Cargos y oficios
Astrónomo, lingüista, geógrafo, ensayista, y mecenas
de los Juegos Florales
Trayectoria
Antoine d’Abbadie Thompson nace el 13 de enero de 1810 en Dublín, de madre irlandesa y padre vasco-suletino. Es el primogénito de Elisabeth Thompson of Parck y Michel-Arnaud d’Abbadie (Ürrüxtoi, Sola) siendo sus hermanos: Elise, Céline, Arnaud-Michel, Julienne y Charles-Jean.
Su padre, exiliado durante la Revolución francesa, primero a España y después a Inglaterra, retorna a Francia con su familia y ya en 1820 se hallan ubicados en la ciudad de Toulouse, donde Antoine realiza sus primeros estudios sobresaliendo en el conocimiento de idiomas (gaélico, inglés, euskara, francés, latín, griego…), en Matemáticas, Física, Química, Botánica, Geografía y Astronomía. Al parecer fue su padre quien les inició en el amor al euskara, ya que será quien ayude económicamente al profesor de griego Lécluse a editar su Grammaire Basque (1827), y donde firma como d’Abbadie Arrastoitarra unos versos satíricos contra el ensayista vizcaíno Astarloa.
La familia Abbadie se trasladará a vivir a París, a la calle St. Dominique, y desde aquí Arnaud-Michel promueve el premio Volney, para la obra del abad de Bayona Darrigol, titulada Système Grammatical de la Langue Basque (1829). Antoine estudia Leyes y Ciencias Exactas, y como los jóvenes románticos de su época escribe poemas en inglés y francés, algunos de ellos siguiendo el modelo de melodías vascas.
El año de 1832 muere su padre y Arnaud se va a la guerra de Argelia, mientras Antoine se prepara para su viaje a Oriente. Estudia el manejo de los instrumentos de astronomía, el árabe, sin olvidar la forma física. En 1833 realiza un viaje por Bretaña y, dos años más tarde, realiza otro viaje por Inglaterra, Irlanda, Escocia y el País Vasco anotando todo tipo de detalles en su cuaderno. Llega a Dublín, la tierra de sus ancestros maternos, y estudia el valor de las tierras, el funcionamiento de las cárceles, y demás. De Irlanda pasa a Escocia y a Inglaterra.
Cuando vuelve a París concreta su viaje a Oriente y siguiendo la moda sueña con buscar y encontrar las fuentes del Nilo, consideradas como la cuna de la civilización. El año de 1836 publica con su amigo Agustín Chaho los Études grammaticales sur la langue euskarienne, donde intenta enmarcar los estudios del euskera dentro de la corriente de la lingüística comparatista.
Dedican el libro Zazpi Uskal Herrietako Uskalduner (A los vascos de los siete pueblos). Y Antoine menciona en el estudio preliminar las gramáticas vascas que le han precedido (Oihenart, Harriet, Larramendi, Humboldt, Lécluse) y compara el euskera con el húngaro, el finés, el hebreo, el lapón, el georgiano y el quechua. Analiza los sufijos -tasun y –keria siguiendo a Humboldt, y presenta una bibliografía de los libros editados en euskera.
Más tarde compra en Audaux (Bearne) que se halla cerca de Ürrüstoi-Arrast, el pueblo natal de su padre en Zuberoa un hermoso castillo donde una de sus labores es ordenar la hermosa biblioteca que va adquiriendo en sus viajes. De aquí sale a sus excursiones por Sola, Baja Navarra y Labort. En Getari juega a pelota, y se pasea por la zona de Sokoa-Hendaya que dibuja y le recuerda tanto a la costa de Irlanda. Entre los poemas de francés e inglés que compone menciona las canciones vascas Mendian zoinen eder epher xango gorri y Aitarik ez dut eta ama ere zahartu… Canciones que recogería posteriormente el abogado Salaberry en su Cancionero de 1870.
Encargado por el astrónomo François Arago sale del puerto de Lorient rumbo a Brasil para estudiar in situ, exactamente en el convento de franciscanos de Olinda, las influencias solares en el magnetismo terrestre.
Tras una breve estancia en el País Vasco, ya bien pertrechado iniciará su periplo por Oriente. Tras ese largo viaje, regresa a París, donde presenta en la Sociedad de Geografía un informe sobre los descubrimientos realizados hasta el momento.
Los años de 1843-1844 profundiza en el estudio de los falaxa, los judíos etíopes, sus costumbres, religión y lengua.
El 19 de enero de 1847 los hermanos Abbadie plantan la bandera de Francia en lo que consideran la fuente del Nilo Blanco, es decir, entre las selvas de Bubbia, Inarya y Jimma. Al no tener noticias de los dos hermanos, su madre envía a buscarlos a su hermano Jean-Charles, el cual encontrará en Missawa a Antonio el 25 de julio de 1847. Tras diversos sucesos llegan a El Cairo el otoño de 1848 y a Marsella en 1849.
Incansable Antoine, tras haber dado a conocer en el Institut de France sus investigaciones, viaja a Noruega el año de 1851 a Frederiks-voern a estudiar el eclipse total del 28 de julio. En los años siguientes estudió otros eclipses en diversos lugares del mundo.
Antoine Abbadie hacía tiempo que había comprado un vasto espacio de 340 hectáreas en el pueblo de Urruña, en la parte de la costa que iba de Hendaya hasta San Juan de Luz, y construyó según los planos de Viollet-le-Duc, que llevó a cabo el arquitecto Duthoit un palacio de tipo oriental e influjos neogóticos. En el exterior se encuentran motivos africanos como cocodrilos, en el interior se hallan frescos que representan la vida etíope y la escultura de su criado Abdula. Las habitaciones y las vidrieras son espléndidas. La entrada, la biblioteca y otras salas se hallan adornadas de refranes en diversas lenguas, tales como Zunbat ageri izan aboro (Es preferible ser que parecer), Erho bat aski da harri kantoin baten putzura egozteko baina sei zuhur behar dira haren hantik itoiteko, (Es suficiente un loco para arrojar una piedra a un pozo, pero son necesarios seis prudentes para rescatarla), Orratzak mundu oro du beztitzen eta bera biluz gelditzen (La aguja viste a todos quedándose ella desnuda), Ez ikusi ez ikasi (Si no se ve no se aprende) en euskera, y La elocuencia del pobre son sus lágrimas, en amárica. El telescopio que introdujo en 1880, la capilla y demás son dignos de visitarse.
El año de 1852 fue elegido miembro de la Academia de Ciencias y académico de la sección de Geografía y Navegación. Algunos años más tarde ya era miembro de la Academia de Toulouse, de la Asociación Británica para el Progreso de las Ciencias, presidente de la Asociación de Filología de París, de la Société Scientifique de Bruselas, funcionario del Bureau de Longitudes… Es, pues, miembro y colaborador de sociedades científicas no solo en Francia sino también en Inglaterra, Alemania, Italia, Bélgica, Irlanda, España, Estados Unidos, Egipto, El País Vasco…
Precisamente, el verano de 1851 en su viaje al País inicia su labor de mecenas, organizando los Concours de Poésie, Juegos Florales, Koplarien guduak en euskera, año tras año siguiendo el modelo medieval de la Provence ayudado por los prohombres del País, como Inchauspe y Duvoisin. Distintos pueblos de Labort, Baja Navarra y Sola, pero también Navarra, Gipuzkoa y Bizkaia, organizaron estos concursos en la segunda mitad del siglo xix, y fueron numerosos los poetas galardonados por la makhila «el bastón» de honor.
En 1864 publica Zubernoatikako Gutun bat («Una Carta desde Zubernoa») dedicada a los miembros del consejo del Ayuntamiento de Urruña, a propósito de los problemas que habían surgido con los caminos que se estaban realizando y que atravesaban sus tierras. En Perpignan, el 21 de septiembre de 1879, ante el monumento de su profesor de astronomía que en 1848 cuando fue ministro abolió la esclavitud, François Arago, pronunció un discurso magnífico en su honor. Y en 1892 será elegido presidente de la Académie des Sciences, y participa en el Congreso en contra de la esclavitud que organiza su amigo bayonés el cardenal Lavigerie en Bruselas.
Trabajador infatigable, al final de sus días se halla superado por la inmensa correspondencia que mantiene con muchos sabios de su época (correspondencia de gran interés y todavía inédita) y finalmente muere cuando se halla traduciendo las memorias de las conquistas y expediciones de Iman Ahmed «Gragne» del árabe al francés, obra que acabará y editará (1898) el profesor de la Universidad de Viena Philippe Paulitschke.
Antoine d’Abbadie, por su gran labor en pro del euskera y de la literatura vasca y su mecenazgo en los Juegos Florales que sirvió de levadura en el resurgir literario vasco de la segunda mitad del siglo xix fue considerado como Eskualdunen aita, «El padre de los vascos».
Su aportación al estudio del Derecho vasco, aunque no fue numerosa, fue notable. Como observó Gregorio Monreal, D’Abbadie se pronunció contra el constitucionalismo continental decimonónico y el movimiento codificador generado por la Escuela del Derecho Natural y por la Revolución francesa, mostrando su preferencia por el constitucionalismo histórico propio de Inglaterra y de la Vasconia peninsular. En carta dirigida en 1880 a la Revista Euskara de Pamplona, se mostró contrario a la codificación civil española, abogando por el mantenimiento de la legislación foral de los territorios vascos. En un artículo publicado en 1898 la Revista Euskal Erria de San Sebastián, hizo aportaciones interesantes en torno a la reforma del gobierno y administración de los municipios rurales, donde manifestó puntos de vista originales. Por otra parte, desarrolló una importante encuesta sobre el Derecho consuetudinario de Vasconia, y mostró un gran interés por el Derecho sucesorio del país.
Obras
Abbadie, A., y Chaho, A., «Prolegomènes», Études grammaticales sur la langue euskarienne, Paris: A. Bertrand, 1836, pp. 1-50.
Lettre à Lord Clifford sur l’Abyssinie, Lyon, 1853.
Catalogue raisonné de manuscrits éthiopiens, Paris, 1859.
Résumé géodésique des positions déteminées en Éthiopie, Leipzig, 1859.
Hermae pastor. Aetiopice primum edidit… Leipzig, 1859.
Géodesie d’une partie de la Haute-Ethiopie, Paris, 1860.
Zubernoatikako gutun bat, Paris, 1864.
Douze ans de séjour dans la Haute-Éthiopie, Paris, 1868.
«L’Abyssinie et le roi Théodore», Le Correspondant, t. XXXVII, Paris, 1968.
Géographie de l’Ethiopie: ce que j’ai entendu faisant suite à ce que j’ai vu, Paris, 1890.
«Sur l’abolition de l’esclavage en Afrique», Bulletin de la Société des Études Coloniales et maritimes, Paris, 1896.
«Sur la préservation de la langue basque (notice)», Bulletin de la Société de Linguistique, Paris, 1985-1986, IX, LXXXVIII.
«La reforma municipal. Los municipios rurales», Euskal Erria, 39, 74-82 (1898), pp. 110-120.
«Chah’áb ad Din Ahmad, Futúhel Habacha», Des conquêtes faites en Abyssinie au xvie siècle par l’Imam Muhamad Ahmad dit Gragne, Paris: Ed. Philippe Paulischke, 1898.
Bibliografía
Darboux, G., Notice historique sur Antoine d’Abbadie, Paris, 1907.
Davant, J. L., Abadia Urrüstoi, Durango: Durangoko Udala, 1986.
Dercourt, J., Antoine d’Abbadie. De l’Abyssinie au Pays Basque. Voyage d’une vie, Biarritz: Atlantica, 2010.
Monreal Zia, G., «El ideario jurídico de Antoine d’Abbadie», Antoine d’Abbadie, 1887-1897. Congrés International, Hendaia-Sara, Donostia: Eusko Ikaskuntza, 1998, pp. 411-422.
Sagarzazu, I., Abbadie, Hondarribia: Oyhenia, 1997.
Urkizu, P. (ed.), Antoine Abbadie, Pensées. Études et voyages de 1835 (carnet inédit), I, Donostia: Eusko Ikaskuntza; Euskaltzaindia, 1997.
— Antoine Abbadie, recueil de textes ethnographiques, géodésiques, linguistiques, littéraires, II, Donostia: Eusko Ikaskuntza; Euskaltzaindia, 1997.
— Anton Abbadiaren Koplarien guduak. Bertso eta aire zenbaiten bilduma (1851-1897), III, Donostia: Eusko Ikaskuntza; Euskaltzaindia, 1997.
Urkizu, P., Anton Abbadia. 1810-1897. Biografia saioa, Bilbao, 2002.
— Antoine d’Abbadie 1810-1897. Essai biographique. Traduit du basque par Edurne Alegria Aierdi, Biarritz: Atlantica, 2011.





