección «Biblioteca de Cultura Vasca» de Ekin.
En 1942 aparece en Buenos Aires El Conde de Peñaflorida y los Caballeritos de Azcoitia (Ekin), donde critica la conocida postura de Marcelino Menéndez Pelayo contraria al reformismo de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Años después, las apasionadas frases de don Marcelino en contra de los Amigos del País tuvieron su contrapartida en las también apasionadas en su favor, de un artículo de Garriga, fechado en Buenos Aires en enero de 1946, con el título de «Voltaire y el Marqués de Narros», publicado en un semanario vasco de dicha ciudad. Artículo que tiene el mérito de ofrecer dos cartas de Voltaire, desconocidas para Menéndez Pelayo y Julio Urquijo, la primera es del 20 de marzo de 1765. Garriga llama «algo ingenuo» a Voltaire, lo cual indica no conocer el carácter astuto y satírico del filósofo francés.
En 1944 publica Los adversarios de la libertad vasca, de la misma colección Ekin. En 1949 aparece La batalla de Munguía y la reconciliación de oñacinos y gamboínos, donde Garriga sigue fielmente la verdad oficial de que en la batalla de Mungia (1471) se salvaron las libertades de Bizkaia, una tesis un tanto exagerada, puesto que, en su origen, fue una disputa entre condes en los tiempos turbulentos del rey Enrique de Castilla. En 1470, el conde de Haro consigue ser nombrado corregidor de Bizkaia, pero los vizcaínos, instigados por su enemigo el conde de Treviño, se opondrán a su nombramiento, en el contexto de los equilibrios de poder en la corte de Enrique IV por la cuestión sucesoria.
En junio de 1950 es nombrado primer director del Boletín Americano del Instituto de Estudios Vascos de Buenos Aires (1950-1993), con sede primera en Gure Etxea, de periodicidad trimestral y una tirada de mil ejemplares, que Garriga dirige durante quince años, y en el que colaboraron el reconocido médico vasco Justo Gárate Arriola, Andrés M. de Irujo, Enrique de Gandía o el padre Bonifacio de Ataun. Garriga inicia en él la publicación del «Inventario Bibliográfico Vasco (1892-1950)». A través de este Boletín, Garriga fue un auténtico portavoz del nacionalismo vasco, desde el punto de vista del cristianismo. Desde su primer volumen aparecido en 1950 hasta 1973, Garriga fue publicando su «Inventario bibliográfico 1892-1950».
Tras la Guerra Civil española, entre 1940 y 1945, se fundan numerosos centros vascos en Argentina bajo el impulso de la Delegación Vasca, siendo sacerdotes, como Garriga, los encargados de organizar las nuevas entidades. Los primeros directores del Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos fueron dos curas nacionalistas exiliados: el bilbaíno Gabino Garriga (editor del primer libro que mostraba a Argentina la verdad del bombardeo de Gernika) y el capuchino guipuzcoano Bonifacio de Ataun.
El 20 de noviembre de 1953 recibe un homenaje público por su labor en el citado Boletín y por otras actividades euskeristas. En 1954 aparece como promotor, director y redactor de la revista Euskaltzaleak, que se publicó en Buenos Aires entre 1954 y 1956. Garriga escribió en euskara tanto en el citado Euskaltzaleak como en Elgar, el periódico bimensual fundado en 1932 y propiedad de la Casa Vasca de París.
Su militancia nacionalista y vascófila le llevó a polémicas y a criticar a personajes como Miguel de Unamuno, por no apreciar suficientemente el euskera, en artículos como «Algunos euskeldun-berri», donde resalta el «conocimiento imperfecto e inconcluso» del euskera de Unamuno, y su escasa producción en esa lengua, afirmando que el joven bilbaíno dejó de escribir en euskera porque, pese a aprenderla, no llegó a intimar con dicha lengua, es decir, que no llegó a hacerla suya: «Unamuno, que comenzó su estudio con el ardor que le caracterizaba, alcanzando a producir algunas pequeñas composiciones […], suspendió la noble empresa en su mitad, pues no solo vio, sino que experimentó en el examen público la distancia que le faltaba para alcanzar el arte euskérico».
En su poca relación con la literatura castellana, Garriga editó en el Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos (varias entregas en los años 1963 y 1964) diversos capítulos del Quijote, como los relacionados con la Ínsula Barataria, en dialecto vizcaíno y con gran influencia sabiniana.
Quizá donde es más evidente la postura nacionalista extrema de Garriga es en Los adversarios de la libertad vasca, desde 1794 a 1829 (Ekin, 1944), donde, al analizar la actuación de la Junta de Getaria durante la Guerra contra la Convención Francesa (1794), esgrime el término de soberanía originaria del Pueblo Vasco y saca a la luz el pacto de su adhesión a Castilla en el año 1200, considerando a la citada Junta de Getaria el germen del nacionalismo y el primer acto de independencia registrado en la historia de España y del País Vasco. Aralar (seudónimo de Garriga) es un ferviente defensor de la libertad política vasca. Según se desprende de la lectura de su obra, Gipuzkoa era «un Estado que había elegido a los reyes de España por sus protectores, y ni los guipuzcoanos se comprometieron nunca a servir con las armas a tales reyes ni estos tenían autorización para llamar a los guipuzcoanos bajo banderas» (pp. 16-39). Las Juntas Generales eran la única autoridad soberana reconocida por los guipuzcoanos. Por eso, haciendo uso de sus competencias soberanas, la Junta General celebrada en Guetaria resolvió la ruptura de la unión concertada con la Corona de Castilla en el año 1200. Gipuzkoa era un estado representado únicamente en sus Juntas Generales. Bajo tales presupuestos define Aralar la relación entre Monarquía y gobierno provincial. Sostiene que Gipuzkoa tenía derecho a preferir la forma de gobierno republicano a la Monarquía y a mostrarse «profundamente descontenta del proceder imperialista seguido con ella por el gobierno de Madrid». En este contexto imperialista, Aralar argumenta que «los vascos, hartos de los atropellos de sus torpes protectores los reyes de España, buscasen la protección de otro Estado» (pp. 16-39). Se deduce que para Aralar tres fueron los puntos básicos que se utilizaron desde Madrid en contra de lo que él denomina libertad política vasca o independencia política de Euzkadi: la constante agresión militar, los decretos dictatoriales y la investigación de los títulos o documentación en que se basaba esa supuesta independencia.
El propósito de Aralar es el de justificar lo injustificable: defender que Gipuzkoa era un Estado que, además, equipara con España y Francia. La teoría apriorística constituye una falsedad elemental, escrita desde el resentimiento —recordemos que se trata de un exiliado— y para nada objetiva. Es una visión ultranacionalista, gratuita y sin fundamento jurídico, a la que, además, se le pueden hacer serias objeciones sobre la metodología utilizada, como la de que el que no es vasco es adversario, o, dicho de otra manera, quien no piense como él es un enemigo, cuyo único afán es acabar con la supuesta «libertad política vasca» y equiparar a estas provincias con las otras que conforman el reino. Aunque lo más criticable es el apriorismo injustificado de la soberanía de Gipuzkoa.
Obras
La rebelión militar española y el pueblo vasco, Buenos Aires: Sebastián Amorrortu, 1937.
El conde de Peñaflorida y los caballeritos de Azcoitia, Buenos Aires: Ekin, 1942.
Los adversarios de la libertad vasca desde 1794 a 1829, Buenos Aires: Ekin, 1944.
La victoria de Munguía y la reconciliación de oñazinos y ganboinos, Buenos Aires: Ekin, 1949.
De bibliografía vasca [s. l.] [s. n.], 1950.
«Inventario bibliográfico vasco (1892-1950)», BIAEV, 1-24 (1950-1973) [68 entregas].
«Sobre vocablos euskéricos de origen latino», BIAEV, 4 (1953), pp. 156-160.
«En el centenario del nacimiento de Don Arturo Campión», BIAEV, 5 (1954), pp. 85-95.
«Descripción de Laburdi por Pierre de Lancre», BIAEV, 6 (1955), pp. 196-206.
«Fray Juan de Zumárraga y la Dignidad Espiritual de los Indios», BIAEV, 6 (1955), pp. 188-195.
«1596-garren urtean Iruña’n argitaldutako atsotitz-biltza», BIAEV, 7 (1956), pp. 2-7.
«Hagiografía Vasca», BIAEV 8 (1957), pp. 7-15, 53-63.
«Algunos euskeldun-berri», BIAEV, 8 (1957), pp. 123-128.
«El euskera en América», BIAEV, 9 (1958), pp. 67-79.
«Tractatus de superstitionibus del canónigo navarro Martin de Arles, año 1560», BIAEV, 11 (1960), pp. 25-35.
«Bertrand d’Echauz», BIAEV, 11 (1960), pp. 64-75; 12 (1961), pp. 97-112.
«Carácter predominante de la santidad entre los vascos. El Apostolado», BIAEV, 14 (1963), pp. 97-100.
«Santos vascos en América», BIAEV, 14 (1963), pp. 101-114.
«Mártires vascos en Asia», BIAEV, 14 (1963), pp. 115-121; 15 (1964), pp. 107-113.
«La Evangelización del País Vasco no fue Obra de Españoles», BIAEV, 15 (1964), pp. 49– 55.
«La Gloriosísima Santa Rictrudis, Orgullo de la Mujer Vasca y Modelo de Todos sus Estados Civiles», BIAEV, 15 (1964), pp. 56-63.
Bibliografía
ÁLVAREZ GILA, O., «La editorial Ekin de Buenos Aires», Euskonews, 72 (2000). Ed. en línea: https://www.euskonews.eus/zbk/72/la-editorial-ekin-de-buenos-aires/ar-0072001013C/ (consultado el 26 de mayo de 2022).
CHICO COMERÓN, C., Actitudes políticas en Guipúzcoa durante la Guerra de la Convención (1793-1795), Tesis doctoral, Madrid: UNED, 2011, pp. 252-254.
ESTORNÉS LASA, B., «Garriga, Gabino», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.euskoikaskuntza.eus/en/garriga-gabino/ar-61926/ (consultado el 26 de mayo de 2022).





