Cargos y oficios
Escritora, filántropa y feminista
Trayectoria
Aunque es conocida por el apellido de su marido, su nombre era Marie Coulomb, tercera hija del matrimonio formado por el banquero Émile Coulomb (París, 1793-1837) y Henriette Lefebvre (Estrasburgo, 1795-París, 1849). Quedó huérfana muy joven y después de rechazar las bodas que le proponían sus hermanas, se casó en 1857 con Charles d’Abbadie d’Arrast, a quien su madre había comprado el castillo de Echauz en Saint Etienne-de-Baïgorri/Baigorri en 1850. Esta boda causó no pocos problemas en el seno de la familia Abbadie pues Marie era protestante, por lo que tuvo que prometer a su familia política que educaría a su descendencia en la religión católica, promesa que no fue cumplida, lo que hizo que la familia rompiera sus relaciones con ellos.
Echauz fue el hogar de la pareja hasta 1871, fecha en la que se trasladaron a París por los estudios de su hijo e hijas, Lisette (1859-1902), Arnaud Michel (1860-1918) y Henriette Maider (1861-1941). Los veranos volvían al País Vasco. Marie era conocida como Echauzeko anderia, la señora de Echauz. Ella adoptó como propio su nuevo país que conoció de primera mano, tanto por el acceso directo a sus habitantes como por las lecturas y relaciones con los vascólogos de la época.
En 1909 se publicó su libro Causeries sur le Pays Basque, la femme et l’enfant, fruto de sus recorridos por el país, visitando en sus caseríos a los moradores, conociendo de primera mano sus modos de vida y la evolución de estos en tiempos de profundos cambios que, inevitablemente, llegaban hasta aquellos recónditos parajes y concediendo especial atención a la condición de las mujeres y a la infancia. Junto a su hija Lisette con la que hacía estas excursiones montañeras, iba tomando notas de sus conversaciones con las mujeres, de sus preocupaciones, de su visión del mundo y de la naturaleza, de sus vicisitudes, y, en un principio fue publicando estas impresiones en artículos en el periódico semanal Biarritz-Thermal; más tarde estos artículos compondrían el libro Causeries sur le Pays Basque.
Tres líneas fundamentales recorren la obra: el estudio de los modos de vida y mentalidades del campesinado, sobre todo de las campesinas vascas, el subrayado de los cambios que se están produciendo en el seno de este mundo que ella describe y la exaltación de la vida campesina poniéndola en contraposición con los inconvenientes de la vida en la ciudad moderna.
Marie Coulomb escribe desde una perspectiva feminista y subraya los aspectos de igualdad entre los géneros que aprecia en la familia vasca, fundamentalmente el sistema de transmisión de la herencia ya que en la Vasconia continental regía el derecho de primogenitura con indiferencia de sexo, por lo que había muchas mujeres herederas de los caseríos. También ensalza el vigor, la fortaleza y la valentía de la vasca a la que denominó «Escualdun Emazteki Azcarra», vigorosa o fuerte mujer vasca, de la que destaca su robustez y resistencia, citando como modelo a Catalina de Erauso que, aunque no podía tomarse la totalidad de su vida como ejemplo, sí le parecía que encarnaba el modelo de mujer fuerte vasca. La observación de estas cualidades le lleva a aventurar una teoría sobre una posible antigua igualdad entre los sexos desde el punto de vista del vigor muscular que a lo largo de los siglos las mujeres habrían ido perdiendo. Ella misma, junto con su hija, era una decidida practicante de gimnasia diaria, y de larguísimas caminatas por los montes. Lisette hacía el trayecto entre Saint-Étienne-de-Baïgorri y San Juan de Luz en bicicleta, distantes alrededor de 60 kilómetros.
Marie Coulomb es una mujer culta que se mueve en el ámbito de los vascólogos más notables de la Vasconia continental, de los que cita las obras y con los que, probablemente con la mayoría, está en contacto: así cita en su obra a Cordier, O’Shea, Webster, Mme. de la Villéhélio, Duvoisin, Hérelle, Francisque Michel, Van Eys, Vinson, Chaho, Léon. De los no coetáneos cita a Estrabón, Larramendi, Humboldt, Oihenart, y Pierre de Lancre, entre otros.
La segunda parte de la obra está dedicada a la infancia y aquí desgrana toda las supersticiones que rodean a las criaturas sobre todo en los primeros meses de su vida, en un intento por su parte de dejar sentados los menores vestigios de una civilización antigua que agoniza; además destaca el trabajo infantil en los caseríos, las niñas hilanderas desde pequeñas, la escasa asistencia a la escuela por ser necesario su trabajo en casa y lo compara con la educación blanda y consentida de los hijos e hijas de los burgueses en las ciudades.
Dedica también algunas páginas a la juventud. Destaca los juegos a pedradas y a bastonazos que llegaban a causar algún muerto. Pero sobre todo habla de un tema que no podía pasar por alto pues era causa de gran preocupación: la emigración. Numerosos autores de ambos lados de la frontera denunciaban en libros y artículos las prácticas de los agentes de sociedades de emigración que recorrían el país «enganchando» a los jóvenes con promesas de un futuro próspero en América.
Marie Coulomb formaba parte del comité del Consejo Nacional de las Mujeres Francesas (CNFF) participando en los primeros Congresos feministas de Francia y Bélgica. Fue una activista de los derechos de las mujeres, defensora del derecho al sufragio y escribía en diversos periódicos y revistas, sobre todo en la revista La Femme tocando, además de temas relativos al País Vasco y a sus mujeres, otras de sus preocupaciones como el alcoholismo, la prostitución y variados temas relacionados con la mujer, la salud y la familia. Fue secretaria general de la Obra del Patronato de las Liberadas: esta organización se dedicaba a visitar a las prostitutas encarceladas de las que se ocupaban cuando abandonaban la prisión. Plasmó todo este trabajo en un libro, Cinquante années de Visites à Saint-Lazare publicado en París en 1889. Esta Obra de las Liberadas se enmarca en el gran combate abolicionista que llevaron a cabo mujeres protestantes que llegaron al feminismo por la filantropía, como la británica Josephine Butler y la francesa Isabelle Bogelot.
Murió en París en 1913 y sus restos fueron depositados en el panteón de la madre de los Abbadie, la irlandesa Elizabeth Thompson of Park, en el cementerio de Père Lachaise, donde ya habían sido enterrados su marido Charles, muerto en 1901 y la hija de ambos, Lisette muerta en 1902 a los cuarenta y tres años.
Obras
Causeries sur le Pays Basque. La femme et l’enfant, Paris: F. R. de Rudeval Éd., 1909. Reed. Donostia: Ed. Elkarlanean, 1998. Edición en castellano: Charlas sobre el País Vasco, la mujer y el niño, San Sebastián: Auñamendi, 1959.
Cinquante années de Visites à Saint-Lazare, Paris: Fischbacher, 1889.
Bibliografía
Valverde, L., «Lehen emakume feminista euskaldunak», Argia, 13 de marzo de 2005, p. 9.
Fuentes. Biarritz- Thermal, Biarritz, 1893-1898.
Biarritz-Thermal et Biarritz-Salin, Biarritz, 1898-1914.
La Femme. Journal Bi-mensuel, Paris, 1879-1912.





