Cargos y oficios
Político y sindicalista.
Trayectoria
Ingresa adolescente en el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Frente a la miseria social desatada en Europa durante la revolución industrial, la Iglesia católica pidió la creación de sindicatos que ignoraran la lucha de clases. El PNV creó unas comisiones de Acción Social; el 23 de julio de 1911, Robles, joven y proletario tipógrafo del diario Euzkadi, formó parte del grupo de 178 que funda en Bilbao Solidaridad de Obreros Vascos/SOV, para acrecentar la fuerza nacionalista fuera de los sindicatos eclesiales y, sobre todo, de los de clase (UGT, CNT…), tildados de exotismo inmigrante. Su cuerpo ideológico fue asumido por sacerdotes, entre los cuales destacó Policarpo Larrañaga, cronista y consiliario para el que el sindicalismo episcopal resultaba irrisorio frente a la «artillería de tiro rápido y las ametralladoras del socialismo».
Al partirse (1921) el nacionalismo en PNV (Aberri) y Comunión Nacionalista Vasca, Robles se identificó con el primero, más «social», más acorde a sus sentimientos y aficiones, ajeno a la burguesía autonomista de Bilbao. Con la llegada de la dictadura de Primo de Rivera, se sumó al grupo «Lenago-Il» (Primero Morir), fue detenido y marchó a Buenos Aires como estibador y cajista en La Razón. En la Bigorra francesa trabajó en el periódico agrícola Le Sillon.
Vuelto en 1927, interviene en la clausura del Congreso de SOV (Eibar, 12-13 de octubre de 1929) y fue elegido uno de los directivos de la Confederación. El Congreso rindió homenaje a Policarpo Larrañaga, del Secretariado Diocesano de Acción Social (Bilbao). Con ello se saldaban las diferencias entre el joven Robles y el sector solidario de Don Poli que aprovechó las novedades introducidas (1926) por la Organización Corporativa Nacional, los comités paritarios de patrones y trabajadores nada lejanos a la doctrina SOV (Ansel, 2011, 41; Robles, en Ibarzabal, p. 61).
En 1931 forma parte de una comisión del reunificado PNV que visita al Gobierno republicano para manifestarle la sinceridad de su partido. Es presentado por este a las elecciones del 28 de junio de 1931 por la Conjunción Católico-Fuerista y obtiene el acta que le posiciona como soporte sindical de un Estatuto nacionalista confesional (Estella). Formó parte de la Minoría Vasco-Navarra, vocal de dos comisiones. Ello no le impidió publicar artículos quejumbrosos (censurados en 1931 y 1932) sobre la situación de opresión en Euzkadi (Rojo, S., 2007).
Tras el crac americano, son años de depresión económica y paro. SOV necesita sacudirse la etiqueta de «correa de transmisión» y responder a la inquietud social de los afiliados. Por ello, Robles apoya la celebración del II Congreso (Vitoria, 1933) que cambió el nombre de este (Obreros fue sustituido por Trabajadores). Muy atraído por la política, fue elegido de forma provisional presidente, calidad que, aunque contestada, conservaría siempre.
Repite en Cortes en 1933 (Trabajo, Comunicaciones y Paro). Su participación visible durante el bienio (1933-1936), es escasa: votos conjuntos, ruegos, breves, una propuesta (Paro). Había ingresado en la Agrupación Vasca de Acción Social Cristiana/AVASC, club mixto dirigido por algunos elementos de SOV, del PNV y patronos presidido por el líder J. A. Aguirre, de hecho, por el jesuita J. Azpiazu. La mixtura, tan criticada por el nacionalismo laico de ANV y los aberrianos, no funcionará. Hubo ruptura tras el electrochoque revolucionario de octubre del 34 que puso en evidencia la ilusión interclasista.
Su ocasión de tomar la palabra en las Cortes llegó el 6 de febrero de 1935 (DS) a propósito de lo que SOV llevaba tiempo perfilando: el «salario variable» y la participación en los beneficios empresariales. El art. 6 de la Constitución capacitaba a las Cortes para regular «la jornada de trabajo y el salario mínimo y familiar…»; ofrecía al sindicalismo católico la oportunidad de intervenir en una cuestión que le interesaba vivamente. El planteamiento no era nuevo, en España fueron los nacionalistas vascos los primeros en proponerlo (Cogollos, 2021, p. 519). Pero darle voz no le fue encomendado a él, sino al abogado J. A. Irazusta.
Pese a ello, ante al Frente Popular en puertas, Aguirre y los suyos lo necesitan; habían abandonado unas Cortes dominadas por la Derecha, desoyen a la Iglesia, rehúsan aliarse con ella en las elecciones de febrero de 1936. Así, como líder sindical forma parte de la comitiva peneuvista que visita el Vaticano en enero para obtener, sin éxito, la bendición de Pío XI al Estatuto Vasco antes de su trámite parlamentario. En julio, otra vez diputado, la Guerra Civil le sorprende en Pamplona, huye a Bilbao. En abril de 1937, cuando los rebeldes se acercan, desoye a su dirección, marcha a Francia con su numerosa familia y los haberes sindicales. Compra en Briscous/Beskoitze el caserón Leku Eder en el que reside como cultivateur durante toda la ocupación alemana. Dirige llamamientos para formar un Frente Nacional Vasco desvinculado de la República.
Ante la invasión nazi de Francia, parte del Comité solidario se traslada a Londres bajo la presidencia entre 1940-1945 de P. Ormaetxea, mientras otros solis se ocultan o huyen para evitar la deportación (Gurs). Los archivos recogen graves acusaciones (Garde, 2001, pp. 63, 82-83, etc.) de esta ejecutiva sobre apropiación de fondos de las que Robles se defiende mediante contra-acusaciones. Sus relaciones con el PNV son también malas. Alemania pierde Stalingrado, hay desembarcos en Normandía y la costa mediterránea. En octubre de 1944 varias oleadas de maquisards atraviesan diferentes portillos y pisan la España franquista. Ese año Robles acoge evadidos, por medio de Y. Deplanche de la red Alsace y los refugiados R. Jauregui y Amestoy. El 16 de diciembre de 1945 solicitó al gobierno francés «un document officiel […] de ma modeste intervention dans la liberation de la France» (MDF, capitán Lefort) aunque no constan resultados, sí el diploma (s. f.) de agradecimiento firmado por el general Eisenhower en los años cincuenta por ayudar a sus allied soldiers.
Impaciente, obsesionado por restablecer su contestada autoridad, se acoge a repatriación con su familia (1952). En junio de 1953 fue detenido junto con otros solis, sentenciado a cárcel y multa, aunque es puesto en libertad merced a presiones externas. En un contexto español de naciente conflictividad obrera, estudiantil y eclesiástica, se produce su otra caída en la que asoma la nueva generación (I. Aldekoa, J. A. Etxebarrieta, J. Madariaga y dos de sus hijos) (ED, 1960). Regresa a Francia. Sus accesos de radicalidad no le han impedido el ascenso de clase (cargos en el PNV y STV), incluso la asistencia en 1962, junto con otros peneuvistas y miembros de la oposición española, al Congreso del Movimiento Europeo («contubernio» de Múnich), en el que un grupo de jóvenes de STV del interior acusó de falta de firmeza al PNV ante la «cuestión nacional» vasca (Estornés, 2017, pp. 33-39). Se anuncia una nueva disidencia.
Robles vivía aislado en Francia. Algunos de sus correligionarios pensaban que sus problemas, su pugnacidad, le mantuvieron al margen de las nuevas corrientes de pensamiento, lo calificaban de «tradicionalista caduco» (Garde, 1996, pp. 129-130). Pero consta que ante los grandes cambios sociales (The Spirit of ‘45, los Treinta Gloriosos), vislumbraba que STV no sería lo que había sido. Llegó el descrédito del racialismo, un «choque de dos esenciales corrientes». Y preguntaba (AN, 27 de junio de 1945): «¿Es que Solidaridad debe ser en adelante otra cosa? ¿Aconfesional, Antivasca, Materialista?».
El Gobierno Vasco sostenía un orden capitalista amaestrado. Pero, pese a compartir esa visión y la de la Guerra Civil como una «guerra de independencia vasca contra el imperialismo español invasor», Robles seguía corroído por viejas llagas, derivadas quizá de su extracción: expósito, criado en medio rural (pastor en Arratia), recadero, operario, único no universitario o personalidad de posición en su grupo. No aceptó el posibilismo del lendakari que, tras un periodo «aislacionista» (De la Granja et al., 2014, p. 400), recibía a «otros cristianos» a la par con «sindicales filiales» (STV). Le enfurecía que alegase «que él (Aguirre) era el presidente de todos los ciudadanos, vascos o no, residentes en Euzkadi… las gentes que nos representan no son demócratas, sino todo lo contrario». Y se autodefinía (AN, ibid.): «Soy de espíritu libre y de sustancia democrática, como aprendí de Sabino y heredé de la tradición histórica y social legada por nuestros antepasados».
Fallecido Aguirre (1960) y ante una nueva militancia, consciente en parte de su desfase, trataba de reverdecer («a tiempos nuevos, lenguaje nuevo», AHE caja 25, exp. 1) el ideario fundador, la postura equidistante de los Principios para reeditarlos (1967), sin la vieja retórica antimaketa. Su escollo fue la juventud contestataria interior, como Txillardegi o Krutwig, a los que ataca a propósito del Vasconia (1963), o como ELA-Berri, autora de los Principios de 1963, primer razonamiento de clase, de la «cuestión nacional» vasca en un contexto europeo en el que la conjunción católico-marxista obtenía gran éxito (Estornés, 2017). Robles rechazaba de plano la invocación socialista, adjetivo fetiche de la Transición, y maniobra hacia la reunificación en modo «marcha atrás».
Muerto Franco, triunfante la vía unitaria con ELA-Berri (y los bengoas del jesuita V. Bengoa), publica su último libro, su «disentimiento en relación al común concepto que la mayoría de las gentes atribuye hoy al término socialista […] que profesan hoy gran número de trabajadores». Por esa razón, en el Congreso (Eibar, 1976), dominado por lo que la Iglesia (QA) había calificado de «desertores católicos al socialismo», votó contra los nuevos Principios. Pero la militancia interior le proporcionaba un holgado cuerpo social; recuperó su Presidencia como icono venerable a cambio de reconocimiento internacional para la generación de posguerra. Ante un siglo que conoció grandes revoluciones, el New Deal, el Feminismo, el intervencionismo europeo y las corrientes poscoloniales, cabría compendiar su ideario dentro de cuatro ítems:
Autoctonía, la narrativa emocional de Aberri y del «igualitarismo» foral-nacionalista (nobleza universal), «la paz del caserío», libre de «elementos extraños», la Arcadia destruida por España y la Revolución Industrial en el pensar de los Arana Goiri. Su herencia basada en el biotipo (De la Granja, 1997b) aunque sin el rígido apellidismo que el sindicato iría sustituyendo por el criterio de residencia. Este legado subyace en las enmiendas de SOV (12 de junio de 1931) al Estatuto autonómico de la Sociedad de Estudios Vascos (SEV) que establecía (31 de mayo de 1931) dos años de residencia para el alóctono destinatario de derechos, frente a los 10 del Estatuto de Estella del 14 de junio que SOV ratifica. O la que pide «la preeminencia del obrero natural del país al que no lo sea» (Estornés, 1990, p. 435). Más algunas pinceladas parroquiales, su versión de la doctrina de la Iglesia para la «redención del proletariado» (1891, 1931), y alguna de los sesenta.
Androcentrismo, el trabajador varón y su esposa como eje de la sociedad, la familia católica, jerárquica, frente a la individuación creciente de esposas y descendientes. Pese al avance de la emancipación femenina, Robles, embebido del sexismo de no pocos de sus contemporáneos, firmó la proposición peneuvista (1935), para el abandono por la esposa del mercado de trabajo: «Si la mujer obrera renunciase a trabajar fuera de su domicilio, con carácter definitivo, el aumento de jornal del marido, al casarse, será de 20 %». Y así «haremos obra de verdadero feminismo».
Cooperativismo, frente al Estado, al socialismo y al comunismo: armonía entre las clases, desproletarización obrera por ascenso gradual a la propiedad limitando al máximo la intervención salvo en el periodo republicano (Est., 1934, art. 3), en que se piden leyes que favorezcan «la vida del trabajo y faciliten normas justas de fácil acceso a la propiedad, dirección e intervención de la vida económica». En su último libro, al mes del Congreso, reafirma sus conceptos socialismo-comunitarismo (Anónimo, 1977), persiste en la visión QA que proclamó «socialista y católico son términos contradictorios». El comunitarismo sería: «La única manera de liberar al asalariado de una institución o de un hombre —mientras esté bajo un hombre o bajo una institución, el asalariado será esclavo— mientras que siendo en una comunidad donde desde el de arriba al del medio y al de abajo son todos partícipes de una misma organización y ellos entran en la producción, en la formación, en la realización de sus cosas».
La finalidad, eco del cooperativismo de los Estatutos, se acerca a la Cogestión, otro fetiche de la Transición: «Crear una democracia de tipo económico a base de nosotros, sin intervención del Estado ni de nadie […]. Nosotros de ninguna manera queremos enfadarnos con las empresas existentes. Ahora, lo que Solidaridad quería era poner un modelo de empresa comunitaria para demostrar que la economía se puede aplicar en esta vida de otro modo».
Había pasado días atrás la censura (Torrealdai, pp. 204-205); el censor lo juzga un inofensivo victimista: «Expresa que todos los males —y entre ellos, ese marxismo y ese socialismo que él no comparte— proceden de que Euzkadi ya no es independiente y soberana […]. Su escasa tirada, la verosímil inoportunidad de una acción judicial a pocos días vista del Referéndum, su antimarxismo y […] la escasa audiencia que estos viejos líderes tienen, pudieran aconsejar tolerancia. Pero culpar a España de los males vascos es un viejo y ponzoñoso argumento».
Independencia sindical. Aprovecha la vitrificación ideológica del PNV (1906, 1930, 1932) para recurrir a Sabino en sus escaramuzas con su partido, a su idea de separación partido-sindicato (Mess, L. et al., 1997), su caballo de batalla a lomos de la «evolución sindicalista» de STV (Ansel, 2009). Independencia también del clero, al que acusa de inmiscuirse en lo político-sindical. Tras el fracaso de AVASC, Robles reitera su fe en el catolicismo seglar: «Todos nuestros esfuerzos están dirigidos a prestigiar la Religión y a impedir que el sacerdote se entrometa en funciones que sean propias del ciudadano libre» (Auñamendi). Había detestado al clero de preguerra —o periodo franquista— no acorde con sus ideas, ahora a los curas jóvenes cercanos a STV y a ETA, que hablan «a nuestro pueblo en euzkera […] en nombre de Euzkadi y otras añagazas parecidas» (AHE, c. 111).
Como fue habitual en el mundo obrero, Robles era autodidacta. En su castellano, moldeado en dialéctica eclesial, autoafirmativa, con frecuencia en tercera persona (el lagun Robles-Arangiz o «el presidente»), no hay seudónimos. Por ello me limito a su obra escrita conocida, en tres campos.
Obras
A. Epistolario, manifiestos, alocuciones, notas.
B. Artículos de prensa. Muchos, en los independentistas Aberri y Mendigoxale, en Euzko Langillia-El Obrero Vasco (director 1920-1923), Lan-Deya, órgano de prensa de STV (1933-1934), el donostiarra Euzko Langille (1935-1937), y Lan-Deya (1937). Asimismo en el peneuvista Euzkadi. I. Olábarri recoge su tarea de preguerra en la prensa solidaria: «modestia aparte, yo escribo, bien o mal, la mayor parte de las veces casi todo el periódico; yo arreglo algunos originales, yo corrijo, yo en suma hago todo» (1978, p. 159).
C. Libros.
Conferencia leída por el Solidario Manuel Robles Aranguiz, Eibar: Gr. Eguren, 1929.
Un caballo de Troya. Réplica a determinados puntos de la obra titulada «Vasconia», Biarritz [s. n.], 1964, 96 pp.
Aclarando equívocos, Caracas: Excélsior, 1965, 23 pp.
Obligada respuesta, Biarritz: Euzko Langillien Alkartasuna, 1969, 32 pp.
¿Socialismo o… Comunitarismo?, Bilbao: Gr. Bilbao, 1976, 107 pp.
Bibliografía
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COGOLLOS, J. F., El salario familiar en la actuación política de la CEDA durante el segundo bienio de la Segunda República, 1934-1935, Madrid: CEU, 2021, 747 pp.
DE LA GRANJA, J. L.; DE PABLO, S.; RODRÍGUEZ, J. A., y MEES, L., La política como pasión: El lehendakari José Antonio Aguirre (1904-1960), Madrid: Tecnos, 2014, 660 pp.
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GARDE, M. L., ELA a través de dos guerras (1936-1946), Pamplona: Pamiela, 2001, 470 pp.
— «ELA, 1936-1946. Guerra, exilio y esperanza», Gerónimo de Uztariz, 12 (1996), pp. 121-144.
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TORREALDAI, J. M., La censura de Franco y el tema vasco, San Sebastián: Fundación Kutxa, 1999, 311 pp.
Fuentes. Son escasas las referencias personales, documentadas, sobre Robles: textos como Aclarando…, alocuciones (escritas, dada su timidez oratoria), alguna entrevista (1978) y relato familiar que calcan autores como Romaña (1988), prensa y radio, sin escrutinio. Ha sido por tanto necesaria la labor en diversos archivos:
AHE-ARCHIVO HISTÓRICO DE ELA-STV, passim.
AN-ARCHIVO DEL NACIONALISMO VASCO, Sig. DP-1284-02.
ANÓNIMO, Punto y Hora de Euskal Herria, 15 de enero de 1977, p. 45.
BOE/BOLETÍN OFICIAL DE LAS CORTES, Madrid, 29 de mayo de 2012.
DS/DIARIO DE SESIONES – CONGRESO DE LOS DIPUTADOS…, Ls. 1931-1933, 1933-1935, 1936.
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS… de los días 8 y 9/10/1966, AHE, caja 25, e. 1 y C. 111.
DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS (Vitoria, 1933), en DE LA GRANJA, J. L., «Solidaridad de Trabajadores Vascos», Enciclopedia General Ilustrada del País Vasco, San Sebastián: Auñamendi, 1997, vol. XLV, pp. 254-255.
ED, 1960/Euzko Deya, París, 1 de abril de 1960.
EST., 1934/Estatutos de…, presentados a la Delegación Provincial de Trabajo el 23/02/1934, AN, F. PNV, Reg. B., caja 95.
IBARZABAL, E., 50 años de nacionalismo vasco 1928-1978 (a través de sus protagonistas), San Sebastián: Ediciones Vascas, 1978, pp. 57-66.
LAN-DEYA, Fondo documental (1958-1989) sobre ELA-STV; —, F. (1962-1975), col. autora.
LARRAÑAGA, P., Contribución a la historia obrera de Euskalerria, San Sebastián: Auñamendi, 1976-1977, 2 vols.
MDF/MINISTÈRE DE DÉFENSE GOUVERNEMENT FRANCE, Dossier individuel de M. R-A; Titres, homologations et services pour faits de résistance, base des médailles de la résistance.
OMENALDIA = HOMENAJE. Robles Arangitz’tar Manu 80n urtebetetzea 14/10/1973, 62 urte Eusko Langilleen Alkartasuna, Bayonne: ELA, 1974, 74 pp.
QA, 1931/QUADR. ANNO de SS Pío XI, 40.º aniv. de la encíclica R. Novarum de León XIII. En línea: https://www.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno.html (consultado el 12 de diciembre de 2022).
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