Cargos y oficios
Prehistoriador, espeleólogo, fundador de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
Trayectoria
Jesús Elósegui nació en Tolosa el 4 de diciembre de 1907. Era el sexto hijo de Policarpo Elósegui y María Irazusta Castiarena. Sus hermanos fueron José León, Julián, Mariatxo, Perico y Joaquín. Su padre era sobrino del fundador de la fábrica Boinas Elósegui, de cuya dirección formaba parte. Fue director de la Sección «Planes Minero-fabriles» de Eusko Ikaskuntza. Concejal de Tolosa en 1913, fue uno de los organizadores de las Fiestas Euskaras. Policarpo fue íntimo amigo del poeta Emeterio Arrese, y Jesús vivió un ambiente cultural desde su infancia en su propia casa. Quizá su afición surgiera de las miles de fotografías que le hizo su padre.
Durante su primera infancia, estudió en la escuela Oscoz. La regían tres maestras, hermanas de un cura de la parroquia de Santa María. Y en ella estudiaban los chicos de las calles adyacentes. En aquella época, hablaban en euskera a todos ellos. Más tarde, cursó la educación primaria y secundaria en los Escolapios, hasta finalizar el bachillerato. En 1924 inició sus estudios de Ingeniería Industrial en Bilbao, junto a Manuel Laborde y Joaquín Larrea, pero los abandonó al poco tiempo.
Años después de abandonar los estudios, se hizo cargo del estudio de Cornelio Aldasoro, suegro de su hermano Perico, a la muerte de aquel. El estudio estaba ubicado en el chalet Pilartxo-enea, en la actual Kondeko Aldapa. Más tarde abrió su nuevo estudio en la calle Rondilla, pero no le duró mucho. Al estallar la guerra española tuvo que abandonarlo y tras la entrada de las tropas franquistas, habiendo él huido al otro lado de la frontera, le destrozaron y saquearon la tienda y ya no tuvo oportunidad de ejercer ese oficio.
De su época como fotógrafo son muchas de sus 13.000 instantáneas; pero sus colaboraciones en la prensa de la época se encuentran perfectamente documentadas. En un cuadernillo constan anotadas de su puño y letra todas aquellas colaboraciones bajo el título «Mi colaboración gráfica en periódicos y revistas». Anotaba sin omitir detalle el motivo de las fotos vendidas a cada publicación, la fecha exacta y el precio. El Día, Argia, El Pueblo Vasco, Euzkadi, Esto, La Hormiga de Oro, ABC, Campeón, Blanco y Negro, El Mundo Deportivo, Ahora y As. Entre las fotografías más relevantes se encuentran las de los funerales de Lizardi, y algunas de los campeonatos de España de atletismo celebrados en Berazubi. Pero su verdadera afición deportiva fue el montañismo. De esa afición montañera nacería más adelante la vocación científica.
Finalmente, en las postrimerías de esa juventud, en 1935, contrajo matrimonio con Pilar Sansinenea Goñi en la ermita de Larraitz.
Cuando estalló la Guerra Civil, Jesús y Pilartxo residían en Tolosa. Inicialmente, se trasladaron a casa de su padre, Policarpo Elósegui. Allí acudieron también su tío Antxon y Gervasio Aranburu, que buscaban refugio por temor a las fuerzas izquierdistas. Si acudía alguien, su plan consistía en esconderse en un habitáculo que existía en el desván.
Transcurridos algunos días y previendo la llegada de los nacionales, Policarpo temió por su seguridad, trasladándose al caserío de la lechera de la familia, Larreta. Decidieron huir desde allí, por monte, a Zelatun, y seguidamente a S. Pedro de Aia. A continuación, partieron en coche, rumbo a Lezo y Hondarribia. Primeramente, pasaron a Hendaya Policarpo, María y Joaquín en una chalupa. Más tarde Jesús y Pilartxo. Se reunieron en Ciboure/Ziburu. Más tarde Pedro, el hermano de Jesús, aparecería en Ciboure/Ziburu con un coche y devolvería a Policarpo, María y Joaquín a Tolosa. No a Jesús, que al parecer figuraba en la «lista negra».
Durante el otoño-invierno de 1936-1937 residieron en la casa «Zigarroa» en Ciboure/Ziburu. En un diario escrito de su puño y letra constan sus reflexiones y vivencias de aquellos duros tiempos. En la cubierta, escribió «Gertatutakoak, Entzundakoak, Goraberak». Comenzó a redactar el diario el 8 de febrero de 1937 en Ciboure/Ziburu.
De inmediato, se constata que los exiliados del País Vasco se reunían a menudo y compartían noticias de la guerra. Jesús y Pilartxo tenían contacto directo con Doroteo Ziaurriz, por aquel entonces presidente del Euskadi Buru Batzar del PNV.
Asimismo se ve a las claras que mantenían estrecha relación con la gente del lugar. La pareja aparece muchas veces conversando con Maddi Ariztia, y Jesús, con su espíritu investigador, disfruta enormemente con el material que le proporciona Maddi: hojas de versos, documentación de las guerras carlistas, incluso una carta del cura Santa Cruz.
El 29 de abril de 1937, su cuñada Carmen Sansinenea recibió una misiva de Doroteo Ziaurriz. Contiene testimonio directo de los bombardeos de Bilbao. Sin embargo, quien presidía el Euskadiko Buru Batzar trasluce buen ánimo: «Estamos muy contentos pues nos han entrado tres barcos con comestibles y mientras nos den de comer no hay Franco que pueda con nosotros. De munición también estamos bien y a valor tampoco nos ganan».Tres días después, Ziaurriz se muestra decepcionado: «Estamos amén por todas partes y abandonados por el Gobierno. No sé lo que pasará por adelante».
Jesús mantenía también relación directa con D. José Miguel de Barandiarán y ambos figuran en la prensa de la época haciendo una excursión el 24 de abril al monte Eretzu «dolmen eske» («en demanda de dólmenes»).
El 27 de agosto de 1937 nos cuenta que viajaban a París con el grupo de Jesús denominado «Sarako Izarrak», para realizar varias actuaciones, momento en el que se interrumpe el diario hasta el 20 de febrero de 1938. Jesús y Pilartxo actúan en Bruselas cantando en Eresoinka Euskal Kanta eta Dantza Taldea. Es el momento en el que relata que Eresoinka Taldea nació el 19 de agosto de 1937 por impulso del Gobierno Vasco y con Gabriel Olaizola al frente.
Con Eresoinka, se trasladaron de Bruselas a Gante, figurando como cabeza visible del grupo Telesforo de Monzón. De Gante a Ostende y de allí a Amberes. Jesús y Pilartxo aprovecharon estos viajes para visitar todos los museos y monumentos de cada lugar de estancia. En marzo partieron hacia Holanda y recibieron una calurosa felicitación de José Antonio de Agirre, remitida desde Barcelona. Las primeras actuaciones en Holanda se llevaron a cabo en La Haya y Ámsterdam, y más tarde en Haarlem. De allí, emprendieron un viaje bastante memorable a Bruselas y París.
El 8 de mayo de 1938 Jesús figura junto a Doroteo Ziaurriz y Basarri en la sede del EBB en París. Muestra su admiración al bertsolari y viven un momento muy emocionante cuando aquel canta los versos «Gernika». El coro Eresoinka viajó a Londres para llevar a cabo otras actuaciones, y con sus componentes viajan Jesús y Pilartxo. El viaje finalizó el 4 de julio de 1938 y todos los componentes de Eresoinka se mudaron al castillo de Le Belloy, situado en Saint Germain en Laye. Ahí finaliza su diario.
Una gran parte de la vida de Jesús Elósegui reside en la Sociedad de Ciencias Aranzadi, y gran parte de la historia de Aranzadi reside en Jesús Elósegui. Ya hemos indicado previamente que el montañismo generó su vocación por la ciencia, y así sucedió en la creación de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.
Antes de la constitución de Aranzadi, es preciso mencionar la creación de Aralarko Adiskideak. La asociación fue fundada en 1927, con el nombramiento de Pantxo Labaien como presidente. En 1928 construyeron el refugio de Igaratza sobre las ruinas de una casa de Miqueletes.
El 17 de agosto de 1945, cuatro conocidos espeleólogos catalanes, Francisco Español, José María Thomas, Ramón Margalef y Joaquín Mateu, llegaron al refugio de Igaratza con la intención de explorar cuevas y simas de Aralar. Allí les esperaban Joaquín Gómez de Llarena, Máximo Ruiz de Gaona, Manuel Laborde, Reyes Corcostegui, Jesús Elósegui, su esposa Pilar Sansinenea, Bonifacio Otegi y Estefanía Elizalde. Dos de aquellos científicos catalanes, Margalef y Español, ya habían estado en Igaratza en 1944 con Jesús, Pilartxo y Gómez de Llarena. Junto a ellos estuvo mi tío Joxe Migel, como bien recuerda. Viendo que los catalanes formaban parte de un Club de Montaña (el Club Montañés Barcelonés) que contaba con su sección de Ciencia, a aquellos «Aralarko Adiskideak» se les ocurrió hacer algo similar en Gipuzkoa.
Así, basándose en el «Catálogo espeleológico de Gipuzkoa» que estaba completando Jesús Elósegui, comenzaron a realizar excavaciones en la cueva de Troskaeta, donde extrajeron algunas osamentas de oso de las cuevas. Los científicos catalanes se interesaron de inmediato y se mostraron dispuestos a investigar. Paralelamente, el 7 de enero de 1946, Manuel Laborde, Miguel Cristóbal y Mariano López-Sellés presentaron ante el Gobierno Civil de Gipuzkoa un escrito con los nuevos estatutos para constituir una nueva Sociedad denominada Aranzadi. El nombre, que se adoptó en honor a Telesforo de Aranzadi, se lo debemos a Jesús Elósegui, que lo ideó y se lo propuso al resto de los promotores en la librería Graphos en otoño de 1945.
Finalmente, el 7 de enero de 1947 recibió el visto bueno del Gobierno Civil y se puso en funcionamiento. El 9 de agosto de aquel mismo año se celebró en el Circulo Cultural Guipuzcoano de San Sebastián la Asamblea General Constituyente de la Sociedad de Ciencias Naturales Aranzadi. En la mesa presidencial figuraban Jesús Elósegui, Manuel Laborde, Ubaldo Gastaminza y Luis Peña Basurto. En la primera lista de socios figuraban solamente dos mujeres, una de las cuales era Pilartxo Sansinenea.
Inicialmente, la recién creada asociación tuvo algunos problemas para conseguir locales, etc.; pero cuando se puso al amparo de la RSBAP, se allanaron todos los problemas. Desde 1942 hasta 1952 primeramente, y entre 1960 y 1972 más tarde, Jesús fue secretario de Aranzadi y fundador e impulsor de varias de sus secciones.
El 8 de abril de 1948 Tomás Atau y Jesús Elósegui remitieron una carta a José Miguel de Barandiarán nombrándole Socio de Honor de Aranzadi. Era el primer paso para hacer conseguir que Barandiarán retornara de su exilio. Para ello, Jesús se presentó en Sara junto a Manuel Laborde y Mariano Zirikian, invitándole a regresar y ofreciéndole la dirección de las actividades de prehistoria. A través de sus conversaciones, lograron finalmente convencerle, y Antonio Tovar, a la sazón rector de la Universidad de Salamanca, le consiguió el permiso para impartir un curso en aquella universidad y poder así cruzar la frontera. A partir de aquel momento, Barandiarán se convirtió en presidente de la sección de prehistoria de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, y volvieron a ponerse en marcha las excavaciones arqueológicas en Gipuzkoa. Más tarde, en 1969 Jesús Elósegui coordinaría el homenaje Munibe a Don José Miguel, y para ello mantendría contactos con científicos de gran renombre.
Como ya hemos indicado, Jesús fue el promotor e impulsor de varias otras secciones de la Sociedad y, como curiosidad, podemos mencionar que, junto a Reyes Corcostegui, puso en marcha en Oñati los campeonatos de perros pastores que años más tarde adquirirían fama, siguiendo el ejemplo de los que organizaba desde 1948 en el Pirineo gerundense el veterinario Agustín Franco.
Además de sus esfuerzos por reponer a don José Miguel en la sección de prehistoria, recuperó algunos restos arqueológicos conservados en la Diputación (entre ellos, los de Urtiaga y algunos dólmenes). Asimismo consiguió atraer a Aranzadi a conocidos prehistoriadores (Meroc, Pericot, Martín Almagro, etc.).
Proliferaron las excavaciones en Gipuzkoa y se llevaron a cabo diversas actuaciones en Aizbitarte, Lezetxiki y Sorginzulo. En todas ellas participó Jesús Altuna, que más tarde continuaría con las excavaciones. Junto a él, Jesús Elósegui, José María Merino y Pedro Rodríguez Ondarra habilitarán en 1964 la Sala de Prehistoria (Paleolítico) del Museo San Telmo.
Pero su obra más importante dentro de la sección de Prehistoria sería el Catálogo dolménico del País Vasco. Lo publicó en 1953 y fue el precedente de las sucesivas Cartas Arqueológicas. En ellas se publicaron fundamentalmente los dólmenes y túmulos descubiertos por él, Barandiarán, Tomás López Sellés y Juan María Apellániz.
Por otra parte, estuvo muy interesado en trabajar en los anillamientos de la Sección de Ornitología y potenciar así el prestigio que más tarde alcanzaría Aranzadi. Para ello contactó con Enrique Morales Agacino, del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, en busca de información. Según nos relató Adolfo Leibar, intervino en persona, intensamente, en el mundo de los anillamientos. Con el objetivo de conocer las costumbres de los murciélagos y su capacidad de orientación, acudía con frecuencia a Aizbitarte y cuevas cercanas, con Pilartxo, su esposa, y Adolfo y su esposa, para capturar murciélagos y anillarlos. Capturar los animalitos era un trabajo arduo; a continuación, Jesús los entregaba a patrones de embarcaciones que conocía para que soltaran los murciélagos cuando salieran al mar, para ver si tenían capacidad de regresar a la cueva donde habían sido capturados.
En 1947 Jesús entró en contacto con el Instituto Español de Entomología, y en 1952 trabajó en la estación experimental de Rothamnsted con el profesor Williams. Pero no será hasta 1962 cuando contacte con Carlos Gómez de Aizpurua y la sección de Entomología tome un enorme impulso gracias a este último.
En cualquier caso, su sección favorita sería la de Espeleología. Sentía pasión por la investigación de las cuevas y en 1950 la Sociedad de Ciencias Aranzadi completará el Catálogo Espeleológico de Gipuzkoa. La mayor parte de ese catálogo era obra de Jesús Elósegui, pero también había aportaciones de otros asociados. Entre ellos, las de Juan San Martín, Reyes Corcostegui, Juan Mari Larrea, Carlos Menaya, Félix Ruiz de Arkaute y Pedro Rodríguez Ondarra. También contaban con la colaboración del profesor Llopis Lladó, y realizaron varios cursos con él. Fruto de ese contacto, en la primera quincena de agosto de 1953, Jesús Elósegui y Pedro Rodríguez Ondarra participaron en la expedición que se realizó a la cueva de Lepineux, en el Pirineo navarro (Piedra de San Martín), por invitación de dicho profesor. Más tarde Jesús impartiría en Gipuzkoa varias conferencias sobre esta actividad.
En 1956, diversos espeleólogos del País Vasco celebraron en Arantzazu el Primer Congreso Vasco Navarro de Espeleología, dirigido por el prestigioso científico Luis Solé Sabaris, del Instituto de Estudios Pirenaicos. Jesús Elósegui era tesorero y vocal de ese Congreso, pero según me confesó Adolfo Leibar, no pudo acudir al mismo debido a una prolongada enfermedad. En el campo de la espeleología, a Jesús le apasionaba también la bioespeleología. Adolfo Leibar nos relató que, además de participar en el anillamiento de murciélagos, fabricó un aparato especial para capturar insectos, absorbiéndolos e introduciéndolos en un bote. Le atraía mucho esa disciplina porque aunaba el deporte y la ciencia, y también porque era la especialidad de su amigo, el científico Francisco Español, con quien había estado en Aralar. A través de su relación con el científico Español, recogió centenares de insectos y se los remitió para su clasificación. Esa tarea iniciada por Jesús sería seguida más tarde por los hermanos Galán. La labor dio lugar a que, Español, en un artículo publicado en la revista Speleon, en expresión de su agradecimiento a los miembros de Aranzadi, denominó varias nuevas especies con los nombres de Speonomus eloseguii Esp., Hydraphanops galani Esp., Speonomus Lopez Sellesi Esp. y Aranzadiella Leizaolai Esp.
Por último, hay que resaltar que Jesús Elósegui estuvo muy preocupado por diversas cuestiones que, en su momento, más tarde, se agruparían bajo la denominación de Ecología. Por ello se puso en contacto con Ramón Margalef para promover una investigación científica sobre los ríos y arroyos de Gipuzkoa y comenzó a tomar sedimentos de diferentes corrientes de agua.
Obras
Con LABORDE, M., «El Ursus spelaeus en el Aralar. Exploración de Troskaetako Kobea (Cueva de Troska)», BRSBAP, II (1946), pp. 319-322.
«Pequeño ensayo sobre la Prehistoria y Paleontología del Cuaternario en Guipúzcoa y sus materiales de estudio», Ikuska. Giza-ikaskuntza, I (1947), pp. 185-192; II (1948), pp. 41-60.
Con LABORDE, M., «Sobre el yacimiento de Ursus spelaeus de la cueva de Troskaeta en el término municipal de Ataun, estribaciones de Aralar, Guipúzcoa», Las Ciencias, XII (1948), pp. 881-886.
«Nuevos datos sobre la cerámica del dolmen meridional de Obioneta (Aralar)», Ikuska. Giza-ikaskuntza, III (1949), pp. 3-6 = Munibe, 2 (1950), pp. 16-21.
«Algo sobre José Francisco Aizquibel (1798-1865)», Homenaje a D. Julio de Urquijo e Ybarra. Estudios relativos al País Vasco, vol. I, San Sebastián: RSBAP, 1949, pp. 181-196.
«Exploración de la Laguna Deseada en la cueva de Troskaeta (Ataun)», Munibe, 2 (1950), pp. 92-98.
«Cueva de Urtiaga», en CHAPPUIS, P. A., y JEANNEL, R., «Énumération des grottes visitées, 1927-1949», Archives de Zoologie Expérimentale et Générale, 72 (1951), p. 207.
«Cueva de Aitzbeltz», en CHAPPUIS, P. A., y JEANNEL, R., «Énumération des grottes visitées, 1927-1949», Archives de Zoologie Expérimentale et Générale, 72 (1951), p. 256.
Con ATAURI, T. de, y LABORDE, M., «Exploración de tres dólmenes de la estación dolménica de Igoin-Akola (Guipúzcoa)», Munibe, 3 (1951), pp. 1-56.
«Cuatro nuevos dólmenes en el valle de Larraun (Navarra)», Munibe, 3 (1951), pp. 142-147.
«Cinco nuevos dólmenes en Navarra», Munibe, 3 (1951), pp. 165-170.
«Ocho nuevos dólmenes guipuzcoanos», Munibe, 4 (1952), pp. 131-138.
«Nuevos dólmenes navarros (Urbasa-Andía, Sarbil)», Pyrenaica, II (1952), pp. 118-123.
«Nota previa acerca de siete nuevos dólmenes», Munibe, 5 (1953), p. 21.
«Nuevo dispositivo de visita que pudiera adoptarse en el dolmen de Aitzkomendi (Eguilaz, Alava)», Munibe, 5 (1953), pp. 164-165.
«Catálogo dolménico del País Vasco», Pirineos, 28-30 (1953), pp. 229-378.
«Nuevos dólmenes en Navarra», Munibe, 6 (1954), pp. 132-135.
Con LLOPIS LLADO, N., «Sobre las características del relleno de la sima de los Osos de Troskaetako Kobea (Ataun, Guipúzcoa)», Munibe, 6 (1954), pp. 38-46.
Con BARANDIARÁN, J. M. de, «Exploración de la cueva de Urtiaga», Munibe, 7 (1955), pp. 69-79.
«Prospecciones dolménicas en el País Vasco», en VVAA, Homenaje a D. Joaquín Mendizábal Gortázar, San Sebastián: Grupo de Ciencias Naturales Aranzadi de la RSBAP, 1956, pp. 134-147.
«Siete nuevos dólmenes en Navarra», Munibe, 14 (1962), pp. 359-369.
Con LEIBAR, A., «Un nuevo dolmen guipuzcoano a dos y medio kilómetros del casco urbano de Rentería», Munibe, 17 (1965), pp. 114-116.
«Convulsión producida en Amézketa por las Guerras Napoleónicas y algo sobre toponimia. 1809-1812», BRSBAP, XXIV (1968), pp. 239-245.
«Toponimia y designaciones urbanas de la Villa de Tolosa, extraídas del Bosquejo de la Villa de Tolosa (Tolosa 1853) (Pablo de Gorosabel)», BRSBAP, XXV (1969), pp. 369-408.
«Algunos datos biográficos referentes a Miguel Joaquín Eleicegui Arteaga, 1818-1861. Altzoko aundiya. El Gigante de Alzo», BRSBAP, XXVI (1970), pp. 279-289.
«Iztueta, preso en Guipúzcoa y Logroño (1801-1807)», Munibe, 23 (1971), pp. 19-46.
«Abalzizketa y valle de Araiz a fines del XVIII», BRSBAP, XXVIII (1972), pp. 49-57.
«Un guipuzcoano benemérito del siglo XVIII. Manuel Bernardino de Aranguren. Médico (1743-1794)», BRSBAP, XXIX (1973), pp. 171-191.
Las minas de cobre de Aralar (1732-1804), San Sebastián: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones, 1974.
«Diputados Generales de Guipúzcoa (1550-1877) en rigurosa ordenación alfabética», BRSBAP, XXX (1974), pp. 363-421.
«El terremoto de Inza (1714-1715). Valle de Araiz (Navarra)», CEEN, 24 (1976), pp. 373-404.
«Breves fragmentos de historia guipuzcoana», BRSBAP, XXXII (1976), pp. 157-177, 429-446; XXXIII (1977), pp. 87-94, 499-544.
«Gipuzkoako ederti gaiak euzkeraz», Lekuona’tar Manuel jaunaren omenezko idazkibilduma, Tolosa: Técnicas de Difusión, 1977, vol. I, pp. 143-148.
«Juntas Generales y Particulares de Guipúzcoa. Índice de las celebradas en los siglos XIV y XV», BRSBAP, XXXIV (1978), pp. 531- 560.
«In memoriam. D. Sebastián de Insausti», BEHSS, 13 (1979), pp. 341-343.
Bibliografía
MARIEZKURRENA, K., «Bibliografía de Don Jesús Elósegui Irazusta», Munibe, 32 (1980), pp. 169-177.
OLAETXEA ELOSEGI, C., «Jesús Elósegui – (1907-1979)», Jesús Elósegui: 1907-1979, Donostia-San Sebastián: Aranzadi Zientzi Elkartea, 2007, pp. 8-25.





