Cargos y oficios
Archivero municipal de la ciudad de Donostia-San Sebastián
Trayectoria
En 1974 el «Grupo Doctor Camino» nombró socio de honor a quien fuera el archivero municipal de la ciudad de San Sebastián durante treinta años, entre los últimos años del siglo xix y primer cuarto del siglo xx. El «Grupo Doctor Camino» reconocía con este nombramiento la labor de un dedicado archivero a su oficio, ya que como responsable del archivo municipal de San Sebastián, además de sistematizar el archivo administrativo del municipio, también veló por sus documentos históricos. Este interés por recuperar la historia de la ciudad a través de la documentación municipal entronca con los trabajos realizados en los años finales del siglo xviii por Joaquín Antonio de Camino y Orella, cuya labor documental generó su Historia civil-diplomático-eclesiástica, anciana y moderna, de San Sebastián con varias noticias particulares pertenecientes a la Provincia de Guipúzcoa.
El objetivo de Anabitarte era restituir, en la medida de lo posible, la documentación histórica de la ciudad donostiarra perdida por la destrucción de la ciudad en el asedio y asalto anglo-portugués que padeció en 1813 durante las guerras napoleónicas. De ahí que su tarea enlazará con el único testimonio que perduró sobre qué documentos componían el archivo de la ciudad antes del fatídico 1813. A esta tarea añadió la organización y gestión del archivo administrativo del consistorio donostiarra, tras la estela de Serapio Múgica, cuando este, en 1898, publicó, como «Inspector de los Archivos Municipales de Gipuzkoa», un índice de los fondos archivísticos del municipio donostiarra. La ingente labor archivística de Anabitarte tuvo el reconocimiento consistorial con la distinción, en 1916, de la «Medalla de Oro del Centenario de la Ciudad».
La labor de Anabitarte se enmarca en un periodo protagonizado por el interés que se desató en aquellos años por recuperar y organizar la documentación histórica de la ciudad, en un momento en el que, tras la obra de Pablo de Gorosabel, se empezó a considerar como base fundamental de los trabajos de historia los fondos archivísticos municipales, una cuestión que, en el caso de Gipuzkoa, suponía una denodada preocupación por preservar la documentación municipal para componer la historia de la provincia. Así lo vieron y pusieron en práctica tanto Serapio Múgica como Fausto Arocena. Es en este contexto en el que Anabitarte se aplicó a la tarea, pero con el propósito de rehabilitar el archivo y la historia de su ciudad, en una época de transformaciones. San Sebastián estaba experimentando grandes cambios tanto en su composición urbana como demográfica, tras la recuperación de la destrucción de la ciudad acaecida en 1813. Realmente se trataba de una nueva ciudad. Y en esa recuperación y transformación era necesario contar con la historia de la ciudad y dejar constancia de su gestión a lo largo de esos años. Es en este entorno en el que Baldomero Anabitarte se aplicó con esmero para preservar el pasado y el presente de la ciudad y organizar un archivo a la medida del crecimiento y expansión que estaba protagonizando la urbe donostiarra. Su propósito consistía en componer un relato con las curiosidades o eventos que ensalzaban la responsabilidad de la autoridad municipal como la garante de la prosperidad material y moral de la «familia» donostiarra.
Así, en 1895 el Ayuntamiento de la ciudad publicó el libro compuesto por Anabitarte, Colección de documentos históricos del Archivo Municipal de la M. N. y M. L. ciudad de San Sebastián, con el afán de tener constancia de los fondos archivísticos que contenían la historia de la ciudad, entre los años 1200 y 1813. Posteriormente, el Ayuntamiento encargó a su archivero la elaboración de una historia sobre la vida en el municipio y su gestión. Parece que el estado de la documentación histórica de la ciudad tras 1813, y la escasa atención archivística recibida hasta entonces por preservar y gestionar los documentos que generaba la dinámica municipal, impulsaron ese interés ya señalado por dejar constancia empírica de la vida consistorial de la ciudad y por velar por un archivo eficiente de su gestión. Este empeño municipalista obedece al interés de los próceres del consistorio donostiarra en extender a la vida política del municipio un orden y una autoridad de raíces paternalistas que aseguraran la regeneración de las costumbres y la prosperidad de su vecindario. Y para ello era necesario contar con un relato sobre el pasado que amparara ese modelo de gestión y, en cierto sentido, un prototipo de sociedad y urbanidad.
El encargo del consistorio generó la publicación de dos libros en 1901 y en 1903, centrados, el primero, entre 1894 y 1900 (reeditado en 1974), y el segundo entre 1813 y 1894. Anabitarte también elaboró la historia de la gestión municipal registrada entre 1901 y 1925. Este trabajo permaneció inédito hasta que en 1971 lo publicó el «Grupo Doctor Camino». Todas estas obras son hoy un testimonio fundamental para observar cómo cambió San Sebastián, cómo se concibió urbanística y socialmente, y cómo se dejó constancia de aquella historia. Y también cómo se conformó y gestionó un archivo municipal, no solo para administrar la política de sus munícipes, sino que también pensando en documentar la historia de la ciudad para la posteridad. Una forma de enmendar lo que en el pasado no fue posible y de legar un modelo de gestión y de socialidad municipal. De todo ello plasmó fiel y puntual testimonio Baldomero Anabitarte.
Obras
Colección de documentos históricos del Archivo Municipal de la M. N. y M. L. ciudad de San Sebastián, San Sebastián [s. n.], 1895.
Gestión del municipio de San Sebastián en el siglo xix, San Sebastián: Jornet, 1903.
Gestión del municipio de San Sebastián 1901-1925, San Sebastián: Grupo Dr. Camino, 1971.
Gestión municipal de San Sebastián (1894-1900), San Sebastián: Grupo Dr. Camino, 1974.
Bibliografía
Aguirre, J., Grupo Doctor Camino. 50 años de historia donostiarra, Donostia: Kutxa Fundazioa, 2017.
Anabitarte, A., «Reedición del libro Gestión Municipal de San Sebastián (1894-1900) de Baldomero Anabitarte», Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián, núm. 8 (1974), pp. 257-260.
Arocena, F., «Una obra póstuma de B. Anabitarte», Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián, núm. 7 (1973), pp. 340-341.
Fernández Albaladejo, P., «Historias de una ciudad», en Artola, M. (ed.), Historia de Donostia-San Sebastián, Donostia: Ed. Nerea, 2000, pp. 479-502.





