Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras guipuzcoanos

ARZALLUZ ANTÍA, Nemesio (Azkoitia, Gipuzkoa, 19 de diciembre de 1916 – Donostia-San Sebastián, 21 de abril de 1999)

Cargos y oficios

Jesuita, historiador y bibliotecario.

Trayectoria


Hijo de Felipe Higinio Arzalluz Eizmendi y de Manuela Antía, fue el tercero de los 6 hijos del matrimonio: Marichu, Victoria, Nemesio, Claudio, Jorge y Javier Arzalluz Antia.

De familia de firmes principios religiosos, su padre fue requeté voluntario en la Guerra Civil, por lo que de niño Nemesio formó parte de los «pelayos» de la comarca de su villa natal, al igual que sus hermanos (sus hermanas formaron parte de las «margaritas»). Ingresó en la Compañía de Jesús el 2 de septiembre de 1933 en Tournai (Bélgica), a donde se había trasladado el noviciado de Loiola tras la expulsión de los jesuitas en 1932, y allí tomó los primeros votos y realizó los estudios de humanidades y retórica. Al volver los jesuitas en 1938 a España permaneció entre Loiola y Durango.

En 1939 dio comienzo a los estudios de filosofía, para la carrera sacerdotal, en el antiguo monasterio de San Salvador de Oña, que había sido «hospital de sangre» durante la guerra, convertido entonces en el Colegio Máximo de San Francisco Javier de la Compañía de Jesús. Finalizados los tres años de filosofía, en 1942 fue destinado al Colegio de San Francisco Javier en Tudela, donde enseñó latín, literatura y arte en diversos cursos, destacando por sus cualidades literarias y artísticas y dirigiendo la revista Vuelos, enlace del Colegio con los antiguos alumnos dispersados por todas las provincias de la nación.

En 1945 volvió a Oña a realizar sus estudios de teología, donde escribió su libro El Monasterio de Oña. Su arte y su historia, siendo citado en adelante por los autores que hablan de los monasterios castellanos, considerado «un libro muy encomiado en aquellos años». Dos años después, en 1947, recibió la ordenación sacerdotal, para culminar su carrera jesuítica en 1949 con el año de la 3.ª Probación en Manresa.

En 1949 pasó al Colegio de Loiola como profesor de los juniores, en historia del arte y literatura, donde profesó los últimos votos el 2 de febrero de 1950. Fue profesor también de retórica, y en 1952 publicó la vida de Josefa Larramendi, religiosa brígida, que obtuvo el primer premio en el concurso de biografías acerca de la mística del monasterio de Santa Cruz de Azkoitia.

En 1956 se trasladó con el Juniorado de Loiola al monasterio de Veruela, Zaragoza, para pasar en 1957 a la residencia jesuítica de Donostia-San Sebastián, donde ejerció de predicador, confesor, director de Ejercicios, director de la Congregación de los Caballeros de San Ignacio y de los jóvenes Luises. Además de sus trabajos en la Iglesia del Sagrado Corazón y la dirección del Círculo de San Ignacio.

Hacia 1969 le encargaron la dirección del «Forum Larramendi» donde se daban conferencias para el público en general sobre materias científicas, morales, religiosas y de problemas de actualidad de las que se hablaba en la prensa diaria. Fue muy aplaudida su labor en el ambiente religioso-social de la época, calificándola de «edad de oro de dicho Forum». Desarrolló también la puesta en marcha de «Luz y Sonido» en el Santuario de Loyola, ocupándose él de la parte histórico-literaria.

En 1976 se trasladó a la Comunidad de profesores de EUTG (Estudios Universitarios y Técnicos de Guipúzcoa, Universidad de Deusto en San Sebastián), donde se dedicó a la enseñanza de arte y a la modernización de la biblioteca del centro universitario, y donde supo transmitir su vocación de servicio, su bonhomía y su saber a quienes solicitaban la consulta de sus ricos fondos bibliográficos.

Una vez jubilado, en 1990 pasó a la residencia de la ciudad para ejercer los últimos años de su vida los ministerios sacerdotales en la Iglesia del Corazón de Jesús, donde remodeló la biblioteca y creó una sección vasca.

Su obra no es muy numerosa pero sí importante. De la primera, dedicada al monasterio de Oña, aunque confesó que sus aspiraciones eran modestas (proporcionar al turista y visitante aficionado al arte una guía histórico-artística clara y sobria), el editor elogió su capacidad técnica, patente desde las primeras páginas del libro, resultando «una espléndida producción en sus dos aspectos: técnico y literario».

De la segunda, dedicada a la venerable madre Brígida Josefa de Larramendi, dijo José de Arteche que «las descripciones son exactas, levantan el espíritu, conmueven, no obstante la carga crítica y escéptica —sanamente escéptica con que son enjuiciados los acontecimientos que exaltaron hasta el ápice el admirativo— asombro de nuestros antepasados… cuenta los hechos con sencillez, sobriedad y claridad, que es como en este caso hay que contarlos necesariamente… vulgariza los fenómenos místicos… escribe con galanura de estilo y, sin romper el hilo del relato, hace la historia del Convento». Su reconocimiento fue tan grande que a los cuarenta años de su edición hubo de hacerse otra, por hallarse la primera agotada, y esta vez ya en bilingüe.

Obras

El Monasterio de Oña. Su arte y su historia, Burgos: Aldecoa, 1950, 235 pp.

Josefa Larramendi, en religión M.ª Josefa del Santísimo Sacramento, en el tercer Centenario de su nacimiento, Zaragoza: Hechos y Dichos, 1952, 480 pp. (Reed.: San Sebastián: Sociedad Guipuzcoana de Ediciones y Publicaciones, 1991, 2.ª ed.).

Bibliografía


Fuentes. BIBLIOTECA DEL SANTUARIO DE LOYOLA. Información remitida por el padre José Ignacio Badiola, del Archivo jesuita de Loyola.


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