Cargos y oficios
Médico y escritor polígrafo.
Trayectoria
Justo Garate, nacido en Bergara y fallecido en Mendoza, tuvo una larga y azarosa trayectoria. Siendo natural del País Vasco, tuvo que vivir durante mucho tiempo lejos de estas tierras. Cuando contaba con pocos meses, la familia se trasladó a Tandil, en Argentina; pero cinco años más tarde regresaron a Bergara. Realizó los primeros estudios en su localidad natal, y obtuvo el título de bachiller en Bilbao. Inició la carrera de medicina en Valladolid en 1917 y la continuó en Barcelona en 1919. En la capital catalana mantuvo relaciones, entre otros, con los catedráticos vascos Telesforo Aranzadi y Ángel Apraiz; y su compañero de estudios, el navarro Aingeru Irigarai, despertó en él la pasión por la lectura de revistas en euskera y por la música clásica. En 1921 se trasladó a Bilbao, tras obtener por concurso un puesto de prácticas en el hospital de Basurto. En 1922 se presentó a los exámenes de quinto curso en la Universidad de Santiago de Compostela, porque tenía así una bonita excusa para conocer Galicia, León, Asturias y otras regiones. Garate mantuvo durante toda su vida su interés por ver mundo y viajar. Se licenció en medicina por la Universidad de Madrid el 25 de junio de 1923.
Deseaba marchar al extranjero a cursar los estudios de doctorado. El prestigioso médico Enrique Areilza le ayudó a llevar a cabo su propósito, ya que gracias a él fue becado por el hospital de Basurto. En 1924 se trasladó a Friburgo, en el sur de Alemania, donde permaneció un año. Poco después, durante unos seis meses profundizó en París en algunas materias médicas con profesores de renombre y en sanatorios famosos. Allí convivió con el pintor vizcaíno José Mari Uzelai y mantuvo relaciones de diversa índole: por ejemplo, con el escritor bilbaíno Miguel de Unamuno, el pintor japonés Tsuguharu Foujita, o el aragonés Luis Buñuel, que más tarde destacaría en el cine.
Nada más regresar a Bergara en otoño de 1925, gracias a otra subvención de una entidad bilbaína, fue enviado a Berlín para realizar investigaciones sobre el cáncer. Durante nueve meses se dedicó a la investigación en la capital alemana, y en el verano-otoño de 1926 redactó en Heidelberg su tesis titulada Dos variantes de la reacción de Abderhalden, que defendió en Madrid en enero de 1927. Regresó temporalmente a Heidelberg para continuar sus investigaciones y posteriormente efectuó una breve estancia en Inglaterra, para perfeccionar el inglés, que estaba estudiando por su cuenta.
Tras su estancia de algunos años en países europeos, se casó con la duranguesa Itziar Arostegi. El enlace se celebró el 17 de septiembre de 1928 en Deba, de luto riguroso, ya que el padre de Justo acababa de fallecer. No tardaron en llegarles los primeros descendientes. Instaló su consulta médica en la calle Urkijo de Bilbao, consiguiendo poco a poco una importante clientela. Pero la actividad de Garate no se limitó al campo de la medicina. También se introdujo profundamente en el mundo de la cultura y la política, en aquellos años de grandes cambios: fin de la dictadura del general Primo de Rivera, breve dictablanda de transición, llegada de la Segunda República, etc. En el plano político, al fundarse en 1930 el partido nacionalista aconfesional Acción Nacionalista Vasca (ANV), Justo se adherirá al nuevo grupo político. Más aún, al inicio de la Segunda República concurrirá a las elecciones a Cortes Constituyentes en la lista republicana.
Sin embargo, si por algo destacaba a esas alturas era por la prolífica obra que escribía y publicaba, sin obviar algunas ruidosas polémicas que le otorgaron fama. Además de algunas destacadas obras del ámbito de la medicina, Garate inició en Bilbao una rica y constante producción sobre diferentes temas relacionados con la cultura vasca: publicó en diversas revistas y libros trabajos sobre historia, etnografía, geografía, personajes, toponimia, etimología o lexicografía del País Vasco, entre otras cuestiones. Durante los años de la preguerra, la mayoría de sus escritos vieron la luz en las revistas RIEV y Tierra Vasca y en el diario La Voz de Navarra. Entre ellos cabe destacar las traducciones del alemán al castellano y otras acotaciones realizadas por Justo con la finalidad de dar a conocer en el País Vasco las importantes aportaciones sobre el euskera y el País Vasco elaboradas por el sabio prusiano Wilhelm von Humboldt, particularmente en la obra Guillermo de Humboldt. Estudio de sus trabajos sobre Vasconia (1933).
No era el doctor Garate de los que se guardaban sus opiniones, sino que tenía por costumbre exponerlas muy abiertamente; a menudo, defendiéndolas en alta voz en discusiones un tanto acaloradas. Durante esa época de su estancia en Bilbao, dos polémicas aportaron cierta fama al bergarés: en una de ellas criticó las obras biológicas del jesuita bilbaíno Padre José Antonio Laburu; en la otra, dudó del asombroso método que empleaba el doctor Fernando Asuero para sanar diversas dolencias: el otorrino donostiarra había adquirido gran popularidad al prometer a sus clientes que quemando el nervio trigémino se podían curar determinadas enfermedades. Lo cierto es que a Justo nunca le faltó pasión por la polémica. Incluso mucho más tarde fueron sonadas, entre lingüistas, sus disputas con Koldo Mitxelena sobre etimología, toponimia y otras cuestiones.
Con todo, durante los años previos a la guerra dio pasos enormes no solo en la medicina, sino también en las investigaciones vascológicas. A partir de 1933 trabajó como médico en el hospital de Basurto; al propio tiempo, fue elegido para la Dirección de Eusko Ikaskuntza, realizando una intensa labor en esa institución, sin dejar de crear y publicar obras. Sin embargo, la sublevación militar promovida por los rebeldes en julio de 1936 cercenó y cambió radicalmente la situación vivida hasta entonces. Aunque su esposa y sus hijos se habían trasladado a Sopelana, considerando que era un lugar más seguro, Justo siguió en Basurto. Precisamente en este hospital, el recién constituido Gobierno Vasco creó la Facultad de Medicina y el señor Garate participó tanto en la instauración del proyecto como en su faceta docente; por otra parte, también le tocó ejercer de médico militar para paliar las duras necesidades de la guerra. Mientras resistió el frente de Bizkaia, apenas abandonó Bilbao, trabajando más de dieciséis horas diarias. Tras el bombardeo de Gernika, en mayo, Itziar y los niños se trasladaron en busca de refugio a Bélgica a través de Francia; Justo permaneció en Bilbao hasta junio, y cuando la ciudad estaba a punto de caer en manos de los militares, partió hacia el extranjero embarcándose en Santander. Fue nombrado médico de quinientas niñas y niños vascos que iban a un albergue en Donibane Garazi, y así logró escapar de aquel infierno.
Fue el comienzo de un largo exilio. A través de Donibane Garazi y París llegaría a Bruselas para reunirse con su familia. No le faltaron posibilidades de afincarse en Bélgica, pero Justo estaba convencido de que se aproximaba otra Gran Guerra en Europa. En consecuencia, los Garate miraron hacia América y, después de mucho reflexionar, les pareció que lo más adecuado era ir a Argentina, donde tenían numerosos amigos y familiares. En consecuencia, el matrimonio y cuatro hijos de muy escasa edad embarcaron el 13 de noviembre de 1937 en Rotterdam y llegaron un mes más tarde a Buenos Aires para iniciar una vida absolutamente nueva. Eligieron como lugar de residencia la ciudad de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, que Justo había conocido durante su infancia. Allí transcurrirán sus primeros diecisiete años de estancia, dedicándose a tareas médicas, estabilizando y criando a su familia, sin perder en absoluto su entusiasmo por escribir y publicar. Pero en 1954 le llegó desde la Universidad de Mendoza una oferta tentadora: que se hiciera cargo de la cátedra denominada «clínica médica». Tras la aceptación de la propuesta, esa ciudad próxima a los Andes se convertirá durante cuarenta años en el punto de referencia del doctor, profesor y escritor Garate.
La Universidad de Mendoza le facilitaría asimismo la posibilidad de salir al exterior satisfaciendo la sed que siempre había tenido de visitar otras tierras y países. Justo Garate regresó a Europa veintiún años después de llegar a América. Gracias a una beca, visitó Suecia, Alemania, Suiza, Austria e Italia. En 1964 realizó otro largo periplo por Europa como guía de algunos de sus discípulos recién titulados. A pesar de haber llegado en ambos viajes hasta el País Vasco Norte, no quiso pisar el Sur mientras Franco siguiera en el poder. En 1967 se le presentó la oportunidad de trasladarse a otras tierras americanas: a México, Colombia, Perú y Chile, por ejemplo. Estas salidas dieron lugar a dos monografías posteriores de Justo: Ramón Munibe en la Viena de la Ilustración (1969) y Los colegios de las Vizcaínas y Vergara en el siglo XVIII (1972).
Mas estas dos obras no fueron las primeras que dio a conocer en Europa. Mucho antes había publicado Viajeros extranjeros en Vasconia (1942) y Cultura biológica y arte de traducir (1943), ambas en la editorial Ekin de Buenos Aires. En cualquier caso, al igual que en la preguerra, los escritos de Garate que se editaron en libros apenas se aproximaban a los que vieron la luz en revistas, por ejemplo, notas y detalles sobre personajes históricos; novedades acerca de escritores vascos; opiniones de personalidades famosas sobre los vascos; comentarios y críticas de infinidad de libros vascos; y, por supuesto, tratará en cientos de obras temas como aportaciones al diccionario vasco, topónimos, origen de las palabras, comparaciones entre lenguas, etcétera.
Durante más de medio siglo, su prolífica producción encontraría espacio en publicaciones de diversa índole, tanto argentinas como vascas, propias de la época. Durante la primera década de la posguerra escribió principalmente en la revista Euzko Deya de Buenos Aires, en el Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País [BRSBAP] de San Sebastián, y en Eusko Jakintza de Sara/Bayona; posteriormente colaboró en Argentina en el Boletín del Instituto Americano de Estudios Vascos [BIAEV]; en la revista Euskera de Euskaltzaindia a partir de 1961; en las publicaciones Príncipe de Viana, Fontes Linguae Vasconum y Cuadernos de Etnografía de Navarra de Pamplona desde 1971; y además en revistas como Gernika, Euzko Gogoa, Oñate, Munibe, Vida Vasca y Estudios Vizcaínos.
Costó lo suyo, pero en un momento dado les llegó la hora de retornar al País Vasco Sur. Habían transcurrido cuatro décadas desde su marcha de Bilbao. Un par de años después de la muerte de Franco, en 1977, regresaron Justo e Itziar a Bergara, Durango, Bilbao y a muchos otros lugares de su juventud. Además de en Bergara, el doctor Garate impartió conferencias en Bilbao, San Sebastián y Vitoria. Al propio tiempo, se sucedieron los títulos, medallas y cargos honoríficos: fue nombrado Profesor Honorario de la Facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco; fue incluido entre los Miembros de Honor de la Academia de Medicina de Bilbao; la UNED de Bergara le concedió su medalla; la Asociación de Escritores de Bizkaia, la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País y el Ayuntamiento de Bergara le rindieron también homenajes; poco después, la Academia de la Lengua Vasca le situó entre sus Académicos de Honor [1979]. Regresó de Mendoza al País Vasco cuando la Universidad de Leioa le nombró doctor honoris causa en 1982; y la última vez que atravesó el océano fue en 1987 para recoger el premio Manuel Lekuona de Eusko Ikaskuntza. Además, en Argentina fue homenajeado con frecuencia por sus trabajos en los ámbitos de la medicina y la cultura.
Hasta casi el último momento, Justo se aferró a sus pasiones tan arraigadas: leer, investigar, escribir y publicar. En 1992 elaboró un libro imprescindible para conocer muchos detalles de su vida: Un crítico en las quimbambas. Autobiografía y escritos, publicada al año siguiente por el Ayuntamiento de Bergara. El sabio doctor Garate, escritor exuberante, polemista ardoroso, el crítico más crítico, murió el 2 de julio de 1994 en Mendoza, un mes antes de cumplir los noventa y cuatro años. Nos legó una obra inmensa, prolífica, polemista y controvertida, firmada con su propio nombre y varios seudónimos como Elorregi, Eneko Mitxelena, Eneko Zilueta o Txeru Arriola.
Obras
Guillermo de Humboldt. Estudio de sus trabajos sobre Vasconia, Bilbao: Imprenta Provincial de Vizcaya, 1933.
Ensayos euskarianos, Bilbao: Mayli, 1935.
La época de Pablo Astarloa y Juan Antonio Moguel, Bilbao: Imprenta Provincial de Vizcaya, 1936.
Viajeros extranjeros en Vasconia, Buenos Aires: Ekin, 1942.
Cultura biológica y arte de traducir, Buenos Aires: Ekin, 1943.
Ramón de Munibe en la Viena de la Ilustración, 1772-1773, Mendoza: Universidad de Cuyo, 1969.
Los colegios de las Vizcaínas y Bergara en el siglo XVIII, Mendoza: Paura Hermanos, 1972.
Un crítico en las quimbambas. Autobiografía y escritos, Donostia: Bergarako Udala, 1993.
Bibliografía
AMEZAGA, E., El Doctor Justo Gárate. Crítico de críticos, Bilbao: Bilbao, Bizkaia Kutxa, 1996.
ELORTZA EGAÑA, J., Justo Garate (1900-1994), Vitoria-Gasteiz: Eusko Jaurlaritza, 2000.
VVAA, Justo Garate, Donostia: Eusko Ikaskuntza, 2000.





