Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras navarros

ELÍO TORRES, Luis (Tarragona, 30 de enero de 1895 – Ciudad de México, 27 de enero de 1968)

Cargos y oficios

Abogado, juez, terrateniente.

Trayectoria


De ascendencia navarra por ambos progenitores, Luis Elío era natural de Tarragona, ciudad en cuyo puerto trabajaba su padre, que era ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Luis Elío estudió el bachillerato interno en los Jesuitas en Valencia y, siguiendo los pasos de su padre, ingresó en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid en 1912. Esa carrera no le satisfizo, por lo que cambió sus estudios y cursó Derecho en la Universidad Central, obteniendo la licenciatura en 1920. Durante los años de su formación universitaria cultivó su afición por la creación literaria. Publicó diversos artículos, poesías, cuentos y hasta una obra de teatro infantil. Colegiado como abogado en Madrid en 1920, se casó ese mismo año con Carmen Bernal López de Lago. Pronto se trasladaron a Pamplona cuando Luis Elío hubo de hacerse cargo de la administración de las propiedades de su padre en Navarra. Estas consistían en el pueblo de Barañáin/Barañain, extensas fincas en Pamplona y otras fincas en Orkoien, Olza/Oltza y Agoitz/Aoiz. Pasó a formar parte de la aristocracia navarra, pues emparentaba con los marqueses de Vesolla, los duques de Elío, los condes de Guenduláin, el conde de Uzqueta e, incluso, con el dirigente carlista Tomás Domínguez Arévalo, el conde de Rodezno, que se convertiría en el ministro de Justicia del primer Gobierno de Franco. Luis Elío y Carmen Bernal vieron nacer en Navarra a sus hijas Carmen (Carmenchu), Cecilia y María Luisa.

De espíritu inquieto y trabajador, Elío no se limitó a gestionar su rico patrimonio familiar. En 1922 fue nombrado secretario de la Cámara Oficial de Comercio y de la Industria de Navarra, hasta que en 1924 tuvo que dimitir para acudir a Madrid por una grave enfermedad de sus padres. Un año atrás, en 1923, había sido nombrado también fiscal y juez sustituto de la Audiencia Territorial. En el desempeño de sus funciones, dejó en libertad, tras las correspondientes diligencias previas, a tres militantes de la CNT detenidos por estar relacionados con el movimiento revolucionario de julio de 1923. Elío fue designado, además, juez municipal de Pamplona en 1927, a propuesta del presidente de la Audiencia y de los presidentes de los Colegios de Abogados, Procuradores y Notarial. Desempeñó ambos cargos hasta el golpe militar de julio de 1936.

Luis Elío carecía de toda significación política activa, aunque se le conocía como republicano, liberal, socialista y vasquista. Era, a su vez, un hombre religioso, y a propuesta del obispo Mateo Múgica encabezó en 1925 la Junta diocesana contra la blasfemia y pro-catecismo. Su ideología no le impidió tener amistad con significados carlistas navarros e, incluso, era amigo de José Antonio Primo de Rivera, quien, a su vez, ejercía de abogado de los asuntos de Elío en el Tribunal Supremo.

Diversas asociaciones obreras propusieron a Elío para presidir el Comité Paritario Interlocal de Despachos, Oficinas y Bancos de Pamplona, uno de los Jurados Mixtos de Trabajo, que tenía como fin la resolución de los conflictos laborales. Su presidencia, extendida entre 1928 y 1935, estuvo marcada por la imparcialidad y un gran sentido de la justicia, pero fue muy discutida por la Navarra tradicionalista y caciquil. Estos mismos sectores criticaron hondamente su actuación en torno a la cuestión de la tierra durante la Segunda República —en 1935 realizó una generosa donación de sus casas de Barañáin a sus renteros—, lo que le conllevó la enemistad de otros grandes terratenientes, algunos tan influyentes como Francisco Uranga, que no dudó en poner su periódico, el Diario de Navarra, al servicio de la difamación de la figura de Elío.

Fue detenido en los comienzos del golpe militar, el 19 de julio de 1936 por la mañana, cuando dos policías y dos falangistas entraron en su vivienda, situada junto a la Comisaría de Pamplona. Lo apresaron en presencia de su mujer y de sus tres hijas. En la escalera le esperaban cuatro requetés. Aquellos ocho hombres lo escoltaron hasta la Comisaría. Iba a ser fusilado, pero logró escapar debido a su estatus social. El capitán de requetés Generoso Huarte Vidondo, amigo de Luis Elío y compañero suyo en el Comité Paritario, lo sacó de la Comisaría y lo escondió en su vivienda, durante cerca de un mes. Parece que pensó en entregarlo, pero acabó proporcionándole un lugar más seguro. Un destacado miembro de la Junta de Guerra Carlista, Blas Inza Cabasés, que había trabajado para los Elío como administrador de bienes de las tierras de Barañáin y que en esos momentos trabajaba como administrador de la Casa Misericordia, escondió al juez durante tres años en una habitación ciega de su domicilio, situado en ese mismo geriátrico pamplonés.

La familia de Elío lo creía muerto, pues se divulgó la noticia de que se había suicidado e, incluso, como apunta Pío Baroja en sus memorias, que lo habían fusilado en la prisión del fuerte de San Cristóbal. Carmen Bernal pudo huir a París con sus tres hijas, tras un tortuoso viaje por Donostia/San Sebastián, Valencia y Barcelona. De la capital francesa tomaron pronto el camino del exilio mexicano. En el barco, Bernal conoció al socialista Indalecio Prieto, con quien acabaría trabajando en México como su secretaria.

Acabada la guerra, Blas Inza y Generoso Huarte organizaron la huida del juez Elío a Francia, poniendo fin a un encierro de tres años y un mes. Tras pasar la frontera de manera clandestina, acudió al Consulado de Bayona, pero de allí lo enviaron al campo de concentración de Gurs, donde estuvo recluido varios meses. Liberado, pudo contactar finalmente con su familia. Llegó a México el 18 de marzo de 1940, pero para entonces era ya un hombre derrotado y sin ilusión alguna por vivir.

Elío trabajó durante algún tiempo para la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), con un sueldo miserable. Acabó divorciándose de Carmen Bernal, quien venía sufriendo una enfermedad psiquiátrica. El antiguo juez se vio obligado a ganarse el pan como dependiente en una ferretería en Acapulco, hasta que, tras superar algunas asignaturas en la universidad, logró convalidar el título de Derecho, pudiendo entonces trabajar en algunas aseguradoras y ejercer como abogado llevando pequeños casos. Volvió a casarse con una mexicana, aunque tampoco parece que lograra la ansiada felicidad. Sus últimos años de vida los pasó en Coyoacán, en compañía de su hija Carmenchu.

Entre tanto, su rebeldía había sido juzgada por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas. Se le acusó de ser prófugo y de pertenecer al Partido Socialista, a la Casa del Pueblo y a la Liga de los Derechos del Hombre. La sentencia, dictada en 1941, le condenó por el único delito de pertenecer al Partido Socialista Obrero Español —lo que era falso pues, para ser presidente de los Jurados Mixtos, no podía estar afiliado a ningún partido político ni sindicato—, y le impuso una elevadísima multa de 75.000 pesetas en atención a su rico patrimonio. Quedó, además, inhabilitado durante quince años. Elío hubo de malvender sus propiedades en Navarra, con las que logró saldar su multa con el Estado y otras deudas que tenía pendientes tanto en Pamplona como en México.

En cuanto a su obra escrita, fue autor de la monografía titulada Contratos de arrendamientos de fincas urbanas (1932), elenco de textos legales comentados sobre una materia cuya práctica conocía bien, desde su experiencia en la administración de su rico patrimonio. Su libro más conocido es Soledad de ausencia. Entre los recuerdos de la muerte (España 1936), escrito desde su escondite y narrado de manera críptica, para que no pudiesen ser identificadas las personas que le ayudaron. Sus páginas recogen el testimonio de su drama personal. Ha sido considerado uno de los relatos más desgarradores de las personas que tuvieron que esconderse durante la Guerra Civil en esas condiciones claustrofóbicas. El libro fue publicado póstumamente en México en 1980 y reeditado en Pamplona en 2002 a cargo de Javier Eder.

Su hija, María Luisa Elío Bernal, fue  una de las escritoras del guion de la película En el balcón vacío, rodada en México entre 1961 y 1962, y también protagonizada por ella. Dirigida por Jomí García Ascot, recreó la represión sufrida por un padre y la huida de una madre y sus niñas a Francia a través de los ojos de una de las pequeñas, Gabriela, desde los recuerdos que esta tenía, como adulta, en el exilio mexicano.

En 2018 el Ayuntamiento de Pamplona/Iruña denominó Luis Elío a la plaza que se sitúa frente al Palacio de Justicia, a propuesta de la Asociación Jueces para la Democracia.

Obras

Comedia en un acto, dividido en cinco cuadros, en prosa, Col. Teatro Infantil «Mi Revista», 22, Madrid: Espasa-Calpe, 1920.

Contratos de arrendamientos de fincas urbanas, Pamplona: García Enciso, 1932.

Soledad de ausencia. Entre los recuerdos de la muerte (España 1936), México: UNAM, 1980. Reed. Pamplona: Pamiela, 2002.

Bibliografía

JIMÉNEZ ARAGÓN, I., «El expediente de responsabilidades políticas de Luis Elío», en JIMENO ARANGUREN, R. (ed.), La represión de la Administración de Justicia en la guerra civil y el franquismo. Homenaje al juez Luis Elío, Valencia: Tirant lo Blanch, 2019, pp. 413-426.

JIMENO ARANGUREN, R., «La represión y depuración en la Administración de Justicia: Navarra, 1936-1945. Una primera aproximación», Jueces para la Democracia, 79 (2014), pp. 86-100.

— «Introducción», en JIMENO ARANGUREN, R. (ed.), La represión de la Administración de Justicia en la guerra civil y el franquismo. Homenaje al juez Luis Elío, Valencia: Tirant lo Blanch, 2019, pp. 15-20.

LIZARRAGA RADA, M., «El juez Luis Elío. Un balance historiográfico», en JIMENO ARANGUREN, R. (ed.), La represión de la Administración de Justicia en la guerra civil y el franquismo. Homenaje al juez Luis Elío, Valencia: Tirant lo Blanch, 2019, pp. 175-188.

MATEO  GAMBARTE, E., María Luisa Elío Bernal. La vida como nostalgia y exilio, Logroño: Universidad de La Rioja, 2009.

— «Luis Elío Torres. Biografía de una vida corriente», en JIMENO ARANGUREN, R. (ed.), La represión de la Administración de Justicia en la guerra civil y el franquismo. Homenaje al juez Luis Elío, Valencia: Tirant lo Blanch, 2019, pp. 189-299.

— «Luis Elío, presidente de los Jurados Mixtos», en JIMENO ARANGUREN, R. (ed.), La represión de la Administración de Justicia en la guerra civil y el franquismo. Homenaje al juez Luis Elío, Valencia: Tirant lo Blanch, 2019, pp. 301-411.

NORIEGA ELÍO, M. G., «Luis Elío. Silencio y memoria», en JIMENO ARANGUREN, R. (ed.), La represión de la Administración de Justicia en la guerra civil y el franquismo. Homenaje al juez Luis Elío, Valencia: Tirant lo Blanch, 2019, pp. 167-174.


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