Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores guipuzcoanos

ELEIZALDE BRENOSA, Luis de (Koldo Eleizalde) (usó numerosos seudónimos: Azkain, Iturrain, Aitzerreka, Axe, Sigma, Matxin, K., Luis de Azkain, E.’tar K., Koldobika) (Bergara, Gipuzkoa, 9 de junio de 1878 – Bilbao, 24 de julio de 1923).

Cargos y oficios

Ideólogo del nacionalismo vasco, sucesor de Sabino Arana, catedrático, periodista, pedagogo y filólogo

Trayectoria

Luis María Ignacio José Ramón Eleizalde nació en el núm. 3 de -Goenkalea a las 12.00 horas del mediodía. Era hijo de Luis María de Eleizalde, natural de la Universidad de Errezil (Gipuzkoa), catedrático de Filosofía, y de María Belén Breñosa, natural de Aretxabaleta del R. Valle de Leintz (Gipuzkoa). Sus abuelos paternos eran Ignacio Vicente Eleizalde, de Azpeitia, y Josefa Clara Izaguirre, de Errezil. Los abuelos maternos eran Rafael Breñosa, de Córdoba, y Emilia Tejada, de Meanx (Francia), aunque en otras partidas se la hace proceder de la localidad de Presle en el Departamento de Tours (Francia).

En su villa natal cursó los primeros estudios y la segunda enseñanza (1887-1891), primero en los dominicos de Bergara, continuado en los jesuitas de Zaragoza y concluyendo el bachillerato en su Instituto entre 1891 y 1894. La inexistencia de facultades universitarias en el País Vasco lo obligó, como a tantos en su época, a continuar sus estudios universitarios, primero en la Facultad de Ciencias de Zaragoza (1895-1898) y, luego en la de Madrid hasta licenciarse en Ciencias en 1899, siguiendo, entre otros, cursos de Astronomía y Física Matemática. Su título por la Universidad de Madrid, obtenido el 27 de junio de 1899, es el de licenciado en Ciencias Físico-Matemáticas. También estudió en la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid entre 1902 y 1905. En esta primera época como escritor dominan los intereses científicos sobre los demás. Así publica en 1904 los Apuntes para una teoría de las figuras circulares, de carácter matemático, y escribe sus Elementos de Astronomía descriptiva (manuscrito), junto con una serie de artículos sobre el sistema solar.

Nacionalista desde que conoció las ideas de Sabino Arana Goiri, como otros muchos había pasado por unos primeros años carlistas, sin duda influido por su abuelo materno, que había llegado al País Vasco en el ejército de don Carlos para defender los Fueros. Desde el radicalismo de su opción nacionalista en 1903 (muerte de Sabino Arana), Eleizalde evoluciona progresivamente hacia actitudes más moderadas, con el prestigio que le otorgaba haber militado en las filas de la ortodoxia sabiniana. La «evolución españolista» de Sabino Arana supuso el inicio de la división del campo nacionalista en dos grupos: por un lado, aquellos que aceptaban dicha evolución pretendiendo un nacionalismo ideológico no político y moderado, en el que se encuadró Eleizalde; y por otro, quienes defendían la vuelta al puro sabinianismo independentista. A partir de la muerte de Arana se produjeron enfrentamientos constantes entre los dos grupos por el control del partido, hasta que en 1915 pasó a manos de la facción moderada del mismo. En 1916 se decidió la sustitución del nombre de Partido Nacionalista Vasco por el de Comunión Nacionalista Vasca, en la que se incorporó Eleizalde. La facción intransigente siguió insistiendo en el separatismo, hasta que en 1921 provocó la escisión aberriana separatista. Los doctrinarios intransigentes retomaron el nombre de Partido Nacionalista Vasco, mientras que los elementos moderados continuaron con el de Comunión Nacionalista Vasca. Esta situación duró hasta 1930, en que se fundará de nuevo bajo el nombre de Partido Nacionalista Vasco.

El 30 de mayo de 1905 Eleizalde ganó la cátedra de Matemáticas del Instituto General y Técnico de Vitoria-Gasteiz, incorporándose al año siguiente, nada más salir de la cárcel por sus actividades nacionalistas. En esta ciudad fue el referente político nacionalista hasta que en 1919 se trasladó a Bilbao al ser nombrado inspector de Educación. En 1906 conoció a su mujer, Leona de Urrutia, en Mundaka, y con la que se casó tres meses más tarde, en octubre del mismo año. El matrimonio tuvo ocho hijos (cuatro fallecidos párvulos, «víctimas de las epidemias de entonces»), con un intervalo aproximado de dos años entre hijo e hijo.

En 1907 fue elegido primer presidente del Centro Vasco de Vitoria. En 1909 fue licenciado del Ejército del que había quedado redimido tras el pago de una cantidad en metálico. Fue director de la revista bilbaína Euzkadi. Ciencias, Bellas Artes, Letras, fundada por Sabino Arana en 1901 (estuvo inactiva hasta 1905, en el que varios de sus seguidores retomaron su testigo hasta 1915), incorporada a la ortodoxia nacionalista. Eleizalde también colaboró con la Revista Internacional de Estudios Vascos (RIEV, fundada en 1907 por Julio Urquijo), hasta que, disgustado por la aparición del artículo «Un bautizo» (RIEV, 1910), que atacaba los criterios etimológicos y los neologismos del sistema aranista, rompió su relación con el director Urquijo.

En la segunda década del siglo Eleizalde actuó defendiendo un nacionalismo posibilista y ortodoxo al mismo tiempo, en la línea de lo que defendía la Comunión Nacionalista Vasca desde 1916, que favoreció sus éxitos electorales de 1917, tras de los que se decidió solicitar de Madrid la autonomía para el País Vasco. Este hecho provocó el progresivo distanciamiento entre la Comunión y la más radical Juventud Vasca, que supuso en 1921 la expulsión de los nacionalistas independentistas («escisión aberriana»), en contra de los cuales tomó partido Eleizalde, y la nueva fundación del Partido Nacionalista Vasco. En sus últimos años de vida, Eleizalde defendió un nacionalismo no separatista, no dogmático y que pudiese ser eficaz en el marco político español. La función del nacionalismo debía ser preparar la sociedad vasca, en el plano cultural, para conseguir una personalidad política propia.

En sus años de estancia vitoriana se presentó en varias ocasiones a las elecciones. Así en las municipales de 12 de noviembre de 1911, aunque sin obtener concejalía. En las elecciones a diputados de marzo de 1913 fue de nuevo el candidato de la Comunión Nacionalista Vasca, sin éxito. En 1914, el Centro Vasco de Vitoria organizó un ciclo de conferencias sobre cultura vasca, y Eleizalde habló sobre «El nacionalismo en los diversos países de Europa». En febrero de 1918, en pleno auge autonomista (Primer Congreso de Estudios Vascos en Oñati), una coalición de partidos propuso a Eleizalde como candidato a las Cortes madrileñas por Vitoria, pero se retiró por disensiones surgidas. El 10 de marzo de 1918 se creó la Juventud Vasca de Gasteiz, y Eleizalde fue nombrado presidente honorario. Se presentó por última vez a las elecciones a diputados a Cortes, a las que tuvieron lugar el 1 de junio de 1919, cuando ya había decidido su traslado a Bilbao. Se presentó por Vitoria, pero quedó muy lejos del sempiterno Eduardo Dato, quien obtuvo ininterrumpidamente la victoria electoral por este distrito desde 1914 hasta 1920.

Por el contrario, en Bizkaia las elecciones legislativas de 1918 refrendaron el triunfo del nacionalismo moderado, y los diputados y senadores nacionalistas coparon los votos vizcaínos con la única excepción del socialista Indalecio Prieto. Las voces independentistas dentro del nacionalismo tuvieron que callar hasta que los sucesivos fracasos electorales, a partir de 1920, favorecieron la aparición de la citada escisión aberriana separatista de 1921, combatida abiertamente por Eleizalde. Esta fue la última refriega política de Eleizalde dentro del nacionalismo vasco. Para Eleizalde, la opción independentista ni siquiera formaba parte de la ideología nacionalista básica y el objetivo de este partido político era la derogación de la Ley de 25 de octubre de 1839 (Ley de Confirmación de Fueros aprobada por las Cortes españolas, que reconocía los Fueros pero sometidos a la Constitución) y no la independencia (Euzkadi, 8 de mayo de 1920).

Como escritor, también fue en la década de 1910 a 1920 cuando su actividad fue mayor y aparecieron sus publicaciones más importantes, tanto en sus campañas periodísticas como en los estudios lingüísticos o en la creación literaria: «Raza, Lengua y Nación vascas» (1911); «Morfología de la conjugación vasca sintética» (1913); «Países y Razas» (1914); Landibar (1918); «Metodología para la restauración del euzkera» (1919); «El problema de la enseñanza en el País Vasco» (1919); artículos en Hermes, Euzkadi (revista y periódico), La Baskonia, RIEV, Bizkaitarra, etc. En 1918 tomó parte importante en el Congreso de Oñati, Primer Congreso de Estudios Vascos (también asistió a los dos siguientes), participando muy activamente tanto en la fundación de la Sociedad de Estudios Vascos (Eusko Ikaskuntza; EI-SEV, creada en 1918 por las diputaciones forales) como en la posterior de la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia, fundada en 1918), donde fue académico fundador, comenzando rápidamente su trabajo en pro de la unificación del euskera.

Profesionalmente, Eleizalde siguió ejerciendo su cátedra de Matemáticas en el Instituto de Vitoria hasta que, en colaboración con la Junta de Instrucción Pública, creada por la Diputación de Bizkaia, pasó a formar parte importante de esta como impulsor de las Escuelas de barriada de las que fue nombrado inspector en mayo de 1919. A partir del 9 de enero de 1920 quedó cesado por excedencia voluntaria en la cátedra vitoriana. Colaboró en la creación de textos vascos para las escuelas: Euskal Zenbakistia (Aritmética) y Euskeraz irakurtzeko irakaspidea (Silabario). De salud endeble, en junio de 1920 supo que estaba enfermo de tuberculosis. Entre 1920 y 1921 sufrió tres operaciones realizadas por el doctor Jesús Arrese. En julio de 1921 fue operado en Hamburgo y tratado con radium. Ya desahuciado por los médicos y mostrando una vez más su arraigada fe católica, acudió a Lourdes en 1922. Finalmente falleció en Bilbao el 24 de julio de 1923.

Políticamente, los artículos que regularmente publicó en el diario Euzkadi desde su fundación (1 de febrero de 1913) encierran su interpretación de la evolución política del nacionalismo vasco en la segunda década del siglo xx. Participó activamente en todas las polémicas de partido, escribiendo sus artícu-los bajo diferentes seudónimos. Eleizalde es uno de los herederos del pensamiento sabiniano que, no ciñéndose a la línea ortodoxa, a partir de 1903 superaron el ideario independentista intransigente, sin que abjurasen de los principios nacionalistas. Firmeza en los contenidos doctrinales y flexibilidad en los procedimientos fue la regla de oro que guió la doctrina política de Eleizalde. La raza y la lengua fueron elementos que se antepusieron al independentismo. Al mismo tiempo la vinculación a los principios católicos fue progresiva hasta llegar a formar la Comunión Nacionalista Vasca, enfrentada al liberalismo vasco y a los partidos estatales. Eleizalde evolucionó desde el radicalismo de su juventud hasta la defensa de un nacionalismo autonomista preocupado más por conseguir la recuperación del euskera y de la cultura vasca («Las Nacionalidades», Países y Razas, 1914). La formulación del pensamiento político de Luis de Eleizalde pasó por la defensa de la Nación vasca constituida en un solo Estado cuya unidad nacía de la antropología, etnografía, lingüística, el derecho natural y la historia. El régimen de unificación política de Euzkadi sería el que dé mayores garantías de pervivencia a la nación vasca. Era preciso superar los fuerismos de cada territorio vasco. Atacó a las derechas españolas por no haber sabido comprender la importancia del reconocimiento de las nacionalidades y acusar a los nacionalistas de ser extremistas de izquierdistas. No se podía negar al nacionalismo un carácter profundamente conservador y tradicionalista.

Eleizalde era un hombre profundamente religioso. En 1917 publicó –Gurutza deunaren Bidea (Kempis), que fue apareciendo en la revista Euzkadi. Disertó ante la Juventud Vasca de Bilbao en dos conferencias con el título «Fundamentos racionales de nuestra fe» y «La Iglesia y el progreso de la humanidad», pronunciadas el 14 y 15 de febrero de 1915. En la primera conferencia trató de demostrar por qué los vascos debían ser teístas, cristianos, católicos y fundamentar la doctrina político-social en la doctrina religiosa. Para llegar a la restauración nacional se debía resolver antes la cuestión social, lo que no era en el fondo más que una cuestión moral que, a su vez, se resolvía en una cuestión religiosa. Para Eleizalde, allí donde se elaboraban las emociones religiosas se incubaban los sentimientos nacionales. En consecuencia, la defensa de la Patria Vasca y de la Religión católica fueron para Eleizalde distintas caras de una misma moneda (Granja Pascual, 1999: 450-451).

En el plano de la literatura creativa, dejando aparte una traducción de Walter Scott (Halidon Murua, aparecida en Euzkadi, 1912), la primera publicación literaria que conocemos de Luis de Eleizalde es una poesía «Uda Berriyaren Agertzean» (1894) publicada en Euskal-Erria. Junto a algunas otras composiciones de corte religioso de menor importancia, el verdadero valor como literato lo adquiere por su novela Landibar, primera y única que publicó en castellano en 1918. Recuerda Pequeñeces del jesuita P. Coloma y se inserta dentro de la novela de tipo regionalista, prolija en detalles y excesivamente descriptiva con paisajes y tipos autóctonos vascos, orientados a ganar adeptos para el nacionalismo, atacando las costumbres y tipos españoles y alabando todo lo euskaldún.

Si existe un elemento que defina la personalidad vasca de Luis de Eleizalde es su amor al euskera, junto con la generosidad en el trabajo para conseguir su revitalización. Entendía que la escuela debía ser garante de la conservación de la lengua, a pesar de todas las dificultades políticas que para ello aparecían. Eleizalde veía con claridad que, con la pérdida de la lengua, el pueblo perdía el instrumento que conservaba la raza. Raza y lengua aparecen íntimamente unidas en Eleizalde, siguiendo las ideas nacionalistas más ortodoxas. Desde el punto de vista moral, para Eleizalde, la pérdida del idioma suponía la degradación del pueblo. Incluso resaltó la ausencia de lenguaje blasfemo en el idioma propio, frente al castellano. Estas y otras ideas las explicó en Raza, lengua y nación vascas (1911), uniéndose a las tesis aranistas que situaban el aspecto racial por encima de la lengua. Sin embargo constatamos una evolución en las tesis de Eleizalde, paralela a la evolución nacionalista, de forma que progresivamente se iba imponiendo el idioma propio como principal signo de nacionalidad (1916). Como solución para la salvación del euskera creía que solo el impulso patriota nacionalista sería capaz de purificar la lengua de erderismos (barbarismos) y de formar progresivamente una verdadera lengua literaria. En este proyecto la escuela vasca desarrollaría el papel fundamental.

La faceta de pedagogo de Eleizalde estuvo exclusivamente ligada a la promoción de la escuela euskaldún. Debido a su vinculación profesional a la enseñanza, fue permanente el interés del bergarés por la escuela. «El problema de la enseñanza en el País Vasco» es el título de la conferencia que pronunció en 1918 en el Primer Congreso de Estudios Vascos. Anticipándose al movimiento en favor de las ikastolas de posguerra, defendió la creación de escuelas euskaldunas. Como pedagogo Eleizalde se preocupó por los textos escolares en euskera, y personalmente redactó en 1921 para uso de las Escuelas de barriada el libro de Aritmética: Euskal-Zenbakistia, Lenengo ikaste malarako, en dialecto vizcaíno. Cuando en 1922 se prohibió la utilización de textos vascos, Eleizalde tuvo que ver cómo eran quemados aquellos libros y sustituidos por otros en castellano. El 9 de diciembre de 1919 la Diputación Provincial de Bizkaia tomó en consideración la creación de 50 «escuelas de barriada», para acabar con el abandono de la escuela rural y el alto índice de analfabetismo, provocado por la escuela monolingüe y el aislamiento de los núcleos rurales. Eleizalde creó una organización de escuelas de carácter nacionalista y euskaldún, a pesar de los ataques que había sufrido por parte de los antinacionalistas, que consideraban las «escuelas de barriada» como un negociado de propaganda bizkaitarra. Eleizalde era un fanático peligroso que la mayoría nacionalista había colocado al frente de dichas escuelas, «para retribuir sus servicios de partido» (El Pueblo Vasco, 15 de septiembre de 1922).

Resumiendo, la temprana muerte de Eleizalde (a los cuarenta y cinco años) impidió al movimiento nacionalista contar con un referente ideológico y prestigioso dirigente político; y las letras en castellano perdieron un autor significativo. Su contribución como intelectual orgánico al servicio del nacionalismo fue notable, tanto en su labor periodística como literaria y pedagógica; pero su memoria histórica, sobre todo, permanece ligada a la fijación, unificación y dignificación del euskera, para lo cual impulsó importantes y prestigiosas instituciones, como la Sociedad de Estudios Vascos y la Academia de la Lengua Vasca.

Obras

«Notas acerca del léxico y de las flexiones simples del P. Mendiburu en su obra Otoitz-gayak», RIEV, 1/2 (1907), pp. 67-73 y 210-212; 1/5 (1907), pp. 464-468.

«Notas acerca de las flexiones del grupo G», RIEV, 2/2 (1908), pp. 340-351.

«Del verbo euskérico: respuesta al señor Vinson», RIEV, 2/4 (1908), pp. 611-613.

Raza, lengua y nación vascas: (A propósito de unos artículos publicados en el Debate de Madrid, por el Señor Don Fernando de Antón del Olmet, bajo el título «El nacionalismo vasco y los orígenes de la raza vascongada»), Bilbao: Imp. Lit. y Enc. de Eléxpuru Hnos., 1911.

Morfología de la conjugación vasca sintética. Tomo I, La conjugación sintética guipuzkoana en el tratamiento cortés, Bilbao: Imp. Lit. y Enc. de Eléxpuru Hnos., 1913.

Países y razas: las aspiraciones nacionalistas en diversos pueblos, Bilbao: Imp. Viuda é hijos de Grijelmo, 1914 [2.ª ed. Países y razas: las aspiraciones nacionalistas en diversos pueblos (1913-1914), Vitoria: Universidad del País Vasco, 1999].

Cuatro conferencias: I-II. Dos conferencias apologéticas a la Juventud Vasca de Bilbao.- III-IV. Dos conferencias sobre la Lucha por el idioma propio, Bilbao: Ed. Basca Eusko-Argitaldaria, 1918.

Landibar: cuadros novelescos del País Vasco, Vitoria: Fuertes y Marquínez, 1918.

La lucha por el idioma propio: conferencias, Bilbao: Bilbaína de Artes Gráficas Juan J. Rochelt, 1919.

«Metodología para la restauración del euzkera», I Congreso de Estudios Vascos. Bilbao: Bilbaína de Artes Gráficas, 1919, pp. 431-460.

«Las Nacionalidades», Hermes, 45 (1919), pp. 277-281; 48 (1919), pp. 325-329; 49 (1919), pp. 345-349; 50 (1919), pp. 365-368.

«La caída de vocales iniciales en las voces toponímicas vascas», RIEV, 13/3 (1922), pp. 439-444.

«Listas alfabéticas de voces toponomásticas vascas», RIEV, 13/2 (1922), pp. 113-128; 13/3 (1922), pp. 420-438; 13/4 (1922), pp. 493-509; 14/1 (1923), pp. 128-144; 14/2 (1923), pp. 315-328; 14/3 (1923), pp. 442-456; 14/4 (1923), pp. 558-571; 18/4 (1927), pp. 625-633; 19/1(1928), pp. 77-87; 19/3 (1928), pp. 381-392; 19/4 (1928), pp. 614-626; 20/1 (1929), pp. 24-35; 20/2 (1929), pp. 218-227; 21/1 (1930), pp. 178-201; 21/3 (1930), pp. 518-546; 22/2 (1931), pp. 288-303; 23/2 (1932), pp. 408-437; 24/2 (1933), pp. 283-303; 24/3 (1933), pp. 387-404; 25/3 (1934), pp. 418-429; 27/1 (1936), pp. 167-176.

Con Anchústegui Igartua, E., Países y razas: las aspiraciones nacionalistas en diversos pueblos (1913-1914), Bilbao: Universidad del País Vasco, Servicio Editorial = Euskal Herriko Unibertsitatea, Argitalpen Zerbitzua, 1999.

Bibliografía

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Ariznabarreta Aurtenetxe, I.; Orcasitas García, P.; Arrien Berrojaechevarria, G.; Granja Pascual, J. J., y Amézaga Urlezaga, E., Luis de Eleizalde: El hombre, el vascólogo, San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, Colección Lankidetzan bilduma, 1999. Contiene: Ariznabarreta Aurtenetxe, «Luis de Eleizalde y su entorno familiar», pp. 275-288; Orcasitas García, «Aspectos lingüísticos en la obra de Luis de Eleizalde», pp. 289-310; G. Arrien Berrojaechevarria, «Ideología y educación en Luis de Eleizalde», pp. 311-422; Granja Pascual, «Luis de Eleizalde, periodista», pp. 423-442; Granja Pascual, «La obra literaria de Luis de Eleizalde y su relación con Eusko Ikaskuntza», pp. 443-498; Amézaga Urlezaga, «Luis de Eleizalde: aproximación bio-bibliográfica», pp. 499-522.

Campión, A., «Bibliografía. Raza, lengua y nación vascas por D. Luis de Eleizalde», RIEV, 6/2 (1912), pp. 247-264.

Gárate Arriola, J., «Don Luis de Eleizalde», RIEV, 31/3 (1986), pp. 711-718.

Granja Pascual, J. J., Koldo Eleizalde (1878-1923), Bilbao: Eusko Jaurlaritzaren Argitalpen Zerbitzu Nagusia, 1993.

Pablo Contreras, S. de, y Granja Sáinz, J. L. de la, «Nueva documentación sobre el primer nacionalismo vasco: correspondencia inédita de Sabino Arana con Luis de Eleizalde (1900-1902)», Sancho el sabio: Revista de cultura e investigación vasca, núm. 31 (2009), pp. 255-284.

Urquijo e Ibarra, J. de, «Luis de Eleizalde», RIEV, 14/4 (1923), pp. 695-697.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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