Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras navarros

AGRAMONT Y ZALDÍVAR, Pedro de (Tudela, Navarra, 1567-1635).

Cargos y oficios

Escribano, notario y cronista.

Trayectoria

Nació en el seno de una familia de tradición notarial, hijo y nieto de reci­bidores de la merindad de la Ribera. Sus padres eran Gaspar de Agramont y Águeda de Zaldívar y fue bautizado en la iglesia de Santa María en su ciudad natal el 23 de mayo de 1567. Se sabe de la existencia de una hermana cuatro años menor que él, Mariana, aunque hija de un segundo matrimonio de su padre con Ana Pérez. En 1572 nació un tercer hermano, cuyo nombre se des­conoce.

El origen de la familia Agramont en Tudela es difuso, de hecho, no es po­sible relacionarlos con la rama de la misma familia establecida en la Ribera a finales del siglo xv. Las últimas investigaciones aluden a un rápido ascenso de sus antepasados, que podría denotar la conversión al cristianismo. Se les rela­ciona con un peletero de Pamplona, Pierres de Agramont, que pudo emigrar a Tudela a finales del Cuatrocientos buscando apoyo de la comunidad criptojudía de la ciudad y un mayor anonimato. Así pues, parece factible que el ascenso social de los Agramont en Tudela pudiera deberse a su dedicación al mundo de los negocios.

Él mismo da noticias de su trayectoria vital en su obra y cuenta su trabajo como escribano del correo de Felipe II. Se tienen noticias de su estancia en la Corte en 1589, donde pudo establecer lazos con la familia Beaumont y, por ende, con los Alba, que gozaban de un lugar privilegiado junto al monarca. Aunque no se sabe con exactitud cuándo y por qué volvió a Navarra, podemos pensar que el fallecimiento de su padre o una posible persecución por su pa­sado judío son las razones más importantes. Lo cierto es que para 1592 ya se encontraba en Tudela trabajando como notario y se conservan sus protocolos desde 1593 hasta 1635, fecha de su muerte.

Es en este contexto, el de su notaría en Tudela, donde hemos de situar la redacción de su obra más importante, Historia de Navarra y de sus patriarcas, gobernadores y reyes (1632). De hecho, las diferentes grafías de la obra manus­crita han llevado a pensar a los especialistas la idea de que la obra fue dictada o copiada por los escribanos de su notaría. Los años treinta del Seiscientos se caracterizan por la defensa de una identidad propia por parte de los navarros frente a un poder político cada vez más centralista y unificador. Sin embar­go, aunque ciertos pasajes reflejan subjetividad, Agramont pretende dotar a su obra de una visión crítica, científica y filosófica, en la que defiende la fe remota y antigua de los navarros.

Aunque conocida, la obra no fue publicada, seguramente por el rebrote del antisemitismo, frente al cual no quería llamar la atención y porque los criterios de los gobernantes sobre los nuevos modos de llevar a cabo la política resulta­ban imprevisibles, temiendo represalias de cualquier tipo. El manuscrito más famoso y reeditado con una edición crítica se encontró a principios de los años 1990 en la biblioteca del monasterio de Santo Domingo de Silos.

Lo cierto es que, si algo diferencia a esta obra de otras que hasta el mo­mento se escribieron, es el carácter intelectual y político que el autor le im-

prime oponiéndose a cualquier manifestación antiforal, pretendiendo en todo momento perseguir la verdad histórica. Utiliza como inspiración a los autores clásicos como Jenofonte, Aristóteles, Estrabón, Cicerón, Tito Livio, y las cróni­cas medievales y otras obras más difundidas a nivel europeo. En un momento de expansión de obras históricas como las de Zurita en Aragón, Garibay en Gipuzkoa o Juan de Mariana en Castilla, Agramont concibe su Historia como el compendio más completo sobre Navarra, que permite desentrañar lo que aún no se conocía y darle un sentido argumental a todo lo que se había escrito con anterioridad.

Con la intención de dotar a Navarra de la más ilustre antigüedad, comien­za su obra hablando de Tudela, la cual fue fundada, en su opinión, por Túbal, nieto del patriarca bíblico Noé. Así pues, fue en Navarra donde se establecieron los primeros pobladores de la península ibérica, que llegaron a través de los Pirineos. Estos primeros pobladores y, por tanto, los más antiguos y nobles, eligieron al cabo de varias generaciones a un representante para hacerlo rey y que les defendiera de las amenazas externas, García Jiménez. De esta forma, Agramont hace suya la figura de este primer rey navarro tomándola de autores como Ramírez de Ávalos de la Piscina.

Tras una historia detallada de los comienzos del reino de Navarra llega a la parte culminante, que versa sobre la conquista del reino por parte de los caste­llanos en 1512. Justifica este acontecimiento debido a la actitud cobarde del rey Juan de Albret, a quien denomina hereje y traidor de los navarros por apoyar a Luis XII de Francia con la sola intención de no perder sus posesiones situadas en el reino vecino. Navarra, a sabiendas de lo que ocurría, decidió entregarse voluntariamente sin derramamiento de sangre, tal como ejemplificó Pamplona y como Luis Correa recogió en su Historia de la conquista del Reino de Navarra por el Duque de Alba (Salamanca, 1513).

La unión es, en su opinión, la salvación de una sociedad sumida en la di­námica de guerras de bandos y, en consecuencia, en la guerra civil. Con la perspectiva que le dan más de cien años de integración en Castilla, Agramont destaca los beneficios de dicha unión, entre los que se encuentran la paz, el crecimiento económico, la prosperidad, el fin de las dinastías francesas en el trono navarro, el acceso a nuevas rentas, cargos y oficios y, por supuesto, la po­sibilidad de emigrar a América. La «unión felicísima» queda plasmada en uno de los pasajes más citados de su obra: «La unión deste reino al de Castilla fue como salir a volar un pájaro de su nido para andar por todo el mundo».

Obras

Historia de Navarra y de sus patriarcas, gobernadores y reyes desde la creación del mundo hasta el año del nacimiento de Jesuchristo nuestro Redemptor, mil y seiscien­tos y treinta y dos, recopilada de uarios y diuersos autores y escrituras por Pedro de Agramont y Qaldibar, natural de la ciudad de Tudela, del mismo reyno, Tudela, 1632, Miranda García, F., y Ramírez Vaquero, E. (eds.), «Pedro de Agramont y Zaldívar», Historia de Navarra y de sus… (edición acompañada de facsímil), Pamplona: Mint- zoa, 1996, 2 vols.

Bibliografía

Floristán ImÍzcoz, A., «Examen de la conquista castellana. La introspec­ción de los cronistas navarros (siglos xvi-xviii)», Príncipe de Viana, vol. 51, núm. 219 (2000), pp. 79-134.


Miranda García, F., y Ramírez Vaquero, E. (eds.) Pedro de Agra’mouí y la Historia de Navarra, Pamplona: Mintzoa, 1996.

SatrÚstegui, J. M.a, «Pedro de Agramont, vascófilo y tudelano del siglo XVII», Fontes lin- guae vasconum: Studia et documenta, vol. 28, núm. 73 (1996), pp. 455-464.

Cita bibliográfica

Martínez Aznal, R., “Agramont y Zaldívar, Pedro de”, Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 525-527.

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