Cargos y oficios
Arqueólogo y docente.
Trayectoria
Como alumno del Colegio Santa María de Vitoria-Gasteiz que fue, Domingo tuvo la oportunidad ya desde su juventud de entrar en contacto con algunos de los pioneros de la arqueología alavesa de principios del siglo XX. Entre ellos habría que destacar a los mismos profesores del colegio marianista, un grupo liderado por Luis Heinz que fue además asiduo colaborador de otra eminencia en la disciplina como fue José Miguel de Barandiarán. Dado el contexto, era cuestión de tiempo que el propio Fernández de Medrano entrara en la órbita de este último, como de hecho sucedería en 1933. Por aquel año, Domingo seguía centrado en su carrera de magisterio y surgió la posibilidad de asistir a un cursillo de Prehistoria para maestros impartido por Barandiarán. De aquel encuentro, el sabio guipuzcoano llegaría a afirmar: «Desde entonces [Domingo] había de ser mi entrañable amigo y compañero en numerosos trabajos de investigación y de estudio».
Durante los tumultuosos años de la Guerra Civil, Fernández de Medrano fue uno de los pocos investigadores que lograron dar continuidad a la actividad arqueológica en Álava. Es en 1938 cuando se fecha su descubrimiento del yacimiento de Covairada (Morillas), y en 1940 cuando se convierte en el máximo responsable de la Sección de Arqueología del Museo Provincial de Álava. Este último cargo no le alejará un ápice de la investigación de campo, aunque sí de su labor docente en la llamada «escuela de la plaza de toros» de Vitoria-Gasteiz. Realizó en aquella década múltiples descubrimientos y excavaciones que podríamos sintetizar en los avances que impulsa en los sitios arqueológicos de La Lastra (Salcedo), La Mina (Molinilla), El Encinal (Elvillar/Bilar) o Alto de la Huesera (Laguardia) entre otros. Obviamente, tuvo que compaginar estos trabajos con las tareas propias de la gestión museística. En esta última línea entabló relaciones con la Comisaría General de Excavaciones Arqueológicas, en un primer momento ejerciendo como colaborador para el montaje de una exposición en Madrid en la cual se mostraron algunos materiales arqueológicos procedentes de territorio alavés, y ya más adelante como Comisario Local de Arqueología en la zona de Laguardia.
Entre 1948 y 1949 Domingo escribe la «Guía sumaria y provisional del Museo Arqueológico de Álava». Dicha publicación no es mucho más que el reflejo en papel impreso de aquella nueva exposición arqueológica que, desde entonces y por algunos años, ocupó dos salas del citado museo, si bien tiene un valor muy significativo puesto que tal muestrario acabó siendo desmantelado y sus materiales almacenados en la planta baja de la «casa de los guardas». Desde entonces, Medrano trabajó denodadamente para lograr una primera clasificación unificada de todos ellos, pues originalmente provenían de distintas colecciones, las cuales iban, desde aquella de la Diputación Foral de Álava, hasta la del Colegio Santa María, la de la Sociedad de Estudios Vascos, la del Instituto «Ramiro de Maeztu» y varias más, entre las que cabría reseñar la suya propia.
Los años cincuenta nos seguirán mostrando a una persona altamente comprometida con la investigación arqueológica. A lo largo del primer bienio tendrán lugar sus excavaciones en la Chabola de la Hechicera (Elvillar/Bilar), también varias campañas en La Huesera y en otros lugares como los yacimientos de El Encinal o La Mina. En 1952 empiezan sus colaboraciones con Juan Maluquer de Motes, con quien trabaja en Navarra (sobre todo en la zona de Artajona). En 1953 descubre y excava el dolmen de La Cascaja (Peciña), añadiendo además a su lista de hallazgos los enclaves de Los Andrinales (Rivabellosa) y El Sotillo (Leza). Ese último año excavará el yacimiento de Gurpide (Catadiano), en este caso juntamente con Barandiarán, con quien realizará también el descubrimiento del dolmen de San Martín, aunque ya en 1957. Son estas las mismas fechas en las que organiza un exitoso cursillo que hará escuela en Álava, contando para él con la participación del ya aludido Maluquer de Motes. Ese año es asimismo nombrado director del Boletín de la Institución Sancho el Sabio que entonces comienza a publicarse.
Armando Llanos considera a Medrano como ese eslabón clave que logró conectar la labor de aquellos pioneros de la arqueología alavesa del primer tercio de siglo con el trabajo de los profesionales de su propia generación que estaban dando los primeros pasos en la investigación de finales de la década de los cincuenta. Domingo ejerció pues como mentor de una nueva hornada en la que sobresaldrían, Juan Antonio Madinabeitia, Juan Carlos Elorza, Enrique Vallespí o Felix Murga. Cómo no, dentro de este grupo habría que considerar también a Jaime Fariña y al ya citado Armando Llanos que, entre otras labores, fueron quienes más de cerca colaboraron con Domingo en aquella ardua y prolongada tarea de clasificar y poner en orden todos aquellos fondos del Museo Arqueológico de Álava que, como ya hemos comentado, estuvieron almacenados en la planta baja de la «casa de los guardas».
En la década de los sesenta, sus colaboraciones con otros investigadores no dejan de ser intensas, particularmente con Barandiarán, con quien excavará en El Sotillo (1963) y en San Martín (Laguardia, 1964). No obstante, quizá el logro más señalado de Medrano en aquel periodo se produjo en 1966 con la apertura del nuevo Museo de Arqueología en las dependencias de la Casa-palacio de los Gobeo de Vitoria, del cual ejercerá como director. No cabe duda de que la buena relación que Domingo mantenía con Vicente Botella, por entonces presidente de la Caja de Ahorros de Vitoria, contribuyó al hecho.
A pesar de la edad, su línea de trabajo apenas variará en la década subsiguiente, siendo constante su participación en la investigación de campo. Cabría destacar sus excavaciones en el yacimiento de Cabriana (Comunión, 1970) y su participación en las de La Hoya (Laguardia, 1973). Como cierre de esta semblanza, habría que reseñar las labores de excavación y restauración que promovió nuevamente en la Chabola de la Hechicera corriendo el año 1974, mismos tiempos en que recibió un sentido homenaje por parte del mundo de la arqueología, un homenaje que tuvo plasmación escrita en el núm. 6 de la revista Estudios de Arqueología Alavesa.
Obras
«Descubrimientos prehistóricos en la zona de la Laguardia (Álava)», Ikuska. Giza-ikaskuntza, II (1948), pp. 77-78.
«Guía Sumaria y Provisional del Museo Arqueológico de Álava», Ikuska. Giza-ikaskuntza, III (1949), pp. 22-28 y 93-99.
«Por los campos de la arqueología alavesa», Vida Vasca, 26 (1949), pp. 82-87.
Con BARANDIARÁN, J. M. de, Exploración de la cueva de Lezetxiki en Mondragón (trabajos de 1956), Donostia-San Sebastián: Sociedad de Ciencias Aranzadi, 1957.
— «Excavaciones en Álava», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 2 (1958), pp. 91-180.
— «Trabajos de la sección de Prehistoria en las Jornadas Espeleológicas», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 3 (1959), pp. 23- 29.
— y APELLANIZ, J. M., «Excavación de El Sotillo (Rioja Alavesa)», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 8 (1964), pp. 29-39.
Con BARANDIARÁN, J. M. de, «Excavación del dolmen de San Martín (Laguardia)», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 8 (1964), pp. 41-66.
Con LLANOS, A., «Necrópolis de hoyos de incineración en Álava», Estudios de Arqueología Alavesa, 3 (1968), pp. 45-72.
— Arqueología. Museo Provincial de Álava, Vitoria-Gasteiz: Ministerio de Educación y Ciencia y Diputación Foral de Álava, 1968.
Con LÓPEZ DE GUEREÑU, G., «Estelas discoideas en Álava», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 17 (1973), pp. 207-216.
Con APELLANIZ, J. M., «El sepulcro de galería segmentada de la Chabola de la Hechicera (Elvillar, Álava). Excavación y restauración», Estudios de Arqueología Alavesa, 9 (1977), pp. 141-221.
Bibliografía
BARANDIARÁN, J. M., «Remembranzas», Estudios de Arqueología Alavesa, 6 (1974), pp. 9-15.
BORDEGARAI, J., «El Museo de Arqueología de Álava. Del coleccionismo anticuario al Museo BIBAT», Boletín de Museo Arqueológico Nacional, 35 (2017), pp. 1979-1994.
— «Homenaje a Domingo Fernández de Medrano», Estudios de Arqueología Alavesa, 6 (1974), pp. 7-8.
LLANOS ORTIZ DE LANDALUCE, A., «El museo de arqueología de Álava, desde 1966 hasta 1975. Comienzo de una nueva andadura», Estudios de Arqueología Alavesa, 26, 2011, pp. 157-176.
VEGAS, J. I., «La prehistoria alavesa desde las enseñanzas de Domingo Fernández Medrano», La historia de Álava a través de sus personajes, Vitoria-Gasteiz: RSBAP, 2003, pp. 15-33.





