Cargos y oficios
Escribano, periodista, político
Trayectoria
Nació en una familia de comerciantes. Su padre, Benito Felipe Gaminde, era, de hecho, uno de los grandes comerciantes de lanas de Bilbao; vocal de la Real Junta de Ganaderos creada para el fomento de la Cabaña real, publicó en Madrid una Memoria sobre el estado de las lanas españolas y su cotejo con las extranjeras, causa de la decadencia de las primeras y remedio para mejorarlas (1827). En lo que concierne a su madre, María Antonia, era hija natural (aunque reconocida por su padre) de Juan Rafael de Mazarredo, también comerciante, mayorazgo, diputado general de Bizkaia y socio fundador de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País.
Víctor Luis Gaminde estudió Leyes, ampliando su formación en Inglaterra. Estaba emparentado por alianza con varias familias de similar trayectoria a la suya, que prácticamente en conjunto transitaron hacia el primer liberalismo. En consonancia con esta tendencia, Víctor Luis Gaminde asumió desde joven un compromiso militante con la defensa del sistema constitucional. Como escribió en unas Confesiones que dejó manuscritas a sus hijos, durante el Trienio liberal no solo formó parte de la Milicia Nacional de Bilbao, sino que, con ánimo de «sostener las instituciones libres que creía eran mi felicidad suprema», se armó para combatir a las partidas realistas cuyo objetivo era desestabilizar el régimen constitucional. Durante este periodo, su apego al liberalismo le implicó en algún altercado, como cuando en abril de 1822, junto con otros milicianos, fue objeto de provocaciones de unos jóvenes realistas de Bilbao.
En 1823 sirvió a su costa en el ejército constitucional, como soldado de caballería, para oponerse a la invasión legitimista del duque de Angulema. Rendido poco después en La Coruña, vivió emigrado hasta 1831. Entró en Francia en 1824, procedente de Bruselas. Su fama de liberal militante hizo que la policía francesa le sometiera, como a sus hermanos Francisco y Mariano, a una estrecha vigilancia. Durante su emigración en el extranjero, los hermanos se dedicaron al comercio de vinos y de lanas, estableciendo Víctor Luis una casa de negocios en Bruselas. Paralelamente frecuentaron, especialmente Francisco, los círculos de liberales españoles exiliados.
Pese a que, según los informes de la policía francesa, los hermanos Gaminde tenían reputación de comerciantes ricos, Víctor Luis aseguraba en sus Confesiones que durante su exilio gastó buena parte de su legítima. De regreso en Bilbao, ya casado con su prima Eloísa Gaminde Lafont (1830), ejerció de escribano para obtener ingresos que le permitieran mantener a su familia. Su madre, en el testamento que redactó en 1839, le mejoró en sus bienes con respecto a sus hermanos, lo que quizá se explique por una precaria situación económica.
Huyó de Bilbao, disfrazado de marinero inglés, cuando triunfó el alzamiento carlista, hasta que el general Sarsfield ocupara Bilbao a finales de 1833. Coherente con su compromiso liberal, sirvió en la Milicia Urbana durante toda la guerra. En el sitio de los carlistas a Bilbao en 1835 mandaba, como sargento de artillería, a los milicianos del fuerte de Larrínaga. Su actividad en la Compañía de Granaderos durante el citado sitio le mereció el ascenso a comandante.
En septiembre de 1837 dio a la imprenta su folleto Intereses de Bilbao. Ecsamen de lo perjudicial que sería la permanencia del sistema foral, de título suficientemente elocuente. Era una propuesta realizada aprovechando el control progresista del gobierno de la nación. La Constitución promulgada en junio en reemplazo del Estatuto Real abría un nuevo contexto político. No obstante, los sectores moderados fueristas conservaban un considerable poder de adaptación a las nuevas circunstancias, que amenazaba con mitigar el efecto del cambio constitucional. En esta tesitura, Gaminde denunciaba con fuerza el perjuicio que el sistema foral ocasionaba a Bilbao, que en su defensa debería «declarar guerra abierta a los fueros, usos y costumbres de Bizkaia». Rebatía punto por punto las ventajas comerciales e industriales que los fueristas atribuían al sistema foral, desde la defensa del consumidor hasta el comercio minorista, sosteniendo que, en realidad, los privilegios del país habían obstruido el potencial mercantil de Bilbao. En esta línea argumentativa, uno de los hilos conductores de su trabajo es la posibilidad de que Bilbao pudiera desvincularse de Bizkaia para unirse al proyecto nacional, a la «suerte de la España rege-nerada».
Según Gaminde, la pervivencia del entramado foral garantizaba la dominación de una oligarquía inmovilista, enemiga de la sociedad comercial que él admiraba y a la que tenía como modelo. Por otra parte, consideraba que frente a la liberal Bilbao, Bizkaia era esencial e irremediablemente contrarrevolucionaria («facciosa por esencia»). Las instituciones forales eran reaccionarias por naturaleza. En suma, contraponía el Fuero como legislación obsoleta, bárbara, aristocrática, oscurantista, campesina, aldeana, a las ventajas de la integración en el proyecto de la nación española, en la que la luminosa Bilbao constitucional, dominada en lo político por una «aristocracia […] del saber, y la de las virtudes cívicas», podría expandir su comercio a las posesiones de Ultramar o a los antiguos dominios de la Corona en América, dando salida tanto al grano castellano como al hierro vasco. La posibilidad de formar una Bizkaia liberal era una quimera bajo el sistema foral. La única concesión que Gaminde hacía a dicho sistema era la pertinencia de conservar la administración de Bizkaia por su contrastada eficiencia, ejemplar en el plano de la recaudación fiscal, aunque avisaba de que no cabía defender la esencia del Fuero cuando había una Constitución española vigente.
Puede que en la conformación de su pensamiento jugara cierto papel la herencia ilustrada de su familia materna. En la modesta biblioteca que su madre poseía, se encontraban algunos tomos del Teatro Crítico Universal de Benito Jerónimo Feijoo, la Clave Historial del padre Flórez (1739) y, en un registro más radical, los tres tomos de La Moral Universal o deberes del hombre fundados en su naturaleza del aristócrata ateo barón d’Holbach, publicados en castellano durante el Trienio liberal. No en vano, la pluma de Gaminde es una de las pocas de su tiempo que, en el País Vasco, criticó abiertamente la intolerancia religiosa del Fuero y mostró un claro rechazo del dominio clerical.
En 1838 tradujo una parte del libro Six Years in Biscay de Francis Bacon. Más adelante, para difundir y sostener su línea ideológica, fundó el periódico El Vizcaíno Originario (1841), publicación opuesta a El Vascongado, de corte conservador-fuerista. En torno a El Vizcaíno Originario se aglutinaban los progresistas de la Sociedad Constitucional de Bidebarrieta. Era, asimismo, corresponsal en Bilbao del periódico madrileño progresista El Eco del Comercio.
Finalizada la guerra civil en 1839, durante los años siguientes tuvo cierto protagonismo en la confrontación de los progresistas con los liberales conservadores y fueristas. Ejerció como secretario de la Comisión Económica (1841), que eventualmente venía a sustituir a la Diputación Foral. Denunció la conspiración contra la Regencia de Espartero, de quien fue firme defensor y confidente. Durante el alzamiento de 1841 contra dicha regencia asumió la secretaría de la Diputación Provincial. En este periodo contrajo matrimonio en segundas nupcias con Francisca Alzuyeta (1842), al tiempo que mostraba los primeros signos de una mesurada conciliación con el sistema privativo del país. Sin contradecir sus principios progresistas, redactó junto a su amigo Pedro de Lemonauria un proyecto de modificación del Fuero, aprobado en enero de 1842 por la Comisión Económica de Bizkaia. Según aquel proyecto, la particularidad foral podía integrarse en el sistema general de la nación una vez trasladadas las aduanas y establecida la nueva estructura judicial, porque lo fundamental quedaba realizado con estas reformas. Igualmente, el arreglo proponía que las Juntas Generales fueran suprimidas, que el servicio militar se conmutara por un pago en dinero y, en cuanto a la cuestión fiscal, que Bizkaia se integrara en el sistema general mediante el pago de un cupo a la Hacienda nacional.
En 1843 tuvo que exiliarse nuevamente tras el regreso de los moderados al poder. Volvería a Bizkaia en 1846. Consiguió plaza de secretario del Ayuntamiento de Begoña. Desde 1848 comenzó a participar en las instituciones forales, como apoderado de la anteiglesia de Begoña en Juntas Generales (1848, 1850, 1852, 1858) y secretario de justicia. Participó en varias comisiones especiales de las Juntas, como la de examen de poderes (1848, 1850, 1852); arreglo foral (1848); hacienda y cuentas (1850); expedientes y memoriales (1852); instrucción pública, y caminos y ferrocarril (1858).
Sin renegar de su condición progresista, continuó su evolución política hacia la defensa del sistema particular de administración de Bizkaia, que se condensa en su Impugnación al proyecto llamado arreglo de los Fueros de las Provincias Bascongadas (1853). En su escrito, realizaba un examen crítico de los artículos del proyecto de modificación de Fueros del gabinete de Bravo Murillo. El documento contrasta fuertemente con el folleto Intereses de Bilbao, desde la propia autodefinición de Gaminde como vizcaíno (que rechazaba entonces) hasta la valoración del Fuero de 1526 (que pasaba de ser una manifestación de la barbarie a base del contrato, junto con la Ley de 25 de octubre de 1839, entre Bizkaia y la nación). Cabe subrayar la idea de la estatalidad de las provincias vascongadas, que en su concepto no perjudicaba la calidad constitucional de la nación española. El pase foral era interpretado como atributo de soberanía. Se prefigura así, en su discurso, una evolución federalista del progresismo español.
El 31 de julio de 1854 firmaría el manifiesto intitulado «Los progresistas de Bilbao al País Vascongado», junto con José Antonio Elizagárate, en el que se defendían el alzamiento militar y el movimiento popular que pusieron fin a la década moderada, devolviendo a Baldomero Espartero al primer plano político. De nuevo, su compromiso progresista no fue impedimento para que dirigiera como alto funcionario, desde 1858, la administración principal de arbitrios y peajes que venía a reforzar la Diputación de Bizkaia con la gestión directa de tales impuestos. En los años siguientes, su notoriedad pública y su actividad política se mitigaron considerablemente.
Obras
Intereses de Bilbao. Ecsamen de lo perjudicial que sería la permanencia del sistema foral, Bilbao: Imprenta de Adolfo Depont, septiembre de 1837.
Impugnación al proyecto llamado arreglo de los fueros de las Provincias Bascongadas, presentado por la comisión del Gobierno a las mismas provincias, Bilbao: Juan E. Delmas, 1853. Reeds. en Lemonauria, Pedro, Costumbre democrática. Debates liberales sobre fueros vascos, 1837-1868, Portillo Valdés, J. M.ª (ed.), Textos Clásicos del Pensamiento Político y Social del País Vasco, Bilbao: UPV/EHU, 2014.
Traducción parcial del inglés de Bacon, F., Seis años en Vizcaya: descripción de los Sitios de Bilbao en junio de 1835, de los de octubre hasta diciembre de 1836, y de los sucesos más notables ocurridos tanto en aquella villa como en las cuatro Provincias Vascongadas desde 1830 hasta el año de 1837, Bilbao: Imprenta de Cenón de Garayoa, 1838. Reeds. San Sebastián: Txertoa, 1973; Urquijo Goitia, J. R., y Urquijo Goitia, M. (eds.), Azterketa Historikoak/Zumalakarregi Museoa-Estudios Históricos/Museo Zumalakarregi, III (1994).
Bibliografía
Agirreazkuenaga, J., «Gaminde Mazarredo, Víctor Luis», Agirreazkuenaga, J. (dir.), Diccionario biográfico de los Diputados Generales, burócratas y patricios de Bizkaia, Bilbao: Bizkaiko Batzar Nagusiak/Juntas Generales de Bizkaia, 1995, pp. 218-221.
Alcorta, E., La burguesía mercantil en el Bilbao del siglo xviii. Los Gómez de la Torre y Mazarredo, Donostia-San Sebastián: Txertoa, 2003.
Delmas, J. E., Diccionario biográfico claros varones de Vizcaya, prólogo, notas e índices de A. Rodríguez Herrero, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1970.
Fernández Sebastián, J., La génesis del fuerismo. Prensa e ideas políticas en la crisis del Antiguo Régimen (País Vasco, 1750-1840), Madrid: Siglo XXI, 1991.
Portillo Valdés, J. M.ª, «Pedro de Lemonauria y la “costumbre democrática” del fuerismo progresista. Estudio preliminar», Lemonauria, P., Costumbre democrática. Debates liberales sobre fueros vascos, 1837-1868, Bilbao: Universidad País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, 2014.
Rubio Pobes, C., Fueros y Constitución: la lucha por el control del poder. País Vasco, 1808-1868, Bilbao: Universidad País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, 1997.
Fuentes:
Archives Nationales (París, Francia), Police Générale, F7 12051, Dossiers de réfugiés espagnols (1822-1835).
Archivo Foral de Bizkaia (Bilbao), JCR1949/5, Testamento de María Josefa de Mazarredo, viuda de don Benito Felipe de Gaminde (1839).
— JCR4314/3, Autos criminales promovidos de oficio por el alcalde y juez ordinario de la villa de Bilbao, sobre una riña entre varios tertulianos que se hallaban en una casa, sita en la calle Somera, cantando una canción realista, y algunos milicianos voluntarios.
Archivo Histórico Eclesiástico de Bizkaia, Bilbao, Matrimonios, sig. 0611-002-00, 236rº (consultado en la base de datos de registros sacramentales https://dokuklik.euskadi.eus).
— Galdakao, Bautizados, sig. 2146-002-00, 39rº (consultado en la base de datos de registros sacramentales https://dokuklik.euskadi.eus).
— Hondarribia, Matrimonios, sig. digital 237700201-0226, 236rº (consultado en la base de datos de registros sacramentales https://dokuklik.euskadi.eus).





