Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Autores y obras navarros

IRIGARAY GOIZUETA, Pablo Fermín (seudónimo Larreko) (Auritz/Burguete, Navarra, 25 de enero de 1869 – Pamplona/Iruña, 3 de septiembre de 1949)

Cargos y oficios

Médico rural y director del Hospital Provincial de Navarra; miembro de la Junta Regional Integrista de Navarra; euskaltzain urgazle de Euskaltzaindia; militante del EAJ-PNV; cofundador y director de la asociación Euskararen Adiskideak, de Pamplona/Iruña.

Trayectoria


Nació en Auritz/Burguete en una familia de cierto nivel cultural, siendo su padre, Ramón Irigaray, maestro de la localidad. Empezó sus estudios en Pamplona/Iruña, para continuar posteriormente en Zaragoza y Madrid, donde en 1892 terminó la carrera de Medicina. Volvió entonces a Navarra, para ejercer de médico en Auritz/Burguete, Bera e Irurita, donde fue recuperando y perfeccionando el euskera que ya había conocido de niño en Auritz. Después de diecisiete años en la comarca de Baztan Bidasoa se trasladó a Pamplona en 1915, al obtener una plaza de médico y cirujano en el Hospital Provincial de Navarra, del que años después llegó a ser director hasta 1943. Su tardía jubilación, ya con setenta y cuatro años, se debió al requerimiento de la Diputación Foral de Navarra. Se casó en 1898 con Felisa Irigaray, con quien tuvo cinco hijos e hijas: Aingeru, Miguel, Luis María, Jerónimo y Jesús.

Fruto de esa experiencia médica en el mundo rural fueron sus dos primeras publicaciones. La primera de ellas, Topografía médica del valle del Baztán (1905), es una obra en sintonía con la corriente higienista de la medicina de principios del siglo XX. De hecho, en toda Europa médicos de esta corriente publicaron investigaciones sobre la salud pública en diferentes localidades: agrarias, urbanas o mineras. Se trata de publicaciones que son hoy en día una fuente rica para la historia social contemporánea, como es el caso de esta obra de Irigaray, en la que se recoge información sobre la demografía, las infraestructuras sanitarias, las viviendas o la accesibilidad al agua limpia en el valle del Baztan a principios de siglo XX. Incluso, en este caso, realiza una observación sobre los roles de género, afirmando que «La mujer del Baztán atienda más a las labores del campo que al cuidado de la casa y de la cocina» (Irigaray, 1905: 78). El año siguiente, 1906, publicó un extenso artículo biográfico sobre el religioso y botánico baztandarra José María de Lacoizqueta, fallecido en 1889.

Desde 1910 hasta 1912 publicó sus primeros artículos en euskera en el diario integrista La Tradición Navarra, una serie de crónicas del valle del Baztan que en 1919 había empezado a escribir en castellano. Esta sintonía inicial con el carlismo tuvo también su implicación militante, siendo nombrado en 1907 miembro de la Junta Regional Integrista de Navarra. Sin embargo, muy poco después evoluciona del integrismo al nacionalismo vasco, políticamente, y una postura activa en defensa del euskera, lo cual le lleva a publicar artículos en esta lengua en varias publicaciones.

Esta extensa obra continúa, por tanto, en la revista Napartarra (entre 1912 y 1918), y desde entonces en varias más, como Eskualduna (publicada en Bayona, entre 1916 y 1936), Gure Herria (entre 1921 y 1934), Euzko Deia (1921), La Voz de Navarra (diario vinculado al PNV-EAJ de Navarra, entre 1923 y 1936), Argia (entre 1924 y 1935), Zeruko Argia (entre 1925 y 1927), Euskal­-Esnalea (entre 1927 y 1929), Euzkadi (órgano oficial del EAJ-PNV, entre 1931 y 1936) y Amayur (publicación vinculada al EAJ-PNV de Navarra, entre 1932 y 1933) y El Día (1934). En todos sus artículos periodísticos escribe en euskera diferentes reflexiones sobre literatura, religión, medicina, la situación del euskera y la coyuntura política, con posturas cercanas en este aspecto al nacionalismo vasco, pasando a afiliarse al EAJ-PNV. Esta labor en la prensa escrita supone una aportación pionera y original, con una prolífica producción sobre temas diversos, vinculados a la actualidad del momento y sentando las bases de un nuevo estilo periodístico, de manera que ha llegado con razón a ser considerado el patriarca del periodismo vasco en Navarra (Bidador, 2007).

Si bien Bidador (2007) confeccionó una relación y referencia completa de estos más de 400 artículos, no existe una posterior reedición unificada del conjunto de su obra. Algunos artículos fueron recogidos en la compilación realizada por J. M. Larrea y P. Diez de Ultzurrun (1987), y posteriormente, en 1992, Iñaki Camino preparó la edición de dos libros con textos periodísticos suyos. En el primero, Lekukotasuna, aparece una selección de artículos suyos entre 1916 y 1936, y en el segundo, Nafarroatik, se recogen las crónicas que envió a la revista Eskualduna, de Bayona.

Su compromiso con el euskera no se limita a su uso periodístico, sino que también participa en tareas asociativas y literarias en torno a esta lengua, siendo nombrado euskaltzain urgazle de Euskaltzaindia (Academia de la Lengua Vasca) en 1919. Además, en 1925 participó en la creación de la asociación Euskararen Adiskideak, de Pamplona, de la que fue presidente en 1933. Esta asociación, dedicada al fomento del euskera, abrió en 1931 la primera ikastola de la ciudad. Por otro lado, también participó en la asociación Euskal Esnalea, y en 1935 en la reunión de Mutriku (Gipuzkoa) de Euskal Idazle Batza (asociación de escritores euskaldunes).

Su labor periodística se interrumpió con el golpe de Estado de 1936  y la clausura de los medios navarros en los que publicaba sus artículos. En el caso de La Voz de Navarra, a la clausura del periódico siguió la confiscación de la rotativa y su utilización para el diario falangista Arriba España. Sin embargo, a pesar de su silencio público siguió escribiendo en la intimidad un diario durante los años de guerra, publicado de manera póstuma a iniciativa de su nieto José Ángel Irigaray en 1993 con el título Gerla urte, gezur urte. Fue un diario escrito a escondidas, en un contexto difícil para él, debido a la represión desatada sobre algunos miembros de la familia (Irigaray, J. A., 1993), y con una preocupación expresada en más de una ocasión: los problemas que podría tener si el diario cayera en manos de las autoridades. A pesar de ello, Larreko escribió pensando en sus lectores, a los que poder ofrecer en años posteriores sus reflexiones durante el tiempo en que no podía publicar nada. Ese miedo a que el texto fuera localizado por las autoridades le llevó a preparar una segunda versión, más corta y censurada. De hecho, los editores del libro tuvieron que escoger entre las dos versiones, optando por la más íntima y libre, a pesar de que estaba menos pulida formalmente para la publicación, tal y como explica su nieto José Ángel Irigaray en la introducción (Irigaray, J. A., 1993).

En sus páginas se refleja la preocupación del autor por los efectos de la guerra, tanto por lo que supone de sufrimiento como por los problemas en el acceso a la información y por la situación en que estaba quedando el euskera, sobre cuya realidad cotidiana en esos años de guerra muestra su tristeza de manera continuada (Bidador, 2003). Esta preocupación por la realidad de la guerra va acompañada por un deseo de que acabe cuanto antes con la victoria del bando golpista, al entender, haciendo suya la idea también lanzada por el obispo de Pamplona, Marcelino Olaechea, con quien tenía muy buena relación: «Apezpiku jaunak argi eta garbi erran digu, Nafarroan beñipein, gudu saindua dela eta ortarako laguntza galdegin digu.  […] Orgatik, argi eta garbi ikusten dut oraiko aldi untako guduan Errelijioaren aldea artu bear dugula. Naiz ez den bidezko agintari, badirudi egiazko bidetik doaiela, zuzena izan beharrez. Bospasei azken gobernuak gerorago eta okerrago zoazin; azkenean etzen gauzik ongi zoaienik. Ergo: badirudi oraiko zurien altxatzea gobernuaren aitzi bidezkoa dela» («El Señor Obispo nos lo ha dicho claramente, en Navarra nos han pedido ayuda para la guerra santa […]. Por eso, claramente veo que en esta situación de guerra nos debemos de posicionar al lado de la Religión. Aunque no es un gobernante justo, parece que va por el buen camino, siendo justo por obligación. Los cinco o seis últimos gobiernos van de mal en peor; finalmente no hay cosa que les salga a derechas. Ergo: parece que este levantamiento de los “blancos” contra el gobierno es justo») (Irigaray, 1993: 62-63).

Ese posicionamiento claro sobre la necesidad del derrocamiento armado del gobierno republicano, repetido en más de una ocasión, va acompañado de un sentido crítico sobre la información que llega y sobre los efectos de la guerra sobre la población, como en el caso de los bombardeos a ciudades, sobre los que mantiene una postura crítica, tanto en el caso de Gernika-Lumo como en el de Barcelona. Sobre el primero escribe: «Gernikakoa orañik argitu gabe dago, nik  uste» («Creo que lo de Gernika no está aclarado») (Irigaray, 1993: 189), y sobre el segundo: «Bartzelonan berriz ere aeroplanoz ehun ta berrogeitamar jende il dituztela. Jainkoak lagun gaitzala, sarri gure aldi! Jainko maitia! Noiz artio unela?» («En Barcelona, por otra parte, los aeroplanos han matado a 150 personas. ¡Que Dios, que siempre está con nosotros, nos ayude! ¡Dios bendito! ¿Hasta cuándo seguiremos así?») (Irigaray, 1993: 139). El diario también sirve para conocer algunos aspectos de la realidad cotidiana de retaguardia, como la llegada de prisioneros en estado lamentable a la ciudad, muchos de los cuales fueron atendidos en el Hospital de Barañain, del que era director.

Una vez terminada la guerra prosigue su tarea como director del hospital, dedicándose de nuevo a la escritura, ahora en castellano, y volviendo a lo que había sido la temática de su primera publicación, las cuestiones relacionadas con la medicina. Fruto de esta labor son dos libros. En el primer de ellos, Guía médica del asistente a moribundos, publicado en 1945, aborda las cuestiones del cuidado médico en los últimos momentos de la vida, y en el segundo, Guía médica del intérprete de milagros y favores, publicado en 1949, se centra en la cuestión de los falsos milagros, esforzándose en discernir lo que pueden ser en su opinión verdaderos milagros de otro tipo de mejoras o curaciones que tienen que ver con razones médicas o biológicas.

Con posterioridad a su muerte, en 1958, su hijo Aingeru publicó una selección de textos suyos no periodísticos en la obra XX­-garren mendeko Nafarroako euskal idazlariak, en la que también se incluían otros de Enrique Zubiri, «Manezaundi».

Obras

Topografía médica del valle del Baztán, Pamplona: Imprenta N. Aramburu, 1905.

«Noticia biográfica del ilustre botánico Sr. Lacoizqueta», Boletín de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales, V (1906), pp. 142-161.

Guía médica del asistente a moribundos (ensayo de apreciar y precisar el estado mental de los enfermos graves), Pamplona: Imprenta Zubillaga, 1945.

Guía médica del intérprete de milagros y favores, Madrid: Espasa-Calpe, 1949, 155 pp. (con prólogo de Gregorio Marañón).

IRIGARAY, A. (ed.), Prosistas navarros contemporáneos en lengua vasca = XX­-garren mendeko nafarroako euskal idazlariak. Selección de narraciones, crónicas y artículos de Enrique Zubiri Gortari y Pablo Fermín Irigaray Goizueta, Iruñea-Pamplona: Institución Príncipe de Viana, 1958.

CAMINO, I. (ed.), Lekukotasuna, Donostia: Euskal Editoreen Elkartea, 1992.

—  Nafarroatik, Donostia: Euskal Editoreen Elkartea, 1992.

Gerla urte, gezur urte. Iruñea 1936­-40, isiltasunean mintzo, Iruñea-Pamplona: Pamiela, 1993.

BIDADOR, J. (ed.), Euskara Iruñeko kazetaritzan (1930­-1936). Testu antologia, Iruñea-Pamplona: Iruñeko Udala, 2003.


Bibliografía

BIDADOR, J., «Euskararen memoria Nafarroan 36ko gerran. Larrekoren Gerla urte gezur urte», Hegats. Literatur Aldizkaria, 34 (2003), pp. 141-159. Reed. PV, 264 (2016), pp. 279-292.

— «Pablo Fermin Irigarai Larreko, Nafarroako euskal kazetaritzaren aitagoia», en BARANDIARAN, A. (ed.), Euskarazko kazetaritza. Gogoetak, esperientziak eta analisiak, Iruña: Nafarroako Unibertsitatea, Filosofia eta Letretako Fakultatea, 2007. Reed. PV, 264 (2016), pp. 315-339.

ERKIAGA, E., «Pablo Fermin Irigaray Goizueta Larreko (1869-1969)», Egan, 1-3 (1970), pp. 3-10.

IRIGARAI, J. Á., «Aintzin solasa», en IRIGARAY, F., Gerla urte, gezur urte. Iruñea 1936­-40, isiltasunean mintzo, Iruñea-Pamplona: Pamiela, 1993, pp. 15-30.

— Fermin Irigarai «Larreko» (1869­-1949), Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza, 2004.


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