Cargos y oficios
Industrial pamplonés. Investigador de la Etnología y la Prehistoria en Navarra.
Trayectoria
Perteneció a una de las sagas del sector industrial pamplonés más notables del siglo XX —Calzados López— que tuvo su origen en el negocio de curtidos de pieles a finales de la centuria anterior cuando su padre, el burgalés asentado en Pamplona/Iruña Toribio López López, promovió prósperas fábricas de calzado en la calle Amaya y el barrio de la Rochapea (junto a la estación de ferrocarril). De familia de tradición republicana —su cuñado Mariano Ansó Zunzarren fue el fundador del partido Izquierda Republicana, ocupó la primera alcaldía de Pamplona tras la proclamación de la República en 1931 y llegó a ser ministro de Justicia con Juan Negrín— fundó en 1932 con él, su padre y hermanos el periódico Democracia. Diario de la República, que apenas estuvo en los quioscos de prensa seis meses. Por ello, tras el golpe militar del 36, el régimen franquista embargó a la familia López los bienes y fábricas, viéndose obligados a fabricar botas para el Ejército golpista; a pesar de ello, andando el tiempo, la producción de empresa López Hermanos se convirtió en un referente de la producción industrial del calzado en España, hasta que por distintos motivos tuvo que cerrar en 1972. Tomás López Sellés —«Masito» para sus amigos y allegados— estuvo casado con María Dolores Istúriz Erice, inseparable compañera de viajes y fatigas; de su matrimonio nacieron tres hijos: María Guadalupe, Tomás y Javier.
Al margen de su trayectoria industrial, destacó por ser pionero dentro del montañismo navarro, por lo que conocía como nadie la geografía de esta región. Perteneció a numerosos clubs y sociedades de todo tipo vinculadas con la montaña, colaboró con el Grupo de Espeleología de la Institución Príncipe de Viana participando en el Catálogo Espeleológico que dirigió Isaac Santesteban. Cultivó la amistad con la élite literaria, artística y humanista de la Pamplona de aquellos años relacionándose con Pedro Lozano de Sotés, Ignacio Baleztena, José María Iribarren, José Javier Uranga y Vicente Galbete. Fue alumno de don José Miguel de Barandiarán en los cursos sobre Etnografía y Prehistoria que impartía desde su Cátedra de Etnología Vasca la Universidad de Navarra, en donde se integró en el grupo Etniker-Navarra. A su muerte, don José Miguel escribió sobre él que «Eran frecuentes nuestras conversaciones acerca de temas que yo explicaba y acerca de sus estudios sobre ermitas de Navarra y sobre monumentos megalíticos, muchos de los cuales fueron descubiertos por él en este país. Admiré en él sus cualidades cristianas: su humanidad y su caridad, sobre todo». En esa misma universidad colaboró estrechamente con el profesor de arqueología y prehistoriador aragonés Enrique Vallespí, como también lo hizo con Ignacio Barandiarán, el capuchino padre Francisco de Ondarra, del colegio de Lekaroz, y el jesuita padre José María Recondo, del castillo de Javier.
Gran amante de la naturaleza, sus verdaderas vocaciones fueron la Prehistoria, la Historia, la Arqueología, el Arte y la Etnografía que descubría, estudiaba y catalogaba en sus frecuentes salidas al monte. Amigo y compañero del tolosarra Jesús Elósegui Irazusta —fundador de la Sociedad de Ciencias Aranzadi al que conoció en 1944 en la construcción de un refugio de montaña en Aralar—, se integró en esta sociedad dentro de su proyecto del «Catálogo Dolménico del País Vasco»; en este sentido, dio continuidad a su importante labor de reconocimiento y sistematización del megalitismo en esta región. Desde 1956 López Sellés fue dando a conocer en distintas entregas y revistas científicas las fichas catalográficas de cada uno de los megalitos que iba descubriendo, para lo cual Elósegui le abrió la revista Munibe de la Sociedad Aranzadi, lo que supuso ampliar notablemente el Catálogo con nuevas estaciones dolménicas y conjuntos de crómlech de la Prehistoria navarra. De este ingente trabajo cabe destacar el descubrimiento, el año 1961, del primer sepulcro dolménico de corredor encontrado en la Navarra Media con su particular ventana perforada, el de Farangortea de Artajona (Portillo de Enériz), para cuya publicación en la revista Munibe encargó una ilustración del megalito con su túmulo al artista y gran amigo pamplonés Pedro Lozano de Sotés. Su dilatada trayectoria y pasión por la investigación de la Prehistoria propiciaron que, en 1974, la Institución Príncipe de Viana lo nombrase vocal de su Comisión de Excavaciones y Arqueología.
Otra labor vocacional que abordó sin fatiga en sus frecuentes salidas por la geografía navarra fue el inventario y pormenorizada descripción del rico patrimonio eremítico construido en las alturas, que pronto se convirtió en su ya clásico Catálogo de ermitas de Navarra, obra de obligada consulta para quien estudie estos centros de piedad cristiana. López Sellés recorrió todos los pueblos y aldeas de Navarra; llegó a estudiar, fotografiar y catalogar un total de 1.721 ermitas, algunas de ellas antiguas parroquias de desolados, que fue agrupando por Merindades (aunque en realidad en Sangüesa/Zangotza y Olite/ Erriberri tomó los nombres de los Partidos Judiciales de Aoiz/Agoitz y Tafalla). La contribución de este repertorio de capillas e iglesias de los montes y zonas despobladas fue divulgada con muy buenas fotografías, entre 1972 y 1975, en nueve entregas de la revista Cuadernos de Etnologia y Etnografía de Navarra, por entonces dirigida por José María Satrústegui. Su prematura muerte acontecida en este último año, precisamente cuando bajaba de visitar una ermita en su querido valle de Ultzama, frustró su proyecto de transformar estas entregas en una monografía, trabajo que abordó en 1983 su amigo Fernando Pérez Ollo, que en su libro sobre Ermitas de Navarra, construido a partir de su Catálogo, dijo de él que fue «el amigo más tenaz de nuestras ermitas, que fue visitando durante largos años y en cuya restauración se gastó más dinero que quienes en algún caso se quisieron apuntar el tanto». Efectivamente «Masito» fue el promotor y principal financiador de la restauración con voluntarios de la ermita más alta de Navarra dedicada a San Donato y San Cayetano, enclavada en la cima del monte Beriain (1.494 m), inaugurada a lo grande el 14 de septiembre de 1958.
El interés por la historia, la cultura y la geografía le llevaron a este investigador de campo autodidacta a estudiar la lengua vasca, fue un euskaldun–berri. Para ello, «Masito» siguió los primeros Cursos de Vascuence que hubo en Pamplona después de la Guerra Civil, tomó clases particulares de euskera y lo cultivó con entusiasmo, hasta el punto de que en su madurez la manejó con la suficiente soltura como para poder entrevistar a las gentes de los pueblos navarros en esta lengua vernácula y estudiar su rica toponimia. Por desgracia su temprana muerte le sorprendió con gran cantidad de material de gran valor acopiado para sus estudios de Prehistoria y Etnología, como el trabajo etnográfico sobre Piedras familiares y piedras de tumbas de Navarra que, a título póstumo, lo publicó en 1983 con José Cruchaga y Casimiro Saralegui, investigación que ya la había presentado en 1966 en el marco del IV Symposium de Prehistoria Peninsular. Problemas de la Prehistoria y de la Etnología Vascas.
Obras
Con MAULEÓN, E., «Nuevos dólmenes», Pyrenaica, 2 (1956), pp. 15-16.
«Nuevos hallazgos dolménicos en Navarra», Munibe, 9 (1957), pp. 105-112.
«Aportación al catálogo dolménico del País Vasco. Sector Idokorri-Ugarra», Munibe, 11 (1959), pp. 20-26.
«Aportación al catálogo dolménico del País Vasco. Sectores Baztán-Bertizarana y Leyre-Illón», Munibe, 11 (1959), pp. 107-109.
«Nuevos hallazgos dolménicos en Navarra», Munibe, 12 (1960), pp. 246-250.
«Dolmen de Farangortea, de Artajona», Munibe, 13 (1961), pp. 41-44.
«Nuevos dólmenes y crómlech navarros», Munibe, 13 (1961), pp. 286-290.
«Contribución al catálogo dolménico del País Vasco. Hallazgos en Navarra», Munibe, 15 (1963), pp. 129-133.
«Dos nuevos dólmenes en Navarra», Munibe, 17 (1965), p. 108.
«Contribución a un catálogo de ermitas de Navarra [Merindad de Aoiz]», CEEN, 10 (1972), pp. 57-90; 11 (1972), pp. 172-231.
«Contribución a un catálogo de ermitas de Navarra. Merindad de Estella», CEEN, 12 (1972), pp. 315-350; 14 (1973), pp. 169-217.
«Contribución a un catálogo de ermitas de Navarra. Merindad de Pamplona», CEEN, 15 (1973), pp. 301-358; 16 (1974), pp. 117-158.
«Contribución a un suplemento del Catálogo dolménico del País Vasco», Munibe, 25 (1973), pp. 3-11.
«Contribución a un catálogo de ermitas de Navarra. Merindad de Tafalla [Olite, en realidad]», CEEN, 18 (1974), pp. 471-525.
«Contribución a un catálogo de ermitas de Navarra. Merindad de Tudela», CEEN, 19 (1975), pp. 93-113.
«Contribución a un catálogo de ermitas de Navarra. Adiciones», CEEN, 21 (1975), pp. 457-492.
Con CRUCHAGA, J., y SARALEGUI, C., «Piedras familiares y piedras de tumbas de Navarra», en MALUQUER DE MOTES, J. (dir.), Problemas de la prehistoria y de la etnología vascas. IV Symposium de Prehistoria Peninsular, Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1966, pp. 233-243.
— «Piedras familiares y piedras de tumbas de Navarra», CEEN, 41-42 (1983), pp. 223-357.
Bibliografía
GALBETE GUERENDIÁIN, V., «Esbozo bio-bibliográfico de Tomás López Sellés», CEEN, 24 (1976), pp. 537-588.
IRIGARAY IMAZ, A., «A la memoria de Masito López Sellés», CEEN, 26 (1977), pp. 289-298.
ONDARRA, F., «Noticias megalíticas en los papeles de Tomás López Sellés», Trabajos de Arqueología Navarra, 10 (1991-1992), pp. 167-183.
PÉREZ OLLO, F., Ermitas de Navarra, Pamplona: Caja de Ahorros de Navarra, 1983, p. 12.
URANGA SANTESTEBAN, J. J., Recuerdo al hermano Tomás López Sellés, Pamplona: Cofradía Gastronómica del Pimiento Seco, 1976.
URTIAGA MARDO, J. M., «Una compleja red política y empresarial. La familia López, 1889-1972», PV, 62 (2001), pp. 719-744.





