Cargos y oficios
Militar y político
Trayectoria
Originario de los grupos encartados fuertemente enriquecidos en el comercio durante el siglo xviii que dieron el salto de los negocios a los puestos de la alta administración, el ejército y la nobleza titulada, Martín de los Heros comenzó los estudios de primeras letras en Balmaseda, para formarse después en Humanidades en el instituto de San Isidro de Madrid. De vuelta al País Vasco, ingresó en la Universidad de Oñati para iniciarse en el aprendizaje de la jurisprudencia, sin embargo, sería expulsado en 1804 por no cumplir las normas del centro.
En el mismo año, gracias a la protección de los parientes colaterales establecidos en la Corte, entró en las guardias de corps cuando su familiar Juan Francisco de los Heros, conde de Montarco, era gobernador del Consejo de Castilla, poco antes de su cese fulminante por parte de Manuel Godoy. Participaría en el Motín de Aranjuez, en marzo de 1808, justamente, siendo uno de los encargados de la custodia de Godoy. Al producirse la invasión napoleónica, se incorporó en las filas de la resistencia antifrancesa. Estuvo destinado en múltiples frentes mientras sus posesiones en Bizkaia eran quemadas. Consiguió escalar en la oficialía del ejército hasta llegar al grado de capitán en 1811. Una vez finalizada la guerra, se trasladó a Madrid donde proseguiría su carrera militar.
Con el triunfo de la Revolución liberal, en 1820, pudo colocarse como oficial 7.º de la Secretaría de Gobernación de Ultramar. No obstante, la restauración de la Monarquía absoluta le obligaría a huir del país, permaneciendo en el exilio entre los años 1823-1834. Deambuló por diferentes países (Inglaterra, Portugal, Francia) hasta instalarse en Lieja, donde perfeccionaría sus estudios en temas científicos e industriales, aprovechando «el estado próspero de su agricultura e industria, la libertad práctica de que se gozaba bajo un monarca liberal y justo».
Una vez fallecido Fernando VII, Martín de los Heros pudo regresar a la Península. Fue elegido procurador en Cortes por Bizkaia (1835, 1836) y, bajo el gobierno de Mendizábal, secretario de la Secretaría del Despacho de lo Interior (ministro de Gobernación) en 1835. Ardiente liberal, fue una figura destacada del progresismo vasco. Desde su puesto en el Ministerio, favoreció medidas que tendieron a liberalizar la difusión de la prensa, la libertad de imprenta y otras disposiciones de carácter anticlerical (supresión de monasterios), que lo enfrentaron a la Iglesia. Por otra parte, debido a sus inquietudes intelectuales y la experiencia obtenida en el extranjero, impulsó numerosos proyectos encaminados al desarrollo de las ciencias y la educación: creación de un colegio para las ciencias de aplicación, instrucciones para la mejora de la enseñanza primaria y un nuevo ordenamiento para la redacción de los estatutos de las Sociedades Económicas. Al poco, sería nombrado miembro honorario de la Real Academia de la Historia.
Con la llegada de los moderados al poder, Martín de los Heros tuvo que abandonar sus cargos ministeriales, pero como diputado en Cortes por Bizkaia siguió participando en la vida parlamentaria durante el periodo de 1836-1837. Bajo los postulados liberales, seguiría defendiendo medidas como la reforma del clero, una legislación electoral más abierta, además de proponer todo tipo de planes encaminados a la mejora de la educación nacional.
El pronunciamiento de Espartero supuso una nueva oportunidad. Designado director de la Biblioteca Nacional (1840), meses después, en 1841, sería nombrado Intendente administrador de la Real Casa y Patrimonio. Su cometido, como contable, se centró en gestionar los gastos reales dando cuenta de todo ello a Agustín de Argüelles, tutor de la reina Isabel II. Una vez caído Espartero en desgracia, renunció al cargo. Apartado de nuevo de los puestos de alto nivel, durante la Década Moderada (1843-1854) se retirará de la política hasta la irrupción del Bienio Progresista (1854-1856). Otra vez sería elegido intendente administrador del real patrimonio (1854) y diputado en Cortes por la provincia de Burgos (1854). Murió en 1859, manteniendo vivo su espíritu doceañista hasta su fallecimiento.
Fue autor de varias obras dedicadas al estudio del pasado, entre las que destaca su voluminosa Historia de Valmaseda, reeditada en Bilbao en 1926, su Diccionario de hombres ilustres de las Encartaciones, que dejó inconcluso, y su Historia del Conde Pedro Navarro, General de Infantería, Marina e Ingenieros, editada en Madrid en 1854, además de otros trabajos históricos de menor entidad. El conjunto de su obra le valió ser nombrado Académico de la Real Academia de la Historia. Fue, además, corresponsal y socio honorario de diversas sociedades científicas y literarias extranjeras.
Obras
Bosquejo de un viaje histórico e instructivo de un español en Flandes, Madrid: Imprenta de los herederos de José Collado, 1835.
Discurso pronunciado por… Procurador a Cortes por Vizcaya, en la sesión de 18 de marzo de 1836, sobre el artículo 55 de la ley electoral, s. f.
Memoria que acerca del estado de la Real Casa y Patrimonio y su administración en los últimos cinco meses de 1841 presenta al Exmo. Sr. Tutor de S. M. Don Agustín Argüelles el Intendente General en comisión de la misma, Madrid: Imprenta de Aguado, 1842.
Memoria que acerca de la administración de la Real Casa y Patrimonio de S. M. en el año 1842 presenta al Excmo. Sr. Tutor de S. M. Don Agustín Argüelles, el Intendente General en comisión de la misma Real Casa y Patrimonio, Madrid: Imprenta de Aguado, 1843.
«Fr. Antonio de Guevara no fue Alavés», Revista Vascongada, 1 (1847), pp. 201-208, 225-234.
Historia de Valmaseda, s. e., 1848. Reed. Bilbao, 1926.
Historia del Conde Pedro Navarro, general de infantería, marina e ingeniero en los reinados de Fernando e Isabel y de Doña Juana y su Hijo Don Carlos, Madrid: Imprenta de la Viuda de Calero, 1854-1855, vols. 25 y 26 de la Colección de documentos inéditos para la Historia de España.
Exposición dirigida al Excmo. Sr. Ministro de Hacienda en nombre y de orden de S. M. la reina por el Intendente de su Real Casa y Patrimonio para probar así con los privilegios y escrituras de la fundación del monasterio de Santa María la Real de las Huelgas y del Hospital del Rey, cerca de Burgos, como con otros posteriores y varios documentos importantes, que siendo propios y patrimoniales de S. M. y de los Reyes sus sucesores los bienes de aquellos dos piadosos establecimientos, no deben ser comprendidos en la ley de desamortización de 1º de mayo de 1855, Madrid: Imprenta Aguado, 1856.
Bibliografía
Agirreazkuenaga, J. (dir.), Diccionario biográfico de los parlamentarios de Vasconia (1808-1876), Vitoria-Gasteiz: Parlamento Vasco, 1993, pp. 466-473.
Balparda, G., Don Martín de los Heros y el Progresismo Vascongado de su tiempo, Bordeaux: Feret & Fils Éditeurs, 1925.
García Muñoz, M., «Martín de los Heros de las Bárcenas», Diccionario Biográfico Español, Madrid: Real Academia de la Historia. Edición en línea: http://dbe.rah.es/biografias/11844/martin-de-los-heros-de-las-barcenas (consultado el 18 de julio de 2019).
Martínez Borrallo, A., «Élites ilustradas y redes familiares en la Monarquía borbónica: la familia de los Heros», Nava Rodríguez, M. T. (ed.), De ilustrados a patriotas. Individuo y cambio histórico en la Monarquía española, Madrid: Sílex, 2017, pp. 123-149.





