Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

← Volver a las voces

NOTITIA VASCONIAE Obras y autores de vasconia continental

GARAT, Dominique-Joseph (Bayona, 8 de septiembre de 1749 – Bassussarry, Labort, 9 de diciembre de 1833).

Cargos y oficios

Abogado, periodista, senador, filósofo, historiador

Trayectoria

Dominique-Joseph Garat nació a mediados del siglo xviii del matrimonio, en segundas nupcias, de Pierre Garat y Marie Hiriart. Aunque se ha descrito a su padre como un doctor que actuó tanto en España como en Francia, parece que Pierre Garat trabajó principalmente como abogado en el Parlamento de Burdeos, donde ejercieron también otros miembros de la familia. Entre ellos el propio Dominique-Joseph y su hermano Dominique, conocido como «el viejo». Esta dinastía de abogados apenas tendrá continuidad, pues no consta que Paul, el único hijo conocido de Dominique-Joseph, se dedicase a estas labores, y Pierre Garat, hijo de Dominique «el viejo», se dedicó al Bel canto, convirtiéndose en uno de los cantantes más famosos en Francia durante la última mitad del siglo xviii. Por otra parte, Jacques-Joseph Garat-Mailla, hermano del anterior e hijo segundo de Dominique, a pesar de que logró titularse de abogado, protagonizó una desigual carrera política junto con su padre y su tío en el París revolucionario, para acabar sus días con una prematura muerte en fecha desconocida en Burdeos. Antes apoyó las intrigas que condujeron al golpe de estado de Brumario que elevaron a Napoleón a un poder casi dictatorial, previo a su proclamación como emperador. Este respaldo le fue recompensado con su ingreso en el número de tribunos del Consulado napoleónico. Sin embargo, pronto se retiró a Burdeos, donde vivió la caída definitiva del emperador en 1815, ejerciendo en esa ciudad —netamente favorable a la restauración borbónica— el empleo de secretario general de esa Prefectura.

Esa casi total falta de continuidad generacional no fue, sin embargo, un obstáculo para que la propia carrera de Dominique-Joseph fuera realmente prolífica en sus ocho décadas de vida.

La época revolucionaria iniciada en 14 de julio de 1789 dio a Dominique-Joseph, como a muchos otros, un amplio campo de actividad pública en el que brillar más allá de lo que hubiera sido su cursus honorum habitual durante el Antiguo Régimen. Se encontró en el centro de la acción política en el París revolucionario, ocupando diversos puestos de responsabilidad desde el comienzo de la Revolución hasta la instauración del Imperio napoleónico. Dominique-Joseph fue electo como representante de la circunscripción de Bayona para los Estados Generales convocados en Versalles para el año 1789. Cuando la Asamblea Nacional Constituyente quedó formada a partir de esos Estados Generales, asumió en ella el importante cargo de secretario, que ejerció entre 1790 y 1791.

Bajo el Terror jacobino, las responsabilidades políticas de Dominique-Joseph aumentaron considerablemente, pasando a ser ministro de Justicia entre 1792 y 1793 y del Interior como interino entre el 20 de enero y el 14 de marzo de 1793, y desde esa fecha hasta el 20 de agosto de ese mismo año como titular.

Fue el encargado de comunicar a Luis XVI su sentencia de muerte y de supervisar su ejecución, circunstancia que dio lugar a una anécdota con visos legendarios, según la cual el carácter de Dominique-Joseph se agrió tras ese hecho, hasta el punto de guardar las gafas con montura de oro que utilizó ese día en un cajón, que prohibió abrir. Por lo visto, Garat cayó fulminado un día al ver cómo uno de sus visitantes asiduos, el cura de Ustaritz, había cogido y utilizado las gafas, teniendo solo tiempo a exclamar que eran las «de la sentencia».

A pesar de esa comprometida trayectoria revolucionaria, como muchos otros, fue primero apartado del poder jacobino como sospechoso por su procedencia girondina y, finalmente, detenido por esa razón en octubre de 1793. Como cuenta el mismo Garat en su Memoria para justificar su conducta durante la Revolución, fue el mismo Marat quien le señaló por primera vez como «rea-lista disfrazado». Esa grave situación, sin embargo, no se prolongó demasiado tiempo ni tuvo consecuencias trágicas en Garat, a diferencia de lo que ocurrió con muchos otros detenidos. Por el contrario, fue rápidamente liberado, pero, aun así, durante la reacción termidoriana de julio del año siguiente no dudó en votar contra Robespierre y el Terror jacobino.

Ese nuevo alineamiento político le valió nuevos cargos públicos durante la etapa del Directorio. Fue elegido para ejercer como uno de los profesores de la llamada Escuela Normal —origen de la prestigiosa Escuela Normal Superior—, instituida en el tercer año de la Revolución (equivalente al 1795 del calendario cristiano) para instruir a los futuros maestros franceses. Impartió la asignatura titulada «Análisis del entendimiento». En la Memoria escrita en 1795 para justificar su conducta durante la Revolución declaró haber sido en ese periodo comisario de Instrucción Pública. Tras el cierre de la Escuela en el mismo año 1795, se le envió al reino de Nápoles en calidad de embajador representante de la Convención francesa. No fue su primera misión diplomática. En 1792 estuvo prestando servicio a título honorario, como exdiputado, en la embajada francesa de Londres.

En 1799 entró en el Consejo de Ancianos del Directorio. El inmediato cambio de régimen, tras el golpe napoleónico de 18 de Brumario, lo catapultó al Senado creado por Bonaparte, al cual apoyó en esa deriva autoritaria que culminó en la instauración del Primer Imperio francés. Su adhesión a esos cambios políticos le valió en 1808 el título de conde del Imperio otorgado por el mismo Napoleón.

Garat se mantuvo fiel al emperador de manera desigual. En 1814 no dudó en votar por la destitución del emperador al que tanto había elogiado anteriormente (hasta provocar el propio aburrimiento de Bonaparte, que llegó a definirlo como un «ensartador de palabras» ante una de sus amantes), e incluso escribir un elogio tanto al zar Alejandro I como a lord Wellington por sus campañas en la Francia de esa época. Ese entusiasmo monárquico, del que Luis XVIII desconfió hasta el punto de negar a Garat la entrada en la Cámara de los Pares de Francia, duró tan solo hasta los Cien Días. Durante ese periodo, Garat, que ya no contaba con la confianza del emperador, fue elegido por el distrito de Tarbes para la llamada «Cámara de los Cien Días».

La segunda restauración de Luis XVIII no le llevó aparejadas excesivas represalias contra él, aunque fue apartado del Instituto de Francia el 21 de marzo de 1816. Volvió a recuperar su relieve académico a raíz del destronamiento definitivo de los Borbones franceses, tras la revolución de 1830, y la instauración de la Monarquía parlamentaria de los Orleans, en que fue admitido como miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas (1832), un año antes de su muerte, saliendo, así, del ostracismo en el que se ha encerrado en su País Vasco natal, en donde había estado entregado a la religión católica, de la que había renegado durante el periodo revolucionario.

Esa carrera política bastante acomodaticia pesó en uno de sus más perdurables proyectos políticos: la propuesta a Napoleón de crear con las Provincias Vascas un Estado independiente pero aliado al Imperio francés que recibiría el curioso nombre de Nueva Fenicia, de acuerdo a las teorías en boga en el momento que buscaban dar prestigio a los nuevos planteamientos políticos, rodeándolos de una aureola semimítica, basada en una idealización de las sociedades del Mundo Antiguo (Egipto, Grecia, Roma…). A ese respecto, Garat, hijo de una época que quería reflejarse en la Roma antigua, imitando incluso su evolución de República a Imperio, basó su proyecto en un pretendido origen fenicio de los vascos —reflejado en sus inclinaciones comerciales—, y en sus peculiaridades políticas, características suficientes para la creación de un Estado independiente bajo la tutela napoleónica.

El plan no fue secundado por el emperador, que no vio necesidad alguna de instituir ese peculiar constructo político. Le bastó con declarar la ley marcial en las provincias vascas peninsulares para crear con ellas un gobierno militar, dirigido directamente por sus generales, en lugar de por José I. El planteamiento de Dominique-Joseph Garat presentado en un informe a Napoleón en el año 1811 le hizo merecedor de una atención historiográfica y literaria singular desde al menos 1869 hasta la actualidad.

La labor de Dominique-Joseph Garat como historiador, escritor, periodista y ensayista filosófico y político fue notable. Entre sus obras de carácter histórico destaca su Elogio de Michel L’Hospital, el ministro del rey que trató de detener las destructivas guerras de religión francesas por medio de un notable esfuerzo ecuménico, aunque no totalmente coronado por el éxito. Tras esta primera publicación, realizada en el año 1778, el entonces joven abogado vasco continuó con su labor historiográfica publicando, al año siguiente, otro Elogio, dedicado en esta ocasión a una notable figura de la Edad Media, el abate Suger. Dos años después, en 1781, Garat dio a las prensas un tercer Elogio, dedicado al conde de Montausier, Charles de Saint-Maure, notable figura política durante la minoría de edad de Luis XIV, de cuya educación se encargó con un notable cuidado.

Antes de que estallase la Revolución de 1789, Garat tuvo tiempo para escribir dos nuevas obras de ese tipo: en 1784 dedicó un nuevo elogio a Bernard de Fontenelle y, tres años después, en 1787, hizo otro tanto con la figura de M. Bonnard. Esas obras le valieron el reconocimiento público como historiador, siendo nombrado profesor de Historia del Ateneo parisino en el año 1785. Posteriormente, durante su ostracismo labortano tras la Restauración borbónica de 1815, continuó frecuentando el género histórico, publicando en 1820 una Memoria histórica sobre Jean-Baptiste-Antoine-Suard. Se trataba de un periodista de mediados del siglo xviii que, a pesar de haberle conseguido sus primeros trabajos periodísticos en el Mercure de France y como redactor de la Encyclopédie méthodique en el París anterior a la Revolución, fue su adversario político durante ese periodo revolucionario, en el que Garat se dedicó tanto a escribir la crónica parlamentaria en el Journal de Paris, como a trabajar en la Asamblea y el gobierno revolucionario contra la Monarquía que Suard defendió a ultranza en sus escritos. En 1829 Garat volvió sobre ese tema en el que fue su último ensayo histórico.

Obras

Éloge de Suger, abbé de Saint-Denis, ministre d’État, et régent du Royaume, sous le règne de Louis le jeune, Paris: Demonville, 1779.

Mémoires sur la révolution ou exposé de ma conduite dans les affaires et dans les fonctions publiques, Paris: Imprimerie de J. J Smits et Compagnie, An III de la République (1795).

Mémoires historiques sur le xviiie siècle, sur les principaux personnages de la révolution française, ainsi que sur la vie et les écrits de M. Suard, Paris: Librairie Philippe, 1829, 2 vols.

Origines des basques de France et d’Espagne, Paris: Hachette, 1869.

Bibliografía

Bolinaga, I., La alternativa Garat, Donostia-San Sebastián: Txertoa, 2012.

Casenave, J., «Dominique-Joseph Garat – Recherches sur le peuple primitif de l’Espagne; sur les révolutions de cette péninsule; sur les Basques espagnols et françois. Rapport établi en 1811 pour Napoléon Ier», Lapurdum, 11 (2006), pp. 69-135.

Duhart, M., Moi, Dominique Joseph Garat, homme des Lumières et patriote basque, Biarritz: Atlantica, 1998.

Garat, D.-J., Mémoires de Garat avec une preface par E. Maron, Paris: Poulet-Malassis, 1862.

Olivier-Blanc, Ch., Généalogie de Dominique-Joseph Garat. Edición en línea: https://gw.geneanet.org/darbroz?lang=fr&n=garat&oc=0&p=dominique+joseph (consultado el 19 de junio de 2019).

Robert, A.; Bourloton, E., y Cougny, G., Dictionnaire des parlementaires français de 1789 à 1889, Paris: Bourloton, 1891, vol. FES-LAV, pp. 105-106.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


Con el apoyo de:

Diputación Foral de Gipuzkoa
Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades - Gobierno de España
IVAP