Cargos y oficios
Abad del monasterio blandiniense y monje de Elnoue.
Trayectoria
Una de las versiones de la hagiografía de Amando de Maastricht menciona a Baudemundo (o Baudemondo) como autor de la misma. Es poco lo que sabemos de Baudemundo. Según dicho texto, de carácter apócrifo, se trata de un religioso que fue alumno de San Amando de Maastricht que, a la muerte de este, decidió biografiarlo a finales del siglo vii.
No obstante, la identificación de la autoría y la fecha de redacción de la Vita Amandi es motivo de controversia. Bruno Krusch, en su edición de la Vita del 1910 que recogen los Monumenta Germaniae Historica, tacha de inadmisible la atribución de la obra a Baudemundo y sitúa la redacción de la vita en el siglo ix en algún lugar de fuerte influencia carolingia. Asimismo, el investigador alemán resta valor histórico a la citada hagiografía por su marcado carácter apócrifo. Otros investigadores han tratado de realizar una puesta en valor de la hagiografía de Amando efectuando comparaciones con las vitae de otros santos, adelantando la fecha de composición de la misma al siglo viii e incluso a finales del mismo siglo vii, época en la que resalta el interés por recopilar las actividades misioneras. No debemos confundir esta hagiografía con la Vita Amandi que reescribió el religioso Milone a mediados del siglo ix.
Según Baudemundo, hacia el 634 el prelado Amando fue castigado por el rey Dagoberto I a cumplir destierro en Wasconia. Una vez allí, el santo trató de evangelizar a los vascones de los montes que, aparentemente, aún seguían siendo paganos. Empero, sus intentos de cristianizarlos fracasaron, ya que, mientras estaba en ello, fue ridiculizado por un actor mimo —mimilogus—. Poco después abandonó el territorio vascón, quizá tras haber cumplido la pena o porque obtuvo el perdón real. A pesar de la dudosa veracidad de los acontecimientos que narra el autor de la vita, no es descabellado pensar que tras estos se esconde un trasfondo real. Dicha realidad podría corresponder al escaso grado de cristianización de algunos vascones, a los intentos francos por evangelizarlos e integrarlos en su reino y/o a la extendida imagen idealizada del vascón montañés, rudo y pagano en la literatura de la época, así como entre las altas esferas de la corte merovingia. Asimismo, no debemos desechar la posibilidad de que los vascones gustasen de los espectáculos callejeros oficiados por artistas y mimos, fenómeno habitual en la sociedad del mundo tardoantiguo.
El autor de la vita, conocedor de las Etymologiae de Isidoro de Sevilla, reproduce en cierta manera la incorrecta explicación isidoriana en torno al pasado prerromano de los vascones, a los cuales identifica con los vacceos, comunidad prerromana de origen indoeuropeo que habitaba en la zona central del valle del Duero. La Vita Rictrudis, escrita por un monje llamado Hucbaldo a comienzos del siglo x, utiliza algunos de los pasajes de la Vita Amandi en la hagiografía de la santa que, según su vita, fue contemporánea de Amando y trabó amistad con él.
Obras
«Vita Amandi episcopi», Krusch, B. (ed.), Monumenta Germaniae Histórica, Scriptores rerum Merovingicarum, t. V, Hannover: Impensis Bibliopolii Hahniani, 1910, pp. 395-449.
Bibliografía
Caro Baroja, J., «San Amando y los vascones», Príncipe de Viana, vol. 56, núm. 206 (1995), pp. 1031-1046.
Lanz, J., «Un minister quem vulgo mimilogum vocant entre los vascones», Studia Histoica. Historia Antigua, 35 (2017), pp. 75-94.
Larrañaga, K., «De “wasco” a “Wasconia” y «Vascongadas». Disquisiciones sobre ciertos corrimientos onomásticos en la Alta Edad Media», Langaiak, 8-9 (1985), pp. 59-78.
Moreau, E., Saint Amand. Apotre de la Belgique et du Nord de la France, Louvain: Édi- tions du Museum Lessianum, 1927.
Stella, F., La poesía carolingia. Testo latino a fronte, Firenze: Le Lettere, 1995.
Cita bibliográfica
Lanz, J. «Baudemundo», Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 130-131.





