Cargos y oficios
Religioso, moralista e historiador.
Trayectoria
Nacido en Haro en 1902 en el seno de una familia de raigambre comercial y hacendada, fue el primer hijo de una estirpe de 10 hermanos y hermanas, de los que destacó su hermano Jesús, obispo de Ciudad Rodrigo y Mallorca. Su padre Vicente Enciso Solana, natural de Medina de Pomar (Burgos), ejerció de representante y viajante para la casa Solana Hermanos, comercio familiar de tejidos y sastrería radicado en la localidad riojana de Haro. Su madre, Águeda Francisca Viana Buesa, natural de Laguardia/Guardia, era descendiente de una importante familia comerciante, bodeguera y viticultora. La familia Enciso Viana se asienta en Haro hasta que en 1903 deciden trasladarse a la localidad de Vitoria-Gasteiz. En la capital alavesa regentarán un comercio en la calle Estación dedicado a la venta de paños, telas y otros ropajes. En su estancia en la capital alavesa, la familia participa de la vida social de la localidad y se involucra activamente en las diferentes obras de caridad cristiana.
En 1911 la familia Enciso Viana liquida su comercio textil y se traslada al municipio alavés de Laguardia/Guardia, cerca del núcleo materno de los Viana Buesa, al objeto de atender sus diferentes negocios y donde se erigieron en prestigiosos comerciantes. Esta familia era una de las más distinguidas de la localidad. Su poder e influencia política, económica y social hace que el padre de Emilio se convierta pronto en una figura prominente de las fuerzas vivas del municipio. De tradición conservadora y derechista, Vicente Enciso Solana fue un destacado miembro de la Unión Patriótica y del somatén de esta localidad, así como teniente alcalde y concejal durante la dictadura de Primo de Rivera.
En este contexto es donde se cría Emilio Enciso Viana. Su primera infancia discurre en Vitoria-Gasteiz. Así, cursó sus primeros estudios en el colegio católico Santa María —Marianistas—. Posteriormente, y tras el asentamiento de su familia en Laguardia, recaló en el seminario menor de esta localidad, despertando su vocación religiosa. Una vez finalizados los estudios en esta institución, ingresó en el seminario conciliar de Vitoria-Gasteiz, dando comienzo a su formación eclesiástica, que culminaría el 20 de septiembre de 1924 tras doctorarse en teología y ordenarse sacerdote. Su primera misa la ofició en la iglesia parroquial de Santa María de los Reyes de Laguardia. Posteriormente, fue preceptor de una cátedra de gramática latina en el seminario menor de Bergüenda. En 1927 y tras aprobar las oposiciones, fue nombrado canónigo archivero de la catedral de Santo Domingo de la Calzada. Más tarde, en 1930, fue nombrado canónigo de la catedral de Calahorra, donde ejerció de magistral y archivero; asimismo, fue director diocesano de la Santa Infancia y consiliario interparroquial de las ramas femeninas de la Acción Católica. En 1937, tras su profusa labor pastoral y patriótica en la diócesis vasca, es nombrado canónigo de la catedral de Vitoria, tomando posesión del cargo el 1 de marzo.
Es de destacar en este periodo su faceta de defensor de la fe y su oposición frontal al proceso de secularización que experimenta Vitoria a lo largo de la Segunda República. Desde la parroquia de San Miguel y junto a destacados derechistas locales tiene una participación activa en la propagación de la cultura católica y la recristianización de la sociedad vitoriana, creando para ello varias asociaciones religiosas seglares (Federación Alavesa de Estudiantes Católicos, Asociación Católica de Padres de Familia, Instituto de Cultura Religiosa Superior, Biblioteca de Cultura Católica…).
En esta tarea de propagación de la fe, tuvo especial relevancia su apostolado entre las mujeres y el ideal de femineidad difundido. Así, en 1936 fue nombrado consiliario de los centros parroquiales femeninos de la Acción Católica de San Miguel, encargándose de sus cursos de formación moral y religiosa. En ellos mostró su desacuerdo con la legislación igualitaria de la Segunda República y criticó vehementemente las leyes de matrimonio civil, divorcio, coeducación, etcétera.
Estas desavenencias con los gobiernos republicanos de izquierda hicieron que tomara posición activa en contra del régimen republicano, siendo una de las figuras más destacadas del patriotismo católico presente durante la Guerra Civil de 1936 en Álava. Desde el primer momento, Emilio Enciso realizó una clara apología del bando golpista, de la que fueron su máxima expresión las obras tituladas Villarreal: su cerco y defensa y «Villarreal (Álava), fortaleza invencible de la España nacional». En ellas vanaglorió profusamente las proezas del ejército franquista en su tarea de «regeneración de la patria», dotándolas de una mística religiosa. Así, la lucha por la patria discurriría indisolublemente y a la par de la recristianización de la sociedad. Para ello era esencial recuperar el espacio público y el interior de las familias para la causa de la religión católica a través de diferentes iniciativas (procesiones, rogativas, peregrinaciones, rosarios públicos, vía crucis, actos misionales, ejercicios espirituales, conferencias dirigidas a padres de familia, a mujeres, etc.), donde Emilio ejerció un papel destacado y estableció paralelismos entre la salvación de la patria y la religión, siendo un exponente claro del nacionalcatolicismo alavés. Esta adhesión a los golpistas y su elocuencia hizo que viajara asiduamente a otras provincias bajo control rebelde como Soria o Palencia y posteriormente Gipuzkoa, donde exaltó las victorias y virtudes del ejército franquista y se convirtió así en conferenciante habitual de la causa nacional y su labor de «resurrección de la patria». En la inmediata posguerra continuó en esta tarea, siendo destacada su participación en los Congresos Eucarísticos de Bizkaia (1944) y Gipuzkoa (1946), dirigiendo sus diatribas especialmente a las mujeres y a las jóvenes.
De este modo, la «regeneración de la patria» en manos de Emilio Enciso discurrió por un segundo cauce relacionado con la reconstrucción del modelo de género femenino. Como consiliario de la Junta Diocesana de Mujeres de Acción Católica de Álava dedicó cuerpo y alma en definir el modelo de mujer cristiana que debía imperar en la España franquista. Esta labor cobró mayor envergadura cuando en 1950 fue designado Consiliario Nacional de las Mujeres de Acción Católica, cargo que ostentó hasta 1963. Estas enseñanzas morales y de género quedaron recogidas en su amplia bibliografía sobre el modelo de mujer cristiana, publicadas en forma de artículos y monografías, de las que destacó su colección «Muchacha Cristiana» de la editorial Studium.
En esta nueva etapa su labor pastoral discurrirá entre Madrid y Vitoria. Siendo canónigo del cabildo de la capital de España, ejerció de capellán del oratorio del palacio de comunicaciones hasta 1957. A su vez fue miembro del Instituto de Cultura Religiosa Superior de esta capital, siendo uno de los encargados del análisis de las doctrinas emanadas del Concilio Vaticano II y responsable de difundir las nuevas directrices que la Iglesia reservaba a las mujeres dentro de las ceremonias religiosas y que recogió en el libro La muchacha en la liturgia (1966).
No obstante, su vinculación con el territorio alavés no decae. En 1968 fue nombrado Conservador del Patrimonio Histórico Artístico de la Diócesis de Vitoria, como reconocimiento a su ingente labor investigadora y de catalogación archivística desarrollada en años precedentes. Bajo este cargo y con el fin inventariar, proteger y dar a conocer el patrimonio histórico-artístico de las parroquias del territorio alavés, dirigió y coordinó, junto a Micaela Portilla, el proyecto del Catálogo Monumental de la diócesis de Vitoria (1967-1975). Igualmente, fue colaborador habitual de la Institución Sancho el Sabio, entidad creada en 1955 para el fomento de la investigación de temas relacionados con la cultura vasca, alavesa y vitoriana. En su boletín publicó numerosos artículos relacionados con el arte sacro, la historia y los archivos eclesiásticos de la provincia, que tuvieron su impronta en la prensa local.
Por último, pero no menos importante, cabe destacar la relación estrecha de Emilio con la localidad de Laguardia. Así, fue fundador de la Asociación Amigos de Laguardia en 1935 y posteriormente nombrado hijo adoptivo de la villa en 1987. Esta vinculación tuvo su influjo en su producción investigadora. De este modo, publicó varias obras y artículos relacionados con este municipio y localidades aledañas de la Rioja Alavesa, entre las que destacan los monográficos Laguardia en el siglo XVI (1959) y Laguardia decimonónica (1987).
Emilio Enciso, a partir de 1975 residirá permanentemente en Madrid, junto a sus hermanas, y casualidad o no, fallecerá en 1992, el 20 de noviembre, fecha destacada en la hagiografía franquista.
Obras
Tu parroquia, San Miguel Arcángel de Vitoria, Vitoria: Biblioteca Parroquial de Cultura Religiosa, 1934.
La enfermera de Acción Católica, Vitoria: Editorial Social Católica, 1937.
Villarreal. Su cerco y defensa, Vitoria: Editorial Social Católica, 1937.
«Villarreal (Álava), fortaleza invencible de la España nacional», Vida Vasca, 15 (1938), pp. 3-7.
¡Muchacha!, Madrid: Studium,1940.
El evangelio de la madre, Madrid: Studium, 1943.
¿Águila o sapo?, Madrid: Studium, 1944.
La muchacha en el hogar, Madrid: Studium, 1946.
La muchacha en el noviazgo, Madrid: Studium, 1947.
La muchacha en la oración, Madrid: Studium, 1948.
La muchacha y la pureza, Madrid: Studium, 1952.
Para tus 15 años, Madrid: Studium, 1954.
Vía crucis de la mujer apóstol, Madrid: 1956.
«Gobierno de Laguardia en la primera mitad del siglo XVI», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 1 (1957), pp. 33-38.
Catálogo de los pergaminos del Archivo del Cabildo de la Universidad de Parroquias de Vitoria, Vitoria: Obra Cultural de la Caja de Ahorros Municipal, 1958.
A rapariga no noivado, Oporto: Livraria Apostolado da Impresa, 1959.
Laguardia en el siglo XVI, Vitoria: Consejo de Cultura de la Diputación Foral de Álava, 1959.
Por tu mismo camino, Vitoria: Montepío Diocesano, 1961.
«Guiot de Beaugrant en Elvillar de Álava», Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, 27 (1961), pp. 103-121.
Kyrial, Madrid: Consejo Nacional de Mujeres de Acción Católica de España, 1962.
En la guerra de Dios, Madrid: Studium, 1963.
Dios y tú en la oficina, Madrid: Studium, 1964.
La muchacha en la liturgia, Madrid: Studium, 1966.
Et al., Catálogo Monumental. Diócesis de Vitoria, Vitoria: Obra Cultural de la Caja de Ahorros Municipal, 1967-1975, 4 vols.
«Cincuenta años al servicio de la Iglesia. Sucinto historial de las Mujeres de Acción Católica», Ecclesia, 1432 (1969), pp. 21-22.
«Rodrigo de Mendoza, Alcaide de Laguardia 1461-¿1501?», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 16 (1972), pp. 111-166.
«El escudo de Vitoria», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 17 (1974), pp. 109-139.
Parroquia de San Miguel Arcángel, Vitoria: Obra Cultural de la Caja de Ahorros Municipal, 1975.
«Berberana», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 20 (1976), pp. 299-326.
«Catálogo del archivo del Monasterio de Santa María de Barría», Boletín de la Institución Sancho el Sabio, 21 (1977), pp. 531-660.
Laguardia decimonónica, Vitoria-Gasteiz: Diputación Foral de Álava, 1987.
«Riojanos Alaveses en las Indias. Los Berrueco Samaniego», Kultura, 1993, pp. 81-91.
Bibliografía
ARCE PINEDO, R., La construcción social de la mujer por el catolicismo y las derechas españolas en la época contemporánea, Tesis doctoral, Universidad de Cantabria, 2015.
BARRIOS, O. (ed.), Realidad y Representación de la violencia, Salamanca: Universidad de Salamanca, 2002.
MORENO SECO, M., «De la caridad al compromiso. Las mujeres de Acción Católica (1958-1968)», Historia Contemporánea, 26 (2003), pp. 239-265.
PELKA, A., «Mujer e ideología en la posguerra española. Feminidad, cuerpo y vestido», Historia Social, 79 (2014), pp. 23-42.
SÁENZ DEL CASTILLO VELASCO, A., «Las damas de hierro. Las mujeres durante el franquismo», Euskonews, 713 (2016). En línea: https://www.euskonews.eus/0713zbk/gaia71302es.html (consultado el 12 de mayo de 2022).





