Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores navarros

ANSOLEAGA ELIZONDO, Florencio (Pamplona, 27 de octubre de 1846 – Pamplona, 21 de diciembre de 1916).

Cargos y oficios

Arquitecto, historiador, restaurador y arqueólogo

Trayectoria

Hijo del arquitecto Pedro Ansoleaga y Josefa Elizondo. Realizó sus primeros estudios y bachillerato en Pamplona, luego estudió arquitectura en la Escuela de Arquitectura de Madrid, con compañeros como Ricardo Velázquez Bosco, Blas de Iranzo (luego también arquitecto municipal de Pamplona) o el marqués Francisco de Cubas (autor de la catedral de la Almudena de Madrid, de la Universidad de Deusto o del castillo de Butrón en Gatika, Bizkaia). Se licenció en 1872.

Tras la tercera guerra carlista fue nombrado arquitecto municipal de Pamplona en sustitución de su padre, y lo fue durante cuarenta años. Se le considera el introductor en Pamplona de las corrientes historicistas y eclécticas que luego seguirán arquitectos como Julián Arteaga y Ángel Goicoechea.

Esta personalidad artística la despliega en las edificaciones civiles que construyó en el casco viejo de Pamplona, todavía corazón y centro de la ciudad, donde supo respetar la distribución de los estrechos solares medievales y crear un tipo de fachada que le dio su nuevo aspecto. Buen ejemplo son las viviendas de la plaza del Castillo (núms. 40-42) y Zapatería (núm. 19), del año 1892, o las de plaza de San Francisco (núms. 20-22), de 1912. También trabajó en la creación del primer ensanche, realizando la calle Navas de Tolosa y proyectando casas con un criterio muy diferente.

A estas construcciones se pueden añadir obras singulares como la construcción de una casa de misericordia y escuela de agricultura en Irache (1880) o la construcción del museo y archivo provincial en los jardines del palacio provincial.

Tanto o más importante es su actividad de restaurador, dejando su huella en las iglesias pamplonesas de San Nicolás (1883), San Saturnino (1886), San Agustín (1897), donde levanta nuevas sus fachadas, San Lorenzo o San Fermín de Aldapa (que inicia en 1883 y acabará Julián Arteaga). También en Roncesvalles pues, aunque su proyecto para la fachada de la colegiata no salió adelante, si pudo restaurar la capilla de San Agustín.

Como arquitecto de la diócesis desde 1877, igualmente realizó un gran trabajo levantando de nueva planta el convento de las Hermanitas de los Pobres en Pamplona (1887), el de las Siervas de María y el Colegio de las Ursulinas (1893), ambos en la ciudad y de nueva planta, el convento de las Carmelitas Descalzas (1899) o el monasterio de la Visitación (1900).

En 1877 fue elegido académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, integrándose, al tiempo, en la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, de la que llegó a ser vicepresidente (1910-1916). Unos años después, en 1888, fue nombrado miembro correspondiente de la Sociedad Francesa de Arqueología (Société Française d’Archéologie) a varios de cuyos miembros, que estaban en congreso en Bayona y Dax, acompaña con otros eruditos locales en una visita por Navarra que los llevó a Olite, Tafalla, Irache, Puente la Reina, Estella y Pamplona.

Su vinculación con otras asociaciones de este tipo y el reconocimiento a su trabajo le llevaron a ser nombrado en 1891 miembro de la Asociación Artística-Arqueológica Barcelonesa y, en 1896, director de la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona.

Como arqueólogo, realizó junto a Juan Iturralde y Suit excavaciones en las calles Curia y Navarrería de la capital navarra, donde localizaron importantes restos romanos. Desde entonces desarrolló un importante trabajo de prospección por todo el territorio a fin de localizar otros yacimientos romanos en Navarra.

En 1895, mientras se realizaban las obras de traída de aguas a Pamplona, por encargo de la Comisión de monumentos, excavan también la entonces llamada necrópolis visigoda de Argaray u Obietagaña, extramuros y donde se estaba desarrollando el segundo ensanche de la ciudad (zona de las actuales calles Arrieta y Amaya) y que cuando publicó, en 1914, atribuyó a los francos. Fue un trabajo atrevido, que dio paso a un importante debate historiográfico que no ha sido resuelto hasta hace pocos años, cuando se han revisado sus materiales a la luz de nuevos conocimientos, llegándose a la conclusión, por parte de autores como M.ª Ángeles Mezquíriz o Agustín Azkarate, de que se trata de enterramientos vasco-aquitanos.

También participó muy activamente en la instalación del antiguo Museo Arqueológico de Navarra, que se inauguró en 1910 en la Cámara de Comptos, tanto en las obras de acondicionamiento, que hizo gratuitamente, como en la organización de sus salas o realizando generosos donativos de su colección privada.

En 1913 excavó, junto al prehistoriador y antropólogo Telesforo Aranzadi, los dólmenes de Aralar, continuando los trabajos iniciados de Juan Iturralde, que concluyeron en 1916 y publicaron en el Boletín de la Comisión. Fue un trabajo pionero sobre el megalitismo en Navarra y el País Vasco.

Fue también miembro fundador de la Asociación Euskara de Navarra y presidente de la Cruz Roja Navarra, donde había ingresado en 1873 y obtenido la placa de la orden en 1876 por sus servicios.

Por su trabajo en pro de Pamplona y Navarra, cuya riqueza arquitectónica y monumental defendió como arqueólogo y restaurador sabiendo, además, crear escuela, el Ayuntamiento pamplonés acordó dar su nombre a la calle de Tecenderías (sesión de 28 de febrero de 1917), donde había fallecido un año antes en su domicilio.

Obras

«El cruzado y los cruzates en la iglesia de San Saturnio de Pamplona», BCMHAN, núm. 3 (1910), pp. 36-39.

Polémica arqueológica a propósito de una granja de Sangüesa, Pamplona: Imp. y Libª. Nemesio Aramburu, 1911. Con Vicente Lampérez y Romea.

«Signos lapidarios», BCMHAN, núm. 9 (1912), pp. 57-60.

«Roncesvalles. Vidriera de la capilla de San Agustín», BCMHAN, núm. 9 (1912), pp. 116-119.

«Claustro de la catedral de Pamplona. Puerta del Refectorio», BCMHAN, núm. 13 (1913), pp. 41-44.

La Cruz Roja de Navarra en la acción de Eraul, mayo de 1873, Pamplona: Imp. de Jesús García, 1913.

«Monumentos romanos de Arróniz», BRAH, núm. 62 (1912), pp. 384-386.

El cementerio franco de Pamplona (Navarra), Pamplona: Imp. J. García, 1914.

Exploración de cinco dólmenes del Aralar, Pamplona: Imp. Provincial, 1915. Con Telesforo Aranzadi. Última edición en español, Bordeaux: Université Bordeaux Montaigne, 2014 (documento electrónico).

Con Aranzadi, T., Exploración de catorce dólmenes del Aralar, Pamplona: N. Falces, 1918.

Bibliografía

Altadill, J., «Necrológica. Sr. Don Florencio de Ansoleaga y Elizondo», BCMHAN, XX (1916), pp. 198-201.

Arrieta, I.; Ruiz Cabrero, G.; Bernard, C., y Cutillas, J. M., Guía de arquitectura de Pamplona y su comarca, Pamplona: Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro, 2006.

Orbe Sivatte, A., Arquitectura y urbanismo en Pamplona a finales del siglo xix y comienzos del xx, Pamplona: Gobierno de Navarra, Institución Príncipe de Viana, Serie Arte, núm. 16, 1986.

Quintanilla, E., La Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, Pamplona: Gobierno de Navarra, 1996.

Vallespí, E., «Investigación de la Prehistoria Navarra. Historiografía y bibliografía», PV, núms. 138-139 (1975), pp. 47-82.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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