Cargos y oficios
Sacerdote
Trayectoria
Eclesiástico, su familia estaba vinculada a la industria ferretera de Otxandio. Esta localidad mostró una inclinación, rara en Bizkaia, hacia la causa constitucional, que Anacleto Díaz de Mendívil atribuía a las ventajas que le proporcionaba la nacionalización a las manufacturas vascas. En su propia parentela hubo un temprano compromiso con el liberalismo. De su padre, decían los informes de la Superintendencia de Vigilancia Pública carlista en 1836 que tuvo una gran influencia en la conformación del liberalismo local, y que en su casa se celebraban reuniones en las que se cantaban canciones constitucionales. El propio Anacleto era considerado en dichos informes un sujeto «perverso», es decir, abiertamente liberal. Fue capellán de la guarnición de Otxandio hasta la capitulación con los carlistas. Después, obtuvo un beneficio eclesiástico de las parroquias unidas de Bilbao, en virtud de un Decreto que mandaba declarar vacantes los beneficios de clérigos asociados a la causa carlista. En 1836 era el capellán de la guarnición constitucional de La Puebla de Arganzón.
Integra el elenco de progresistas de Bizkaia en los primeros compases de la Revolución liberal, junto con figuras como Sotero Goicoechea, Víctor Luis Gaminde o Pedro de Lemonauria. En su folleto Linterna Mágica, o sea revista a los partidos políticos de Bilbao (1841), realizó un breve análisis de los factores que influyeron en el estallido del levantamiento carlista, que desvinculaba de la causa foral. La parte más interesante del escrito, sin embargo, es la «Revista biográfica […] de los prohombres influyentes» de Bizkaia, en la que sostiene que el levantamiento contra la Regencia de Espartero (octubre 1841), de quien era firme defensor, había sido promovido por los dirigentes forales del país. Esta aristocracia fuerista, que ideológicamente se movía entre el carlismo y el moderantismo, manejaría los resortes del sistema foral para perpetuar su dominación social. Entre sus jefes, que Díaz de Mendívil criticaba, destacarían Manuel Urioste de la Herrán, camaleón político que pasó del progresismo al moderantismo fuerista; Manuel de Aldecoa y Francisco de Hormaeche, diputados en Cortes, que transitaban con agilidad entre distintas corrientes ideológicas, mientras la hegemonía de su casta no se viera perjudicada; Máximo de Aguirre, o Bonifacio de Vildósola, a quien en «opiniones políticas lo voluble le pega bien».
Díaz de Mendívil urgía a cumplir con los términos de la Ley de 25 de octubre de 1839: llevar las aduanas a la costa, establecer los juzgados de primera instancia y reorganizar los municipios de acuerdo con la Constitución. Reconocía la eficacia de la administración particular de Bizkaia, que como otros progresistas (caso de Víctor Luis de Gaminde), consideraba que había que conservar, e incluso extender al resto de la nación. En cambio, de su análisis sociológico concluía que el país estaba dominado por una casta de magnates escudados en el sistema foral que bloqueaban la implantación de las reformas liberales. Este grupo estaría conectado con las élites moderadas, «jovellanistas», del resto de España, y especialmente de la Corte.
Poco después, Díaz de Mendívil dio a la imprenta su folleto ¡No nos dormimos!, en el que denunciaba negligencia por parte del Ministerio, que según él estaba informado de los movimientos conspirativos que se planeaban en Bizkaia contra la Regencia de Espartero. En el escrito, ahondaba en su descripción del entramado de poderes que unía a los moderados con los fueristas de las Provincias Vascas. Los magnates fueristas, a su vez, manipulaban la opinión de las capas populares gracias a sus resortes de poder locales y al control que tenían sobre las Juntas Generales. La solidez de este entramado, que conectaba en distintos niveles a los sectores moderados, desde la Corte y el ministerio a la provincia y a la aldea, obligaba a los progresistas a estar alerta para denunciar, cuando hiciera falta, cualquier entorpecimiento a la Revolución liberal.
Obras
Linterna Mágica, o sea revista a los partidos políticos de Bilbao, Madrid: Imprenta de Pita, 1841.
¡No nos dormimos! Así lo han dicho los ministros. Por Don A. D. de M. autor de la Linterna Mágica o revista de Vizcaya, Madrid: Imprenta de Pita, 14 de noviembre de 1841.
Bibliografía
Auñamendi, «Anacleto Díaz de Mendívil», Auñamendi Euskal Entziklopedia. Edición en línea: http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/diaz-de-mendivil-anacleto/ar-44585/ (consultado el 24 de julio de 2019).
Fernández Sebastián, J., La génesis del fuerismo. Prensa e ideas políticas en la crisis del Antiguo Régimen (País Vasco, 1750-1840), Madrid: Siglo XXI, 1991.
Rubio Pobes, C., Revolución y Tradición. El País Vasco ante la Revolución liberal y la Construcción del Estado español, 1808-1868, Madrid: Siglo XXI, 1996.
Fuentes:
Archivo Histórico Eclesiástico de Bizkaia, Otxandio, Bautismos, sig. 2845-2-1; Difuntos, sig. 2847-2-0 (consultado en la base de datos de registros sacramentales https://dokuklik.euskadi.eus; signatura digital no disponible).
Archivo Foral de Bizkaia, Administración, Seguridad Pública y Guerras, AQ1393/225. Informe del comisario de Vigilancia Pública de Otxandio sobre los considerados desafectos a la causa carlista en el distrito bajo su mando.
— Administración, Seguridad Pública y Guerras, AQ1365/17. Informe del comisario de Vigilancia Pública de Otxandio sobre la conducta política de los eclesiásticos de su distrito.
Yrízar, J., «Don Anacleto Díaz de Mendívil – “Cura díscolo y bebedor”», Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, vol. 6, núm. 3 (1950), pp. 354-358.





