Cargos y oficios
Periodista, escritor e impresor
Trayectoria
Hijo menor de nueve hermanos en una familia de origen piamontés que llegó a España, según algunos autores, en 1798, y según otros sobre 1809. Su padre, Nicolás dal Mazzo (castellanizado Delmas) se instaló inicialmente en Valladolid como librero, tal vez porque su madre, Teresa García del Cid, era de Valdenebro de Rioseco —hoy de los Valles— (Valladolid). El negocio no debió de prosperar porque desde 1809 aparece ya en Bilbao. Para 1816 había abierto una librería e imprenta, negocio que caracterizará a tres generaciones de la familia, consolidada y fuertemente implicada en la vida cultural y política de la villa. Marcan un hito muy importante en la historia de la imprenta y del periodismo en esta ciudad y provincia.
Nació en Bilbao y se le bautizó en la parroquia de Santiago, hoy catedral de Bilbao, con el nombre de Juan Bautista Eustaquio, como consta en el libro de bautizos. A pesar de ello, en algunas publicaciones se le atribuye el nombre de Juan Ernesto.
Estudia en el colegio de Santiago en Abando, pero cerrado con motivo del primer asedio carlista a Bilbao en junio de 1835, Juan Bautista, con solo quince años, se alista como voluntario en las Milicias Nacionales para defender la causa liberal, como también hiciera su padre, uno de los primeros voluntarios que formaron el cuerpo de Lanceros Urbanos de la Caballería Nacional. Terminada la contienda, el negocio paterno prosperó con el triunfo liberal, entre otras causas por convertirse en el editor del Boletín Oficial del Señorío de Vizcaya, de los libros de actas de las Juntas Generales (el cargo de impresor del Señorío en 1852 recaerá en su hijo, conservándolo hasta la creación de la imprenta provincial en 1884) y, también, de un periódico político, militar, literario y mercantil llamado El Compilador de Vizcaya, de tendencia liberal.
Poco se sabe de Juan Eustaquio en estos años; había publicado algún artículo en la imprenta familiar, como Historia de los dos últimos sitios de Bilbao (1837), pero finalmente se trasladó a París para estudiar derecho en La Sorbona. Algunos sostienen que lo hizo más tarde, por causas familiares (las segundas nupcias de su padre en 1843 con una persona que había estado a su servicio) y tras una estancia previa en Madrid (hasta 1840 aproximadamente), donde empezó sus estudios de Derecho y su andadura como literato y político. Posiblemente el traslado a la villa y corte, como parece seguro en su salida, fue por causas políticas, relacionadas con las idas y venidas de la política liberal, por entonces dividida en partidos (moderados y progresistas). Esas divisiones en el pensamiento liberal se constataban ya en la villa de Bilbao, donde dos semanarios, El Bilbaíno, fundado por Manuel Urioste de la Herrán, y El Vizcaíno originario, dirigido por Víctor Luis Gaminde, defendían los postulados conservadores y progresistas respectivamente. A ellos se sumaría en 1840 otro de carácter moderado fuerista, El Vascongado, cuyo propietario era el propio padre de Juan Eustaquio. Este sustituyó a Urioste de la Herrán de forma puntual en su periódico durante un tiempo, pero se negó a encargarse definitivamente de él.
También colaboró con otro periódico madrileño, El Eco del Comercio, como todos los de la época convertido en portavoz de uno u otro posicionamiento liberal; en este caso de espíritu crítico contra el general Espartero, regente del Reino en esas fechas tan convulsas y que culminarán en 1841 con un nuevo levantamiento carlista, fracasado, que en Bilbao tuvo por líder a Manuel de Urioste. Tal vez ello implicó a Juan Eustaquio, porque lo cierto es que en 1843 se traslada a París, donde estará hasta 1846.
Allí, además de leyes, empezó a interesarse por el dibujo, con Jules Coignet, y la litografía, en casa de Mr. Coquin y de Engelmann. Tal vez por ello, cuando volvió a Bilbao se reconcilió y asoció con su padre, considerando que ahora su formación y experiencia tenían algo que ofrecer. Desde entonces el negocio pasará a llamarse «Imprenta y Litografía de Delmas e Hijo», y tras la muerte de aquel, simplemente «Imp. y Lit. Juan E. Delmas», aunque su madrastra, María de Sagasti, también empezará a editar utilizando el nombre de «Viuda de Delmas». Su participación comienza a ser patente en trabajos como El viaje pintoresco por las Provincias Vascongadas (1846), obra acorde al estilo de la época, entre lo geográfico, lo histórico y lo artístico, que él inició, en la que ejecutó algunas láminas litográficas y escribió alguno de sus artículos.
Con experiencia editora y literaria acumulada, y con unas convicciones políticas no sofocadas, decidió fundar poco después de mediado el siglo un nuevo periódico político en Bilbao llamado Irurak bat; de tendencia liberal fuerista, aunque ni progresista ni conservador, se declaraba «amante del orden y del progreso» y defendía las instituciones representativas, las tradiciones religiosas y monárquicas del País Vasco y el respeto por todos los partidos políticos sin pertenecer a ninguno. Juan Eustaquio se había formado políticamente en un ambiente liberal monárquico, donde Manuel Urioste de la Herrán, Francisco Hormaeche y Alberto Lista serían sus primeras referencias. Además, en este periódico escribieron autores como Niceto de Zamacois, Ramón Ortiz de Zárate o José María de Ugarte. Su antagonista fue el periódico carlista Euscalduna. Por su composición, seriedad y contenidos, el periódico fundado se convirtió en uno de los más importantes de carácter provincial.
También desde la imprenta seguía el intenso debate político; de allí salió la última edición de los Fueros vizcaínos (1865), escritos de Pedro Novia de Salcedo, Pedro Fontecha y Salazar, Pedro de Egaña o las dos principales obras de Fidel de Sagarmínaga.
En lo literario, entre 1849 y 1850 colabora con el Semanario Pintoresco Español, donde publica el cuento de Gentil-zubi. Tradición vizcaína; en realidad sus trabajos literarios son muy dispersos, lo que ha dificultado el análisis de su obra.
Pero será en 1864 cuando aparezca su obra cumbre, la Guía histórico-descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya. Con láminas ilustradas realizadas por él, un mapa topográfico y diversos textos en los que se recoge los más sobresaliente de la historia, el patrimonio monumental y folclore de Bizkaia, constituyó el equivalente a las actuales guías turísticas, al estilo de lo que ya había hecho un poco antes, en 1862, Gustavo Doré y el escocés Bowles en 1775.
Sin embargo, no abandonó nunca por mucho tiempo la escritura de artícu-los políticos ni la polémica sobre la cuestión foral. En 1868, poco antes de la Revolución Gloriosa, sostuvo en las páginas de Irurak bat un tenso debate con Eduardo de Orodea e Ibarra sobre la independencia del Señorío de Bizkaia, que terminó con la publicación del libelo Refutación a los artículos que contra la independencia del Señorío de Vizcaya ha publicado en el Irurak bat el señor Don Eduardo de Orodea e Ibarra.
En 1872 sus colaboraciones en el periodismo político son asiduas dado el carácter que estaban tomando los acontecimientos, con los carlistas al borde de un nuevo pronunciamiento. Lo hace, primero, en El Correo Vascongado y, desaparecido este, en El Noticiario Bilbaíno y La Unión Vasco-Navarra. Ello no le impidió desarrollar también su faceta literaria y de historiador local, con artículos en Revista de las Provincias Euskaras, Revista de Vizcaya o Euskal-Erria. En esta línea historicista cabe citar la mayor parte de sus monografías sobre temas vizcaínos, escritos y/o publicados entre 1874 y 1896, destacando Colección de leyendas, de 1880.
Al sorprenderle la muerte en 1892 quedaron sobre su mesa dos obras inconclusas, la Biografía universal de claros varones de Vizcaya, que aparecería póstumamente bajo el título Diccionario biográfico de claros varones de Vizcaya (1970), y una Biografía de Antonio de Trueba junto a otros artículos inacabados, algunos reunidos en Cosas de antaño. Capítulos históricos (1896).
Su trabajo y erudición le habían llevado a ser nombrado vicepresidente de la Comisión de Monumentos de Vizcaya, Miembro de la Academia de Arqueología de Barcelona, Correspondiente de la Academia Cervantina Española y de la Real Academia de la Historia de Madrid.
Además de su actividad profesional y de historiador también asumió responsabilidades como teniente de alcalde de Bilbao. En este campo destacó por su papel en la anexión de la anteiglesia de Abando a la villa o en el debate con el que fuera alcalde, Pablo Alzola, a cuenta del proyecto de derribo del viejo puente de San Antón, en 1878.
Tampoco estuvo alejado de las profundas transformaciones económicas y sociales que se produjeron en Bilbao y Bizkaia en esa segunda mitad del siglo xix. De su imprenta salieron, por ejemplo, los estatutos de la que se considera la primera instalación siderúrgica moderna de Bizkaia, la Santa Ana de Bolueta, la memoria del Ferrocarril Central de Bizkaia (1872), el reglamento de la Junta de Obras del Puerto de Bilbao o la memoria del Proyecto de Ensanche de Bilbao (1878).
Por todo ello, desde muy pronto gozó de prestigio y reconocimiento público. Su memoria ha sido ensalzada por diversos panegiristas calificándolo como «centro de toda la vida cultural y política del Bilbao de entonces» (Urquijo y Olano, en la introducción a Biografía universal de claros varones de Vizcaya), al haber estado relacionado con los principales proyectos culturales de la ciudad: la Sociedad Bilbaína, el Instituto Provincial de Vizcaya, el Ateneo Científico y Literario, la Sociedad Musical, etcétera.
Loas merecidas o no al margen, lo cierto es que mantuvo estrechas relaciones con relevantes personalidades de las artes, la política y la cultura de su tiempo, como Mariano Benlliure, Antonio d’Abbadie, Lucien Bonaparte, padre José Antonio Uriarte, marqués de Valdespina, Antonio Trueba, Louis Lhande, Alcalá Galiano, etcétera.
Obras
Historia de los dos últimos sitios de Bilbao, Bilbao: Imp. de D. Nicolás Delmas, 1837.
El viaje pintoresco por las Provincias Vascongadas, Bilbao: Imp. y Lib. de N. Delmas, 1846. Bilbao: 1984. Bilbao: facsímil en libro de S. Calleja, 2011.
«Gentil-zubi. Tradición vizcaína», Semanario Pintoresco Español, 47 (23 de noviembre de 1849), pp. 374-375.
Guía histórico-descriptiva del viajero en el Señorío de Vizcaya, Bilbao: Imp. y Lit. de Juan E. Delmas,1864. Bilbao: edición a cargo de J. M.ª de Areilza, 1944. Bilbao: edición a cargo de A. Rodríguez Herrero, 1965. Bilbao: Gran Enciclopedia Vasca, 1980. Bilbao: 2008; Bilbao: facsímil en libro de S. Calleja, 2011.
Refutación a los artículos que contra la independencia del Señorío de Vizcaya ha publicado en el Irurak bat el señor Don Eduardo de Orodea e Ibarra, Bilbao: Imp. y Lit. de Juan E. Delmas, 1868.
La Guerra Civil de Vizcaya y el Sitio de Bilbao, Bilbao: Imp. y Lit. de Juan E. Delmas, 1874.
Colección de leyendas, Bilbao: Imp. y Lit. de Juan E. Delmas, 1880.
La iglesia de San Nicolás. Su pasado y su presente, Bilbao: Imp. y Lit. de Juan E. Delmas, 1881.
Gastelugach, con su historia y tradiciones, Bilbao: Imp. y Lit. de Juan E. Delmas, 1888. Bilbao: Diputación Foral de Vizcaya, 2014.
El Castillo de Arteaga y la Emperatriz de los franceses, Bilbao: Imp. y Lit. de Juan E. Delmas, 1890.
Cosas de antaño. Capítulos históricos, Bilbao: Imp. de la Biblioteca Bascongada, 1896.
Diccionario biográfico de claros varones de Vizcaya, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1970.
Bibliografía
Agirreazkuenaga, J., «Lehen agerkariak eta komunikazio enpresak: J. E. Delmas padre del periodismo bilbaíno (1820-1892)», Bidebarrieta, 16 (2005), pp. 87-109.
Amézaga, E., Autores vascos. III, Bilbao: Pracor, s. f.
Calleja, S., El impresor Juan E. Delmas. Un suelo incendiado, Bilbao: Muelle de Uribitarte Editores, 2011.
— Viaje por el Bilbao de antaño, Bilbao: Muelle de Uribitarte Editores, 2011.
Fernández, J., «El despegue de la prensa en Bilbao, 1813-1914. Periodismo, política, información y sociedad», Bilbo, arte eta historia. Bilbao, arte e historia, Bilbao: Diputación Foral de Bizkaia, 1990.
Rodríguez Herrero, A., «Prólogo», Biografía universal de claros varones de Vizcaya, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1970, pp. 1-18.
Urquijo y Olano, J. R., «Introducción», Biografía universal de claros varones de Vizcaya, Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1970, pp. I-XVI.





