Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores de vasconia continental

SAINT-PIERRE ANTCHUBERRO, Jean (seudónimo Anxuberro) (Villefranque/Milafranga, Labort, 18 de enero de 1884 – 18 de diciembre de 1951).

Cargos y oficios

Sacerdote, historiador y escritor

Trayectoria

Nacido en el seno de una familia de agricultores, hijo de Jean Saint-Pierre y de Catherine Anxuberro, realizó sus estudios secundarios en el seminario menor de Larressore y más tarde ingresó en el seminario mayor de Bayona. Sus cualidades intelectuales llamaron la atención de sus superiores, quienes lo enviaron a estudiar a la Universidad Católica de Toulouse, donde se licenció en Letras (1906-1907). Tras ordenarse sacerdote en 1908, cursó Teología en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma, donde se doctoró en 1910. Antes de la Primera Guerra Mundial recorrió el País Vasco continental como misionero diocesano, y en los numerosos sermones que pronunció hizo gala de sus notables cualidades como orador en euskera.

Durante la guerra de 1914-1918 fue movilizado y publicó no pocas cartas en euskera en el semanario vascófono Eskualduna, en las que contaba sus experiencias en el frente. Cuando en enero de 1918 fue capturado, se inició en la vascología a través de los trabajos del vascólogo alemán Schuchardt.

Tras ser liberado, trabajó como profesor en el seminario mayor. En aquella época empezó a ser un ávido lector de la prensa vasquista: Eskualduna, Revista Internacional de Estudios Vascos, el diario Euzkadi y la revista Euskal Esnalea.

En 1922 fue nombrado secretario del obispo de Bayona, monseñor Gieure, del que fue hasta 1930 su mano derecha y sin duda un inspirador, sobre todo en lo tocante a la actividad del obispo a favor del euskera. Fue en esa época cuando mostró su gran capacidad en este campo.

Sus dotes de escritor le valieron en 1922 el premio al mejor artículo en euskera publicado en el diario Euzkadi. Este comunicador nato pasó a ser, en 1925, redactor jefe del semanario Eskualduna. Adoptó como seudónimo el apellido de su madre, Anxuberro.

En esa misma época fue uno de los artífices de la fundación y desarrollo de la revista cultural Gure Herria, de la que era secretario general. Bajo su dirección, la revista se convirtió en escaparate y matriz de un auténtico renacimiento de la poesía y la prosa vascas en el País Vasco continental.

Las tareas que le encomendaba el obispo le absorbían mucho tiempo y no pudo dedicarse a la escritura todo lo que hubiera deseado. Precisamente por ello, tuvo que renunciar al proyecto de redactar una «Historia de los vascos» en euskera, si bien escribió la introducción y los ocho primeros capítulos.

Más que por su obra literaria o incluso periodística, es sin duda por su influyente papel al servicio del euskera por lo que hay que reconocer la labor de Jean Saint-Pierre. Como primer colaborador del obispo de Bayona, desempeñó un papel importante en la creación por parte de monseñor Gieure de un programa de estudios en euskera en la enseñanza secundaria católica (gramática, literatura e historia) en 1923. El obispo, que observó, junto con otros, las grandes capacidades del joven Pierre Lafitte, le envió a estudiar literatura en la Universidad Católica de Toulouse, antes de confiarle la enseñanza de este programa en el seminario menor de Saint-François Xavier de Ustaritz. Aquel sería el primer paso que orientaría a este joven primero hacia la vascología y luego al compromiso político dentro del movimiento eskualerriste.

Durante este periodo, Jean Saint-Pierre escribió muchos artículos en el –Bulletin religieux du diocèse de Bayonne, medio de comunicación oficial del obispado; artículos que tenían un claro contenido político. Podemos citar como ejemplo el publicado en el Boletín núm. 35, de 30 de agosto de 1925, en el que mostraba su repulsa ante la posición del ministro de Instrucción Pública, Anatole de Monzie, que se oponía a la utilización de los «idiomas locales» para aprender el francés, o su análisis del «malestar alsaciano», con ocasión del auge electoral de los autonomistas de esa región que había sido devuelta a Francia tras la Primera Guerra Mundial. Los artículos de Jean Saint-Pierre dejan ver claramente sus convicciones «regionalistas» —el regionalismo es una corriente intelectual, procedente de la asociación provenzal Félibrige, que tuvo cierto éxito durante la Tercera República y que consideraba que las «patrias chicas», es decir, las regiones de Francia, eran la base para que la «gran patria» tuviera solidez, y que, por tanto, era necesario respetar sus lenguas y culturas—.

Por otro lado, Jean Saint-Pierre no era ajeno al movimiento abertzale del País Vasco peninsular, como se desprende de sus escritos y de sus vínculos con el periódico Euzkadi. En ese sentido, cabe señalar, además, que había intervenido en un mitin nacionalista en Oiartzun.

Nombrado obispo auxiliar de Cartago y titular de Gordus en 1930, su ascenso en la jerarquía católica se vio al parecer frenado por sus discrepancias con el arzobispo de Túnez. Durante su estancia en aquel país se interesó por el árabe y el bereber y, en general, por las lenguas mediterráneas (encontramos un artículo titulado «Basque et Berbère», publicado en dos partes en Gure Herria, en noviembre-diciembre de 1931 y en enero-febrero de 1932). De regreso a Villefranque/Milafranga en 1937, colaboró en el Courrier de Bayonne y en el Eskualduna, y fue miembro del comité de honor de Aintzina, órgano del movimiento eskualerrista. Tras la Liberación, participó en la fundación del semanario Herria. Después de la guerra, ocupó diversos cargos (presidente de la Sociedad Internacional de Estudios Vascos y del comité Eskuararen Eguna, y miembro de la Academia de la Lengua Vasca), que le llevaron a intervenir ante diferentes públicos (estudiantes, bertsolaris, congresos de estudios vascos, etc.). Volvió a colaborar con el Courrier de Bayonne y en 1949 retomó la publicación de Gure Herria, interrumpida durante la guerra. No ocuparía más cargos importantes en la Iglesia hasta su fallecimiento en 1951.

Obras

(selección). «Les Basques ont-ils été excommuniés?», Gure Herria, II (1922), pp. 222-229.

«Le basque dans la littérature religieuse», Gure Herria, IV (1924), pp. 415-422 y 453-465.

«Le vieux génie de Tardets», Gure Herria, IV (sep. 1924), pp. 521-525.

«Le destin du peuple basque», Gure Herria, XXIII (1951), pp. 328-345.

«Le duel de Bayonne et du Labourd au xivè siècle», Gure Herria, XXII (1950), pp. 193-200 y 261-268.

Bibliografía

Bedecarrax, J.-M., L’église catholique et la langue basque en France après la séparation de l’église et de l’état (1905-1933), 2018, memoria de máster de Historia contemporánea, 2018, Université de Caen-Normandie. Consultable en el Musée Basque et de l’Histoire de Bayonne.

Lamarque, J., «L’écrivain, l’orateur, le journaliste», Gure Herria, XXIV (1952), pp. 40-45.

— «Monseigneur Jean Saint-Pierre, évêque basque», Gure Herria, X (1930), pp. 193-199.

Les meilleures pages de Jean Saint-Pierre (compiladas por Pierre Lafitte), editor Le Courrier de Bayonne, 1952. Muchas informaciones en esta obra (especialmente las evocaciones de sus maestros de Larressore, Arnaud Abbadie y Jean Iriart-Urruty, alma del periódico Eskualduna), consultable en el Musée Basque et de l’Histoire de Bayonne, tanto en los textos de J. Saint-Pierre como en el prefacio.

Terrier, L. A., «In Fraternam Memoriam», Gure Herria, XXIV (1952), pp. 1-2.

Xarriton, P., Jean Saint-Pierre Anxuberro, Gasteiz: Eusko Jaurlaritzaren Argitalpen Zerbitzu Nagusia, Bidegileak, 31, 2003.

Zephuru, «Semenario handian, erakasle», Gure Herria, XXIV (1952), pp. 16-19.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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