Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras navarros

FAGOAGA LARRACHE, Isidoro (Bera, Navarra, 3 de abril de 1893 – Donostia-San Sebastián, 15 de marzo de 1976)

Cargos y oficios

Cantante y escritor.

Trayectoria


Isidoro Fagoaga Larrache nació en el caserío Agramontea del barrio de Illekueta, término municipal de Bera. Desde muy niño se interesó por la poesía y la literatura, de tal manera que para los catorce años ya escribía sonetos que publicaba en la hoja mensual de su colegio. Curiosamente, por aquellas fechas se le hicieron pruebas para el coro de la iglesia de Bera, pero no salió elegido. En 1908, con quince años, emigró a Argentina y comenzó a trabajar en una ferretería de Buenos Aires. Fue allí donde inició sus estudios de canto y mostró sus facultades vocales. En 1913 marchó a Italia aconsejado por Florencio Constantino y Titta Ruffo, quienes veían en él un gran potencial como tenor. Una vez asentado en Milán se dedicó a recibir clases y a participar en concursos de canto consiguiendo entrar en el Conservatorio de Parma, pero la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial le obligó a volver a su tierra natal. En Bera estuvo escribiendo para el semanario comarcal El Bidasoa. En el mismo publicaría varios trabajos en torno a diferentes crónicas de su pueblo, dejando aparcada la música por un tiempo. A partir de 1918 comenzó a colaborar con el Orfeón Pamplonés, donde destacó de inmediato, consiguiendo por ello una beca de la Diputación Foral de Navarra para ir a estudiar canto a Madrid. Finalmente, debutaría en el Gran Teatro de Madrid el 12 de junio de 1919 con la obra Sansón y Dalida cosechando un rotundo éxito. La fama que fue adquiriendo con el tiempo le permitió participar en el estreno de la ópera Amaya de Jesús Guridi en el Coliseo Albia de Bilbao el 22 de mayo de 1920 con el papel de Teodosio de Goñi. A partir de ahí comenzó a participar en diferentes compañías en las que se fue especializando en las óperas de Richard Wagner, compositor que se convertiría en su referente artístico. Su estreno en este ámbito fue en el Teatro San Carlos de Nápoles con la obra La Walkyria.

El prestigio internacional de Fagoaga lo llevó a cantar en ciudades como Oporto, Madrid, Barcelona, Lisboa, Roma, Bolonia, Parma, Nápoles, Verona, Milán (siete temporadas en el teatro de La Scala) o Buenos Aires con los mejores directores (Héctor Panizza, Siegfried Wagner, hijo del compositor, Arturo Toscanini o Víctor de Sabata) y cantantes de la época. Fagoaga se convertiría en el tenor de referencia para cantar óperas wagnerianas en italiano a tal punto que sería el mejor pagado del momento. En 1928 firmó un sustancioso contrato con la compañía discográfica Columbia para grabar sus óperas y en el verano de ese mismo año acudió al Festival de Bayreuth, certamen donde se rendía sentido homenaje a la obra lírica de Richard Wagner. En 1929 seguía cantando obras wagnerianas como Sigfrido, Tannhäuser, Parsifal o el Ocaso de los dioses y cosechando notables éxitos. Ese mismo año conocería a Nora Colton con quien mantendría un intenso idilio amoroso hasta 1933. El 19 de agosto de 1930 se presentaría en el Teatro Colón de Buenos Aires la obra Amaya, lo que provocaría un profundo movimiento de exaltación patriótica entre los emigrantes vascos de Argentina.

Tras estos exitosos viajes volvería a su casa. El 18 de julio de 1936 Isidoro Fagoaga se encontraba enfermo en la casa familiar de Bera. Al parecer, hubo intentos de llevárselo para ejecutarlo por parte de los sublevados al considerarlo afín al nacionalismo vasco, pero tal asesinato se pudo impedir consiguiendo que Fagoaga pasase la frontera. El bombardeo de Gernika-Lumo el 26 de abril de 1937 provocó en él una profunda impresión que, acompañada de la dificultad de encontrar representante, hizo que este fuese el último año de canto profesional para el tenor. Tras lo sucedido con los bombardeos en Bizkaia, decidió exiliarse en Donibane Lohitzune/San Juan de Luz junto a otros vascos y vascas.

Con el dinero ganado gracias a su instrumento musical, Fagoaga pudo dedicarse a otra de sus pasiones: la literatura. A partir del abandono de la música comenzó a escribir en torno a personajes históricos que le habían llamado la atención. Un ejemplo de ello serían las biografías que escribió sobre los hermanos labortanos José y Domingo Garat. Hasta el final de la Guerra Civil vivió entre París y Donibane Lohitzune, iniciando en esta última población una serie de jornadas poéticas en las que participaron personajes de la cultura vasca como Tene de Mujika, Nicolás Ormaetxea Orixe, Luis de Arana y Goiri, Rafael Picavea, etcétera.

Fagoaga fue detenido por sorpresa el 19 de mayo de 1940 y enviado al campo de Gurs (Bearne), donde ya había un buen número de refugiados vascos. Durante su estancia en el campo trataría de escribir un diario describiendo la terrible situación que vivían los allí concentrados. Un mes después, con Francia ya derrotada frente a Alemania, Isidoro pudo volver a Donibane Lohitzune. Todavía se mantendría unos años más en Francia colaborando con la Société des Sciences, Lettres et Arts de Bayonne —donde impartiría cursos y conferencias—, enseñando canto o ayudando al grupo de folclore vasco Batz Alai. En 1943 se convirtió en miembro numerario del recién creado Instituto Americano de Estudios Vascos de Buenos Aires. Dos años más tarde iniciaría su colaboración con el Instituto Vasco de Extensión Cultural, desde donde se comenzó a editar una publicación (unos cuadernos) con el nombre de Gernika en la que se tratarían diferentes aspectos del ámbito cultural e histórico vasco desde múltiples perspectivas y modelos de pensamiento. Los cuadernos Gernika fueron publicados entre 1945 y 1953 convirtiéndose en todo un referente cultural y humanista de la cultura vasca tanto en Europa como en América gracias, en buena medida, a los artículos y gestión de Fagoaga.

A principios de febrero de 1948 Fagoaga decidió tomar un nuevo rumbo en su vida y marchar a Buenos Aires para resolver ciertos asuntos familiares. Allí fue donde consiguió que por fin saliese a la luz su primer libro dedicado a Pedro Garat. Poco fue el tiempo que estuvo en Argentina, pues volvió a marchar a Donibane Lohitzune en abril de 1949. Tras su regreso recibió una carta de José Miguel de Barandiarán, quien le informaba de que uno de sus artículos iba a aparecer en Eusko­-Jakintza. En el verano de ese mismo año terminaría su obra Domingo Garat, el defensor del Biltzar (no vería la luz hasta 1951 en Buenos Aires), mientras seguía encargándose de los cuadernos de la revista Gernika. Fagoaga viajó de nuevo a Buenos Aires en 1951 para ver el nacimiento de su segundo libro dedicado a Domingo Garat y tratar nuevos asuntos familiares, pero acabó quedándose en la capital porteña trece años (1951-1964). Incluso, trasladó allí la publicación de los cuadernos Gernika al resultar más barato todo el proceso editorial. Durante su estancia en Buenos Aires colaboró como articulista en varios diarios como La Prensa, escribió para Euzko Deya de México, ofreció numerosas conferencias y participó en programas culturales de Radio Nacional de Buenos Aires.

Con casi setenta años Fagoaga regresó a su tierra natal en 1964 radicándose en Donostia. En esos años vería la luz su cuarto libro, labor que se sumaba a la de conferenciante en diferentes círculos culturales y universidades. Nombrado Socio de Mérito del Ateneo Guipuzcoano, en 1969 publicaría un nuevo trabajo dedicado a los poetas y el País Vasco. Por todo su trabajo recibió un homenaje de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, de la que era supernumerario, en abril de 1970. Fagoaga continuaría con su labor de conferenciante y escritor hasta marzo de 1976, cuando falleció por problemas derivados de una neumonía.

La figura de Isidoro Fagoaga tiene dos partes claramente diferenciadas. Como cantante de ópera fue uno de los más destacados representantes del ciclo wagneriano que predominó durante las primeras décadas del siglo. Su maravillosa voz tuvo que competir de antemano en Navarra con el recuerdo de Julián Gayarre, pero superó con creces dicho hándicap. Como tenor triunfó por toda Europa y Argentina, mostrando en todo momento su profesionalidad y capacidades canoras. Tras el bombardeo de Gernika-Lumo decidió abandonar voluntariamente el bel canto y dedicarse a su otra pasión: la literatura. Fagoaga fue un autor brutalmente prolífico: publicó seis libros, impartió innumerables conferencias y en el ámbito periodístico participó en un sinfín de diarios. En todo su trabajo se muestra una profunda vinculación con el mundo cultural vasco, ya que como tal se identificó en todo momento el propio Fagoaga. Sus múltiples colaboraciones en infinidad de publicaciones impiden un listado completo, pero sirva como ejemplo las revistas y periódicos en los que participó: El Bidasoa. Semanario Independiente, Boletín de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País, Bulletin de la Société des Sciences, Lettres et Arts de Bayonne, Euzko Aldizkaria, La Euskaria. Periódico Baskongado del Río de la Plata, Eusko Deya. La voz de los vascos en México, Gernika. Revista periódica, Diario de Navarra, El Diario Vasco, El Litoral. Diario Independiente de la tarde, La Nación, La Prensa, El Pueblo Vasco. Diario Independiente, etcétera.

Obras

Pedro Garat, el Orfeo de Francia, Buenos Aires: Ekin, 1948.

Domingo Garat, el defensor del Biltzar, Buenos Aires: Ekin, 1953.

Retablo Vasco. Huarte, Ravel, Paoli, Gayarre y Eslava, Zarautz: Itxaropena, 1959.

Unamuno a orillas del Bidasoa y otros ensayos, San Sebastián: Auñamendi, 1964.

Los poetas y el País Vasco, San Sebastián: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones, 1969.

El teatro por dentro, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1971.

Bibliografía

DENTICI, N., Diccionario biográfico de cantantes vascos de ópera y zarzuela, Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia, 2002.

EREÑA MÍNGUEZ, G., Isidoro Fagoaga. El tenor olvidado, Pamplona: Gobierno de Navarra, 2018.

MOREL BOROTRA, N., La Ópera Vasca (1884-­1937), Bilbao: Ikeder, 2006.

THALAMAS LABANDIBAR, J., «Isidoro Fagoaga Larrache. Una vida señera de artista y escritor», BRSBAP, XXXIII  (1976), pp. 343-413.

ZABALA AGUIRRE, J. R., «Isidoro Fagoaga. La soledad del humanista», en ASCUNCE, J. A.; APAOLAZA, X., y MOMOITIO, I. (coords.), Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura, vol. II, San Sebastián: Saturraran, 2000, pp. 91-114.


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