Cargos y oficios
Viajero judío.
Trayectoria
Los únicos datos sobre el viajero tudelano son los contenidos en el prólogo del Libro de Viajes, que no pertenece al propio Benjamín, sino al redactor o editor del libro. Contiene una serie de datos biográficos sumamente concisos. En él consta ante todo la filiación del personaje, hijo de un tal Joná perteneciente a la comunidad judía de Tudela. La aljama tudelana era la más importante del reino de Navarra y destacaba por su elevada cultura y prosperidad. De Tudela son originarios, entre otros, los universalmente conocidos sabios judíos Yehu- dá ha-Leví (1071-1141) y Abraham ibn Ezra (1092-1167). La ciudad fue conquistada a los musulmanes por Alfonso I el Batallador el 22 de febrero de 1119, quien le otorgó el fuero de Nájera, germen de la importancia de esa aljama. El fuero fue confirmado por Sancho el Sabio en 1170. A Benjamín le tocó vivir en los reinados de Alfonso el Batallador (1104-1134), el de García Ramírez (11341150) y Sancho VI el Sabio (1150-1194) durante los cuales tuvo lugar en Navarra una intensa política de repoblación a base de comunidades francas y judías.
Benjamín revela en su obra, un elevado nivel intelectual: «Hombre sabio e inteligente, experto en la Torá y en la Halajá», en palabras del prologuista. A través de la narración pone de manifiesto un considerable conocimiento de las realidades geográficas, humanas, sociales, culturales, así como religiosas y económicas de los lugares que va recorriendo. Hay fundamento en el libro para opinar que dominaba varias lenguas además de su hebreo nativo y el árabe que utilizaban como segunda lengua los judíos hispanos cultos de la época.
También conocía evidentemente el arameo, la otra lengua antiguotestamen- taria junto con el hebreo. En su escrito aparecen asimismo términos latinos y griegos y no es de extrañar que tuviera además nociones de euskera como consecuencia del contacto en Tudela con gentes procedentes del norte navarro que realizaban intensas transacciones comerciales con la población judía tudelana. El libro da testimonio de otras muchas cualidades puestas de manifiesto a lo largo del relato. El prólogo subraya de modo particular la veracidad de cuanto refiere Benjamín: «Todos los detalles por él aportados han sido revisados por mí y han resultado auténticos, reales y sólidos, puesto que efectivamente era un varón digno de crédito».
El único escrito legado por Benjamín a la posteridad lleva por título Libro de Viajes, en hebreo SeferMassa’ot. Pertenece al género literario conocido como «libros de viaje». La época de oro de este género literario es la Edad Media, sobresaliendo de manera muy especial los viajeros árabes y judíos. En el estado actual del Sefer Massa’ot, más que como un libro en sentido propio del término se presenta como unos apuntes o notas tomadas sobre la marcha para un desarrollo ulterior. Posteriormente un recopilador reelaboró las notas de Benjamín, no sabemos exactamente cuándo, hasta quedar constituido el libro en la forma en que hoy lo conocemos. Ahora bien, ello no obsta a que sigamos atribuyendo a Benjamín con plena justicia la autoría del libro, como lo afirma el prologuista: «Cuando retornó a tierras de Castilla trajo consigo este libro». El Sefer Massa’ot tiene como base las notas redactadas por Benjamín desde su partida de Tudela hasta la vuelta a Sefarad, un periplo impresionante, teniendo en cuenta los medios técnicos de la época, y que pudo durar alrededor de quince años. En el libro no se hace mención de la fecha de partida, únicamente se consigna con precisión la data del retorno a Sefarad: el año 4933 de la era judía, correspondiente al 1172-1173 de la era cristiana.
El viaje comienza en Tudela y, visitando Zaragoza, Tarragona, Barcelona y Gerona, prosigue por la Provenza a través de Narbona, Beziers, Montpellier y otros importantes centros judíos hasta arribar a Marsella; desde aquí se embarca rumbo a Génova, y pasando por Pisa y Luca, llega a Roma. En Roma, cabeza de la cristiandad que se hallaba entonces bajo el turbulento pontificado de Pablo III, se detiene un largo periodo de tiempo para gozar de la monu- mentalidad de sus más importantes edificaciones y palpar el status social de la comunidad judía. Desde Roma se dirige en dirección sur a Pozzuoli y Nápoles y, por vía marítima, accede a Salerno, Amalfi, Benevento; pasando por varias localidades, llega a Tarento y Brindisi, prosiguiendo hasta Otranto, donde se embarca hasta Corfú. Reanuda el viaje por mar, internándose en territorio de la antigua Grecia; después de recorrer lugares importantes (Patras, Corinto, Te- bas y Salónica) arriba a la capital del Imperio bizantino, Constantinopla, bajo el reinado de Manuel I Comnenos. En Constantinopla se detendrá también una larga temporada; alude a la cantidad y riqueza de las iglesias, describe otras maravillas civiles de la urbe y constata con pesar la difícil relación entre judíos y cristianos bizantinos. Luego recorre por vía marítima el archipiélago Egeo hasta Chipre, desde donde vuelve a tierra firme y, pasando por Antioquía, Sidón y Tiro, entra por Acre en la Tierra Santa, que presentaba humanamente un aspecto desolador de la población judía como consecuencia de hallarse bajo el dominio de los cruzados. Ofrece una amplia información de los lugares históricos de Jerusalén (el Hospital, el antiguo Templo, el valle de Josafat, el monte de los Olivos, la tumba de David, la antigua iglesia de Santa María de Sión), Belén (el monumento funerario de Raquel) y Hebrón (la tumba de los Patriarcas y los prodigios allí ocurridos). A partir de Hebrón cambia de rumbo hacia el norte y, visitando entre otras ciudades Tiberias, donde alude a la tumba de su paisano Yehudá ha-Leví, y Banias, prosigue hasta Damasco, cuya fertilidad y riqueza le causan admiración, así como la suntuosidad de la gran mezquita. A continuación, emprende la vía hacia el norte (Alepo y Mosul) y, siguiendo el camino del valle del Tigris, llega a Bagdad, que deslumbra a Benjamín. La descripción que dedica a Bagdad es mucho más amplia que cualquier otra de las ciudades recorridas; de hecho, hay quienes piensan que el objetivo de su viaje era visitar Bagdad más que la propia Palestina. Tributa un gran elogio al califa bagdadí; relata la triunfal salida anual de palacio que realiza el califa con motivo de las fiestas de Ramadán, y presenta con orgullo la dignidad del exilarca «cabeza de la cautividad de Israel» y de sus magníficas relaciones personales con el califa. Por fin llega a Basora y puede ser que se internara también algo en Persia. Es opinión generalizada que los relatos sobre la continuación del viaje hasta la India y China son adiciones posteriores ajenas a Benjamín; se piensa que lo más probable es que se embarcara en Basora para dirigirse directamente a Egipto. A partir de Egipto el relato recupera el estilo personal propio de Benjamín de modo que no quepa poner en duda la autoría del viajero tudelano. Merecen destacarse de manera especial las noticias sobre El Cairo (referencias a los usos sinagogales, explicación de las inundaciones periódicas del Nilo y la causa de ellas) y Alejandría (la academia de Aristóteles y el relato sobre el faro). Desde Egipto (Damieta) emprendió el viaje de retorno por mar a Mesina (Sicilia); describe con especial detenimiento las magnificencias de Palermo, la ciudad principal de la isla. De Sicilia se dirigió finalmente hacia Sefarad, bien directamente a algún puerto del Mediterráneo o, quizá, continuó por tierra hasta París y luego a algún puerto del Cantábrico. Lo más probable es que las noticias referentes al norte de Francia, Alemania y Rusia sean adiciones posteriores que no tienen que ver con el periplo real del rabino tudelano. Respecto a la cronología del viaje el único dato ofrecido por el libro es el del retorno a tierras hispanas que tuvo lugar el año 4933, equivalente al 1172-1173 de la era cristiana. En cuanto al resto no existen indicaciones concretas, sino múltiples datos indirectos a través del relato, merced a los cuales es posible determinar con suficiente aproximación las fechas de la visita a los lugares geográficos más importantes.
Se han hecho muchas especulaciones sobre el móvil o móviles del viaje de Benjamín de Tudela, ya que no dice nada sobre este punto ni el prólogo introductorio ni el cuerpo central del libro. Apoyados en los acertados detalles sobre productos agrícolas, géneros textiles y un notable conocimiento sobre piedras preciosas, sostienen muchos autores que Benjamín era un comerciante profesional y, por tanto, el objetivo de su viaje sería principalmente de tales características. Otros, en cambio, hacen hincapié en que el verdadero móvil del viaje se basa ante todo en la tradición arraigada entre los judíos de peregrinar a los santos lugares de Palestina y otros países del Oriente medio. Es asimismo frecuente considerar como objetivo del viaje la recogida de información acerca de los judíos esparcidos por todo el orbe a fin de transmitir a la comunidad la idea de que no están solos, que sus hermanos viven y prosperan en otros países y culturas. Por tal motivo insistiría el Sefer Massaot en los datos sobre el número de la población judía y su condición socio-económica, actividades que realizan como agricultores, comerciantes, vidrieros, tejedores, tintoreros, sederos, etc. Sin embargo, parece más plausible que no se trababa principalmente de la mera finalidad didáctica de informar sobre el género de vida y costumbres de remotas comunidades judías, sino que había una intención más profunda, cual era el hecho de la situación crítica de muchos hermanos de Sefarad, que podían verse obligados a huir o ser expulsados, para refugiarse en otras tierras donde las políticas respecto a los judíos fueran mucho más propicias y favorables. De ahí el interés evidente por describir con tanto detalle y amplitud las armónicas relaciones que reinaban entre los hermanos judíos y las clases dirigentes de aquellos países, fueran cristianos o musulmanes.
El libro de Benjamín ha alcanzado una altísima aceptación y valoración por parte de los estudiosos de todas las épocas. Los comentaristas y traductores se prodigan en elogios del relato del viajero tudelano. Arias Montano, el primer traductor del Sefer Massaot, afirma rotundamente en el prefacio de su Itinerarium Beniamini Tudelensis: «Benjamín de Tudela es el autor más sobresaliente de cuantos han escrito relatos de viaje […]. No ha existido nadie entre los geógrafos griegos o latinos que haya emprendido y llevado a cabo con constante actividad y empeño un itinerario tan vasto como el de Benjamín de Tudela» (traducción castellana del original latino). Hasta la invención de la imprenta (mediados del siglo xv) el Sefer Massa’ot contó con un número de copias manuscritas mucho mayor que cualquier otro libro de viajes, sea de autores árabes o judíos. A raíz de la invención de la imprenta los volúmenes en hebreo de la obra experimentaron un notabilísimo auge. La editio princeps es la aparecida en 1543 de la imprenta de Eliezer ben Gershom de Constantinopla, a la que siguieron ulteriores ediciones en distintos países de Europa. Al poco tiempo de las ediciones del texto hebreo aparecieron las traducciones, con lo que se operó un gran incremento en cuanto a la difusión del libro de Benjamín. Las primeras traducciones fueron al latín, siendo la primera cronológicamente la del humanista español Arias Montano, del año 1575, editada en Amberes. Las traducciones latinas dieron pie a múltiples versiones a otras lenguas entre los siglos xvi al xviii. Pero es a partir del siglo xix cuando aumenta el número y calidad de las traducciones directas del texto hebreo a las principales lenguas europeas, ocupando un lugar destacado las de Asher de 1840 y la de Adler de 1904.
Obras
Sefer Massa’ot (Libro de Viajes). Trad. castellana Rodríguez Ochoa, J. M.a, Vida y obra de Benjamín de Tudela, Pamplona: Gobierno de Navarra, 2015.
Bibliografía
Adler, M. N., The itinerary of Benjamin of Tudela, Oxford: University Press, 1907.
Alli Aranguren, J. C.; Rodríguez Ochoa, J. M.a, y Kintana, X., Vida y obra de Benjamín de Tudela, Pamplona: Gobierno de Navarra, 2015.
Busi, G., Binyamin da Tudela, Itinerario, Rimini: Luise Editore, 1988.
González Llubera, I., Viajes de Benjamín de Tudela 1160-1173, Madrid: Sanz Calleja, 1918.
Magdalena Nom de DÉu, J. R., Libro de viajes de Benjamín de Tudela, Barcelona: Riopie- dras Ediciones, 1982.
Schreiner, S., Benjamin von Tudela/Petachia von Regensburg Jüdische Reisen im Mit- tel-alter, Leipzig: Verlag Sammlung, 1991.
Cita bibliográfica
Rodríguez Ochoa, J. M., “Benjamín de Tudela», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 240-244.





