Cargos y oficios
Político, historiador.
Trayectoria
Era hijo mayor de los ocho hijos de Eusebio del Burgo y de Paula Torres, ambos de familia muy creyente y carlista. En 1939 contrajo matrimonio con Mercedes Tajadura Goñi, con la que tuvo tres hijos: Mercedes, Jaime Ignacio (primer presidente democrático de la Diputación Foral-Gobierno de Navarra y representante de la comunidad durante veintiocho años en las Cortes Generales) y María Antonia. Estudió bachillerato en el colegio de los Maristas y más tarde obtuvo en la Escuela de Comercio de Pamplona el título de profesor mercantil, equiparado a los licenciados universitarios. Hablaba francés e italiano, con amplios conocimientos de inglés.
En mayo de 1936 se le nombra «auxiliar encargado de la Biblioteca Provincial», cargo que no ejerció hasta el final de la guerra en 1939. En febrero de 1942 se le nombra bibliotecario de la Biblioteca General. En abril de 1950 se le encomienda la organización y dirección de la Red de Bibliotecas Públicas de Navarra. En el momento de su jubilación en 1982 la red, en coordinación con la Biblioteca General, contaba con unas 80 bibliotecas en 80 localidades navarras.
En 1942 fue nombrado delegado provincial de la Vicesecretaría de Educación Popular, que en junio de 1945 pasa a depender del ministerio de Educación. En diciembre de 1953 ingresa por oposición en el Cuerpo de Delegados Provinciales del Ministerio de Información y Turismo, con el número 1 de su promoción, cargo que desempeña en Navarra hasta diciembre de 1965 a raíz de su nombramiento como director de Turismo, Bibliotecas y Cultura Popular de la Diputación Foral que ejerció hasta su jubilación en 1982.
Asimismo, en marzo de 1936 ganó por oposición una plaza de profesor de la Escuela de Artes y Oficios del Ayuntamiento de Pamplona (lengua española, francés y mecanografía). En 1964 fue nombrado director de la Escuela, cargo que ejerció hasta abril de 1972.
Entre sus premios y condecoraciones destacan la Medalla de plata al Mérito Turístico (1966), el Premio Literario Internacional Bayona-Pamplona. Jumelage 1963, el Premio Nacional de Literatura Menéndez Pelayo de 1967, la Encomienda con Placa de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio (1997) y el Premio Nacional Luis Hernando de Larramendi de Historia del Carlismo (2003). En 1942 fue designado consejero permanente del Consejo de la Institución Príncipe de Viana, cargo que ejerció hasta su jubilación. En 1965 fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
En 1930, a los dieciocho años, fue elegido secretario de la Juventud Jaimista o carlista. En 1931 fundó la Agrupación Escolar Tradicionalista de Navarra (AET) y dirigió el semanario La Esperanza que tuvo una vida efímera pues fue clausurada por el gobernador civil. Organizó y dirigió el Requeté de Pamplona de 1931 a 1936, una organización paramilitar similar a las milicias socialistas, anarquistas, comunistas y nacionalistas creadas por sus respectivos partidos durante la Segunda República. Fundó y dirigió el semanario a.e.t. (26 de enero a 8 de junio de 1934). El 19 de julio de 1936, como capitán del Tercio del Requeté de Pamplona, formó parte de la columna del coronel García Escámez. Estuvo en el frente de Somosierra hasta finales de septiembre y el 18 de octubre de 1936 fue nombrado primer capitán del Tercio de Nuestra Señora de Begoña. Resultó herido gravemente el 17 de junio de 1937 en el asalto a la emisora de radio de Santo Domingo (Bilbao). Dos meses antes evitó que un grupo de falangistas talaran el Árbol de Gernika que fue custodiado por requetés vizcaínos. Investigaciones como las realizadas por Manuel Martorell ponen de manifiesto que son falsas las acusaciones que pretenden involucrarle en los crímenes de la guerra. Como requeté se sentía un nuevo cruzado, mitad monje, mitad soldado. Rechazaba el fascismo y el marxismo y defendía una «genuina Revolución». «Subiremos a los palacios de los poderosos», escribió, para acabar con la gran injusticia social padecida por campesinos y obreros.
La unificación forzosa del carlismo para constituir Falange Española Tradicionalista y de las JONS fue el comienzo del fin de su activismo romántico, pero la válvula de escape de su espíritu carlista fue la historia del carlismo. Sin abdicar de su ideología, fue primer teniente alcalde en el Ayuntamiento de Pamplona (1942-1944). Entre 1958 y 1966 fue procurador en Cortes. En un acto público celebrado en 1958, posiblemente su último discurso político, dijo que «nuestra guerra fue una cruzada de convicción, que no aspiraba a partir a España para siempre en dos, sino a integrar a todos los españoles en una empresa común… Pero, yo os lo repito: el sacrificio de nuestros muertos no se hizo para perpetuar divisiones, odios y rencores».
Donde verdaderamente sobresale Jaime del Burgo fue en su ingente labor cultural que constituyó la razón de ser de su existencia desde el final de la Guerra Civil. «Aun desde la disidencia ideológica, la figura de del Burgo, admirable caballero andante de la cultura en Navarra, apagados los ecos de la Guerra Civil y más serenados ya los ánimos de la sociedad democrática española, merece un lugar de honor, y no solo en los corazones de los navarros». Esta frase la escribió en 2003 Tomás Yerro, Premio Príncipe de Viana de la Cultura en 2019.
En 1941 se formó un Centro de Investigaciones Históricas para afrontar la confección del Catálogo Monumental de Navarra, comenzando por la catalogación de los fondos de los Archivos catedralicios de Pamplona y Tudela, de Comptos, Notariales y Municipales. Del Burgo colaboró, junto al padre Antonio Pérez Goyena, con los archiveros José Ramón Castro y Florencio Idoate. Se sentía orgulloso de la creación de la Biblioteca General y la Red de Bibliotecas de Navarra, un servicio público esencial para la igualdad educativa y cultural de Navarra.
Otro de los logros más sobresalientes de su acción de difusión de la cultura fue la colección «Navarra. Temas de Cultura Popular», que dirigió desde el primer número de 1967 y el último de 1982. Son 400 volúmenes, de 38 páginas cada uno, ilustrados con un importante despliegue fotográfico en color y blanco y negro, en la que participaron un gran número de autores que reflejaron la rica y compleja realidad histórica, artística, folclórica y legendaria de Navarra. El Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, se refirió a los llamados coloquialmente «folletos de cultura popular» destacando que «son un ejemplo de cómo se deben hacer las cosas y, para mi afición viajera, un verdadero tesoro».
En esta tarea de divulgación de la tradición cultural destaca la publicación de varios libros sobre la gaita, el txistu y las jotas navarras, en los que escribió el prólogo. Se trata de Método de gaita navarra, de Hermanos Lacunza (1968), Colección de jotas navarras de José Menéndez de Esteban y Pedro Flamarique y Tratado del txistu y la gaita, del padre Olazarán de Estella (1972).
Jaime del Burgo fue un adelantado o pionero del turismo y de la cultura popular. Hoy es valor entendido que la cultura es uno de los motores del crecimiento del turismo. Consideraba que la preservación del patrimonio cultural y artístico estaba muy vinculada a la promoción turística, con gran impacto en la economía y en la creación de empleo. Sus obras de planificación y recursos turísticos marcaron la acción de los poderes públicos a partir de 1952 y sobre todo de 1965.
Toda esta tarea en el ámbito de la cultura quedó plasmada en sendas publicaciones de Jaime del Burgo: Evolución del turismo en Navarra (1978) y Bibliotecas públicas. Cultura popular (1979).
Durante la etapa republicana escribió varias obras de teatro destinadas a la militancia tradicionalista. Se trata de Lealtad (1932), Cruzados (1934) y Al borde de la traición (1936). También escribió poemas, como En pos (1937), que «no figurarán nunca —comenta Yerro— en letras de oro en ninguna historia de la literatura». Pero emocionaban a su auditorio. Mejor opinión tiene de obras posteriores como Llamada sin respuesta. Farsa sin mensaje (1978). En ella el dramaturgo «lanza sus dardos contra los aprovechados adinerados de la retaguardia nacional, que proyectan suculentos negocios a costa de la guerra».
También cultivó el género novelístico, con tres novelas tituladas El Valle perdido (1942), ¡Huracán! (1943) y Lo que buscamos (1951). Esta última es, a juicio de Yerro, «la más lograda». Entre sus obras literarias destaca su libro Navarra (1972), que viene a ser un ensayo escrito en prosa lírica demostrativo de su inmenso amor a Navarra a la que considera la «Gran Dama Desconocida», pero al mismo tiempo es una descripción, aunque idealizada de su pasado, de sus leyendas, de sus costumbres, de su paisaje y de la riqueza de su patrimonio histórico-artístico.
A Jaime del Burgo se le reconoce como el iniciador de la investigación histórica del carlismo. Destaca por el conocimiento de la bibliografía, la preocupación por el rigor y la veracidad de las fuentes históricas, el recurso a las fuentes orales y los testimonios de viajeros y contemporáneas. En ella se advierte un rigor meticuloso al citar obras y fuentes, y la importancia del dato empírico, aunque sin caer en el empirismo. También destaca, como planteamiento historiográfico, por su profundidad psicológica, su atención a los entresijos de la vida —los hechos menudos que a veces vertebran los grandes acontecimientos y las vivencias de los personajes—, así como por la apertura a la libertad humana, que por otra parte el autor afirma».
Comenzó a publicar ensayos monográficos entre 1951 y 1953 sobre diversos episodios de las tres guerras carlistas del siglo XIX como Navarra en el alzamiento de 1872. El fracaso de Oroquieta (1951), Cien años después (1952), De la España romántica. Ecos de la epopeya (1952), Nuevos ecos de la epopeya (1952), Hombres y episodios de la historia que no conocemos (1952), Vida y hechos militares del mariscal de campo don Juan Manuel Sarasa (1952) y El enemigo somos nosotros (1953). Pero su gran obra es su Bibliografía de las guerras carlistas y de las luchas políticas del siglo XIX, en cinco gruesos volúmenes que comenzaron a editarse en 1953, finalizando en 1966. En 1978 se reproduciría en un solo volumen.
La Bibliografía contiene unas cien mil referencias entre libros, periódicos y manuscritos, acompañados muchas veces de una sinopsis de su contenido y de la biografía de sus protagonistas. En esta ocasión, el autor figura con letras de oro en el mundo de la historia a nivel nacional como internacional. Jaime del Burgo —escribió el académico de la Real de la Historia, Manel Fernández Almagro—, «ha discurrido su obra con máxima amplitud de visión, en tal grado que no ha compuesto, pura y simplemente, un índice de libros, manuscritos y periódico, aunque eso sería bastante, sino una especie de enciclopedia esquemática de la Historia contemporánea de España, por su riqueza en datos biográficos de los más variados personajes, por la resonancia de la política general del país, por las alusiones al movimiento de las ideas, por el reflejo de la vida nacional durante todo un siglo». Por esta obra fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura Menéndez Pelayo de 1967.
Después de la Bibliografía publicó numerosos trabajos monográficos como La princesa de Beyra y el viaje de Custine (1973), Primera guerra carlista (1973), Zumalacárregui (1973), Segunda guerra carlista (1973), Antecedentes de la tercera guerra carlista (1974), Tercera guerra carlista (1974), Para la historia de la primera guerra carlista (1981), Sublevación de O’Donnell en Pamplona (1981), La rebelión de los «peseteros» (1982), Condicionamientos ideológicos y políticos de la primera guerra carlista (1984). Por su obra Carlos VII y su tiempo (1993) recibió el Premio Nacional Historia del Carlismo de la Fundación Luis Hernando de Larramendi.
Jaime del Burgo fue un historiador autodidacta. No perteneció a ninguna escuela historiográfica ni a ningún grupo académico. Fue su propio maestro. Y se concentró en los dos temas que estaban a su alcance y le permitían acceder a toda clase de fuentes que supo utilizar con rigor extremo e imparcialidad, siempre en busca de la verdad histórica: el carlismo y Navarra. Su Historia General de Navarra (1992) fue calificada por la catedrática de Historia del Derecho, Mercedes Galán, como «una obra de referencia indiscutible que cuenta con el inestimable valor su inmensa aportación bibliográfica, que el autor no solo incluye al final de cada capítulo, sino en notas de pie de página, en las que va dando cuenta de las fuentes bibliográficas y documentación en que basa sus afirmaciones. Tiene, además, el interés de ser una gran obra de conjunto, en la que no solo se trata la historia de Navarra, sino que esta se enmarca en la historia de España y en la historia universal, considerando el universo político-cultural de la época, y ofreciendo en muchos casos el autor su propia y atinada interpretación de los hechos. Todo ello es muestra de un profundo conocimiento de la historia, de una gran erudición, de un carácter intuitivo y, sobre todo, de un profundo amor a la historia y, en especial, a Navarra, por lo que al menos como navarros debemos manifestarle nuestro agradecimiento».
Quedaría incompleta esta biografía sin hacer referencia a otras obras, como La sucesión de Carlos II (1967), donde demuestra con su habitual rigor histórico, que la legitimidad estaba del lado del archiduque Carlos de Austria, mientras Felipe V de Borbón, vencedor de la guerra civil de sucesión (1700-1714), había sido proclamado por las oscuras maniobras de su abuelo Luis XIV de Francia para la compra de voluntades en la corte madrileña del último monarca de los Habsburgo.
En Conspiración y guerra civil (1970) narra en primera persona los hechos que sucedieron en Navarra desde la proclamación de la Segunda República en 1931 hasta que fue gravemente herido en las proximidades de Bilbao el 17 de junio de 1937.
Y, por último, tres años antes de su muerte, publicó su última obra titulada Tras la huella de los Austrias. Tentativas de restauración monárquica en 1921. Un español entre los conspiradores (2002). Narra el intento de Carlos I de Austria y IV de Hungría, de recuperar el trono húngaro tras la derrota de los Imperios centrales en la Primera Guerra Mundial, en la que participó Jaime Lasuen, de origen vasco. El archiduque Otto de Habsburgo, hijo del último emperador, destaca que en el prólogo que el libro «se ocupa de una fase de nuestra historia que está muy poco investigada. Es pues muy acertado que un historiador como el señor del Burgo se haya inclinado por un capítulo imprescindible para tener una imagen completa de este periodo tan agitado».
Obras
Comunión Tradicionalista. Ideario, San Sebastián [s. n.], 1937.
Veteranos de la causa (relatos y memorias), San Sebastián: Editorial Española, 1939.
Requetés en Navarra antes del alzamiento (Texto y artículos del semanario de Pamplona «a.e.t.». Breve reseña de la organización y funcionamiento del Requeté. Órdenes. Documentos, San Sebastián: Editorial Española, 1939.
La princesa de Beyra y el viaje de Custine. Enrique V y el legitimismo francés, Pamplona: Gómez, 1946.
El fracaso de Oroquieta. Navarra en el alzamiento de 1872, Pamplona: Siempre, 1951.
Cien años después. Recuerdos del Alzamiento Nacional, Pamplona: Siempre, 1952.
De la España romántica. Ecos de la guerra de Carlos V, Pamplona: Siempre, 1952.
Nuevos ecos de la epopeya. Sarasa, Elío, Calderón, Polo, Santa Cruz, Sabater, el «buque fantasma» y el Estandarte de la Generalísima, Pamplona: Siempre, 1952.
Hombres y episodios de la Historia que no conocemos, Pamplona: Siempre, 1952.
(ed.), Vida y hechos militares del mariscal de campo don Juan Manuel Sarasa. Narrados por él mismo, Pamplona: El Gallico, 1952.
El enemigo somos nosotros; Página sangrienta; Leyenda negra; El brigadier Zubiri; … y engañaron a España; Condecoraciones de la campaña de 1872-1876; Libros viejos, Pamplona: Siempre, 1953.
Bibliografía de las guerras carlistas y de las luchas políticas del siglo XIX. Antecedente desde 1814 y apéndice hasta 1936, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, Institución Príncipe de Viana, 1953-1966, 5 vols. Reed. Pamplona [s. n.], 1978.
Catálogo biobibliográfico. Obras impresas en Navarra, 1936-1945, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, Institución Príncipe de Viana, 1954.
La sucesión de Carlos II. La pugna entre Baviera, Austria y Francia. Un cambio fundamental en la continuidad de la Monarquía española, Pamplona: Gómez, 1967.
Conspiración y guerra civil, Madrid, Barcelona: Alfaguara, 1970.
Antecedentes de la 1.ª Guerra Carlista, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1973.
Zumalacárregui, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1973.
1.ª Guerra Carlista, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1973.
2.ª Guerra Carlista, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1973.
Antecedentes de la 3.ª Guerra Carlista, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1974.
3.ª Guerra Carlista, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1974.
Con SÁNCHEZ–ALBORNOZ, C., Historia de Navarra. La lucha por la libertad El destino de Navarra, Madrid: Tebas, 1978.
Bibliotecas Públicas. Cultura Popular, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1979.
Para la historia de la primera guerra carlista. Comentarios y acotaciones a un manuscrito de la época 1834-1839, Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1981.
Sublevación de O’Donnell en Pamplona (1841), Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1981.
Rebelión de los «peseteros». Pamplona 1837, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, 1982.
Instrucciones para la catalogación de libros, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, Red de Bibliotecas Públicas, 1982.
«Condicionamientos ideológicos y políticos de la primera guerra carlista», Letras de Deusto, 29 (1984), pp. 81-91.
Historia general de Navarra. Desde los orígenes hasta nuestros días, Madrid: Rialp, 1992.
Carlos VII y su tiempo. Leyenda y realidad, Pamplona: Gobierno de Navarra, Departamento de Educación y Cultura, 1994.
«Tras la huella de los Austrias. Tentativas de restauración monárquica en 1921. Un español entre los conspiradores», Jaime del Burgo. Una vida al servicio de la cultura, Madrid: Ediciones Académicas, 2003, pp. 159-292.
Con DEL BURGO, J. I., Historia de Navarra. Desde la Prehistoria hasta su integración en la Monarquía española (s. XVI), Madrid: Ediciones Académicas, 2012.
Bibliografía
FERNÁNDEZ ALMAGRO, M., «Bibliografía de las guerras carlistas», Jaime del Burgo. Una vida al servicio de la cultura, Madrid: Ediciones Académicas, 2003, pp. 113-115.
GALÁN, M., «Historia general de Navarra», Jaime del Burgo. Una vida al servicio de la cultura, Madrid: Ediciones Académicas, 2003, pp. 93-98.
MARTORELL PÉREZ, M., «Política social y autogobierno en el núcleo de la conspiración carlista antirrepublicana», PV, 276 (2020), pp. 133-163.
SUÁREZ VERDEGUER, F., «La investigación del siglo XIX español», en DEL BURGO, J., Bibliografía de las guerras carlistas y de las luchas políticas del siglo XIX. Antecedente desde 1814 y apéndice hasta 1936, vol. II, Pamplona: Diputación Foral de Navarra, Institución Príncipe de Viana, 1954, pp. 5-24.
YERRO, T., La pluma, lengua del alma. Con escritores de Navarra, Pamplona: Gobierno de Navarra, Departamento de Cultura y Deporte = Nafarroako Gobernua, Kultura eta Kirol Departamentua, 2021, pp. 85-102.





