Cargos y oficios
Dirigente y pensador nacionalista vasco
Trayectoria
Político nacionalista vasco de la primera mitad del siglo xx. Precursor de la izquierda abertzale e inspirador de la resistencia armada, a semejanza de la lucha irlandesa. Conocido por «Gudari», el seudónimo con el que firmaba sus escritos políticos. Publicados estos generalmente en periódicos de las juventudes independentistas, como Aberri o Jagi-Jagi, órganos de Juventud Vasca -(Euzko Gaztedi) y de la Federación de Mendigoitzales (EMB). Sus artículos fueron reunidos en una obra titulada Por la libertad vasca (Verdes, 1934).
Contemporáneo de los primeros pasos del nacionalismo vasco, Gallastegi recibió su influencia política directamente de algunos seguidores del fundador, Sabino Arana. Nacido en Bilbao, en el seno de una familia nacionalista, cuyos miembros estaban afiliados al primer PNV, pudo aprender en un ambiente patriota las ideas de Arana o Campión. Desde joven empezó a estudiar euskera, siendo alumno de Azkue y Kirikiño. Tras sus estudios en el Instituto de Bilbao, hizo después peritaje mercantil, al mismo tiempo que se iniciaba en la militancia política. Afiliándose a Juventud Vasca, de la que llegará a ser presidente.
A los veinte años (1912) le ofrecieron un puesto en la oficina del Euzkadi Buru Batzar, donde tuvo ocasión de conocer y colaborar estrechamente con Luis Arana Goiri. Durante varios años este contacto directo fue perfilando el carácter político de Gudari, que en 1919 fue elegido presidente de Juventud Vasca. Desde este puesto de militancia, se abre una nueva época en el activismo político de Gallastegi y en la militancia juvenil del nacionalismo, lógicamente influido con el activismo y el radicalismo del fundador del nacionalismo vasco.
Por cronología, Gudari pertenece a la generación de reformistas y regeneracionistas de todo tipo, que alumbra el paso del siglo xix al xx. En su Bilbao de nacimiento, patria del nacionalismo vasco, se encuentra con una sociedad políticamente despreocupada. Una juventud desorientada, que apenas piensa en divertirse de forma vulgar y ha caído en las garras de las costumbres alcohólicas y gastronómicas del Bilbao feliz de principio de siglo. Gudari escribe entonces que «el alcohol es el más fiel aliado del opresor», haciendo mella en cuerpos y espíritus de una generación sorda al independentismo y al mensaje de recuperación nacional, proclamado por Arana desde 1893.
A pesar de esta situación, uno de los perfiles más significativos de la obra política de Eli Gallastegi es, con seguridad, su confianza en las posibilidades de los jóvenes. Para él, son los jóvenes de todas las épocas los llamados a tomar el testigo nacional vasco. Para lo que antes deben de ser rescatados de la indolencia, comodidad y dejadez en la que los han metido el ambiente cultural español, la mala información educativa sobre la verdadera realidad de Euskadi y sus problemas. Por este motivo, su único libro, Por la libertad vasca, está dedicado certera y genéricamente «A ti, joven de dieciocho años».
Muchos de estos destinatarios son, asimismo, militantes juveniles del nacionalismo. Algunos como Manu Eguileor o Ceferino Jemein acompañan a Gudari en su activismo en Juventud Vasca y en sus primeros pasos políticos. Esta generación de Juventud tiene un bautismo de fuego público con ocasión de la visita del líder catalán Francesc Cambó a Bilbao en 1917. En esa fecha, invitado por el grupo autonomista que lideraba el banquero Sota, Cambó participó en un mitin en Bilbao, al que asistieron numerosos afiliados y los líderes juveniles del nacionalismo vasco. Pero el regionalista catalán, al que los sotistas del PNV querían presentar como ejemplo de liderazgo político, defraudó las expectativas de los jóvenes. Lejos de cualquier afirmación nacional independentista, Cambó exaltó la moderación regional catalana y ofreció su idea-proyecto de un estado federal. Criticó a los vascos aranistas sus intenciones «separatistas», su radicalismo y sus ideas antiespañolas. Su lema «Per Catalunya i la España gran», se convirtió en una provocación a la que respondieron in situ los militantes de Juventud Vasca presentes. Algunos de ellos interrumpieron el mitin, saltando al patio de butacas y empezando a cantar Els segadors, al que siguió el mendigoizale Itxarkundia. Con lo que se frustró la pretendida intención propagandista y de ejemplaridad política de los sotistas organizadores del acto. Fue, sin duda, la escenificación pública de las diferencias políticas que estaban empezando a cuajar en el sector juvenil nacionalista vasco.
Después de la muerte de Arana y la toma sorda del poder en el PNV por el grupo liderado en la sombra por Sota y gracias a su financiación, se había cambiado la estrategia principal del nacionalismo, e incluso el propio nombre. El PNV pasó a ser Comunión Nacionalista Vasca (CNV) y, en 1915, Luis Arana, hermano del fundador y uno de los grandes inspiradores de los ideales fundacionales, fue expulsado del partido. Y, desde el fiasco de Cambó, los jóvenes empezaron a ser, para los ideólogos de CNV que acaparaban las páginas del Euzkadi, financiado por Sota, un sector radical peligroso, que había que extirpar.
Estas fechas son también el punto de partida del debate sobre la interpretación doctrinal del legado aranista. Un debate agrio, entre aberkides y comunionistas desde las páginas de sus respectivos órganos de expresión (Aberri y Euzkadi), empezó a separar al nacionalismo, con una grave división, que llega a nuestros días. Por un lado, los sotistas partidarios de mantener la unidad mercantil con España, mitigada con el sistema fiscal de Conciertos y Cupos. Por otro los aberkides de Gallastegi, Jemein, Errazti, Eguileor, Gaztañaga y otros, apoyados por Luis Arana, cuya estrategia inalterable era la independencia absoluta de la nación vasca.
En pleno debate sobre el futuro camino que debía seguir el nacionalismo vasco, el principal ideólogo de Comunión, Kizkitza, exhumó el episodio «españolista» de Sabino Arana, según el cual, en caso necesario y por necesidades tácticas, el nacionalismo vasco debería evolucionar y aceptar la pertenencia vasca al Estado español.
Gallastegi, desde Aberri, fue uno de los principales enemigos del sotismo evolucionista, que pretendía adjudicar a Sabino Arana el espíritu de renuncia nacional, necesario para asemejar la estrategia vasca al unionismo de Cambó. Sin ocultar el grave paso de hipotética renuncia a sus principios nacionales, Gudari aceptó el hecho como producto de la situación de Sabino Arana, en 1902; de un lado encarcelado y de otro afectado por la enfermedad, que habría de acabar con su vida poco después.
Para Gallastegi, se trata de un Arana desmoralizado y aislado, que llegó a creer que su proyecto de regeneración nacional estaba fracasando. No obstante, esta debilidad política de última hora no impedía todo el esplendor fundacional y el recorrido aranista de los diez años anteriores, en los cuales quedaron grabadas para siempre las razones, pulsos y expectativas de un pueblo que buscaba su libertad y su destino propio. El llamado «episodio españolista» de Arana, utilizado por la oposición sotista interna, no hacía sino confirmar en el joven Gallastegi y sus compañeros todo el fondo doctrinal que contenía la obra fundacional.
El debate doctrinal se extendió, con distintas alternativas, en los años siguientes hasta el verano de 1921, en que el EBB declaraba en rebeldía al semanario Aberri y expulsaba del seno de Comunión a la junta directiva de -Euzko Gaztedi. Un mes después, a principio de septiembre de 1921, una asamblea en Bilbao, presidida por Gallastegi, Eguileor, etc., acordaba la creación de otro partido. Esta creación, de hecho, se convirtió en una refundación del PNV, al tomar este nombre para la nueva formación.
El renovado PNV seguiría utilizando la prensa aberkide y proponía, en su programa, la recuperación de las fuentes políticas aranistas fundamentales, sin las adherencias sotistas. Gallastegi escribiría contra el sectarismo de Comunión, afirmando la vuelta a los principios y a un auténtico Partido Nacionalista Vasco. Los jóvenes refundadores no estaban limitados por los intereses mercantiles del comunionismo sotista y solo se definían por el patriotismo fundacional, puesto al día por acontecimientos como el rechazo a la guerra contra Marruecos, la solidaridad con otros independentismos como el catalán o el gallego. E, incluso, la actualización social del papel de los trabajadores, emigrantes incluidos, en el nuevo nacionalismo.
En este plano, el programa aberkide desenmascara el falso nacionalismo interclasista, basado en la supuesta hermandad nacional, al margen de la posición social de los militantes. En el plano sindical, los nuevos nacionalistas verán como enemigos a los socialistas y ugetistas españoles, que no reconocen los derechos nacionales vascos. Mientras que en el campo político sus adversarios serán los comunionistas de Sota, que utilizan la fraternidad étnica como base de la explotación laboral, al mismo tiempo que practican el unionismo español y su vocación federalista no pasa más allá del pago de un cupo favorable. Lo que descubre crudamente, su falso nacionalismo impostado.
Además de su papel principal en el debate doctrinal o en la refundación del nuevo PNV, Eli Gallastegi es también quien inicia en la política vasca el reconocimiento social de la separación de clases y los distintos intereses, sociales y políticos, que este hecho conlleva. Y lo hizo personalmente, con la publicación en Aberri (24 de agosto de 1923) de un artículo titulado «Fiesta de sangre». Se trataba de una reflexión sobre los sucesos producidos, el día anterior, por el asalto de la policía a la sede del Partido Comunista, en Bilbao, que sirvió para entablar, en el seno de nacionalismo vasco, la discusión sobre la cuestión social y los antagonismos de clase. Además del papel que el nacionalismo y sus militantes debían adoptar en ellos.
Hasta entonces había una regla o precepto no escrito, por el cual los nacionalistas vascos no deberían intervenir, ocuparse o preocuparse por los conflictos sociales de origen laboral. Salvo la iniciativa táctica de Arana que, asumiendo la necesidad de los obreros vascos de sindicarse, en defensa de sus intereses laborales, pidió la creación de un sindicato propio. Como medio de evitar la mezcla y posible disfunción o mezcla de intereses, con los obreros españoles. Antes de esta sugerencia, no había precedente de nadie que, en el seno del nacionalismo, hubiera entendido de este asunto.
Los hechos que provocaron la intervención de Gudari, en los problemas sociales, fueron una huelga minera, con la llamada del Partido Comunista a la huelga general y a la formación de piquetes, en las principales fábricas e industrias del área de Bilbao. En este escenario, la sede de la Casa del Pueblo donde estaban reunidos los dirigentes comunistas fue asaltada a sangre y fuego por la fuerza pública. Como consecuencia murieron dos militantes y se registraron varios heridos, así como 40 detenidos.
En su artículo sobre esta cuestión, Gallastegi, de forma inusual, inédita y sorprendente para el nacionalismo de la época, se solidariza con los miembros del PC atacados y con los obreros protagonistas de las huelgas. Proclama su solidaridad con los jóvenes comunistas «idealistas, que luchan y sufren de continuo» y, al mismo tiempo, se indigna con el espectáculo de indiferencia que ofrece la burguesía en los toros y luego en sus coches de lujo, por la Gran Vía de Bilbao, a pocos metros de «la otra fiesta de luto y sangre» provocada por el brutal asalto policial. Gudari saluda y homenajea a los caídos y siente su sufrimiento. Ofrece su pésame a los compañeros de las víctimas, mientras el periódico Euzkadi, de Comunión, calla y La Gaceta del Norte, portavoz de los intereses del poder, asegura que en este y otros conflictos «la Guardia civil, pase lo que pase, siempre tiene la razón». Por su parte, el sector sotista y su órgano Euzkadi, bajo la pluma de Kizkitza, saldrá agriamente al paso del artículo de Gudari. Reprobando el homenaje de este a los obreros comunistas, como indigno de un nacionalista vasco.
En el transcurso de las semanas siguientes se avivó una dura polémica, con réplicas y contrarréplicas, además de la intervención expresa y oficial del Euskadi Buru Batzar. En este debate, Gudari aseguró que ningún obrero explotado por sus «hermanos» de raza podía tener la misma patria que estos. Al mismo tiempo, desenmascaró y denunció a los patronos enriquecidos que chantajeaban a sus obreros y empleados nacionalistas, en nombre del engrandecimiento de la patria, cuando lo que buscaban en exclusiva era enriquecerse con la explotación de propios y extraños.
Gudari perfila en este debate un anticapitalismo interclasista, frente al «capitalismo rojo y amarillo» del sector sotista del nacionalismo vasco, reconvertido desde la desaparición de Arana en un mero regionalismo a la catalana. Con un claro interés de mantenerse en el Estado español y seguir manteniendo la desigualdad social, en tiempos de crisis. El interclasismo de Gallastegi, claro precedente del nacionalismo revolucionario posterior, es solidario, independentista, y propone un diálogo en igualdad entre Capital y Trabajo. Es el primer movimiento nacionalista vasco que incorpora a sus reflexiones el problema obrero. Clave en la crisis de los años de posguerra mundial.
El nuevo pensamiento aberkide, introducido por Gudari, y sus connotaciones sociales, se asentarán definitivamente en las filas del independentismo juvenil vasco, donde se hará fuerte en la publicación Jagi-Jagi, gracias al anticapitalismo nacionalista de uno de los discípulos de Gallastegi: Trifón Etxebarria «Etarte».
En los años veinte del siglo pasado, Gudari intervino también en otra iniciativa nacionalista, esta de mayor nivel y alcance, promovida por el nacionalismo independentista catalán de Francesc Maciá y el gallego de Castelao. En plena crisis política del Estado y de la monarquía española, los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos se reunieron en Barcelona, para firmar un manifiesto de llamada a la rebelión y la insurgencia. Los principales líderes de esta iniciativa, además de los citados Maciá y Castelao, fueron los vascos Gallastegi, Manu Egileor, Telesforo Uribe-Etxebarria y Manu Robles de Arangiz. El acto consistió en la firma de un Manifiesto denunciando al régimen español y reclamando la soberanía y el derecho de autodeterminación para los pueblos oprimidos. A los cuales Gudari propuso sumar a los rebeldes que en Marruecos estaban luchando contra las fuerzas invasoras españolas.
Las ideas fundamentales de esta Triple Alianza no eran otras que el independentismo radical, y la inclusión, por primera vez en un documento público oficial, de la llamada «apelación heroica», con la sugerencia de formación de ejércitos de liberación y el, más que posible, derramamiento de sangre en el sacrificio de independencia. Era la primera vez que cualquier líder nacionalista vasco argumentaba como necesario y probable el enfrentamiento armado con los ocupantes.
Sin embargo, el entusiasmo por la alianza de los independentistas apenas duró unas horas. Las que transcurrieron desde el 11 de septiembre, fecha de la reunión de Barcelona, al 13 del mismo mes, en que el general Primo de Rivera, mediante un golpe de Estado, asumió el poder y declaró fuera de la ley, entre otros, a los movimientos nacionalistas. Maciá y Gallastegi, obligados a exiliarse, no volverán a retomar directamente sus iniciativas de alianza y rebelión.
No obstante, lo intentado en Barcelona el 11 de setiembre de 1923 se convertirá en un precedente mítico, para los sucesivos pasos de alianza. También será referencia constante en los artículos y textos de Gallastegi, durante su exilio, o reeditada en los años treinta, con el Galeuzka, etcétera.
Gallastegi tuvo que exiliarse en dos ocasiones; la primera a San Juan de Luz, en donde aprovechó para crear un Comité Pro-Independencia Vasca; la segunda, a Torreón (México) ante la perspectiva de un Consejo de guerra con petición fiscal de doce años de cárcel. En estos años de 1928 a 1931 fundó en México la revista Patria Vasca, que difundió entre los vascos de la diáspora. Publicó cinco números en México y un sexto, ya de vuelta, en Bilbao en 1932.
Otra de las iniciativas pioneras en la que participó de forma destacada Gudari fue la primera huelga de hambre protagonizada por presos políticos vascos, en 1931. Realizada por catorce militantes de Juventud Vasca, presos en Bilbao por orden del gobernador civil republicano, e inspirada por Gallastegi, duró tres días al ser puestos en libertad los presos vascos. La referencia para este hecho fue la huelga de hambre del nacionalista irlandés, alcalde de Cork, Mac Swiney que falleció en 1920, tras setenta y cuatro días de huelga, hecho que había afectado a los nacionalistas vascos, en especial a los jóvenes que empezaban a reflejarse en el modelo independentista de los resistentes irlandeses.
Según algunos historiadores, en los escasos tres días que duró la huelga de la cárcel de Larrinaga en Bilbao, los jóvenes reunidos llegaron a un acuerdo sobre la fundación de un periódico que pudiera recoger el estilo político e informativo del antiguo Aberri. Un año después, en septiembre de 1932, en relación o no con este asunto, salía el primer número de Jagi-Jagi. Su titular estaba, probablemente, inspirado en una canción popular vasca.
Jagi-Jagi se convirtió en el portavoz oficial del movimiento mendigoizale. Sin ninguna escisión respecto a la disciplina del partido (CNV se había fusionado en 1930 con el PNV), pero con una voz y criterios propios. En todo caso, diferentes del Euzkadi comunionista, especialmente en cuanto a la oposición autonomía-independencia.
Jagi-Jagi, inspirado por Gallastegi, se convirtió en un semanario patriótico e independentista. Se publicó durante ciento noventa y dos semanas, entre 1932 y 1936, con varias interrupciones por la represión gubernamental o intervenciones del PNV, contra sus articulistas. De acuerdo con lo escrito por Gudari, el semanario era una respuesta al nuevo ambiente acomodaticio y oportunista, que volvía a envenenar al PNV por la desviación autonómica, tras la fusión de 1930. Mientras que el Jagi intentaba contribuir a la formación del pueblo, orientar a la juventud y recuperar el sentido íntegro del nacionalismo de Arana.
El Jagi llegó a editar una cifra importante para la época: unos 20.000 ejemplares de media semanal. En él escribían no solo Gallastegi, sino también Manu Sota, Pedro de Basaldua, Lauaxeta, Jesús Larrañaga o Etarte. Gracias a todos ellos, Jagi llegó a captar el momento político de la época y se convirtió en la luz con que Gudari aspiraba alumbrar al pueblo. En su corta y accidentada vida (1932-1936), el periódico mendigoizale recogió la intensidad social y política de su época. Gudari y Etarte escribieron para propugnar un Frente Nacional Vasco o para criticar el capitalismo de la desigualdad violenta y las diferencias sociales y económicas. Señalando el objetivo del nacionalismo como el de la doble libertad: social y nacional.
Después de la caída de Bilbao, Eli Gallastegi se exilió y vivió hasta 1974 sin regresar a Euskadi. Sus hijos y nietos han mantenido lo más sustancial de sus enseñanzas. Su ejemplo, sus iniciativas y sus escritos han servido de referencia a varias generaciones que, como el independentismo vasco consecuente, persigue todavía la doble libertad.
Obras
Su obra política se contiene en decenas de artículos publicados en diversos medios nacionalistas: Euzkadi, Aberri, Jagi-Jagi, Patria Vasca, etc.; fueron recogidos en el libro Por la libertad vasca, Bilbao: Ed. Verdes, 1933 (reed. Tafalla: Txalaparta, 1993). Una selección de sus artículos y folletos:
«Fiesta de sangre», Aberri, 24 de agosto de 1923.
«La Comunión, el Obispo y “Las Noticias”», Aberri, 2 de septiembre de 1923, p. 3.
«Humanidad. De hombre a hombre», Aberri, 8 de septiembre de 1923, p. 1.
Dad Luz y el pueblo encontrará su camino, Torreón, México: [s. n.], [s. a.], 6 pp.
Askazibar’tar Peli, El problema capital de nuestra cultura, [Buenos Aires]: [Pagano Hnos.], 1928.
«Del Comité Pro-Independencia Vasca: queremos ser libres», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 1 (1928), pp. 12-14.
«República vasca», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 2 (1928), pp. 5-6.
«La Ley de 21 de julio de 1876: contribución de sangre y dinero», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 4 (1928), p. 13.
«Paz y guerra», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 3 (1928), pp. 1-2.
«Los vascos libertadores», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 3 (1928), pp. 9-12.
«Hacia la independencia», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 3 (1928), pp. 25-26.
«Americanos descendientes de vascos», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 3 (1928), pp. 37-39.
«Palabras del Maestro» (antología de pensamientos de Sabino Arana), Patria vasca: revista nacionalista, núm. 4 (1928), pp. 13-16.
«Muertes heroicas: pensamientos luminosos», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 4 (1928), pp. 1-2.
«La más fuerte opinión de Euzkadi, el nacionalismo», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 4 (1928), pp. 23-24.
«Orientaciones hacia la creación de un presente de intensa vitalidad», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 5 (1930), pp. 6-8.
«Del Comité pro-independencia a la Sociedad de Naciones», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 5 (1930), pp. 13-14.
Cárcel de Larrínaga, 16 de septiembre de 1931: A nuestros compatriotas, agur (Manifiesto de A. de Altuna, Elías de Gallastegui, J. de Izarzelaya, M. de Garai, P. de Maidagan, A. Aginaga, R. de Aguirre, L. Ortiz de Zárate, S. Jordán Zárate, J. Barrutia, L. Bilbao, M. de Maidagan, G. S. de Azkona y E. F. de Zabala, declarando la huelga de hambre), [Bilbao]: [Álvarez], [1931].
«Humanismo», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 6 (1932), pp. 23-24.
«Fuerzas económico-político-religioso-sociales que actúan sobre Euzkadi», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 6 (1932), pp. 25-30.
«Azul: el obrero de la fábrica y del taller», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 6 (1932), pp. 37-39.
«Emakume Abertzale Batza», Patria vasca: revista nacionalista, núm. 6 (1932), p. 44.
«¡Guerra a la guerra! Ante el fracaso del pacifismo», Jagi-Jagi, núm. 1, 17 de septiembre de 1932, p. 3.
«Hacia una nueva formación», Jagi-Jagi, núm. 4, 8 de octubre de 1932, p. 3.
«La rebelión del pensamiento», Jagi-Jagi, núm. 8, 5 de noviembre de 1932, p. 3.
«Gritos de libertad», Jagi-Jagi, núm. 9, 12 de noviembre de 1932, p. 3.
«Al cautivo de catorce años J. Y. M. Nosotros los ilusos», Jagi-Jagi, núm. 10, 19 de noviembre de 1932, p. 3.
«Anti-imperialismo socialista», Jagi-Jagi, núm. 6, 7 de enero de 1933, p. 5.
«Perfil de una madre. Embargo de mujeres», Jagi-Jagi, núm. 17, 14 de enero de 1933, p. 4.
«Una trinchera más», Jagi-Jagi, núm. 18, 11 de enero de 1933, p. 5.
«Perfil de emakumes. Rompo-hielos», Jagi-Jagi, núm. 19, 28 de enero de 1933, p. 3.
«Programas y conductas», Jagi-Jagi, núm. 20, 4 de febrero de 1933, p. 3.
«Nacionalismo y cuestión social», Jagi-Jagi, núm. 24, 11 de marzo de 1933, p. 3.
«Entre dos fuegos», Jagi-Jagi, núm. 30, 22 de abril de 1933, p. 6.
«Cruzada de antivasquismo», Jagi-Jagi, núm. 31, 29 de abril de 1933, p. 6.
«De Euzkadi a Norte-América», Jagi-Jagi, núm. 33, 20 de mayo de 1933, p. 6.
«¡Libertad!», Jagi-Jagi, núm. 34, 27 de mayo de 1933, p. 5.
«Al hermano labrador de Gipuzkoa. Ricos y pobres», Jagi-Jagi, núm. 37, 24 de junio de 1933, p. 4.
«De la vida del pueblo. ¿Humanidad?», Jagi-Jagi, núm. 38, 1 de julio de 1933, p. 4.
«Cauces nacionales. Como un pueblo en marcha», Jagi-Jagi, núm. 41, 22 de julio de 1933, p. 4.
«Canalización nacional. El primer eslabón a forjar», Jagi-Jagi, núm. 43, 5 de agosto de 1933, p. 4.
«El eje de la vida. ¡Más que la falta de pan!», Jagi-Jagi, núm. 46, 26 agosto de 1933, p. 3.
«Lo social y lo nacional. Hombres y pueblos asalariados», Jagi-Jagi, núm. 47, 2 de septiembre de 1933, p. 4.
«Pueblos libres», Jagi-Jagi, núm. 48, 9 de septiembre de 1933, p. 5.
«Trilla de ideas. Como el trigo en las eras», Jagi-Jagi, núm. 52, 14 de octubre de 1933, p. 4.
«Dramas íntimos. ¡De los pobres nadie se acuerda!», Jagi-Jagi, núm. 53, 21 de octubre de 1933, p. 4.
«¡Y un día nos fusilarán!…», Jagi-Jagi, núm. 59, 2 de enero de 1934, p. 4.
«Procedimiento imperialista», Jagi-Jagi, núm. 61, 13 de enero de 1934, p. 8.
«Sobre las Asambleas de Abando-Bilbao», Jagi-Jagi, núm. 62, 27 de enero de 1934, pp. 4-5.
«Pacifismo y desarme. Vuelo sobre Ifni», Jagi-Jagi, núm. 63, 5 de mayo de 1934, p. 4.
«Antecedentes penales», Jagi-Jagi, núm. 64, 10 de mayo de 1934, p. 4.
«Qué es eso de la canalización nacional», Jagi-Jagi, núm. 77, 18 de agosto de 1934, p. 5.
«¡En España no hay Justicia!», Jagi-Jagi, núm. 78, 25 de agosto de 1934, p. 3.
«Canalicemos la discusión», Jagi-Jagi, núm. 79, 1 de septiembre de 1934, pp. 3-4.
«Presos políticos y sociales», Jagi-Jagi, núm. 79, 1 de septiembre de 1934, pp. 6.
«Terminemos la discusión», Jagi-Jagi, núm. 81, 15 de septiembre de 1934, pp. 4-5.
He aquí a Euzkadi, patria natural del Vasco, [Paris]: [s. n.], [1959], 5 pp.
Bibliografía
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RENOBALES, E., Jagi-Jagi, historia del independentismo vasco, Algorta (Getxo), Bizkaia: Ahaztuak 1936-1977, 2010, 350 pp.
AZURMENDI ZABALETA, N. Gudari. Eli Gallastegiren lorratza, Tafalla: Txalaparta, 2024.





