Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores alaveses

APRAIZ SÁENZ DEL BURGO, Julián (Vitoria-Gasteiz, 2 de noviembre de 1848 - Madrid, 20 de marzo de 1910).

Cargos y oficios

Catedrático krausista de Enseñanza Media, filólogo, arqueólogo y republicano moderado

Trayectoria

Reboredo (2012) es quien mejor ha esbozado la persona y la obra histórico-literaria de Apraiz. Nació en el seno de una acomodada familia de Vitoria. Su madre, Rosario Sáenz del Burgo (fallecida el 11 de junio de 1874), alumbró en casa de su abuelo materno Julián Sáenz del Burgo (Vitoria, 1792-1855). Julián tuvo cinco hermanos, de los que sobrevivieron cuatro: Guadalupe, Ramón (médico, nacido en 1845), Julián y Odón (nacido en 1851, comerciante, doctor en Filosofía y Letras, que fue alcalde de Vitoria en 1883 y 1894). Julián realizó sus primeros estudios en diversas escuelas particulares hasta los nueve años (a los seis años en la municipal de Pedro González de Mendoza en el Campillo), ingresando, en septiembre de 1859, en el Colegio de Internos anejo al Instituto General y Técnico de Vitoria. Cinco años después, el 19 de julio de 1864, obtuvo el título de Bachiller en Artes con premio extraordinario en dicho Instituto General. Durante este periodo se ausentó temporalmente (diciembre de 1861), puesto que pretendió estudiar en la Academia de Artillería, pero un accidente en Madrid interrumpió el viaje a Segovia, dejándole secuelas en el rostro, la nariz y el labio superior.

Entre 1865 y 1869 realizó los estudios universitarios. En los años 1865 y 1866 estudió en Valladolid y obtuvo el título de bachiller en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de esta ciudad el 19 de junio de 1866. Continuó sus estudios en Madrid, en la Universidad Central, durante los años 1867, 1868 y 1869, alternándolos con viajes para conocer Pamplona, Zaragoza, Logroño, Bilbao, Bermeo, etc. En 1869 se licenció y doctoró en Filosofía y Letras por dicha Universidad Central madrileña, siendo contratado en septiembre de ese mismo año como titular de Griego y Literatura Clásica en la Universidad Literaria de Vitoria, recientemente creada por el Ayuntamiento al amparo de la Constitución de 1869 y de la libertad de enseñanza, de la que ocupará el cargo de decano en el momento de decretarse su extinción el 1 de octubre de 1873.

Entre 1869 y 1877, periodo de gran agitación política y de la Tercera Guerra Carlista, Julián buscó la estabilidad laboral con numerosas oposiciones, al tiempo que empezó a destacar intelectualmente en la citada Universidad Literaria, en un ambiente bastante krausista. Apraiz fue uno de los responsables de la dinamización cultural de la que sería conocida como «Atenas del Norte». Integrante de la llamada «Tertulia del 73», fue uno de los promotores de la Academia Cervántica Española, creada el 1 de marzo de 1873 en Vitoria, de la que fue su primer director, teniendo como secretario a Fermín Herrán, pronunciando su primer discurso («La fuerza de la sangre»). Asimismo fue uno de los más decididos impulsores del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Vitoria, en el que ocupó los cargos de secretario en 1870, bibliotecario entre 1871 y 1873 y 1881-1885, vicepresidente en 1879 y presidente en 1877, 1890 y 1891.

El año 1871 fue trascendental para Julián Apraiz, puesto que con veintitrés años conoció a una joven huérfana de catorce años que se convertirá en su mujer, Elvira Arias y la Llave, que vivía en Vitoria con su abuelo Agustín de la Llave. El matrimonio siempre estuvo muy unido y tuvo nueve hijos, de los cuales cuatro sobrevivieron a Julián.

Después de un viaje de novios a San Sebastián, Burdeos y Biarritz, la vida del joven profesor transcurrió entre sus clases en la Universidad Literaria y su participación en el Ateneo de Vitoria. Sus actividades en esta institución cultural, a la que pertenecía desde su creación en 1866 como socio de número, le ocupaban bastante tiempo al asumir, además de su participación cultural como conferenciante, las funciones directivas citadas.

Al suprimirse la Universidad de Vitoria y al recrudecerse la Guerra Carlista, Apraiz se trasladó con la familia durante año y medio a Valladolid (1874-1875), donde, a pesar de su sociabilidad, el matrimonio llevó una vida muy retirada, condicionada por la situación de estudiante, opositor y padre de familia, y las circunstancias políticas del momento. Desde la capital castellana, viajó frecuentemente a Madrid a opositar a cátedras de Instituto y a buscar recomendaciones en la España caciquil de la época, donde ya era conocido por su labor en la Universidad Literaria, en la Academia Cervántica Española y en el Ateneo de Vitoria.

Después de varios fracasos, finalmente el 25 de octubre de 1877 tomó posesión de su cátedra de Preceptiva Literaria y Composición, Retórica y Poética e Historia de la Literatura en el Instituto General y Técnico de Vitoria, centro de enseñanza donde ejerció la docencia durante treinta años, hasta el 14 de marzo de 1907. Un aspecto positivo de este largo proceso opositor fue que Julián trabó relaciones más o menos amistosas con Francisco Giner de los Ríos, conde de Toreno (ministro de Instrucción Pública), el poeta Ramón de Campoamor, M. Menéndez Pelayo (en cuya casa se alojó alguna vez), Benito Pérez Galdós, Emilio Castelar, Eduardo Dato, etcétera.

En la larga etapa de catedrático del Instituto de Vitoria (1877-1907), Julián alcanzó la madurez política y sociocultural, y desarrolló lo principal de su actividad literaria e investigadora. Fue la época de recoger el premio a los esfuerzos, puesto que poco más tarde, en septiembre de 1878, se licenció en Derecho civil y canónico por la Universidad de Valladolid. En enero de 1886 permutó su plaza por otra en Soria de la que no llegó a tomar posesión, tras concursar a una homónima en el Instituto Vizcaíno de Bilbao, regresando en febrero de 1887 al Instituto de Vitoria. En abril de 1898 fue nombrado director de este centro de enseñanza, siendo felicitado por Emilio Castelar y por el presidente de la nación, Práxedes Mateo Sagasta, permaneciendo en el cargo hasta 1907, en que se trasladó a Madrid. A pesar de su militancia en el partido republicano, en el ala moderada liderada por Castelar, su vida pública y política fue reducida, ocupando en una única ocasión un cargo de responsabilidad como concejal del Ayuntamiento de Vitoria, entre mayo de 1885 y julio de 1886, a petición de su hermano Odón, que era el alcalde.

Presidente del Círculo Vitoriano y de la Alianza Francesa, correspondiente de la Société de Correspondance Hispanique à Bordeaux y socio honorario de la Academia de Felibres de París, colaboró como articulista en revistas como Euskal Erria, Revista de las Provincias Euskaras, Revista de las Provincias, El Ateneo, Revista Contemporánea... y periódicos como La Ilustración de Álava, La Concordia, La Libertad, La Baskonia o El Anunciador Vitoriano, del que llegó a ser director de abril de 1881 a abril de 1882.

El 28 de junio de 1880 fue designado académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y en agosto de 1881 pasó a formar parte de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Álava, si bien no fue hasta 1890 cuando, a instancias del catedrático y geólogo Juan Vilanova, inició una sistemática revisión de todos los yacimientos prehistóricos descubiertos en Álava. Durante las vacaciones estivales de la década siguiente, Julián Apraiz desarrolló excavaciones, financiadas por él mismo y compaginadas con su actividad docente, en numerosos dólmenes. Su catalogación de los numerosos ejemplares dolménicos alaveses como prehistóricos, siguiendo a Vilanova, supuso el desmoronamiento de un discurso tradicional que relacionaba estos restos arqueológicos con la presencia celta y sus luchas con íbero-éuskaros.

Pero es en el mundo de la literatura clásica y, fundamentalmente, en el de los estudios cervantinos, en el que Julián Apraiz obtuvo sus mayores reconocimientos. Sobre el mundo clásico realizó su tesis de licenciatura («Elocuencia latina: Cicerón. Paralelo entre Cicerón y Demóstenes») y la doctoral («Estudio analítico y crítico de los tres historiadores griegos Herodoto, Tucídides y Jenofonte. Y su comparación con los tres latinos César, Salustio y Tito Livio»). Posteriormente fue juez en oposiciones a cátedras de griego y dio conferencias o escribió sobre «Apuntes para la historia de los Estudios Helénicos en España», «Gramática latina relacionada con el griego», «Comparaciones entre las lenguas latina y griega» o «San Isidoro de Sevilla y la ciencia isidoriana».

Sus contemporáneos consideraron a Apraiz como un consumado cervantista, al que estudió sobre todo en sus relaciones con el País Vasco, con libros como Cervantes Vascófilo o sea Cervantes vindicado de su supuesto antivizcainismo. En 1898 compartió el premio del concurso Charro-Hidalgo, convocado por el Ateneo de Madrid en torno a las Novelas Ejemplares, con el escritor mexicano Francisco A. de Icaza. En 1905 recibió el otorgado por la Real Academia Española el año anterior para conmemorar el tercer centenario de El Quijote, y fue invitado a la celebración más señalada del aniversario en Alcalá de Henares, junto a eruditos de la talla de José Echegaray, Marcelino Menéndez Pelayo o Benito Pérez Galdós.

Residiendo casi toda su vida en Vitoria, donde fue referente cultural y cabeza visible de su Ateneo, encontramos bastantes escritos de variados temas (filosóficos, históricos, geográficos, filológicos y literarios), relacionados con Euskadi, publicados en las revistas vascófilas arriba mencionadas. Citemos algunos títulos. Conferencias como «Algunas consideraciones acerca de la moral en el teatro de Samaniego», «Elogio fúnebre en honor de Antonio Trueba»). Opúsculos como Ligeras observaciones acerca de las ceremonias fúnebres en algunos pueblos de la antigüedad (1888). Artículos como «Las fiestas de San Ignacio de Loyola en 1881 en Azpeitia», «Los provenzales y los vascos en París», «Cervantes Vascófilo», «Jáuregui era guipuzcoano», «Los dólmenes alaveses», «Explicaciones prehistóricas en Álava», «Un opúsculo completamente desconocido de nuestro insigne Samaniego», «Iriarte y Samaniego», «Los bascongados en el tercer centenario de El Quijote», «Don Quijote ha hablado ya en bascuence», «Conferencia sobre la protohistoria alavesa y muy principalmente sobre los dólmenes de esta provincia» o «Un escultor vitoriano del siglo xvi (Pedro de Isunza)».

Desde 1903 Julián Apraiz padecía unos angustiantes sueños febriles, que terminarán en neurastenia y en dolores de vejiga y estómago. En marzo de 1907 se trasladó a Madrid para tomar posesión de la cátedra de Retórica y Preceptiva Literaria del Instituto San Isidro, ciudad en la que falleció el 20 de marzo de 1910, siendo trasladado a Vitoria para ser enterrado.

Resumiendo, Apraiz, persona muy culta y excelente pedagogo, fue un destacado cervantista, autor de doctas conferencias y discursos pletóricos de erudición; de documentados artículos, folletos y libros, que le granjearon una gran reputación y elogios de hombres como Menéndez Pelayo. No sabía euskera ni publicó nada en esa lengua, pero fue un infatigable trabajador intelectual muy influyente en Álava y respetado en Madrid (terminó su currículum administrativo siendo catedrático del prestigioso Instituto de San Isidro), pero no se implicó en el creciente fuerismo-nacionalismo vasco. Sus intereses eran más culturales que políticos, como demuestra en su labor al frente del Instituto y Ateneo de Vitoria, y en sus numerosas disertaciones y artículos sobre temas vascófilos. No podía ser de otra manera en un hombre educado en el krausismo y relacionado con los mejores eruditos españoles de esa mentalidad, muchos ligados al republicanismo moderado de su amigo Emilio Castelar.

Obras

Apuntes para los estudios helénicos en España, Madrid: Imp. de J. Noguera, 1874.

Cervantes vascófilo. Refutación de los errores propalados por Pellicer, Clemencín, etc. Acerca de la supuesta ojeriza de Cervantes contra Euskalerria, Vitoria [s. n.], 1881 (2.ª ed., Cervantes Vascófilo o sea Cervantes vindicado de su supuesto antivizcainismo, Vitoria: Domingo Sar, 1895, 286 pp.).

Programa de Retórica y Poesía, Vitoria: Domingo Sar, 1886, 120 pp.

Ligeras observaciones acerca de las ceremonias fúnebres en algunos pueblos de la antigüedad y en la España cristiana con un apéndice sobre el establecimiento de carros mortuorios en Vitoria, Vitoria: La Ilustración, 1888, 82 pp.

Colección de discursos y artículos, t. I, Vitoria: La Ilustración de Álava, 1889, 419 pp.

Colección de discursos y artículos, t. II, Vitoria: La Ilustración de Álava, 1889, 469 pp.

Memoria acerca del estado del Instituto Vizcaíno de Segunda Enseñanza durante el curso 1885-1886, Bilbao: A. Emperaile, 1889, 88 pp.

«Los dólmenes alaveses», Euskal Erria, núm. XXVII (1892), pp. 401-406 y 449-456; -XXVIII (1893), pp. 48-51 y 75-80.

«Un opúsculo completamente desconocido de nuestro insigne Samaniego», Euskal Erria, XXXII (1895), pp. 193-198, 225-231, 257-263 y 289-292.

Los Isunza de Vitoria, Bilbao: Müller y Zabaleta, 1897, 214 pp. (Biblioteca Bascongada de Fermín Herrán, X).

Curiosidades cervantinas, Madrid: V. Suárez, 1899, 39 pp.

Estudio histórico-crítico sobre las Novelas Ejemplares de Cervantes, Vitoria: Domingo Sar, 1901, 170 pp.

Don Isidoro Bosarte y el centenario de la Tía Fingida, Vitoria: Domingo Sar, 1904, 109 pp.

Modesto tributo euskaro rendido a Cervantes en el tercer centenario de la aparición del Ingenioso Hidalgo D. Quijote de la Mancha. Por iniciativa y bajo la dirección de D. Julián Apraiz, Vitoria: Domingo Sar, 1905, 82 pp.

Juicio de «La Tía Fingida». Copia de tres ediciones raras y edición crítica de esta novela. Bibliografía razonada de la misma, Madrid: Sucs. de Hernando, 1906, 297 pp.

Buscapié de lecciones de literatura de D. Francisco Navarro Ledesma, Vitoria: Domingo Sar, 1907, 53 pp.

Miscelánea o Colección de Artículos, IV, Vitoria, 1908.

Bibliografía

Amézaga, E., Autores Vascos, I, Algorta (Bizkaia): Gorka, 1984, pp. 247-249.

Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco, Bibliografía A-Biblia, San Sebastián: Auñamendi, 1970, pp. 198-200.

Madinaveitia, H., «Memoria del benemérito socio del mismo D. Julián Apraiz», Ateneo, núm. 8 (1914), pp. 5-11.

Menéndez Onrubia, C., «Fermín Herrán y la Academia Cervántica Española de Vitoria», en Antonio Pablo Bernat Vistarini (coord.), Actas del Tercer Congreso Internacional de la Asociación de Cervantistas, Palma de Mallorca: Universitat de les Illes Balears, 1998, pp. 139-147.

Ortiz de Urbina Montoya, C., «Julián Apraiz y Sáenz del Burgo», Zona arqueológica, núm. 3 (2004), pp. 113-120.

— «Apraiz Sáenz del Burgo, Julián», Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia. Ed. en línea: http://dbe.rah.es/biografias/18250/julian-apraiz-saenz-del-burgo (consultado el 30 de noviembre de 2020).

Reboredo Olivenza, J. D., «Julián Apraiz Sáenz del Burgo. Intelectual y portaestandarte de una saga familiar vasca (1848-1910)», Vasconia: Cuadernos de historia-geografía, núm. 38 (2012), pp. 201-226.

— El Ateneo Científico, Literario y Artístico de Vitoria (1866-1900), Vitoria: Imp. de la Diputación Foral de Álava, 1988.

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