Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores navarros

ARANZADI IZKUE, Estanislao (Estella, Navarra, 7 de mayo de 1841 – Oñati, Gipuzkoa, 16 de septiembre de 1918).

Cargos y oficios

Abogado, profesor, político y escritor

Trayectoria

Nacido en Estella el 7 de mayo de 1841 y bautizado dos días después en la parroquia de San Pedro, Estanislao Aranzadi estudió en los seminarios de Iruñea-Pamplona, Logroño y Vitoria-Gasteiz y se licenció en Filosofía y Letras y en Derecho por la Universidad de Deusto. Aranzadi fue un activo miembro de varias asociaciones culturales, políticas, bancarias e industriales, algunas de las cuales dirigió. Entre 1869 y 1872 fue catedrático auxiliar de la Universidad de Barcelona y posteriormente catedrático de segunda enseñanza de la Universidad de Oñati. Como profesor en Oñati tuvo de alumno a Arturo Campión, a quien enseñó sobre lengua, historia e instituciones y legislación foral vasca.

Casado con Juana Irujo Urra, tuvieron cinco hijos. María, casada con Txomin Epalza; Jesús, casado con María Cuervas; Ángeles, soltera; Manuel, casado con Jesusa Rodríguez Iriarte y, Antonio, casado con María Aburto.

Durante la segunda guerra carlista, Aranzadi residió en su casa de Estella y fue muy activo en la defensa de la foralidad navarra. Colaboró con Joaquín Ochoa de Olza y Pablo Jaurrieta, a la sazón miembro de la Diputación carlista de Navarra, en la elaboración del Manifiesto de Montejurra, un documento en el que se defendía un final negociado del conflicto armado y la revocación de las leyes abolitorias de los Fueros. El manifiesto exigía la plena reintegración foral y el reconocimiento de una Federación Vasca integrada por los cuatro territorios vascos de Hegoalde. Tal como señaló Anasagasti, la redacción del manifiesto enfrentó al grupo que defendía la fórmula de «Rey con Fueros» a aquel que se decantaba por la fórmula de «Rey sin Fueros». Tras numerosas y azarosas discusiones, Aranzadi, dirigiéndose a ambos, les dijo: «Vosotros queréis Rey con Fueros. Vosotros queréis Rey sin Fueros. Pues yo quiero Fueros sin Rey». Aranzadi abría así las puertas de un nuevo nacionalismo vasco, sin rey y republicano, fundado en los conceptos de soberanía nacional vasca y reintegración foral plena. Si bien no llegó a aflorar, este nonato Manifiesto de Montejurra es considerado por algunos autores como el antecedente político del discurso de Larrazábal de Sabino Arana.

Tras la guerra, desengañado, formó un bufete de abogados en Pamplona. Fue fiscal sustituto y decano del colegio de abogados de la ciudad y accionista de un gran número de empresas como la Sociedad Mercantil Vinícola de Navarra, la Fábrica de Acero del Bidasoa, Fundiciones de Hierro y La Agrícola.

Colaboró en la conformación de la Asociación Euskara de Navarra cuyo programa, redactado el 6 de enero de 1878, era «conservar y propagar la lengua, literatura e historia vasco-navarras, estudiar su legislación, y procurar cuando tienda al bienestar moral y material del país». En aquel momento las garantías constitucionales estaban suspendidas y los territorios vascos vivían bajo el gobierno militar del general Quesada, marqués de Miravalles.

Aranzadi fue varias veces presidente de la Asociación Euskara en el seno de la cual se crearon originalmente tres secciones de historia, legislación y literatura vascas. En 1882 fue candidato no electo a diputado foral del Partido Fuerista por la merindad de Estella. Pese a todo, militó políticamente como miembro de la Asociación Euskara y el 25 de noviembre de 1884 presentó al ministro de fomento del gobierno de Madrid una elocuente y razonada exposición en la que le proponía varias medidas encaminadas a la conservación del euskara en Navarra. No fue aceptada. Fue uno de los promotores de los certámenes literarios organizados por el Ayuntamiento de Iruñea-Pamplona, cofundador en enero de 1882 del diario Lau-Buru bajo el lema «Dios y Fueros» (sin rey), de la Revista Euskara el primero de febrero de 1878, así como colaborador de un buen número de periódicos y revistas de la época.

Como miembro de la Asociación Euskara participó activamente en la organización de la Gamazada. Tanto Hermilio Olóriz como Arturo Campión lo mencionan como uno de los más significados participantes en la manifestación del 28 de mayo de 1893 en Pamplona, cuando, invitado a intervenir desde el balcón del ayuntamiento, declinó diciendo: «Hoy no es día de hablar, es día de sentir, ¡Viva Navarra!». Al día siguiente apareció una nota en el periódico de su mano en la que se leía, «¡Viva Gamazo porque nos ha unido!». Fue muy activo como miembro de la comisión para la realización del monumento a los Fueros en junio de 1893, y como enlace de la Asociación Euskara ante la Diputación en febrero 1894. Fue asimismo miembro de la comisión para el recibimiento de la delegación navarra que había viajado a Madrid para defender la foralidad a finales de febrero del mismo año. Cuando dicha delegación volvió de Madrid habiendo conseguido que el proyecto de ley de Germán Gamazo fuese retirado, hizo de anfitrión de Sabino Arana. Su mujer Juana Irujo confeccionó en su casa la bandera vasca que, con diseño de Sabino Arana, hondearía en Castejón. Al día siguiente acudió junto a este y a su cuñado Daniel Irujo a la concentración que tuvo lugar en Castejón, lugar al que llegó el tren con la delegación de diputados navarros, cuyo vagón fue alzado por los manifestantes. Con posterioridad, participó en el banquete efectuado en honor a los delegados de la Diputación. Fue uno de los autores de las inscripciones en euskara del monumento a los Fueros erigido frente a su casa, en el paseo Sarasate de Iruñea-Pamplona.

El 8 de abril de 1897 Aranzadi selló el acuerdo con la Diputación por el fomento y propagación del euskara en Navarra y propuso a los socios la disolución de la Asociación Euskara ya que consideraba que había logrado sus objetivos programáticos. Su propuesta fue aceptada, pero la disolución se prorrogó hasta que los miembros de la asociación confirmaron que las gestiones de la Diputación se habían materializado. Aranzadi militó posteriormente en -EAJ-PNV. Arturo Campión escribió en la revista Euskal Erriaren Alde que «Aranzadi y yo hablábamos siempre de las mismas materias: de la raza vasca y de su idioma, de los derechos del País Basko, de la necesaria unión de sus naturales y territorios, de los errores de lo pasado, de las esperanzas de lo porvenir […]. Nuestras conversaciones adolecían de la sublime monotonía de que adolecieron las que tuve con Iturralde y Olóriz».

Se dedicó con ahínco a la resurrección del euskera, una lengua que a principios de siglo xx se hallaba en franco retroceso. En una conferencia dada el 28 de febrero de 1902 en Bilbao estableció las líneas de lo que debía ser una labor de revitalización lingüística y sociolingüística de la lengua vasca. Su obra está fundamentalmente dedicada a este fin. Una protesta de 1900 es una crítica al nombramiento de un profesor para la escuela de Ituren que desconocía el euskera y en Por el vascuence de 1901 el autor protestó con energía contra una circu-lar del gobernador civil de Navarra publicada en el Boletín Oficial destinada a evitar la enseñanza de asignaturas en euskera en las escuelas públicas. En esta misma línea, en su obra Reconstitución del Pueblo Euskaldun Aranzadi defendió la revitalización del euskera cuya existencia se hallaba en peligro debido a la «opresión constante de un gobierno centralizador y despótico». Frente al lema «el euskera debe desaparecer» en aras de la centralización y unidad del estado, Aranzadi planteó en su obra una serie de medidas para revitalizar, fomentar y normalizar el uso del euskera en los siete territorios vascos. Aranzadi defendía que la lengua es uno de los caracteres más distintivos de una cultura y que, lejos de políticas imperialistas tendentes a unificar naciones y centralizar países, la política de un gobierno democrático debía ser la de fomentar la diversidad cultural. El autor propuso la creación de una academia de la lengua encargada de estandarizar la lengua a imagen del congreso de estudios superiores que estaba procurando fijar el idioma literario, un sistema de enseñanza en lengua vasca y el fomento de su uso en zonas urbanas. A fin de llevar a cabo esta labor de forma coordinada, Aranzadi propuso la creación de una Federación de euskaldunes para la reconstitución de la lengua, «un consejo de ancianos no decrépitos de los siete estados de Euskalerria» que estaría a cargo de diseñar las políticas más apropiadas para la revitalización de la lengua vasca. El opúsculo se cerraba con un juramento que debía hacer el comprador del libro: «Prometo hacer cuanto pueda para que en mi familia y en la de mis parientes y amigos se reconstruya, si se hubiera perdido el euskera patrio, o se conserve si aún subsiste en ellas».

Bajo el lema de «soy partidario hasta la exaltación de todas las libertades públicas», se ocupó como diputado de muchas otras cuestiones políticas. Por ejemplo, cuando el Ayuntamiento de Iruñea-Pamplona decidió derribar las murallas y emprender el ensanche, se presentó un proyecto para erigir un nuevo acuartelamiento en el exterior de la ciudad, a lo que Aranzadi se negó en rotundo aduciendo que «soy partidario del ensanche de Pamplona, no del ensanche de las murallas». El proyecto nunca llegó a realizarse.

Aranzadi murió en Oñati el 16 de septiembre de 1918 a los sesenta y siete años cuando acudía al primer Congreso de Estudios Vascos. De hecho, fue una de las primeras víctimas mortales de la pandemia que azotó al mundo aquel año. Campión escribió a su muerte que Aranzadi trabajó incansablemente en pro del euskera, de su conservación y revitalización, de las instituciones políticas que lo debían proteger y en defensa de su oficialidad y territorialidad. A esta corriente de pensamiento y acción política y cultural vasca nacida a fines de la segunda guerra carlista dio Campión el nombre de euskerismo, un movimiento que hoy en día encuadramos dentro del movimiento social, cultural y político de Eusko Pizkundea (1843-1936). Tal como señaló Josu Chueca, la muerte de Estanislao Aranzadi en septiembre de 1918 en Oñati, en plena celebración del primer Congreso de Eusko Ikaskuntza, y la desaparición del periódico Napartarra pocos meses después, simbolizan el fin de la primera generación de nacionalistas vascos en Navarra. A decir de Campión, otras figuras de la política vasca emergían, de alguna manera, criados y ligados a las enseñanzas de Estanislao, su hijo Manuel y sus sobrinos Manuel, Andrés y Pello Irujo y su yerno Txomin Epalza, casado con María Aranzadi Irujo.

Obras

Una protesta, Iruñea-Pamplona [s. n.], 1900.

Por el vascuence, Iruñea-Pamplona [s. n.], 1901.

A propósito de lo de Olite, Iruñea-Pamplona [s. n.], 1902.

Reconstitución del Pueblo Euskaldun en la Reconstitución de la Lengua, Bilbao: Imp. y Libª. de José de Astuy, 1902.

Funerales de Antonio Arzac, Donostia-San Sebastián [s. n.], 1904.

El Yugo vasco-uztarria: comparado con los demás, Donostia [s. n.], 1905.

La Flora forestal en la toponimia euskara, Donostia [s. n.], 1905.

¿Existe una raza euskara? Sus caracteres antropológicos, Donostia [s. n.], 1905.

Por Navarro Villoslada [s. l.] [s. n.], 1907.

Don Juan Iturralde y Suit [s. l.] [s. n.], 1909.

Al Dr. D. Juan Fernández Amador de los Ríos [s. l.] [s. n.], 1908.

El certamen científico-literario. La Batalla de las Navas de Tolosa y Sancho el Fuerte ante la ciencia y la literatura. Informe del jurado calificador, Iruñea-Pamplona [s. n.], 1912.

Bibliografía

Ametzaga, A., Irujo. Una familia vasca, Donostia: Elkar, 2018.

Astilarra, «Nabarra con los precursores del nacionalismo», Euzkadi, núm. 3 (1981), p. 9. En Camino, I., Nacionalistas (1903-1930), Bilbao: Alderdi, 1985.

Auñamendi, «Aranzadi Izcue, Estanislao de», Auñamendi Eusko Entziklopedia. Ed. en línea: https://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/fr/aranzadi-izcue-estanislao-de/ar-143213/ (consultado el 20 de diciembre de 2020).

Campión, A., «Un patriota basko: Estanislao de Aranzadi (semblanza)», Euskalerriaren Alde, X (1920), pp. 1-13.

Chueca, J., El nacionalismo vasco en Navarra (1931-1936), Bilbao: Euskal Herriko Unibertsitateko Argitalpen Zerbitzua, 1999.

García-Sanz Marcotegui, Á., Daniel Irujo Urra (1862-1911), Pamplona: Pamiela, 1995.

Nieva Zardoya, J. L., La idea euskara de Navarra, 1864-1902, Bilbao: Fundación Sabino Arana, 1999.

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