Cargos y oficios
Archivero, bibliotecario e historiador.
Trayectoria
Autor de una valiosa producción sobre temas históricos del País Vasco, preferentemente guipuzcoanos, se formó en Humanidades y se aficionó desde niño a la Historia.
En 1919 se integró en la Secretaría de la recientemente constituida Sociedad de Estudios Vascos, donde permaneció hasta 1927, en que fue nombrado archivero de la Diputación guipuzcoana, cargo que desempeñó hasta 1967.
Accedió a las labores archivísticas al amparo de Serapio Múgica, quien desde 1892 venía trabajando en la ordenación de los archivos municipales guipuzcoanos. En 1927, dada la avanzada edad de Serapio (año en que fue nombrado Cronista de Gipuzkoa e Inspector de archivos), fue dispensado de la asistencia asidua a los que venía ordenando, por lo que fue nombrado por su ayudante Fausto Arocena, «quien tuvo el honor y la satisfacción de ser adiestrado en estos menesteres por tan venerable maestro» —según confesó— en los archivos de Donostia-San Sebastián, Hondarribia, Errenteria o Hernani, que fueron ordenados en Secciones, Negociados y Series, según el plan de ordenación de archivos municipales acordado previamente. Solo este último se llevó a la imprenta, y ello en 1976, a pesar de haber culminado Fausto su trabajo de catalogación en 1940.
Serapio Múgica se jubiló definitivamente en 1932, y murió en 1941. En su obra póstuma de 1943, Relación de Diputados Generales de Guipúzcoa desde 1550 hasta 1877, su discípulo Fausto escribió un sentido elogio del maestro que tanto le enseñó y con quien tanto tiempo y afición compartió.
Cuando estalló la Guerra Civil de 1936 Fausto Arocena se hallaba ya a cargo de la biblioteca guipuzcoana. Ante el temor de su requisa o destrucción fue guardando de forma semiclandestina, en una buhardilla de la Diputación (donde estuvo todo el periodo franquista), el riquísimo Archivo Histórico de la SEV-EI correspondiente a todas las secciones de trabajo y administración de la Sociedad, que solo fue descubierto, tras su muerte, en 1981, y ordenado y examinado por Idoia Estornés Zubizarreta.
Y fue también en la biblioteca de la Diputación donde atendía a los investigadores como Antonio Cillán (que lo agradeció expresamente en su tesis doctoral) y acudía a las tertulias convocadas con asiduidad por José de Arteche, juntamente con Jorge Oteiza, Carlos Santamaría, José María Busca Isusi, José María Benegas Echeverría, Manuel Agud, Manuel Lekuona, Ignacio María Barriola, o José Ortega y Gasset, Antonio Tovar, Gregorio Marañón y Luis Michelena en su estancia veraniega o paso por San Sebastián. La intelectualidad de la época. No es de extrañar el generoso «In memoriam» que le dedicó a Arteche en el Boletín de la Bascongada a su muerte (XXVII, 1971, pp. 360-362).
Como archivero, en 1948 publicó Fausto la obra archivística que más fama le ha dado y que más ha facilitado la investigación de la historia guipuzcoana, Los Protocolos Guipuzcoanos. Reseña e índices. En las 14 páginas de su presentación el autor hace un atinado estudio de las escribanías numerales guipuzcoanas, privilegiadas por la reina doña Juana en 1513 al permitir a las villas el nombrar por sí a aquellos «profesionales distinguidos» que habían de dar fe pública de los contratos suscritos por los particulares. Los índices, necesarios instrumentos de consulta ante los miles de protocolos custodiados en sus archivos de Oñati y Tolosa, responden a una ordenación topográfica, cronológica y alfabética de escribanos autorizantes distribuidos en 4 secciones correspondientes a cada uno de los cuatro distritos notariales de Azpeitia, Donostia-San Sebastián, Tolosa y Bergara.
Ese mismo año de 1948, Fausto Arocena fue nombrado (como su difunto maestro) cronista de Gipuzkoa por su Diputación Provincial, y años más tarde (lo era en 1976) inspector de los Archivos Municipales de Gipuzkoa. Y fue desde esa posición de archivero y cronista desde donde elaboró la mayor parte de su obra.
Aunque su obra, como era usual, fue escrita mayoritariamente en castellano, Fausto Arocena se atrevió también con algunas, pocas, publicaciones en euskera. Tales fueron: «Unibersidade edo Irakaskuntza Orokarra» (Eusko-ikaskuntza’ren Deia, 3, p. 10); Notas diversas en la sección «Naskaldia», del Boletín de la Sociedad de Estudios Vascos, y en Egan su «Adabakiak. Hernando lotia» (3-4, 1955, pp. 60-62) y «Paper zaarretan begira. Guda-kontu» (1-2, 1957, pp. 9-11; y 3-6, 1958, pp. 145-146).
Es muy difícil controlar todos sus escritos, dado que publicó en casi todas las revistas del país de la época. Especialmente en el Boletín de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (BRSBAP), Egan, Revista Internacional de Estudios Vascos (RIEV), San Sebastián: revista anual ilustrada e, incluso, en el Boletín de la Real Academia de la Historia. Lo hacía en base a pequeños estudios y notas, en su mayor parte. Solo en el Boletín de la Bascongada (de 1945 —en que surgió el Boletín— hasta 1971) se contabilizan 102 artículos y 152 recensiones de novedades editoriales publicadas fuera y dentro del país. Lo que nos lleva a pensar en la actualizada y moderna biblioteca con la que pudo contar para abordar con seriedad sus trabajos de investigación.
Pero Fausto Arocena escribió también extensos artículos y libros. Su primer libro, Narraciones folklóricas (1923), dedicada a Carmelo de Echegaray, donde «ha puesto literatura donde otros, mejor preparados, han puesto ciencia», fue comentada extensamente en sus Observaciones a las «Narraciones folklóricas» de F. Arocena Arregui por Wilhelm Giese en 1929.
En su Reseña histórica de Rentería, elaborada en colaboración con Serapio Múgica en 1930 como apéndice a la obra sobre la villa de Juan Ignacio Gamón, quiso cubrir las lagunas que dejó su autor en materia administrativa, religiosa, militar y social, con la documentación que ambos fueron conociendo al ordenar el archivo renteriano y que se conservaba, «a pesar de los múltiples padecimientos soportados por la villa, gracias al celo, algunas veces heroico, de los vecinos que la ocultaron en lugar no expuesto a la profanación vandálica de los hombres de guerra», como en otros tantos pueblos de la frontera.
Notable es asimismo su extensa «Introducción» a la edición que en 1945 hiciera la Diputación de la Suma de las Cosas Cantábricas y Guipuzcoanas (pp. VII-XXX), así como sus notas, donde pudo plasmar su gran capacidad como biógrafo de su autor, el bachiller Juan Martínez de Zaldibia, y como historiador en el análisis histórico y codicológico de la obra.
Pero si ha habido alguna obra de Fausto Arocena que ha despertado las alabanzas de sus contemporáneos esa fue Guipúzcoa en la historia (1964), «una verdadera joya en su género». Para José de Arteche era una obra que no dudó de calificar de «admirable» pues «todo cuanto —partiendo de conocimientos de cierta altura científica— puede hoy saberse de Guipúzcoa, y hasta del país en sus más controvertidos aspectos, se halla resumido en este libro sereno, a infinita distancia de la pasión política que, precisamente por esto mismo, descubre pasiones incompatibles con la Historia» (La Voz de España, 10 de junio de 1964).
Su capacidad de historiar la vida vasca y a los vascos, especialmente guipuzcoanos, fue tempranamente reconocida cuando en 1934, con solo treinta y ocho años, fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia por su trabajo sobre la participación del hernaniarra Juan de Urbieta en la prisión del rey Francisco I de Francia.
Al decir de Idoia Estornés Zubizarreta, «su labor de investigación está acreditada por una solvencia a toda prueba, espíritu crítico y minuciosidad en el relato».
Su hijo Ignacio de Arocena Echeverria continuó, en parte, la estela marcada por su padre.
Obras
Narraciones folklóricas, San Sebastián: Librería e Imprenta de San Ignacio de Loyola, 1923, 65 pp.
Doña Blanca Garcés, novela legendaria, Madrid: Imp. de la Biblioteca Patria, 1924, 145 pp.
Síntesis de la Historia interna de Guipúzcoa, San Sebastián: Establecimiento Tipográfico de Martín y Mena, 1929, 24 pp.
Con MÚGICA, S., «Reseña histórica de Rentería», en GAMÓN, J. I., Noticias Históricas de Rentería, San Sebastián: Nueva Editorial, 1930, pp. 351-426.
— Guía de Guipúzcoa, San Sebastián: Imprenta de la Diputación de Guipúzcoa, 1930, 255 pp.
«Un aurresku que terminó en danza de espadas», RIEV, 21 (1930), pp. 455-458. Reed. Euskonews, 153 (2002). Ed. en línea: https://www.euskonews.eus/zbk/153/un-aurresku-que-termino-en-danza-de-espadas/ar-0153014001C/ (consultado el 8 de mayo de 2022).
Gregorio de Mújica y Mújica. Vida y obras de un vasco ejemplar, San Sebastián: Imprenta y Librería San Ignacio, [1931], 16 pp.
«La introducción del maiz. Gonzalo de Percaztegui», RIEV, 24 (1933), pp. 362-364.
«Juan de Urbieta y la prisión de Francisco I», RIEV, 25 (1934), pp. 445-452.
Guipúzcoa por San Ignacio, San Sebastián: Imprenta de la Diputación Provincial, 1941, 60 pp.
(ed.), MARTÍNEZ DE ZALDIVIA, J., Suma de las cosas cantábricas y guipuzcoanas, San Sebastián: Diputación de Guipúzcoa, 1945, XXX+141 pp.
Los protocolos guipuzcoanos. Reseña e índices, San Sebastián: Diputación de Guipúzcoa, 1948, 297 pp.
Con YRÍZAR, J., La Casa de Zumalacárregui, San Sebastián: Publicaciones de la Diputación de Guipúzcoa, 1948, 55 pp.
El País Vasco visto desde fuera, San Sebastián: Biblioteca Vascongada de los Amigos del País, 1949, 110 pp.
«El encabezamiento de alcabalas de Tolosa. ¿Estuvo vigente en Guipúzcoa la contribución de la tellada?», BRSBAP, VIII (1952), pp. 409-423.
Brumas de nuestra historia, San Sebastián: Biblioteca Vascongada de los Amigos del País, 1952, 110 pp.
Problemas históricos guipuzcoanos en la vida de San Ignacio, San Sebastián: Imprenta de la Diputación de Guipúzcoa, 1956, 107 pp.
Garibay, Zarauz: Icharopena, 1960, 155 pp.
Nuestra pequeña historia (las instituciones, el idioma, la tierra, los hombres), Zarauz: Icharopena, 1961, 198 pp.
Guipúzcoa en la historia, Madrid: Minotauro, 1964, 213 pp.
«En torno a la destrucción de San Sebastián. Careo de culpables», San Sebastián. Revista Anual Ilustrada, 32 (1966), p. 58.
«In memoriam. José de Arteche», BRSBAP, XXVII (1971), pp. 360-362.
Índice de documentos del Archivo Municipal de Hernani, San Sebastián: Grupo Doctor Camino de Historia Donostiarra, 1976 [realizado en 1940], 231 pp.
Bibliografía
ESTORNÉS ZUBIZARRETA, I., «Arocena Arregui, Fausto», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/en/arocena-arregui-fausto/ar-4370/ (consultado el 8 de mayo de 2022). Traducción: «Fausto Arocena Arregui Donostian hil zen 1980ko abenduaren 16an», Euskonews, 556 (2010). En línea: https://www.euskonews.eus/zbk/558/efemeridea-fausto-arocena-arregui-donostian-hil-zen-1980ko-abenduaren-6an/ar-0558006003E/ (consultado el 8 de mayo de 2022).





