Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras guipuzcoanos

AGINAGA BERISTAIN, Iñaki (seudónimos Barrukoa, Álvarez, el Bonzo) (Donostia-San Sebastián, 29 de enero de 1929 – Donostia-San Sebastián, 31 de mayo de 2021)

Cargos y oficios

Político.

Trayectoria


Iñaki Aginaga Beristain cursó sus primeros estudios en el Colegio Marianistas de Donostia. Posteriormente realizó estudios de Derecho, pero nunca tuvo intención de ejercer en ese campo. Intentando alejarse del régimen fascista español, que lo controlaba todo, el resto de su formación fue totalmente autodidacta. La única posibilidad para ello era recurrir a libros, revistas, etc., que se publicaban en Francia, de modo que estudió francés en el Colegio Francés de San Sebastián. Esto no nos debe llevar a pensar que tuviera mejor opinión del imperialismo francés que del español. Simplemente era porque la sociedad francesa permitía el acceso a una ventana cultural mucho más amplia que la que ofrecía el cerrado e inquisitorial entorno español. En esa época conoció a Josebe Fagoaga Ilharagorri, con quien compartió su vida en Lapurdi, hasta que ella falleció. También aprendió euskara, al que tenía por su idioma nacional, aunque debido a la situación del país su lengua materna fue el español.

Fue un brillante intelectual que dedicó su vida a la investigación principalmente en los campos de la política y la historia, desde los regímenes despóticos de Asia hasta el imperialismo moderno, pasando por los clásicos y los autores marxistas, y siempre al tanto de las últimas aportaciones en el conjunto de las Ciencias Sociales. Lejos del diletantismo, el objetivo de este esfuerzo intelectual fue crear una teoría para la liberación democrática de Euskal Herria y ofrecérsela a su pueblo para hacerla realidad. En ese empeño fue también activista.

Trabajó siempre sobre la base del realismo político y subrayó la indisoluble unión entre política y estrategia.

«La política es la determinación de la condición y el comportamiento de los sujetos por medio de la violencia. Toda política es violencia actual y virtual […]. Los conflictos sociales se crean y resuelven según la relación general de fuerzas. La violencia es el medio natural, normal y universal de producción y solución de conflictos» (Iparla, núm. 10, p. 33).

«La estrategia, forma dinámica de la relación de fuerzas, constituye la política. Sin estrategia no hay política. Toda política implica una estructura de fines y medios que produce, conserva, modifica y realiza la relación de fuerzas de violencia en que se funda» (Iparla,  núm. 10, p. 59).

Partiendo de estas bases argumentaba que las relaciones sociales dentro de un Estado pueden estar marcadas por la lucha de clases, según postula el marxismo, pero en la política internacional también la lucha de clases se torna internacional. Las unidades políticas son los pueblos y las relaciones entre ellos son siempre conflictivas, lo que da lugar a la dominación de unos sobre otros, esto es, al imperialismo. La explotación que impone el imperialismo «nacionaliza» las clases sociales. No hay transversalidad.

«La nación, como antes la horda, la tribu o la ciudad, es el ámbito máximo de relativa solidaridad, de moralidad, y de legalidad que la humanidad ha alcanzado […]. La agresión, la guerra, la opresión, la destrucción por la violencia de los otros Estados y naciones son lo propio y la normalidad del estado de naturaleza. El estado de naturaleza y Estados determina relaciones de violencia antagónica y conflicto permanente entre ellos, sin orden ni poder supranacional que los trascienda. La “comunidad internacional” no existe ni puede existir» (Iparla, núm. 10, p. 35).

«El imperialismo es la especie extrema, más agresiva y opresiva de violencia, de guerra y dominación, de totalitarismo, de pillaje y explotación, de nacionalismo, de racismo, de opresión lingüística y cultural» (Iparla, núm. 10, p. 38).

«El nacionalismo imperialista es la forma internacional de la dominación de clase, feudal, burguesa, etc., una empresa de opresión y pillaje contra las clases sometidas de la nación dominada» (Publicaciones Lan Deya, 1963, p. 3).

Su enorme capacidad intelectual hizo que en breve tiempo fuera conocido en el ámbito de la resistencia vasca. En 1958 se reunió con el lehendakari Agirre en San Juan de Luz, para tratar, entre otras cuestiones, de lo inapropiado del primer Pacto de Paris. En 1962 acudió a Múnich con otras personas del interior, en un intento de disuadir a las burocracias del PNV y ANV de que firmaran lo que se conoce como el Pacto de Múnich (el lehendakari Agirre había muerto dos años antes), que en opinión de Aginaga «supuso un sabotaje estratégico fatal para hacer frente al franquismo, en lugar de lo cual se apostaba por un gobierno español unitario que a todo lo que se comprometía era a El reconocimiento de la personalidad de las distintas comunidades naturales» (Punto tercero del pacto de Múnich).

«Históricamente definido, un sistema de fines y medios dinámicamente inserto en la relación general de fuerzas parecía establecer provisionalmente al pueblo vasco como agente estratégico capaz de ejercer de hecho y de derecho como nación real y actual» (Iparla, núm. 10, p. 24).

«El sabotaje estratégico en curso, la destrucción de toda alternativa democrática y de la resistencia popular por la incorporación “pactada” al plan de salvación y desarrollo del imperialismo fascista arruinaron tal esperanza. […]. La burocracia institucionalista y sus satélites contribuyeron decisivamente a preparar, conformar y consolidar el régimen impuesto por el franquismo y el fascismo internacional. Los pactos de París y de Múnich (1957-1958-1962) dieron flagrante forma convencional a la liquidación del Pueblo Vasco como agente estratégica y territorialmente constituido. Lo entregaron sin defensa, atado de pies y manos al arbitrio de su enemigo mortal, el nacionalismo español. Salvaron al franquismo de una crisis colonial, institucional, electoral, ideológica y política» (Iparla, núm. 10, p. 25).

También por aquella misma época, con el apoyo de otros sindicalistas, reactivó ELA-STV y publicó sus análisis políticos en la revista que editaba el sindicato: Lan Deya.

Cuando, como consecuencia del descontento popular causado por la política de la burocracia en el exilio, surgió ETA, criticó su enfoque del problema nacional vasco y la falsa dicotomía de lo social frente a lo nacional. Más tarde, ante el inicio de sus acciones armadas, denunció la improcedencia de estas, e incluso se lo manifestó directamente a sus propios miembros.

«Países subyugados por el imperialismo, al término de guerras de conquista y exterminio, ideológica y políticamente subdesarrollados, propenden al oportunismo y la liquidación política por dos vías formalmente distintas, pero básicamente unidas e interactivas, que una parte de su población prefiere siempre a una estrategia real, pero difícil y problemática. La primera forma de reacción busca la solución en el terreno de la confrontación inmediata y directa con la violencia monopolista que es la base política del poder dominante, y lo hace, o pretende hacerlo, por los mismos medios de este. Lo que, cuando la guerra es imposible, produce una sucesión de atentados, forma infrapolítica de violencia. La segunda opta por la vía institucional, pacífica y política, realista, posibilista, minimalista, gradualista, reformista, paso a paso, segura, cómoda, provechosa, sin adversarios y sin complicaciones de la sumisión al poder establecido» (Iparla,  núm. 10, p. 62).

Frente a estas posiciones, teniendo en cuenta la situación de Euskal Herria, la relación de fuerzas y las posibilidades de éxito basadas en la capacidad de movilización del País, el planteamiento estratégico de Aginaga se basaba en la «autonomía inmediata». Esta consistía en que cualquier planteamiento político posterior al franquismo, todo proceso constituyente que se pretendiera democrático, debería incorporar como cuestión previa la autonomía vasca derogada tras el golpe militar de 1936.

«La política de S.T.V. en lo que  respecta a la cuestión nacional de Euzkadi se reduce, en la presente etapa histórica, a una exigencia fundamental: la autonomía inmediata de Euzkadi peninsular como condición esencial del régimen democrático capaz de sustituir al fascismo español. […]. Solamente los liquidadores de esa política, solamente quienes pretenden que el pueblo vasco abandone por el momento sus exigencias autonómicas, solamente quienes subordinan la revolución democrática peninsular a los prejuicios y los objetivos del nacionalismo imperialista pueden pues criticar como excesiva la política nacional que defendemos» (Publicaciones Lan Deya, 1965, p. 1).

Iñaki Aginaga insistió en este planteamiento hasta los últimos momentos del franquismo, hasta que en 1977 se impuso el que él llamó segundo franquismo, pero su posición nunca fue tomada en cuenta.

«Una oposición determinada, portadora de la crítica, la denuncia y la exigencia democráticas, habría bastado para poner en evidencia la falacia y la verdadera naturaleza de la operación, ofreciendo la condición primera para convertir la crisis del franquismo en revolución democrática. Pero tal oposición no existía, todos los rojos se habían pasado a los nacionales. […]. En realidad, habían abandonado toda pretensión de oponerse al sistema vigente, solo aspiraban a integrarse en él. Habían descubierto que sin oposición no hay represión ni fascismo. La manera más segura de acabar con ellos no era potenciar la oposición al régimen establecido, sino acabar con ella para conformar una oposición moderada aceptable para él» (Iparla, núm. 10, p. 20).

«Los ministros, esbirros y demás agentes que oficiaron durante la guerra y la dictadura del general Franco, cómplices, coautores, signatarios y beneficiarios de todos sus crímenes, han ocupado un lugar distinguido entre los artífices de la transición como demócratas de siempre, fundan partidos y concurren a las elecciones, desempeñan los más altos cargos, conservan sitio y ejercen destacadas funciones en el nuevo régimen, lo que ilustra la naturaleza de la autorreforma y la diferencia sin más de toda auténtica evolución o revolución del poder político […]. No más ni mejor crédito que ellos merecen los republicanos, anarquistas, socialistas, comunistas y nacionalistas periféricos que reconocen las fuerzas armadas franquistas como democráticas y no-violentas, el Estado criminal como propio, y pugnan por alcanzar su confianza, reconocimiento, favor y benevolencia, sin los cuales se les acaba la fiesta […]. El régimen del general Franco realizaba así su transición democrática. Rehabilitado, legitimado, confirmado, reconocido, y consolidado, logró su triunfo definitivo sin solución de continuidad, sin tocar siquiera a su estructura de clase ni a su clase política real, fuerzas armadas, burocracia, servicios administrativos, todos poblados de demócratas de siempre o milagrosamente convertidos a la democracia de la noche a la mañana» (Iparla, núm. 10, pp. 22-23).

Asimismo, Aginaga se opuso con  fuerza a los planteamientos nacionalsocialistas que se hacían desde diversos ámbitos, porque, al anteponer los llamados problemas sociales a la cuestión nacional, se excluía el derecho de autodeterminación y se favorecía la integración del Pueblo Vasco en los imperialismos español y francés.

«3. El nacionalismo defensivo de las clases superiores de la nación oprimida contiene elementos progresivos, liberadores, y debe ser apoyado en sus aspectos positivos. Estos deben ser considerados desde el punto de vista de las clases inferiores de dicha nación, habida cuenta de las circunstancias históricas y del grado de desarrollo de dichas clases... […]. 4. El nacionalismo de los trabajadores oprimidos se basa en el derecho indiscutible que les asiste a la autodeterminación nacional, a utilizarla de acuerdo con las condiciones y objetivos peculiares del grupo nacional, de su desarrollo económico, social y cultural como tal nación. La renuncia, total y sin equívocos, a la opresión nacional es supuesto imprescindible de la integración internacional de las clases laboriosas […].  Quien combate el nacionalismo liberador de la nación oprimida apoya necesariamente el nacionalismo explotador y retrógrado de la nación opresora» (Publicaciones Lan Deya, 1963, p. 4).

Su actitud crítica no le ocasionó más que aislamiento y exclusión, que fueron más acusadas después de 1977, tras la implantación del actual régimen. Ante esta nueva situación, que como ya se ha dicho él consideraba un segundo franquismo, publicó varios trabajos con intención de difundir sus análisis y defender las posiciones que consideraba democráticas en cada momento. Además, modificó el planteamiento estratégico, ya que, una vez instaurado el nuevo régimen, la propuesta de autonomía inmediata había perdido toda razón de ser. La nueva propuesta se basa en el derecho de autodeterminación y en el restablecimiento del Estado navarro.

«La posición estratégica fundamental del movimiento democrático vasco de liberación nacional se basa, en primer lugar y ante todo, en la afirmación tanto del Pueblo Vasco como sujeto de un derecho originario, inherente, imprescriptible e irrenunciable de autodeterminación o independencia nacional incondicional e inmediata, así como de la continuidad, vigencia y actualidad de su Estado de Nabarra: único Estado de la Nación Vasca, que jamás ha aceptado ni reconocido ningún otro» (Oin-­harriak, 2017, p. 29).

En sus trabajos, estudia profundamente los dos pilares de esta propuesta estratégica, en particular aclara el significado del derecho de autodeterminación ajustándose a la doctrina de la Organización de las Naciones Unidas, denunciando propuestas como la del «derecho a decidir». También justifica la vigencia del Estado navarro pese al tiempo transcurrido desde su invasión.

«Los  Derechos Humanos Fundamentales […]  Constitutivos de toda libertad y democracia no se votan, ni se deciden, ni se piden, ni se conceden, ni se otorgan, ni se condicionan, ni se pactan; no son materia de opción ni se remiten al juego de mayorías y minorías: solamente o bien se ejercen, o criminalmente se conculcan. La afirmación de un derecho fundamental de ejercicio pactado constituye un infundio imperialista» (Oin-­harriak, 2017, p. 6). «Quienes —ya sean individuos o grupos sociales con planteamientos o pretensiones políticas— en un País ocupado por el imperialismo niegan o se oponen en la teoría o en la práctica a su DA no falsificado, que es pura y simplemente el derecho de independencia del/contra el/ frente al imperialismo, automática y objetivamente se constituyen por propia decisión en agentes del imperialismo y se autoexcluyen y no forman parte del Pueblo sojuzgado en cuanto sujeto (político) agente del DA» (Oin-­harriak, 2017, p. 7). «Ex injuria jus non oritur: Del acto ilícito no surge derecho. Este es un principio fundamental: un Estado, aun ocupado, abolido y anexado por el imperialismo mediante la violencia de su agresión y legislación aferente, no desaparece por ello y la anexión por el Estado ocupante es legalmente nula y criminal. Las instituciones de un Pueblo y su Estado ocupado continúan existiendo a pesar de su abolición por la legalidad imperialista —establecida mediante conquista, colonización e integración totalitaria —mientras esa abolición siga siendo impugnada por un Movimiento de Resistencia Nacional» (Oin­-harriak, 2017,  p. 24).

Iñaki Aginaga Beristain vivió sus últimos años en Donostia, cerca de su familia, hasta que murió el 31 de mayo de 2021.

Obras

«Euskal-kulturaren kontra. Aldaketa-aro», Egan, 3-6 (1958), pp. 165-167.

«Behar ginuen bakarra!», Egan, 1-3 (1961), pp. 6-9.

BARRUKOA, «Política popular», Tierra Vasca = Eusko Lurra, 58 (1961), pp. 4-5.

—  «Situación y caracteres del sindicalismo vasco», Tierra Vasca = Eusko Lurra, 59 (1961), pp. 1-2.

—  «De literatura socialista», Tierra Vasca = Eusko Lurra, 61 (1961), pp. 1-2. 

Principios y posiciones actuales de STV, Biarritz: Publicaciones Lan Deya, 1963. 

STV y la autonomía vasca, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1965.

Con motivo de Aberri­-eguna, Publicaciones Lan Deya, 1966.

La situación económica, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1968.

Aberri eguna 68, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1968.

Sobre un «Estudio socio-­económico de Elgoibar», Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1970.

Sobre la situación económica de Navarra, Biarritz: Publicaciones Lan Deya, 1973.

Contaminación e imperialismo, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1975.

Sobre la situación conflictiva en Euzkadi, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1975.

Consecuencias del subdesarrollo sindical en Euzkadi, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1976.

Referendum y democracia, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1976.

Declaración final del congreso extraordinario de ELA­-STV. Lejona, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1976.

La cuestión de fondo, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1977.

Otra vez elecciones generales, Donostia: Publicaciones Lan Deya, 1977.

Askatasunaren ibillaldia, Donostia: Publicaciones Lan  Deya, 1977.

Otra vez elecciones generales, Donostia: Publicaciones Iparla, núm. 1, febrero de 1979.

Un modelo de reducción totalitaria, Donostia: Publicaciones Iparla, núm. 2, agosto de 1988.

El proceso de reducción política, Donostia: Publicaciones Iparla, núm. 3, abril de 1989. 

La «Constitución» europea, Donostia: Publicaciones Iparla, núm. 4, febrero de 2005. 

Otra vez elecciones europeas, Donostia: Publicaciones Iparla, núm. 9, mayo de 2014.

El pueblo vasco bajo el imperialismo, Donostia: Publicaciones Iparla, núm. 10, julio de 2011.

Realidad del imperialismo, Donostia: Publicaciones Iparla, núm. 14, diciembre de 2013.

Euskal-­Herria y Nabarra. el Pueblo y el Estado vascos, frente al imperialismo. Oin-­harriak, Donostia: Publicaciones Iparla, 2017.

Apuntes sobre la evolución histórica del Pueblo y el Estado Vascos, Donostia: Publicaciones Iparla, 2017.

Iñaki Aginaga Beristain publicó, además, 51 artículos en la revista Lan Deya, boletín de información del sindicato ELA/STV durante el franquismo.


Bibliografía

ESTORNÉS ZUBIZARRETA, I., «Abandonando la casa del Padre. Eusko Langileen Alkartasuna-Solidaridad de Trabajadores Vascos (Movimiento Socialista de Euskadi), 1964-1969», Historia Contemporánea, 40 (2010), pp. 127-159.

—  «Entre partido y sindicato. Eusko Langileen Allkartasuna-Solidaridad de Trabajadores  Vascos (Movimiento Socialista de Euskadi, 1969-1976)», Historia Contemporánea, 41 (2011), pp. 509-540.


Fuentes. Web Iñaki Aginaga Beristain, 1929­-2021. En línea: https://inakiaginaga.eus/ (consultado el 18 de agosto de 2022).

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