Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores alaveses

EGUREN Y BENGOA, Enrique de (Vitoria-Gasteiz, 13 de enero de 1888 – Oviedo, 14 de julio de 1944).

Cargos y oficios

Catedrático de la Universidad de Oviedo, prehistoriador y arqueólogo

Trayectoria

Fue uno de los prehistoriadores más influyentes en el desarrollo de la Prehistoria Vasca actual. Junto con Telesforo de Aranzadi y Unamuno y José Miguel de Barandiarán y Ayerbe formó el primer equipo multidisciplinar de prehistoriadores vascos que trabajó unido entre 1918 y 1936.

Su formación académica se inició en el colegio Santa María (Marianistas) de Vitoria, donde tuvo contacto con Luis Heintz, Fidel Fuidio y Pedro Lorentz. Continuó sus estudios en el Instituto de Segunda Enseñanza, cuyo director era Federico Baraibar, uno de los pioneros del megalitismo y la arqueología en Álava.

Cursó estudios superiores en la Universidad Central de Madrid, en la Facultad de Ciencias, obteniendo la Licenciatura en Ciencias Naturales. El 23 de diciembre de 1913 defendió su tesis doctoral «Estado actual de la Antropología y Prehistoria Vasca. Estudio Antropológico del Pueblo Vasco. La Prehistoria en Álava», con la que obtuvo el grado de Doctor en Ciencia (Sección de Naturales). La presentación y defensa de este trabajo supuso un importante hito en la historiografía de la Prehistoria del País Vasco. La tesis de Eguren se sitúa en la línea de las publicaciones que sobre antropología se venían haciendo en el resto de Europa. Además en ella se recoge la segunda síntesis de Prehistoria de uno de los Territorios del País Vasco, ya que la primera, «La Prehistoria en Navarra», fue publicada en 1911 por Juan Iturralde y Suit, aunque su redacción definitiva se debió a Arturo Campión.

Entre 1913 y 1915 ejerció de ayudante de la Cátedra de Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de Vitoria. En esas fechas contrajo matrimonio con Rosa Zubiagaray.

En 1915 obtuvo la Cátedra de Botánica y Mineralogía y en 1923, la de Biología y Geología, ambas en la Universidad de Oviedo. Fue en esa Universidad en la que desarrolló toda su carrera académica, llegando a ocupar importantes cargos de gestión. Así, entre 1915 y 1921 fue secretario de la Facultad de Ciencias; en 1921 fue nombrado decano de la misma Facultad; entre 1922 y 1929, vicerrector de la Universidad de Oviedo; entre 1929 y 1930, rector de la misma, y entre los años 1930-1931 y 1940-1944 volvió a ser nombrado vicerrector.

Su labor investigadora estuvo íntimamente ligada al País Vasco. En 1916 se produjo el descubrimiento de las pinturas rupestres de la cueva de Santimamiñe (Kortezubi, Bizkaia). El impacto que produjo este hallazgo supuso un hito importante a nivel internacional. Henri Breuil, uno de los mayores prehistoriadores franceses, visitó las pinturas reconociendo su autenticidad. El descubrimiento del yacimiento prehistórico, a la entrada de la gruta, se debe a Enrique de Eguren.

En ese mismo año José Miguel de Barandiarán publicó en Euskalerriaren alde «Exploraciones en nueve dólmenes en la parte guipuzcoana de la Sierra de Aralar». Pedro Manuel de Soraluce, director del Museo Etnográfico de San Sebastián, conocedor de este trabajo, le recomendó que se pusiera en contacto con Telesforo de Aranzadi, catedrático de Antropología de la Universidad de Barcelona, que se encontraba trabajando en los monumentos megalíticos del Aralar navarro. Aranzadi, además de confirmarle su participación en las campañas de excavación que se disponía a emprender al año siguiente, le sugirió que hablara con Enrique de Eguren.

José Miguel de Barandiarán conoció a Enrique de Eguren en Vitoria en enero de 1917 definiéndole como «un hombre joven, apuesto y de presencia elegante, espíritu inquieto, e interesado en conocer al hombre vasco en varios de sus aspectos actuales y en las raíces de su andadura histórica» (Barandiarán, 1981: 7).

En agosto de 1917 se formó el primer equipo multidisciplinar, posiblemente el hecho más importante para el conocimiento de la Prehistoria en el País Vasco. Ellos fueron los fundadores de la actual Prehistoria Vasca, sin ellos nuestro conocimiento distaría mucho de lo que es hoy. Este equipo, al que el propio Barandiarán denominaba los Tres Tristes Trogloditas, trabajó en cuevas y dólmenes del País Vasco entre 1918 y 1936, de Santimamiñe a Urtiaga.

A partir de 1923 la labor de Eguren se centró en los trabajos de prospección y excavación de diferentes dólmenes y cuevas del territorio alavés.

En 1925 excavó en los dólmenes de Aizkomendi (Egilaz), Eskalmendi (Vitoria) y Legaire Sur y Berjalaran (Entzia).

En 1927 excavó en el dolmen de Arrobigaña (Altzania), las cuevas de La Leze y Los Gentiles y el yacimiento al aire libre de Allaran (Egino) y descubrió el dolmen de Larrasoil (Aratz). Junto con José Miguel Barandiarán, Tomás Atauri y Pedro Lorentz descubrió ocho dólmenes de la Sierra de Badaia. Por último, con Luis Heintz, José Miguel Barandiarán y Pedro Lorentz, excavó los de Murube, Zulanzo, Arrodanza, Larrazabal II, Los Picos y Berjalaran Sur, en la Sierra de Entzia.

En 1928 sondeó, junto a José Miguel de Barandiarán, Pedro Lorentz y Esteban Pinedo, la cueva de El Montico de Charratu, en Albaina.

En 1929 excavó el dolmen de Larrasoil (Aratz, Araia).

En 1930 formó parte de la Comisión de los Veinte destinado a la reorganización del nacionalismo vasco tras la dictadura de Primo de Rivera.

En julio de 1936 Enrique de Eguren, junto a José Miguel de Barandiarán y a Telesforo de Aranzadi, acudió a la cueva de Urtiaga (Itziar, Deba) con el fin de proseguir las excavaciones que habían comenzado Aranzadi y Barandiarán en 1928. La sublevación militar y la guerra civil les sorprendió durante esos trabajos que finalizaron el día 23 de julio. Esta fue la última vez que los tres se vieron. Aranzadi volvió a Barcelona, Eguren a Oviedo y Barandiarán, profesor en el Seminario Conciliar, no pudiendo regresar a Vitoria, alineada a favor de los sublevados, tuvo que exilarse en Sara (Francia), por haber sido acusado, entre otros cargos, de judeo-masón.

Enrique de Eguren falleció el 14 de julio de 1944. «Murió aquel hombre sabio y bueno, como pocos entre tantos como quiénes me tocó tratar en mi vida; pero la obra realizada y escrita y el ejemplar comportamiento como persona prolongan también aquí su vida y la prolongarán en nosotros y en nuestros sucesores» (Barandiarán, 1981: 11).

La trayectoria de Enrique de Eguren se puede resumir en tres grandes líneas:

La primera, como universitario comprometido en el buen desarrollo de la Universidad. No dudó en asumir diferentes cargos académicos en circunstancias a veces muy complicadas. Ese interés por la Universidad, unido al apego de su propia tierra, le llevó a ser uno de los propulsores de una Universidad Vasca, como lo expuso en el II Congreso de Estudios Vascos.

La segunda, como prehistoriador y arqueólogo. Excavó en todo tipo de asentamiento prehistórico, en cuevas, abrigos rocosos, lugares al aire libre, pero su mayor dedicación fue a los monumentos megalíticos. Ya en sus primeros estudios coincidió, en Vitoria, con importantes investigadores y pioneros en el reconocimiento y estudio de las arquitecturas funerarias. En el Territorio de Álava se había producido en 1832 el descubrimiento del primer dolmen en el País Vasco, Aizkomendi en Egilaz. Ello provocó que muchos de los eruditos y estudiosos alaveses se dedicaran a la prospección e investigación de estos monumentos. Entre ellos destacaba Federico Baraibar, descubridor del dolmen de Sorginetxe en Arrizala (Álava). Tampoco hay que olvidar la labor de Pedro Lorentz, quien le acompañó, en múltiples ocasiones, reconociendo túmulos en las sierras alavesas. Su tesis doctoral marcó solo el inicio de toda una vida dedicada al estudio del mundo funerario y de los restos humanos en ellos inhumados. Durante muchos años, como se ha señalado, trabajó junto a Telesforo de Aranzadi, antropólogo que definió a los Tipos Pirenaico-Occidentales como el prototipo racial autóctono del País Vasco, y junto a José Miguel de Barandiarán, etnógrafo, prehistoriador, arqueólogo.

La tercera, como nacionalista. Fue un defensor claro de todos aquellos aspectos que caracterizan a la cultura y costumbres de las gentes del País Vasco. Ese espíritu nacionalista le llevó a formar parte de la Comisión de los Veinte, destinada a la reorganización del nacionalismo vasco tras la dictadura de Primo de Rivera. No obstante a todo esto, tras la guerra se acomodó de alguna manera al Régimen, siendo nombrado vicepresidente de la Diputación de Asturias en 1942, cargo que ostentó hasta su muerte en 1944.

Obras

Estado Actual de la Antropología y Prehistoria Vascas. Estudio Antropológico del Pueblo Vasco. La Prehistoria en Álava, Bilbao: Edit. Eléxpuru Hermanos, 1914.

«De la época Eneolítica en Asturias y Avance al Estudios de algunas cuevas de Álava», Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, núm. 17 (1917), pp. 330-333.

«Cabezas Humanas reducidas del Perú», Boletín de la Real Sociedad Española de Historia, núm. 18 (1918), pp. 177-196.

«Elementos étnicos eneolíticos de Asturias», Boletín de la Real Sociedad Española de Historia, núm. 18 (1918), pp. 323-327.

«Una bibliografía y unos comentarios», Boletín de la Real Sociedad Española de Historia, núm. 18 (1918), pp. 417-425.

«Avance al estudio de algunas cuevas artificiales de Álava», Boletín de la Real Sociedad Española de Historia, núm. 18 (1918), pp. 539-558.

De las poblaciones pretéritas y actuales de Asturias. Discurso en la solemne apertura del curso académico de 1919-1920 en la Universidad de Oviedo sobre prehistoria asturiana, Oviedo: Sucesor de A. Briol (1919).

«Régimen Autónomo económico-administrativo de la Universidad Vasca», II Congreso de Estudios Vascos (Pamplona, 18 a 25 de julio de 1920), San Sebastián (1920), pp. 192-206.

«El hórreo en el País Vasco», RIEV, núm. 13 (1922), pp. 102-106.

«Los dólmenes clásicos alaveses. Nuevos dólmenes en la sierra de Entzía (Encía)», RIEV, núm. 17 (1927), pp. 1-54.

«Nuevas investigaciones prehistóricas en Álava», Anuario de Eusko Folklore, núm. 7 (1927), pp. 17-33.

«El túmulo de Oquina: nuevos datos acerca de la prehistoria de Álava», Homenaje a Carmelo Echegaray, San Sebastián: Imp. de la Diputación de Guipúzcoa, 1928, pp. 185-198.

«A propósito de la estirpe vasca de D. Ignacio Bolívar Urrutia», Memorias de la Real Sociedad Española de Historia, XV (1929), pp. 503-513.

«El dolmen de Larrasoil y otros datos para la Prehistoria Alavesa», Anuario de Eusko Folklore, IX (1929), pp. 107-117.

«Las cuevas de La Leze y de Los Gentiles, el yacimiento de Allaran», RIEV, núm. 20 (1929), pp. 256-268.

«Sobre algunos nombres de pájaros», RIEV, núm. 25 (1934), pp. 262-271.

«Un motivo etnográfico que puntualiza conceptos», Yakintza, núm. 8 (1934), p. 131-146.

La reconstrucción nacional por la tierra y su trabajo, Oviedo: Imp. La Cruz, 1938.

Reflexiones y comentarios, Oviedo: Imp. La Cruz. (1941).

Consideraciones acerca del factor hombre y sus destinos, Oviedo: Tip. La Cruz, 1942.

Asturias, tierra privilegiada, Oviedo: Tip. La Cruz, 1943.

Con Aranzadi, T., y Barandiarán, J. M., «Exploración de nueve dólmenes del Aralar Guipuzcoano, Euskalerriaren Alde, 8 (1918) núm. 174, pp. 207-218; núm. 175, pp. 248-261; núm. 176, pp. 296-303; núm. 180, pp. 484-500.

— «Exploración de seis dólmenes de la Sierra de Aizkorri, Euskalerriaren Alde, 9 (1919) núm. 186, pp. 215-221; núm. 187, pp. 245-262; núm. 188, pp. 298-312.

— Exploración de siete dólmenes de la Sierra de Ataun-Borunda, San Sebastián: Imp. de la Diputación de Guipúzcoa, 1920.

— Exploración de ocho dólmenes de Altzania, San Sebastián: Imp. de la Diputación de Guipúzcoa, 1921.

— Exploración de diez y seis dólmenes en la sierra de Elosua-Plazentzia, San Sebastián: Imp. de la Diputación de Guipúzcoa, 1922.

— Los nuevos dólmenes de la sierra de Encia, San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, 1922.

— Exploración de seis dólmenes en la sierra de Urbasa (Navarra), San Sebastián: Eusko Ikaskuntza, 1923.

— Grutas artificiales de Álava, San Sebastián: Eusko-Ikaskuntza, 1923.

— Exploración de cuatro dólmenes de Belabieta, San Sebastián: Imp. de la Diputación de Guipúzcoa, 1923.

— Exploraciones de la caverna de Santimamiñe (Basondo: Cortézubi). 1.ª Memoria figuras rupestres, Bilbao: Artes gráficas Grijelmo, 1925.

— Exploraciones de la caverna de Santimamiñe (Basondo: Cortézubi). 2.ª Memoria los niveles con cerámica y el conchero, Bilbao: Diputación de Vizcaya, 1931.

Bibliografía

Agirre, I., «Enrique Eguren Bengoa, el tercer troglodita», Euskonews & Media 65.zbk (2000/2/4 11) Eusko Ikaskuntzaren Web Orria (2000).

Barandiarán, J. M., «Mis recuerdos de D. Enrique de Eguren y Bengoa», Estudios de Arqueología Alavesa, núm. 10 (1981) pp. 7-18.

Ortiz de Urbina Montoya, C., «Enrique Eguren y Bengoa», Diccionario bibliográfico electrónico. Real Academia de la Historia. Ed. en línea: http://dbe.rah.es/biografias/27595/enrique-eguren-y-bengoa (consultado el 9 de diciembre de 2020).

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