Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras guipuzcoanos

ECHEVARRÍA IBARBIA, Toribio (Eibar, Gipuzkoa, 27 de abril de 1887 – Caracas, Venezuela, 18 de abril de 1968)

Cargos y oficios

Grabador de la armería, contable, gerente, político y escritor.

Trayectoria


Fue el benjamín de una familia numerosa de clase media baja, ligada como muchas de Eibar a la armería. Huérfano de padre muy joven, heredó de él su oficio de grabador y su pasión por la naturaleza. De su madre recibió una querencia por los aspectos espirituales y religiosos. Se crio en una familia bilingüe, pues su madre era nacida en Álava, por lo que siempre se desenvolvió en euskara y castellano. Aparte, Echevarría fue un esforzado autodidacta que le llevó a aprender francés (llevó la correspondencia en francés de una empresa armera), inglés, latín, griego y esperanto. Gran lector, construyó su personalidad a través de los libros que fue leyendo con voracidad en el Centro Obrero de Bidebarrieta, en la Casa del Pueblo, en los suyos propios o en los que le dejaban.

Otro aspecto que le caracteriza es lo que hubiera llamado su «militancia» en el trabajo, desde los once años en que entró en el pequeño taller de su padre como grabador hasta los pasados setenta, cuando se jubiló en Caracas. Fue además un trabajo sostenido en el pluriempleo hasta sus últimos años.

Toribio se inició en la armería desde niño; sin embargo, ganó una plaza de escribiente en el Ayuntamiento de Eibar en 1912. Durante algún tiempo mantuvo ambos empleos. Además, en 1920 pasó a la gerencia de la cooperativa Alfa, de la cual se ocupó hasta la Guerra Civil con un sueldo simbólico. Fue el orgullo de su vida, haber cerrado los ejercicios de la empresa durante tres lustros. Alfa nace como una cooperativa armera fundada por los obreros socialistas, tras una larga huelga. En 1926 la empresa comienza a fabricar máquinas de coser, que fueron sustituyendo a las Smith and Wesson progresivamente.

Siendo joven se afilia a la UGT, a las Juventudes Socialistas y luego al PSOE, y participa en la rica vida interna de la Casa del Pueblo, así como de las luchas obreras en torno a la Primera Guerra Mundial que darán como resultado la jornada de ocho horas. Por esta época se casó con Claudia Arrizabalaga (1892-1956), una hija de la armería en donde Toribio trabajaba. El matrimonio tuvo tres hijas.

Ya desde esta época, Echevarría, apodado Chindurri, se interesa por una variedad amplia de aspectos y aficiones. La máxima de Terencio, «nada de lo humano me es extraño», será su divisa vital. La fotografía, el excursionismo, el montañismo, el ciclismo, la entomología, el naturalismo en general, el esperanto… para todo encontró lugar en su azarosa y trabajada vida. Sin embargo, por encima de todo fue un lector apasionado de los clásicos del pensamiento y del socialismo.

Toribio participa de la fuerza del socialismo eibarrés, mayoritario en la villa ya antes de la dictadura de Primo de Rivera; sin embargo, sus congénitos problemas comunicativos y su timidez le alejan de los actos de masas. El socialismo eibarrés es hijo del socialismo bilbaíno y, por tanto, Eibar se va a decantar por el seguimiento a su líder Indalecio Prieto.

Con la llegada de la Segunda República en 1931, la vida cambia para Toribio y para muchos socialistas. Indalecio Prieto accede a la cartera de Hacienda y «fuerza» a Echevarría para salir de Eibar y atraerlo a Madrid, en donde le nombra delegado del Gobierno en Campsa. El monopolio estaba en mano de los grandes bancos, y en su Consejo de Administración se sienta Toribio, que tiene el nivel de un director general. En el verano de 1933 participó, como delegado de la UGT, en la Conferencia Económica de Londres, en donde se trató sobre la crisis económica de los años treinta, y en donde se reunió buena parte de la élite política y económica mundial.

La llegada de las derechas en noviembre de 1933 supone su vuelta a Eibar. En 1934, el PSOE comandado por Largo Caballero prepara con otras fuerzas obreras un levantamiento contra el gobierno del Partido Radical y luego de su coalición con la CEDA. Esta aventura insurreccional armada contra la República arrastra también a los prietistas. El propio Toribio contacta con sus conocidos rusos en París a los que conocía de su época en Campsa. De todas maneras, se mantuvo apartado del comité local eibarrés, entonces en manos de los jóvenes caballeristas y de los comunistas.

El levantamiento en Eibar duró un día, causó varios muertos, se ocuparon centros neurálgicos, pero fracasó. Ante el desastre, la mayoría de los jefes huyeron y fue Echevarría quien se hizo cargo de la jefatura moral de los casi dos centenares de eibarreses detenidos y llevados a la cárcel de Pamplona.

Allá permanecieron detenidos año y medio. El fiscal del consejo de guerra militar pidió la pena de muerte para Echevarría. Al final su pena quedó en veinticinco años de prisión. Tras la victoria del Frente Popular los presos fueron amnistiados.

Toribio volvió a sus quehaceres en Eibar, pero no por mucho tiempo. En agosto de 1936 ha estallado la sublevación militar y la República le requiere para hacerse cargo de la dirección de Campsa, entonces tomada por los milicianos. Durante los tres años de guerra, Toribio se preocupa de que a la República no le falte el combustible, y acompaña al gobierno en su peregrinar a Valencia y a Barcelona. Es también consejero del Banco de España. En Campsa crea una división empresarial nueva, Campsa Gentibus, para la importación de otros productos al margen de los hidrocarburos.

En febrero de 1939 se exilia hacia Francia, instalándose en las cercanías de París. En sus dos años de exilio francés, su labor es repartir ayudas de la prietista JARE. La caída de Francia en junio de 1940 le lleva a Burdeos y Marsella. Tras una estancia de algunos meses en Ausonne, embarca en marzo de 1941 junto a su familia en el Paul Lemerle con destino a América, estableciéndose en Caracas junto a su familia.

Desde 1941 a 1958 su vida en Caracas discurre por una multiplicidad de trabajos como contable, en la legación británica de la BBC durante la guerra y como representante en Caracas de UNIBRIT, una empresa mexicana de sus colaboradores en Campsa. Son años de trabajo y recogimiento, de recuperación de antiguos escritos perdidos, de producción de nuevos, de creación de su labor filológica eibarresa junto a Claudia, de estudio de la Biblia, de composición poética a través de sus versos en euskara… En 1946 rechazó su ingreso en el Gobierno Vasco. En 1956 envió una ponencia al Congreso Mundial Vasco que se celebró en París. Son años alejado de la política y de las pugnas cainitas socialistas, y más próximo a los republicanos.

Jubilado en 1958, pasa un par de años en Inglaterra acompañando a sus nietos. En 1959 llega hasta Hendaya, en donde es agasajado por sus amigos eibarreses. Será en verano de 1964, cuando solucionados sus problemas burocráticos, llega a España y pasa algunas semanas en Eibar. Estos últimos años son de sosiego, entregado a sus aficiones entomológicas, hortícolas, cinematográficas y de estudio de la Biblia. Aprovecha también para, con sus ahorros, costearse la publicación de sus libros: los de euskara en el País Vasco y los de castellano en México. Toribio culmina su vida de trabajos y días, recogiéndose sobre su obra y publicándola para que su pensamiento y sus libros no quedaran en el vacío.

Sus libros podríamos dividirlos en tres categorías: los de memorias, los ensayísticos y los vascófilos.

Entre los primeros el más importante, y reeditado en varias ocasiones, es Viaje por el país de los recuerdos, una historia personal e íntima de Eibar desde fines del siglo XIX hasta la Guerra Civil. Recordando la guerra y Diario de un exiliado español aparecieron en un tomo casi cinco lustros más tarde que su muerte.

Los libros de ensayo recogen sus ideas políticas, económicas, estéticas y espirituales. Aparte de dos tempranos folletos: Fundamentos científicos del socialismo (1911) y La Liga de las Naciones y el problema vasco (1918), sus libros se publican tras su jubilación, aunque algunos estuvieran concebidos y escritos anteriormente. Metafísica a Urcola (1966) se publica en México, pero es un texto compuesto en su estancia en la cárcel de Pamplona. Se trata de un texto de carácter filosófico en donde vuelca su pensamiento de corte existencialista y personalista. Otro texto de carácter similar en donde vuelca su espiritualismo agnóstico es Tres ensayos. Del trabajo, la sabiduría y la oración (1967). Es otro texto publicado como el anterior en México, pero escrito y perdido en la Barcelona de la Guerra Civil. Algo diferente, y de carácter más político y económico, es La experiencia socialista vista desde mi pueblo (1966), compuesto en gran parte durante su estancia en Londres. Por último, un libro raro para ser compuesto por un socialista es El Hijo del Hombre (1967), un relato de la vida de Jesús en consonancia con los textos de los evangelistas.

Los libros en euskara son una reivindicación del dialecto eibarrés, tan denostado. Sus textos gramaticales fueron apareciendo en ciertas revistas vascófilas, y fueron reunidos en Flexiones verbales y Lexicón del euskera dialectal de Éibar (1986). Sus poemas fueron recogidos en vida por Juan San Martín en Ibiltarixanak (1967). Ondakiñak, sus últimos poemas y los que fueron retirados del libro por la censura, fueron publicados en la revista Euskera en 1978.

Su socialismo es el de un marxista revolucionario que desdeña de la propiedad privada y cree en la economía planificada. Sin embargo, su liberalismo se basa en los valores de la Revolución Francesa y en el sermón de las bienaventuranzas. Sus experiencias de la Guerra Civil y la guerra fría le convirtieron en un firme anticomunista, ideología a la que reprochaba su carácter antihumanista.

Echevarría es un eibarrés, guipuzcoano y vasco, con una identidad española clara. Siempre achacó al nacionalismo su horizonte limitado y sectario. Es en este aspecto heredero de sus maestros (Meabe, Madinabeitia, Unamuno) que habían coqueteado con el nacionalismo en su juventud para renegar de él. A pesar de que consideraba el separatismo como una tendencia en contra de la historia, reconoce el derecho a la autodeterminación en perpetua revisión. Echevarría es una rareza en medio de una Gipuzkoa conservadora y con gran presencia clerical. Se trata de un humanista en un doble sentido: en el de su inquietud por todo lo humano y por situar a la persona individual en el centro de su pensamiento.

Obras

Metafísica a Urcola, México: Impresiones Modernas, 1966.

El Hijo del Hombre, México: Impresiones Modernas, 1966.

La experiencia socialista en España vista desde mi pueblo, México: P. Iglesias, 1966.

Viaje por el país de los recuerdos, México: Impresiones Modernas, 1967. Reed. 1990, 2005 y 2018.

Tres ensayos. Del trabajo, la sabiduría y la oración, México: Impresiones Modernas, 1967

Ibiltarixanak, Zarautz: Itxaropena, 1967. Reed. Ego Ibarra, 1993.

Flexiones verbales y Lexicón del euskera dialectal de Eibar, Bilbao: Euskaltzaindia, 1986.

Recordando la guerra. Diario de un refugiado español, Eibar: Ego Ibarra, 1992.


Bibliografía

AZCÁRATE, I., «Toribio Echevarría. Recordando la Guerra y Diario de viaje de un refugiado español», en ASCUNCE, J. A., y SAN MIGUEL, M. L. (coords.), Los hijos del exilio vasco. Arraigo o desarraigo, San Sebastián: Saturraran, 2004, pp. 323-354.

BERRIOCHOA AZCÁRATE, P., Un eibarrés extraordinario. Toribio Echevarría (1887­-1968), San Sebastián: Kutxa Fundazioa, 2019.

SARASUA, A., «Hitzaurrea», en ECHEVARRÍA, T., Viaje por el país de los recuerdos, Eibar: Ego Ibarra, 2004, pp. 11-51.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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