Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores guipuzcoanos

ERRO AZPÍROZ, Juan Bautista (Andoain, Gipuzkoa, 12 de julio de 1773 – Bayona, Labort, 5 de enero de 1854).

Cargos y oficios

Político, hacendista, funcionario, arqueólogo y apologista de la lengua vasca

Trayectoria

Su padre fue un destacado pedagogo que enseñó en Pamplona y en el Real Seminario de Bergara, de ahí que Juan Bautista Erro recibiera en esta última institución su primera formación. Por un breve tiempo formó parte de la Guardia de Corps. Se casó en 1795 con María del Carmen Constantin, con la que tuvo dos hijos: Mateo y Juan Evangelista.

Su vida osciló entre dos polos: el del estudio, la investigación y la cultura, por una parte, y el de la política y administración pública, por otra. Así, perteneció a la Academia de Minería y Geometría subterránea de Almadén (1791), la de Buenas Letras de Barcelona (1820), la de la Historia (1820) y la de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona (1820). Aprovechando su estancia en Soria, realizó excavaciones arqueológicas en Numancia. Publicó además tres libros y dejó innumerables textos manuscritos. Pero, simultáneamente, en su faceta de político y funcionario desempeñó una variada suerte de cargos: contador principal de rentas, propios y arbitrios de Soria (1798) y La Mancha (1807); superintendente de las Minas de Almadén (1802); vocal-secretario de la Junta de Defensa de Andalucía y La Mancha y presidente de la Junta de La Mancha (1809); diputado a Cortes (1810); intendente de Soria y Madrid (1814); intendente del Ejército de Cataluña (1817); alcalde honorario de Andoain (1818); intendente de Madrid y Barcelona (1820); secretario de Estado y de Despacho de Hacienda (1823) y consejero de Estado. En 1836 fue nombrado por el pretendiente don Carlos ministro universal de su gobierno. En el ejercicio de este cargo tuvo que atender una variada suerte de asuntos, desde los administrativos a los diplomáticos, pasando por los eclesiásticos, los de enseñanza y los del desarrollo de las operaciones militares. En este último aspecto reside el mayor fracaso de Erro, pues fue el responsable del empecinamiento en tomar Bilbao, en octubre de 1836, cuyo sitio se saldó con un rotundo fracaso, motivo por el que Erro tuvo que dimitir.

Su adscripción política netamente absolutista, realista en la década de 1820 y carlista en la de los treinta, le forzó a sucesivos destierros y exilios. Con el pronunciamiento de Riego en 1820 huyó a Francia, donde permaneció hasta 1823. Fernando VII le encargó entonces el Ministerio de Hacienda; sin embargo, fue desterrado a Valladolid en 1825 y a Sevilla en 1830, pasando luego a Sanlúcar de Barrameda y más tarde a Cartagena desde donde, en 1835, huyó a Gibraltar y de allí se exilió a Londres. En 1839, tras la guerra civil y el Convenio de Bergara se exilió a Francia, residiendo primero en Bourges y Montpellier y finalmente pasando a Baiona, donde murió. De su talante, partidario de la más dura represión contra los liberales, da cuenta lo siguiente. En enero de 1824, vuelto Fernando VII al poder absoluto tras el Trienio liberal se debatía la posibilidad de una amnistía para los derrotados; el rey no era muy partidario de ello, pero sufría la presión internacional sobre todo de Francia para que tomara esta medida reconciliatoria. Incluso alguien tan poco sospechoso de liberal como el zar Alejandro escribió a Fernando VII animándole a que promulgara de inmediato la amnistía. El rey reunió al Consejo de Estado y solamente cuatro ministros «moderados» se mostraron favorables a la amnistía mientras que la mayoría se negó a darla; pues bien, Erro que, por supuesto, estaba entre estos últimos, propuso que en lugar de amnistiar había que intensificar la represión.

Como estudioso de la lengua vasca, estuvo muy relacionado con la generación de vasquistas de finales del siglo xviii y comienzos del xix y por ello heredó los archivos de dos de ellos: Pablo Pedro de Astarloa en 1806 y Juan Antonio de Zamácola en 1826. En muchos sentidos, su obra es deudora del primero. Una vez publicó Erro su primer libro en 1806, fue duramente atacado por José Antonio Conde, tanto bajo su nombre como escondido tras el seudónimo de «el cura de Mantuenga». A pesar del gran prestigio que tenía Conde como miembro de las Academias de la Lengua y de la Historia, Erro no se amilanó y respondió con otras dos obras: las Observaciones filosóficas… y El mundo primitivo… En esta polémica se extremaron las posturas por ambas partes, Astarloa y Erro por una y Conde por otra, arguyéndose no pocos disparates, cosa que no es del todo extraña si tenemos en cuenta que los primeros no eran exactamente filólogos y que Conde, por su parte, no sabía euskera. Y así, mientras Erro hacía remontarse a la lengua vasca a los tiempos de Túbal y aún de Adán y Eva, por su parte Conde afirmaba que el euskera se había formado muy posteriormente a la llegada de los romanos. A pesar de ello, la obra de Erro y la polémica con Conde tuvieron en su tiempo cierta repercusión internacional y así el Alfabeto… de Erro fue traducido al inglés y publicado por George William Erving (Boston: I. R. Butts, 1829); mientras que Eloi Johanneau publicó en francés (París, 1808) el Alfabeto… de Erro junto con la crítica de Conde. Desde luego, Erro era vasco-iberista y defendía que la lengua vasca «floreció universalmente en España antes de la venida de las naciones extranjeras».

Una nieta de Juan Bautista Erro, Fernanda de Erro Ferrer, se casó con el octavo marqués de San Miguel de Grox —marquesado originario de Toro (Zamora)— y allí fue a parar el archivo de su abuelo, con los manuscritos de sus textos inéditos y el resto de los papeles familiares, además de los que había recibido de Astarloa y Zamácola. En la actualidad estos documentos se custodian en el Archivo Histórico Provincial de Zamora.

Obras

Alfabeto de la lengua primitiva de España y explicación de sus más antiguos monumentos de inscripciones y medallas, por Don —, Contador principal por S. M. de Rentas Reales, propios y arbitrios de la ciudad de Soria, Madrid: Repullés, 1806.

Observaciones filosóficas en favor del alfabeto primitivo o Respuesta apologética a la Censura crítica del Cura de Montuenga. Por D. J. B. E., Pamplona: Longás, 1807.

El mundo primitivo o Examen filosófico de la antigüedad y cultura de la nación Bascongada, por don Juan Bautista de Erro, Madrid: Fuentenebro, 1815.

Bibliografía

Arocena Arregui, F., Juan Bautista de Erro y Azpíroz (1773-1854), San Sebastián: Diputación Provincial, 1954.

Casquero Fernández, J. A., y Jaramillo Guerreira, M. Á., «Nuevas aportaciones documentales para la biografía de Juan Bautista Erro: El archivo del Marquesado del Grox», Sancho el Sabio: Revista de cultura e investigación vasca, 5 (1995), pp. 339-358.

Esteban Ochoa de Eribe, J., «Erro Azpíroz, Juan Bautista», Basques, http://basques.linhd.es/items/show/839 (consultado el 9 de junio de 2019).

Madariaga Orbea, J., anthology of Apologists and Detractors of the Basque Language, Reno: University of Nevada, 2006, pp. 522-534 [edición castellana (2008), pp. 504-515].

Pérez Goyena, A., Ensayo de Bibliografía Navarra, desde la creación de la imprenta en Pamplona hasta el año 1910, t. VI, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, Príncipe de Viana, 1945-1964.

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