Cargos y oficios
Periodista, escritor y político
Trayectoria
Fue hijo de Eustaquio Vicente de Echave-Sustaeta Gaviola, natural de Mutriku, Gipuzkoa, y de Segunda Pedroso Corral. Su infancia transcurrió en Elciego, localidad a la que se trasladó con su familia poco después de su nacimiento. Estudió Derecho en la Universidad de Zaragoza, donde se licenció en 1894. En 1902 contrajo matrimonio con Victoria Sáenz de Navarrete Ramírez, perteneciente a una conocida familia de Elciego. Fue caballero de la Real Orden de la Legitimidad Proscripta (instituida por el pretendiente Jaime de Borbón y Borbón-Parma en 1923 para premiar los servicios a la causa de la legitimidad carlista).
Eustaquio Echave-Sustaeta emprendió su labor periodística mientras estudiaba la carrera en Zaragoza. En 1892 fundó allí, junto con otros dos estudiantes carlistas, el periódico tradicionalista El Aragonés.
Más adelante, fue director del semanario de la Juventud Carlista de Bilbao, Chapel Zuri (1894-1897), que en 1895 iniciaba sus polémicas con el nacionalismo vasco. También fue redactor de El Basco, uno de los diarios fundados por el carlista Estanislao Jaime de Labayru junto con Ángel de Iturralde, que comenzó su andadura en 1884. Desde sus páginas mantuvo en 1897 una sonada polémica con Sabino Arana sobre los fueros y los orígenes de la primera guerra carlista.
Ese mismo año se trasladó a Pamplona, donde en el mes de octubre fundó y fue primer director de El Pensamiento Navarro, diario carlista que sustituyó a La Lealtad Navarra y fue el órgano oficial de la Junta Regional Carlista de Navarra hasta la guerra civil de 1936. Echave-Sustaeta fue detenido en 1900, junto con otras figuras destacadas del carlismo navarro, a causa de la intentona carlista de octubre en Badalona, que se extendió rápidamente a otras localidades españolas. A pesar de que esta fue rápidamente sofocada, el Gobierno clausuró todos los círculos carlistas y suspendió su prensa hasta marzo de 1901. En 1917, después de veinte años, Echave-Sustaeta abandonó la dirección de El Pensamiento Navarro y pasó a ejercer la abogacía en Estella.
La labor política de Echave-Sustaeta comenzó en 1905 como concejal del Ayuntamiento de Pamplona. Durante la Segunda República fue miembro del Consejo de Cultura de la Comunión Tradicionalista que presidía Víctor -Pradera.
Tras el alzamiento de 1936, en cuya preparación participó activamente, fue presidente de la Junta Carlista de Guerra de Álava. Presidió la Diputación de dicha provincia desde agosto de 1936 hasta marzo de 1938. Una de las principales medidas de esta Diputación, que sustituyó a la que de manera provisional presidió Cándido Fernández Ichaso desde que se declarara el estado de guerra, fue dotar a Álava del reconocimiento del concierto económico. Este fue confirmado por Franco en junio de 1937. Entre mayo y octubre de 1937 Echave-Sustaeta fue también jefe delegado de Falange. Aunque manifestó discrepancias con la unificación, se mantuvo siempre fiel al pragmatismo tradicionalista que defendía el oriolismo (tradicionalismo alavés liderado por José Luis de Oriol) y aceptó cargos en las instituciones provinciales para mantener la hegemonía política del carlismo. La deriva totalitaria de Falange le llevó, no obstante, a presentar la dimisión a los pocos meses.
Eustaquio Echave-Sustaeta representa un carlismo fuerista y vasquista, que desde finales del siglo xix defendió con su pluma frente al naciente y combativo nacionalismo vasco. Tras la firma en enero de 1897 del Acta de Loredán, principal declaración política del carlismo finisecular, Sabino Arana publicó en Bilbao una «Hoja suelta» titulada El Partido Carlista y los Fueros Basco-Nabarros. Iniciaba así una aguda polémica con Eustaquio Echave-Sustaeta. La Hoja, de gran importancia política por ser una explicación del significado histórico-político de los fueros para el nacionalismo, era una dura crítica del programa carlista que respaldaba el foralismo y el corporativismo territorial, social y político, pero era contrario a cualquier separatismo y firme partidario de la unidad española.
Arana acusa al carlismo de españolista y de un falso fuerismo, y afirma que solo el nacionalismo podía garantizar la devolución de las viejas y auténticas libertades a los vascos. Trataba de demostrar que la foralidad, que el carlismo consideraba como una legislación regional dentro de España, nacía por el contrario de la soberanía tradicional de los estados vascos. Para el fundador del nacionalismo, los fueros vasco-navarros eran leyes generales que regían en las Provincias Vascas y Navarra desde sus orígenes, y no habían sido libertades o privilegios concedidos por monarcas españoles como a otras regiones. Los fueros vascos eran superiores a los de otras regiones, pues eran los códigos nacionales, la constitución originaria de cada uno de los estados vascos independientes.
El periodista riojano contestó en el periódico El Basco en seis cartas en las que trataba de desmontar las argumentaciones del fundador del nacionalismo vasco. En ellas recuerda a Arana que los fueros jurados por don Carlos en Guernica y Villafranca eran los únicos y verdaderos fueros que reconocían los vascos. Le reprocha su desconocimiento de la doctrina carlista y asegura que no hay en el acta política de Loredán nada de injustificado reformismo. Solo se promete reformar lo que el País Vasco quiera y como quiera. Arana respondió con un folleto que tituló El Partido Carlista y los Fueros Basco-Nabarros (polémica). Carlistas y nacionalistas eran conscientes de la importancia que tenía para sus respectivos movimientos esta controversia doctrinal. La polémica fue crucial en el afianzamiento del nacionalismo vasco, aún embrionario, que disputaba a los carlistas su clientela política. Se la considera, por ello, una de las obras de mayor trascendencia política de Arana, ya que supone el paso de su bizkaitarrismo inicial al nacionalismo vasco.
También en 1911, y durante más de un año, Echave-Sustaeta sostuvo otra sonada polémica con Napartarra, semanario nacionalista vasco aparecido ese mismo año en Pamplona. La polémica a propósito de la doctrina foral, que el periodista publicó en varios artículos en El Pensamiento Navarro, dio origen en 1915 a un libro titulado El Partido Carlista y los Fueros. En esta obra explicaba la trayectoria histórica del partido en defensa de la plena reintegración foral en el marco de una monarquía federal.
El pensamiento fuerista y federalista de Echave-Sustaeta, defensor del Laurak-Bat y de la unión del entonces llamado país vasco-navarro, le llevó a oponerse igualmente al fuerismo liberal por su identificación con la Ley de 1841, por la que Navarra pasó de reino a provincia. El fuerismo liberal aceptaba sumisamente, en su opinión, el marco institucional de la llamada «Ley Paccionada de 1841», mediante la cual Navarra había dejado de constituir un reino singular, con Cortes propias, para ser transformada en una provincia subordinada al poder central: «Que, si puede tolerarse como punto de partida para sucesivas reivindicaciones forales, no puede tomarse en modo alguno como definitiva. La reivindicación foral a que aspiramos los carlistas es integral: Navarra con el Rey dándose las leyes privativas con sus Cortes propias, y los vascongados con su Rey o Señor rigiendo al país por sus Juntas Generales» (El Partido Carlista…: 213).
Obras
El bizcaiarra D. Sabino de Arana ante el Partido Carlista y los fueros basco-nabarros: hoja suelta, Bilbao: Imp. La Propaganda, 1897. http: //hdl.handle.net/20.500. 11938/81101 (consultado el 10 de agosto de 2020).
El Partido Carlista y los Fueros. Con inserción de gran número de documentos, muchos inéditos. Prólogo de Juan Vázquez de Mella, Pamplona: Imp. de El Pensamiento Navarro, 1915.
Textos de la obra, El Partido Carlista y los Fueros, seleccionados y reeditados por la Delegación Navarra de Propaganda y Prensa adscrita a la Junta Carlista de Guerra de Navarra, Pamplona: Gráficas Vasconia, 1937. Ed. en línea: http://www.liburuklik.euskadi.eus/handle/10771/24649 (consultado el 10 de agosto de 2020).
Bibliografía
Arana Goiri, S., El Partido Carlista y los fueros baskos: polémica que sostuvo nuestro llorado maestro Sabino de Arana y Goiri con los enemigos de Euskadi, Buenos Aires: Irrintxi, 1912. Recoge la Hoja suelta de Sabino Arana, pp. 44-82; las cartas de Echave Sustaeta, pp. 15-41 y la réplica de Arana, pp. 104-135. Ed. en línea: http://www.liburuklik.euskadi.eus/handle/10771/24720 (consultado el 12 de agosto de 2020).
Cantabrana Morrás, I., «Lo viejo y lo nuevo: La Diputación-FET y de las JONS. La dinámica política de la “leal” Álava» (primera parte: 1936-1938), Sancho el Sabio, núm. 21 (2004), pp. 149-180.
— «Octavistas contra oriolistas. La lucha por el control de las instituciones, 1936-1957», en Rivera, A. (dir.), Dictadura y desarrollismo. El franquismo en Álava, Vitoria-Gasteiz: Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, 2009, pp. 121-127.





