Trayectoria
Hijo de Diego de Arlés y Nicolasa de San Juan, en la documentación oficial de su época siempre figura con el nombre de Martín de Andosilla. Solo en alguna ocasión empleó la fórmula Martín de Andosilla y Arlés, incluyendo su apellido paterno, el cual hace referencia al lugar de Arlás, habitado hasta la peste de 1328 y que pasó, tras su despoblamiento, a pertenecer a la jurisdicción de la villa navarra de Peralta. Sin embargo, a nivel internacional, este autor es conocido como Martín de Arlés y Andosilla, debido a que ese fue el nombre con la que apareció la primera edición de su obra, De superstitionibus, tal vez por decisión de sus editores de la ciudad de Lyon (Francia).
A pesar de que él mismo se declara «oriundo de la villa de Peralta», el empleo en primer lugar del apellido Andosilla, y el hecho de que no emplee la fórmula «natural de», hacen dudar sobre si pudo haber nacido en la cercana localidad de Andosilla, de donde pudiera proceder su madre, cuyo apellido pudiera apuntar hacia un posible origen converso.
Martín de Andosilla parece contar, desde el comienzo de su carrera eclesiástica, con el favor del obispo de Pamplona, Alonso Carrillo, quien había logrado la mitra gracias al apoyo de los descendientes de mosén Pierres de Peralta, parientes del prelado y enraizados en la localidad de la que se declara originario An- dosilla. Nombrado canónigo de la catedral de Pamplona en 1478 y arcediano de Valdeaibar en 1480, pasó a percibir las rentas de las parroquias que comprendían este archidiaconado, que abarcaba los valles de Aibar, Izagandoa, Unciti, Ibar- goiti, Lónguida, Lizoain, Arriasgoiti y Arce, con un total de 136 villas, entre las que sobresalían Sangüesa, Aoiz y Aibar. En torno a 1487 comenzó los estudios de Teología en la Universidad de París, dato reflejado en una carta personal enviada desde Roma por el obispo Carrillo, que lo nombra «comensal» suyo, título que conllevaba el privilegio de librarle de sus obligaciones capitulares de asistencia al coro y le permitía percibir los frutos de su prebenda, de modo que pudiera entregarse por completo al estudio de las sagradas letras en la Sorbona. Regresado a Pamplona con el título de doctor en Teología, comenzó a finales del siglo xv a redactar la obra que le dio fama internacional, su tratado De superstitionibus.
Tras dejar huella de su presencia en algunos acontecimientos políticos de su época, tales como la elección de Remiro de Goñi como obispo de Pamplona (1520), que lo muestran como cercano al bando agramontés, partidario de la independencia del reino de Navarra, Martín de Andosilla murió el día 25 de abril de 1521 y fue enterrado en el claustro de la catedral de Pamplona.
Su obra fue publicada por vez primera en Lyon en 1510 bajo el título completo de Tractatus exquisitissimus de superstitionibus. Este tratado conoció un prestigio internacional extendido a lo largo de todo el siglo xvi, conociendo hasta cuatro nuevas ediciones: París (1517), Roma (1559-1560), Frankfurt (1580) y Venecia (1584), encontrándose la edición de 1580 integrada en una vasta obra que recoge también los estudios de otros especialistas en el tema de la brujología como Nicholas Jacquier, Daneau Lambert y Joachim Camerarius. Este trabajo tuvo una gran influencia entre los autores que posteriormente desarrollaron el tema de las supersticiones y la hechicería, y aparece mencionado en la obra de eminentes teólogos del siglo xvi como Martín de Azpilicueta —el doctor Navarro— o Martín del Río. El Tratado de Andosilla no conoció una edición crítica hasta 1971, a cargo del profesor José Goñi Gaztambide, teniendo como base la edición príncipe de Lyon.
La obra de Arlés se enmarca en la literatura de la época relativa a la hechicería y las supersticiones nacida en el contexto de la persecución de brujas que se había en Europa en los finales de la Edad Media y los inicios de la Edad Moderna, fenómeno que se prodigó no solo debido a la fantasía popular, sino en gran medida fomentado por la intelectualidad teológica del momento. An- dosilla y Arlés se postuló con su obra como el iniciador de la literatura antisupersticiosa hispánica del siglo xvi.
Andosilla planteaba unas tesis rupturistas respecto de la doctrina demo- nológica existente hasta ese momento. El Malleus Maleficarum («Martillo de las brujas») de los inquisidores germanos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger (c. 1486) había tenido una gran repercusión en toda Europa y había desatado una encarnizada caza de brujas por todo el continente. Numerosos teólogos e inquisidores asumieron por completo la tajante afirmación del Malleus de la existencia de brujos y brujas, como Pierre de Lancre o Bartolomé Spina, y algunos de sus argumentos llegaron a tener vigencia hasta bien entrado el siglo xviii. Sin embargo, Martín de Andosilla —sin citar en ningún momento esta obra, a pesar de que con total seguridad lo conocía— abanderó una postura contraria, con una visión más escéptica y racionalista, negando lo que consideraba falsas creencias. Andosilla no creía en ensalmos ni encantamientos, ni en adivinaciones demoníacas, ni tampoco en invasiones de brujas; todo era fruto de la imaginación de una sociedad muy dada a creer en todo tipo de supersticiones.
El doctor Andosilla se apoyaba en Santo Tomás de Aquino o San Agustín, o en los estudiosos medievales Jean Gerson y Johannes Níder, pero, sobre todo, en su propia experiencia como clérigo en tierras navarras. Son especialmente interesantes los ejemplos locales con los que ilustra su obra. Así, por ejemplo, el proceder de los vecinos de Lumbier, que llevaban procesionalmente la imagen de San Pedro de Usún hasta la orilla del río, amenazando con sumergirla en el agua si no les concedía lluvia en tiempo de sequía, hecho que da pie a su tratado, según el propio autor. Andosilla conceptúa estas prácticas creenciales como fruto de la ignorancia de sus protagonistas, al mismo tiempo que reprende duramente estas actitudes de sus paisanos con firmes argumentos teológicos, pero sin aceptar la corriente que veía al demonio y a sus siervos en todos estos actos.
Precisamente esa observación en primera persona, tal como lo atestiguan expresiones como «yo lo vi con mis propios ojos», «una vieja me aconsejó», «personas del lugar mismo, dignas de fe, me contaron», etc., otorga al tratado un destacado valor antropológico. Gracias a esta obra se han podido documentar costumbres, creencias y rituales presentes en la Navarra de comienzos del siglo xvi como tirar piedras contra las nubes para conjurar tormentas, clavar alfileres a cierto árbol junto a la basílica de San Cristóbal, en Pamplona, para prevenir el dolor de cabeza, clavar cabellos delante de la imagen de San Urbano en el claustro de la catedral de esa misma ciudad para que a las muchachas no se les cayera el pelo o se les volviera más bonito, o el repicar las campanas en la noche de Santa Águeda para poner en fuga a los espíritus malignos. Todas estas manifestaciones eran muestras evidentes de una serie de creencias interiorizadas fruto de un deficiente proceso de catequización, por parte no solo de los feligreses, sino de los párrocos, a los que reprende duramente. Estas prácticas no podían ser corregidas —según este doctor en Teología— sino con la ayuda de Dios mediante la oración, la invocación a los santos o pidiendo el auxilio de los hombres más sabios.
Obras
Tractatus de superstitionibus, Lyon, 1510. Reeds. París, 1517; Roma, 1559-1560; Frankfurt, 1580; Venecia, 1584.
Goñi Gaztambide, J. (ed.), «El tratado De superstitionibus de Martín de Andosilla», Cuadernos de Etnología y Etnografía, 3 (1971), pp. 249-322. Trads. al castellano: Jiménez MonteserÍn, M. (trad.), «Bernardo Basin y Martín de Arlés / Martín de Andosilla. De brujos y teólogos. Cultura popular y mundo mágico», Areas. Revista Internacional de Ciencias Sociales, 9 (1988), pp. 157-212. López Gurpegui, F. T. (trad., estudio), Martín de Andosilla y Arlés. De superstitionibus, Sevilla: Cultiva Libros, 2011.
De obitu sive morte canonicorum, que sunt fienda ante eius mortem et post, 21 folios manuscritos. Archivo de la Catedral de Pamplona, sign. G-77-1.° Inédito
Bibliografía
Goñi Gaztambide, J., «El tratado De superstitionibus de Martín de Andosi- lla», Cuadernos de Etnología y Etnografía, 3 (1971), pp. 249-322.
Goñi Gaztambide, J.; Andosilla y Arlés, M. de; Aldea Vaquero, Q.; Marín Martínez, T., y Vives Gatell, J. (dirs.), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Enrique Flórez, 1972, vol. I, p. 63.
Jiménez MonteserÍn, M., «Bernardo Basin y Martín de Arlés / Martín de Andosilla. De brujos y teólogos. Cultura popular y mundo mágico», Areas. Revista Internacional de Ciencias Sociales, 9 (1988), pp. 157-212.
López Gurpegui, F. T., Martín de Andosilla y Arlés. De superstitionibus, Sevilla: Cultiva Libros, 2011.
Rodríguez de la Torre, F., «Martín de Andosilla y Arlés», Diccionario Biográfico Español, Madrid: Real Academia de la Historia. Edición en línea: http://dbe.rah.es/biogra- fias/19508/martin-de-andosilla-y-arles (consultado el 6 de noviembre de 2018).
Cita bibliográfica
Mariezkurrena Iturmendi, D., “Andosilla y Arlés, Martín de”, Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 487-490.





