Cargos y oficios
Erudito, doctor en Derecho, político, filólogo, traductor, arqueólogo y epigrafista
Trayectoria
Federico Baraibar nació en 1851 en Vitoria-Gasteiz y se licenció y doctoró en Derecho en la Universidad de Zaragoza para después realizar los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Libre de su ciudad natal. A los diecinueve años impartió en el Ateneo de Vitoria su primera conferencia titulada Estado de España bajo la dominación romana y fue elegido secretario de la Sección de Letras de dicha institución. Baraibar ejerció como profesor interino de la ya citada Universidad alavesa desde el año 1871 y cinco años más tarde obtuvo por oposición la Cátedra de Latín del Instituto de Vitoria, donde impartió de forma gratuita clases de francés para evitar que desapareciera el estudio de este idioma en la ciudad. Correspondiente de Jove Catalunya, desde su posición como presidente del Ateneo colaboró, desde 1875, con Renaxensa, órgano editorial del renacimiento catalán con el que nunca perdió contacto. Don Federico, de ideología monárquico-conservadora, ejerció durante un tiempo como alcalde de Vitoria (1897-1903) y fue elegido presidente de la Diputación alavesa (1909-1913), todo ello sin descuidar su labor pedagógica e investigadora.
Autor de numerosos estudios, el vitoriano abarcó temas variados publicando numerosos trabajos de índole científica, divulgativa y periodística. Sus primeras actividades arqueológicas se centraron en el dolmen de Arrizala y, posteriormente, en el fenómeno dolménico alavés. En 1911 participó en la creación del primer Museo Arqueológico de Álava, situado en los locales del Instituto Provincial y Técnico de Vitoria, redactando una guía donde se recogían los fondos del museo. Dos años más tarde, en el contexto de su decidida defensa a favor del patrimonio arqueológico, compró el dolmen de Arrizala para regalárselo a la Diputación Foral de Álava y así evitar que fuera desmontado y trasladado a Madrid por el antropólogo Manuel Antón. En 1883, Federico Baraibar pasó a ser miembro de la Academia de la Historia y pronunció un discurso sobre las ruinas de Iruña-Veleia. El mismo año comenzó a redactar una obra titulada Álava durante el Imperio romano, y a partir de este momento, y hasta 1914, publicó una serie de artículos dando a conocer los nuevos hallazgos epigráficos de época romana procedentes de Álava, el Condado de Treviño y alrededores. Baraibar mantuvo una estrecha relación con el investigador alemán Emil Hübner, quien se encontraba inmerso en la elaboración del suplemento dedicado a la epigrafía de Hispania del CIL, proceso en el que los conocimientos aportados por el erudito vitoriano sobre la provincia alavesa fueron de gran ayuda. Debido, en parte, a su gran implicación, hacia 1901 Baraibar fue nombrado uno de los diecisiete corresponsales de la Península Ibérica del Instituto Arqueológico Imperial Alemán de Berlín y Roma, junto a eminentes especialistas como Fita o Saavedra. Más tarde, realizó relevantes investigaciones en torno al arte románico conservado en Álava.
Finalmente, hemos de señalar que Federico Baraibar llegó a dominar hasta diez idiomas, realizando labores de traducción de obras clásicas y modernas al castellano, como una selección de las Comedias de Aristófanes y la Odisea de Homero en 1874. Publicó durante su vida varios trabajos donde analizó las peculiaridades del vocabulario alavés no incluido en el Diccionario de la Real Academia Española, explicando en ocasiones el origen euskaldun de algunos términos populares. Sus aportaciones filológicas en este campo lo llevaron a ser en 1915 miembro de la Comisión de la Toponimia Vasca. Fue, también, un activo colaborador de la Revista Internacional de Estudios Vascos, RIEV, dirigida por Julio de Urquijo.
En 1928, diez años después de la muerte del erudito vitoriano, la delegación alavesa de Eusko Ikaskuntza reunió a los euskaltzales de la provincia para emprender una iniciativa que tenía como fin preservar las características vascas presentes en la cotidianidad de los alaveses. El equipo creado para llevar a cabo dicho objetivo tomó el nombre de «grupo Baraibar», en honor y recuerdo de este destacado alavés. Asimismo, en la actualidad una calle de Vitoria-Gasteiz y un Instituto de Educación Secundaria de la misma ciudad llevan el nombre de Federico Baraibar.
Obras
Comedias escogidas de Aristófanes, traducción al castellano, Vitoria: Imp. de los hijos de Manteli, 1875.
Los dólmenes de Álava, San Sebastián: Euskal Erria, 1881.
Una hoja de la historia oscura de Álava durante el Imperio romano: discurso leído el 9 de noviembre de 1882 en el Ateneo de Vitoria en la apertura de sus cátedras, Vitoria, 1883.
«Lápidas romanas inéditas de Marañón, Pancorbo, San Martín de Galbarín y Luzcando en las provincias de Navarra, Burgos y Álava», BRAH, núm. 26 (1895), pp. 46-54.
Vocabulario de palabras usadas en Álava y no incluidas en el Diccionario de la Real Academia Española o que lo están en otras acepciones o como anticuadas, Madrid: Imp. de Jaime Rates, 1903.
«Palabras alavesas cuyas correspondientes etimológicas vascas no figuran en los diccionarios euskáricos», RIEV, vol. 1, núm. 2 (1907), pp. 141-147.
Bibliografía
Albertos, M. L., «Federico Baraibar y la epigrafía romana de Álava», Homenaje del Instituto Femenino de Enseñanza Media de Vitoria a Federico Baraibar y Zumárraga, Vitoria: Diputación Foral de Álava, 1970.
Apraiz, O. de, «Don Federico Baraibar y los estudios vascos», RIEV, vol. 3, núm. 3 (1920), pp. 186-193.
Elustondo, M. A., Federiko Baraibar Zumarraga (1851-1918). Arabar agintari euskaltzalea, Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza, 2008.
Ortiz de Urbina, C., «Baraibar Zumárraga, Federico», en Díaz-Andreu, M.; Mora, G., y Cortadella, J. (coords.), Diccionario histórico de la arqueología en España (siglos xv-xx), Barcelona: Marcial Pons Historia, 2009, pp. 113-115.
— El desarrollo de la arqueología en Álava: condicionantes y conquistas (siglos xviii y xix), Vitoria-Gasteiz: Diputación Foral de Álava, 1996.





