Cargos y oficios
Sacerdote e historiador.
Trayectoria
El padre Etcheverry nació en la gendarmería de Espelette/Ezpeleta, ya que sus padres residían en las viviendas de dicha gendarmería. «Se conocía todos y cada uno de los senderos y las más humildes moradas de la zona. Pero su corazón lo ocupaba Larresoro, el hogar familiar, llamado «Landaldia». Allí mismo falleció, el 13 de enero de 1960» (POUPEL. R., «L’ouvre d’un grand historien du Pays Basque», p. 144).
Se ordenó sacerdote el 16 de julio de 1899, y un año más tarde, el 20 de julio, se graduó en Letras. Desde octubre de 1900 hasta julio de 1928 ejerció como profesor, primeramente, en el seminario de Larressore/Larresoro y más tarde en Bellocq (Midi-Pyrénées) y Ustaritz. También residió en Túnez durante un año. Allí fue nombrado dignatario de la basílica de «La Primatiale» de Cartago, ejerció como profesor en el Seminario de «La Marsa» y fue propietario de viñedos. A su regreso a Francia, continuó su carrera docente y, entre octubre de 1930 y julio de 1931, ejerció el magisterio en el Colegio «Tívoli» de Burdeos.
Durante los años posteriores ocupó cargos como capellán en el hospital de Bidart (1932-1934), y profesor en las instituciones «Saint-François» de Mauléon/Maule (1935-1945), «Sainte-Ursule» de Pau (1946-1953) y «Notre-Dame» de Lescar (1946-1953). Todo ello denota la vocación pedagógica del padre Etcheverry, cuyas materias preferidas eran la enseñanza de las lenguas (antiguas: latín y griego; y contemporáneas: francés, castellano e inglés) y de la historia. De hecho, según Étienne Sallaberry, el padre Etcheverry proclamó nada más graduarse en el Institut Catholique de Toulouse: «¡En nuestras escuelas vamos a imponer un nuevo modelo!» (Sallaberry, E., «Monsieur le Chanoine Michel Etcheverry», p. 130). Sallaberry, que fue discípulo suyo, relata que el sacerdote combatió en la Primera Guerra Mundial, «al igual que todos los sacerdotes de esa época de puritanismo nacional» (Sallaberry, E., «Monsieur le Chanoine Michel Etcheverry», p. 133), y que comenzó a estudiar griego moderno en Salónica.
Mientras fue profesor de letras en el seminario de Bellocq, se encontró con otro profesor de su mismo campo, Canton, pero ambos tenían ideas y métodos completamente diferentes para desarrollar el proceso educativo:
«Canton era un clásico. Profesaba el culto a la razón y admiraba incluso a Boileau; solo se detenía a las puertas de la figura de Voltaire, con motivo del fanático anticristianismo de este último. Etcheverry, por su parte, era un romántico. Se atrevía a sostener que Víctor Hugo era un gran poeta, muy osado por su parte, dado que en aquellos tiempos la corriente imperante se resumía en la expresión lanzada por León Daudet: “¡Estúpido siglo XIX!”. Para Etcheverry, Rousseau no era más que un cúmulo de errores y un loco» (Sallaberry, E., «Monsieur le Chanoine Michel Etcheverry», pp. 130-131).
Como vemos, como sacerdote, el primero de ellos era un incondicional de la ortodoxia, que evitaba y negaba la Ilustración y las aportaciones y obras de los intelectuales románticos. En cambio, el padre Etcheverry no cerraba las puertas a las teorías que se alejaban de la religión, ni siquiera a las que la rechazaban. «Canton se encargaba de los valores perdurables. Etcheverry velaba por los valores innovadores» (Sallaberry, E., «Monsieur le Chanoine Michel Etcheverry», p. 132) dice Sallaberry. En este sentido, el ex-discípulo subraya la habilidad de Etcheverry para sorprender a sus alumnos, y sugiere que podría simpatizar con el movimiento religioso y político «Le Sillon». Recordamos aquí que «Le Sillon» se situaba en la línea de la democracia cristiana, y que fue seguidor de la «politique du ralliement» del papa Léon XIII.
«En todo alumno se esconde un inquisidor. Juzgábamos con severidad y sin la menor complacencia tales desviaciones doctrinales […]. En aquel tiempo, los integristas arremetían sigilosamente contra los progresistas, que más tarde tomarían venganza […]. Me imagino que Etcheverry sufría al descubrir en nuestros rostros el reflejo de los prejuicios que venían de más lejos. Mas no por ello se ofuscaba; al contrario, perdonaba de buen grado nuestros imbéciles errores de juventud» (Sallaberry, E., «Monsieur le Chanoine Michel Etcheverry», p. 135).
En cuanto a la historia, el padre Etcheverry se dedicó a la historia local. «Establecía una especie de división del territorio científico: para los investigadores de París y de las grandes urbes, la historia general; para los investigadores de provincias, la historia regional» (Sallaberry, E., «Monsieur le Chanoine Michel Etcheverry», p. 136). Según Sallaberry, era el siglo XVIII lo que el sacerdote mejor conocía de la historia de Euskal-Herria. En efecto, Sallaberry cuenta que Etcheverry estaba muy interesado en otro sacerdote oriundo de la casa natal del propio Sallaberry: el abate Garra de Salagoïty, que fue profesor de hidrografía en Bayona y San Juan de Luz durante la Revolución Francesa. En opinión de Etcheverry, la investigación sobre este abate podía permitir seguir y analizar las ideas que los enciclopedistas habían desarrollado en el territorio del País Vasco. «La Revolución planteó a los sacerdotes intelectuales cuestiones análogas a las que el marxismo actualmente plantea a los sacerdotes de Polonia y Hungría» (Sallaberry, E., «Monsieur le Chanoine Michel Etcheverry», p. 137).
Por su parte, Etcheverry escribió su «Histoire du Pays Basque», en tres partes: la primera se refiere a la historia militar, la segunda a la política y la tercera a la literatura, «esta última recogía las apreciaciones de los autores —sobre todo románticos— en torno al País Vasco» (Sallaberry, E., «Monsieur le Chanoine Michel Etcheverry», p. 137). Desafortunadamente, según Philippe Veyrin, que fue discípulo suyo, partes de ese trabajo se han perdido en el transcurso de los años. Veyrin afirma que, por muy fructífero que fuera el trabajo de Etcheverry, el hecho de estar disperso en diferentes revistas eclipsa la valía del sacerdote historiador. Con el fin de dar base científica a sus investigaciones, el abate acostumbraba a hurgar en archivos como los de Pau, Gironde y San Juan Pie de Puerto.
Colaboró en revistas como Gure Herria, Bulletin Diocésain, Bulletin de la Société des Sciences, Lettres et Arts de Bayonne, Bulletin Hispanique (publicado por la Facultad de Letras de Burdeos), Eusko Jakintza y Gernika. Añade Veyrin, asimismo, que Etcheverry colaboró con revistas y periódicos «más humildes», como el semanario Eskualduna. En 1948 dirigió la sección de historia del Congreso de Estudios Vascos, que se celebró en Biarritz. En 1954 se iba a celebrar otro congreso de la misma naturaleza, pero Etcheverry, debido a los achaques de la edad, renunció a dirigir la sección de historia, y el cargo fue ocupado por Philippe Veyrin.
El sacerdote pasó los últimos días de su vida primeramente en la casa de reposo «François-Henri», de Pau, y posteriormente en Larressore/Larresoro.
Obras
«L’abbé Jacques Garra de Salagoïty», GH, 1 (1921), pp. 537-546.
«Programme pour l’enseignement des langues régionales dans les établissements diocésains (programme pour le Pays Basque)», Bulletin Diocésain, 21 de octubre de 1923.
«L’enseignement régional au Petit Séminaire de Belloc», Bulletin Diocésain, 5 de abril de 1925.
«Campagne de 1813-1814 au Pays Basque», GH, 5 (1925), pp. 88-94, 151-157, 241-249 y 332-343.
«Bibliographie. Menéndez Pelayo y los caballeritos de Azcoitia, par M. Julio de Urquijo», GH, 5 (1925), pp. 609-616.
«En marge de l’histoire des Milices», Revue Historique et Archéologique du Béarn et du Pays Basque, 9 (1926), pp. 73-91.
«L’enseignement régional au Petit Séminaire de Belloc», Bulletin Diocésain, 18 de abril de 1926.
«Autour de quelques marchés du Labourd», GH, 6 (1926), pp. 641-651.
«Un règlement d’Antoine IV de Gramont», Revue Historique et Archéologique du Béarn et du Pays Basque, 10 (1927), pp. 35-40.
«Documents de Basse-Navarre», Revue Historique et Archéologique du Béarn et du Pays Basque, 10 (1927), pp. 188-196.
«Rapport sur l’enseignement régional au Petit Séminaire d’Ustaritz», Bulletin Diocésain, 29 de mayo de 1927.
«Une Confrérie religieuse à Ustaritz avant la Révolution», GH, 7 (1927), pp. 289-301.
«La Maison de Retraite de Hasparren», GH, 7 (1927), pp. 408-416.
«Un régisseur des biens de Gramont à la fin du XVIIIe siècle», BSSLAB, 2 (1928), pp. 250-268.
«Notes bibliographiques», BSSLAB, 10 (1932), pp. 478-483.
«Prises de possessions [sic] aux temps jadis», GH, 8 (1928), pp. 97-104.
«La déchéance d’Ustaritz sous la Révolution», GH, 9 (1929), pp. 385-404.
«Quelques éclaircissements sur les Baillis du Labourd depuis la fin du XVIIe siècle», GH, 9 (1929), pp. 526-530; 12 (1932), pp. 57-59.
«Le rôle politique de Dominique Garat», BSSLAB, 5 (1930), pp. 71-102.
«Contribution à l’histoire du château de Sault», BSSLAB, 6 (1930), pp. 247-250.
«Démêlés entre Hasparren et Sault (Zalduya)», GH, 10 (1930), pp. 423-432.
«Les débuts du protestantisme en Soule», Revue Historique et Archéologique du Béarn et du Pays Basque, 14 (1931), pp. 219-223.
«Un conflit Haranboure-Harriet dans les dernières années de l’Ancien Régime», GH, 11 (1931), pp. 392-404.
«Un appel de la noblesse labourdine au Roi en 1535», BSSLAB, 7 (1931), pp. 106-108.
«Glane sur les de La Lande et les de Prat», BSSLAB, 8 (1931), pp. 350-355.
«Autour d’un office de receveur des décimes du Diocèse de Bayonne», BSSLAB, 9 (1932), pp. 194-197.
«Les Gramont et les revenus royaux», GH, 12 (1932), pp. 358-365; 13 (1933), pp. 30-38, 330-336.
«A travers l’histoire anecdotique de Bayonne et des pays voisins», BSSLAB, 9 (1932), pp. 123-156; 10 (1932), pp. 293-329; 14 (1934), pp. 217-247; 16 (1935), pp. 286-317; 17 (1936), pp. 70-88; 18 (1936), pp. 97-114; 19 (1936), pp. 254-278; 20 (1936), pp. 338-373; 21 (1937), pp. 63-80; 22 (1937), pp. 104-123; 23 (1937), pp. 193-234; 24 (1937), pp. 342-379; 25 (1938), pp. 342-379; 26 (1938), pp. 88-96; 27 (1938), pp. 166-185; 29 (1939), pp. 15-22; 30 (1939), pp. 102-113; 31 (1939), pp. 193-209; 32 (1939), pp. 301-307; 33 (1940), pp. 43-55; 34 (1940), pp. 98-115; 37 (1941), pp. 21-26; 38 (1941), pp. 70-82; 41 (1942), pp. 61-66; 42 (1942), pp. 123-136. Reed. Bayonne: Livre, 1941.
«Les Basques et l’unification nationale sous la Révolution», BSSLAB, 11 (1933), pp. 75-97.
«Anoblissement de Bayonnais», BSSLAB, 11 (1933), pp. 236-238.
«Une paroisse basque au XVIII siècle. Macaye», BSSLAB, 12 (1933), pp. 381-396.
«Autour d’une famille luzienne. Les Haraneder», BSSLAB, 12 (1933), pp. 447-453.
«Notes bibliographiques», BSSLAB, 12 (1933), pp. 463-471.
«L’ermitage de Saint Barbe», GH, 14 (1934), pp. 521-528.
«Entre curé et religieux», BSSLAB, 15 (1935), pp. 107-110.
«En parcourant la Page des Curieux», GH, 15 (1935), pp. 80-85.
«In memoriam», GH, 15 (1935), pp. 90-91.
«Un coup de tête malencontreux», GH, 15 (1935), pp. 241-243.
«Une page de l’histoire municipale d’Ustaritz», GH, 15 (1935), pp. 262-268.
«Bibliographie. Divagations sur le chant d’Altabiscar et sur son auteur», GH, 15 (1935), pp. 367-373.
«Vue sommaire des opérations militaires de 1793 à 1795 en Pays Basque», BSSLAB, 18 (1936), pp. 159-172.
«Une mystification mémorable. Un procès au sujet des fortifications de Bayonne», GH, 16 (1936), pp. 337-341.
«Un Basque chevaleresque. Augerot de Saint-Pée», Bulletin Diocésain, 24 y 31 de mayo, 7 y 14 de junio de 1936.
«Un rameau palestinien du Carmel de Pau», Bulletin Diocésain, 2, 16 y 30 de agosto, 13 septiembre de 1936. Reed. L’Écho de Bétharram, enero-febrero de 1937.
«Quelques maisons de repos des anciens évêques de Bayonne», Bulletin Diocésain, 25 de octubre, 1, 8, 15 y 29 de noviembre de 1936.
«Un Barcusien peu banal», Zazpiak Bat. Bulletin Paroissial de Barcus, 3 (1938); 4 (1938).
«Barcus dans la littérature allemande», Zazpiak Bat. Bulletin Paroissial de Barcus, 5 (1938).
«Un mystique navarrais», Bulletin Diocésain, 10 y 17 de abril de 1938.
«Un fondateur d’Ordre au XVIIe siècle», Bulletin Diocésain, 27 de noviembre de 1938.
«Les Sponde de Mauléon», GH, 18 (1938), pp. 75-81, 167-174.
«Un livre de chez nous. Paradoxes archéologiques sur l’évolution de l’architecture religieuse du Moyen-âge au XVIIIe siècle par le docteur J.-F. Larrie», BSSLAB, 29 (1939), pp. 71-72.
«Bibliographie. Histoire de Gascogne et de Béarn, de Paul Courteault», BSSLAB, 31 (1939), pp. 236-238.
«Une commune basque copropriétaire d’une des îles Galapagos (légende et réalité)», Bulletin Hispanique, 42 (1940), pp. 54-58.
«L’entrée d’Elisabeth de Valois, reine d’Espagne, à Bayonne en 1565, d’après une version italienne», Bulletin Hispanique, 43 (1941), pp. 36-44.
«Sur deux lettres de Bartholomé de las Casas», Bulletin Hispanique, 43 (1941), pp. 162-170.
«Les Basques dans Chateaubriand», BSSLAB, 39 (1941), pp. 131-136.
«Le Docteur Félix Larrieu», BSSLAB, 3 (1941), pp. 153-155.
«Les Institutions du Pays Basque Français», en VVAA, Visages du Pays Basque, Paris: Horizons de France, 1942, pp. 51-67.
«Au fil de l’eau. Musardise au fil des flots du Saison», BMB, 21-22 (1942-1943), pp. 181-184.
«Une convention franco-espagnole à propos du Quint», Bulletin Hispanique, 45 (1943), pp. 5-9.
«Entre religieux français et espagnols», Bulletin Hispanique, 48 (1946), pp. 5-13.
«Aspects historiques du Gave de Soule, le Saison», BSSLAB, 52 (1946), pp. 49-56.
«Le Château-fort de Mauléon-Soule», Eusko-Jakintza, I (1947), pp. 99-112.
«À Ustaritz en avril 1789», Eusko-Jakintza, II (1948), pp. 115-128.
«Une page d’histoire frontalière», Eusko-Jakintza, II (1948), pp. 633-647.
«Le Chevalier de Bela dans sa retraite», Eusko-Jakintza, II (1948), pp. 463-537. Reed. Bayonne: Darrac, 1948, 80 pp.
«Un seigneur béarnais ambassadeur de France en Espagne», Bulletin Hispanique, 50 (1948), pp. 483-494.
«En marge de l’histoire des corsaires basques», Gernika, 9 (1949), pp. 13-16.
«La noblesse labourdine au XVIII siècle», Gernika, 10 (1950), pp. 60-63; 11 (1950), pp. 9-13.
«Le Cahier des doléances pour la Communauté d’Ustaritz en 1789», GH, 22 (1950), pp. 237-242.
«L’apprentissage au Pays-Basque français au temps jadis», Gernika, 13 (1950), pp. 27-29.
«Un épisode de la lutte des États de Soule contre l’inflation des impôts au XVIIIe siècle», Eusko-Jakintza, IV (1950), pp. 367-373.
«Deux anoblissements en Pays Basque Français», GH, 22 (1950), pp. 269-276.
«Apport à un travail de Pierre Yturbide sur les Syndics Généraux de Pays de Labourd», Eusko-Jakintza, V (1951), pp. 177-182.
«Démêlés entre Infançons et Communautés du Labourd», Gernika, 15 (1951), pp. 107-112.
«Le marché d’Hasparren», GH, 23 (1951), pp. 353-356.
«Aux origines du Petit Séminaire de Larressore», GH, 24 (1952), pp. 185-191.
«Le beau tableau de chasse d’un corsaire luzien», Gernika, 19 (1952), pp. 110-113.
«Notes sur une ancienne famille bourgeoise du Pays-Basque français. Les de Hody», Gernika, 20 (1952), pp. 208-210; 21 (1952), pp. 279-281.
«Un curé basque à la fin du XVIIe siècle», GH, 25 (1953), pp. 107-116.
«Perquisitions inutiles», GH, 25 (1953), pp. 318-320.
«Un curieux cas de mésentente communale», Gernika, 22 (1953), pp. 47-50.
«Notes sur le rétablissement de la généralité Pau-Bayonne en 1784», GH, 27 (1955), pp. 152-155.
«Basques marquants à Bordeaux au XVIe siècle», GH, 27 (1955), pp. 347-352.
«Remous causés en Pays de Mixe par un Arrêt du Conseil du Roi en 1775», BSSLAB, 72 (1955), pp. 41-50.
«Une mutuelle-bétail en Pays Basque sous l’Ancien Régime», GH, 28 (1956), pp. 43-46.
«Une équipée de jeunesse du futur maréchal Harispe», BSSLAB, 78 (1956), pp. 193-195.
«Une année de Syndicat Général au Labourd», GH, 29 (1957), pp. 151-157.
«Figures militaires de Soule», GH, 29 (1957), pp. 248-251.
«Glanes relatives à l’Intendance Pau-Bayonne», GH, 29 (1957), pp. 89-93.
«Une page de l’histoire ecclésiastique souletine», BSSLAB, 79 (1957), pp. 53-56.
«Philanthropie bien comprise», BSSLAB, 82 (1957), pp. 198-204.
«Bibliographie. La Basse-Navarre et ses institutions de 1620 à la Révolution», GH, 30 (1958), pp. 122-123.
«Beau geste d’humanité accompli en pleine époque révolutionnaire», BSSLAB, 85 (1958), pp. 112-114.
Bibliografía
ESTORNÉS LASA, B., «Etcheverry, Michel», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/es/etcheverry-michel/ar-42589/ (consultado el 26 de julio de 2022).
POUPEL, R., «L’oeuvre d’un grand historien du Pays Basque», GH, 32 (1960), pp. 143-152.
SALABERRY, E., «Monsieur le Chanoine Michel Etcheverry», GH, 32 (1960), pp. 129-139.
VEYRIN, Ph., «Un historien des basques trop méconnu, le Chanoine Michel Etcheverry», GH, 32 (1960), pp. 140-142.





