Cargos y oficios
Rentista, escritor e historiador
Trayectoria
Hijo de Jacinto Campión (Pamplona) y de Juana Amalia Jaymebón (Bayona). Enlazó con Emilia Galdiano Loyola, de cuyo matrimonio no tuvo descendencia. Cursó en la Universidad de Oñati estudios de Derecho finalizados en Madrid.
A lo largo de su vida Arturo Campión desarrolló una amplia variedad de actividades relacionadas con la cultura vasca. Bien fuera a través de sus escritos en la prensa, bien desde los cargos políticos que ostentó, bien desde sus escritos e investigaciones, dedicó su afán al cultivo de la cultura vasca. La leyenda «Euskalerriaren Alde», que fijó en numerosas de sus obras, define con exactitud el motivo y finalidad que acompañó a su obra.
Fue, sucesivamente, concejal del Ayuntamiento pamplonés (1881 y 1891), diputado independiente en las Cortes españolas en la candidatura del partido integrista de Ramón Nocedal (1893) y senador por Bizkaia (1917) por la Comunión Nacionalista Vasca. Contrario al carlismo, al que responsabilizaba del inicio de la guerra carlista-liberal (1872-1876), fue adicto al republicanismo federal de Emilio Castelar, y miembro fundador del partido fuerista hasta que en la década de los 1880 su acendrado catolicismo defensor de las doctrinas papales le alejó del republicanismo político.
El eje vertebrador de su pensamiento lo constituyó en torno al binomio Fueros y catolicismo. Uno y otro los encontró sucesivamente en las formaciones políticas en las que participó. Arturo Campión había quedado marcado como otros miembros de su generación (Iturralde y Suit, Estanislao Aranzadi, Julio Altadill, Hermilio de Olóriz) por la ruptura sufrida tras la finalización de la guerra civil, que conllevó la pérdida de los Fueros en las Provincias Vascongadas y una nueva modificación en el ya debilitado sistema foral navarro en 1876.
La defensa de los Fueros vascos llevó a notables miembros de su generación y a él mismo a impulsar iniciativas periodísticas, culturales, políticas y sociales de alto contenido patriótico vasco. De ahí nacieron asociaciones culturales y publicaciones estrechamente asociadas a su figura: Asociación Euskara de Navarra (1878), Revista Euskara (1878-1883), El Arga, Lau-Buru, Aralar… La dificultad de mantener en el tiempo una doble identidad política española y vasca tras la constitución española de 1876, impulsada por Cánovas del Castillo, y contrario a cualquier entendimiento con el tradicionalismo carlista, abrió en la mente de algunos compañeros de su generación la posibilidad de ensayar una tercera vía política, inicialmente aglutinada en torno al partido fuerista para la defensa de la cultura e historia del país. Posteriormente ese afán se entremezclaría y coincidiría con los postulados del recién formado Partido Nacionalista Vasco.
Campión fue testigo del florecimiento extraordinario de la cultura vasca durante el último cuarto del siglo xix: escritor de literatura legendista, partícipe de los juegos florales promotores de la cultura vasca, de los certámenes poéticos, amante del bertsolarismo, animador de periódicos y revistas, impulsor de asociaciones culturales… Uno de los bastiones de ese renacimiento cultural vasco, tras las sombras de la derrota que supuso la pérdida foral, fue la atención prestada al cultivo del idioma éuskaro. Eran momentos en los que la euskarología tuvo un fuerte atractivo entre destacados intelectuales europeos. La obra sobre esa temática en Campión empezó pronto, animado por Iturralde y Suit, pero, sobre todo, tras entablar contacto con importantes euskarólogos franceses como Jules Vinson y el príncipe Louis Lucien Bonaparte, con los que se carteó. Su obra más importante en torno al euskera, la Gramática de los cuatro dialectos literarios de la lengua vasca, se produjo entonces (1884).
Escribió ensayos sobre la situación política que, al igual que su obra de creación literaria, nutrió desde el primer momento con reflexiones y lecturas históricas. Consideraciones acerca de la cuestión foral y los carlistas en Navarra (1876) fue el primer escrito sobre la asonada carlista y la pérdida de los fueros, tema que analizó desde una perspectiva liberal. Fue el primer ensayo de toda una larga producción como el dedicado a Víctor Hugo con motivo de su muerte, Víctor Hugo. Semblanza (1885), o el que con carácter historiográfico publicó sobre Moret, el cronista del reino navarro del siglo xvii, Ensayo apologético, histórico y crítico acerca del Padre Moret y de los orígenes de la Monarquía Nabarra (1892), o el que, con carácter antimilitarista, sirvió de denuncia de la invasión de Bélgica por Alemania, Bélgica, el 2 de mayo y los católicos españoles (1916). Solo los problemas de salud hicieron que su actividad fuera mermándose desde mediados de la década de 1920. Esta fue reduciéndose en los últimos años de su vida, quedando impedido para realizar cualquier actividad cultural de manera autónoma.
En modo alguno puede entenderse la obra completa de Campión alejada de su visión política ni esta de su perspectiva histórica. Desde su temprano ensayo sobre las causas de la guerra carlista que apareció en 1876, en sus novelas o en otros escritos de carácter investigador, hasta los lúcidos artículos de principios de la década de 1920, todo está impregnado de historia y política. No de una política de corto vuelo, sino de una visión política global sobre la historia vasca, rota con la debacle de 1876, en la que el país quedó roto y dividido internamente. Esa fisura es la matriz del pensamiento de Campión que aparece de manera recurrente en su novelística o en sus ensayos historiográficos. En ella la división socio-política interna es el motivo de la decadencia del país, momento de debilidad que los enemigos externos habrían aprovechado para lanzarse sobre una Navarra anémica, gracias a la ayuda prestada por una de las facciones nativas en liza. Este trasunto de la conquista de Navarra de 1512 lo retomó para explicar la grave ruptura que supuso la segunda guerra carlista, y no desapareció nunca en los argumentos de fondo de toda su fructífera obra. Lo más granado de su variada producción la fue editando en una serie de doce tomos acogidos bajo la denominación Euskariana.
Su concepción de la investigación histórica se transformó radicalmente en la década de 1880 con motivo de la publicación del largo poema medieval de Guillermo de Anelier sobre la guerra civil de la Navarrería. A partir de entonces se impuso a sí mismo el trabajo diario en el archivo, práctica que daría sus frutos en sus investigaciones posteriores. Consultó prácticamente todo el archivo de Comptos del Reino, habitó en el Archivo General de Navarra, y desde entonces toda su información fue intelectualmente cotejada y fielmente documentada. Las lecturas copiosas de otros autores fueron igualmente sometidas a la crítica. En definitiva, entrando en la década de 1890, Campión había adquirido lo que en las historiografías cercanas como la francesa denominaban el método de trabajo de la disciplina histórica.
Su estilo de trabajo le hacía acumular numerosos materiales de lecturas de documentos y bibliografías, sobre las que desde joven estuvo muy al día, y, aunque fue dando a la imprenta algunos trabajos de carácter histórico, nunca los cerró totalmente de manera que la imponente obra Iberos, Celtas y Euskaros, aparecida en 1897, volvió a ser publicada con variaciones en 1930, 1932 y 1936. Lo mismo puede decirse de Nabarra en su vida histórica, aparecida en 1914 y reeditada y ampliada en 1929 con centenares de nuevas páginas inéditas en la primera edición.
Al tiempo de su inmersión en la historia no abandonó su vocación literaria y antes de que finalizara el siglo publicó novelas como Almoravid o los navarros en el siglo xiii, ensayos brillantes como el dedicado a Víctor Hugo, o la bien recibida por Emilia Pardo Bazán y Miguel de Unamuno, Blancos y Negros (1897).
Siguió activo en política tras la desaparición del partido fuerista y se embarcó en aventuras periodísticas como el tempranero El Arga, Lau-Buru y el posterior Aralar (1893). Para esas fechas su profesión de catolicismo cerrado y sujeto a las normas pontificias estuvo en su momento álgido. Sus diatribas con el líder del integrismo Ramón Nocedal siguieron a su intervención en potentes discursos en las Cortes españolas con motivo de la protesta foral de la Gamazada y en esa última década del siglo publicó importantes ensayos de carácter histórico-político en la catalana La España Regional.
En el siglo xx, Campión mantuvo la misma actitud que había forjado en las dos décadas anteriores: amor al euskera, veneración a los fueros del país, catolicismo ferviente, confluencia con el recientemente surgido nacionalismo vasco (que identificó con su primer fuerismo), participación en actos públicos, implicación en asociaciones y revistas culturales, etc. Pero el siglo xx también trajo novedades en todos los terrenos a la intelectualidad vasca. El catolicismo se convirtió en una fuerza social militante, a la que Campión contribuyó activamente; la aparición de las masas y los peligros, que él asociaba a las crecientes reivindicaciones de reforma social, así como la difusión de las ideologías socialistas, le inquietaron profundamente; la transformación paulatina del mundo rural y el crecimiento de las ciudades (en cuyos peligros incrustó su novela La Bella Easo) le pusieron a la defensiva y motivó la crítica de la sociedad urbana; por último, el estallido de la Primera Guerra Mundial que dividió a Europa primero, al mundo después, hizo que su sentimiento antibélico se manifestara abiertamente. Aquí se hizo pública su convicción antimilitarista ante la agresión del gobierno y del Estado Mayor de Alemania contra la católica Bélgica. Todo ello quedaba amalgamado en su particular visión con la historia liberal decimonónica, con lo acaecido en Euskal Herria entre 1872-1876, y con la división del mundo católico entre aliadófilos y germanófilos.
Campión estaba ya en edad madura, contaba entonces sesenta y cinco años, cuando dio a la luz una serie de artículos bien documentados sobre historia navarra de finales de la época medieval, incidiendo a la sazón en la polémica que suscitó la erección del monumento a los navarros derrotados en 1521 en Amaiur. La dictadura del general Primo de Rivera puso silencio a esa actividad con la censura y mediante una selectiva persecución de la oposición política y sindical, que abarcó desde partidos constitucionalistas hasta las organizaciones anarcosindicalistas.
Para entonces habíase transformado el mundo de la Historia. El desarrollo de comunidades nacionales de historiadores era evidente en Alemania desde hacía décadas, lo mismo que en Francia y en menor medida en otros países. La ausencia de universidades públicas en el país éuskaro jugó en contra de una renovación académica rigurosa como acaecía poco a poco en España. Las iniciativas de la Sociedad de Estudios Vascos, como en otro terreno las de la Real Academia de la Lengua Vasca, aun siendo loables no podían suplir la carencia de instituciones de enseñanza universitaria. Campión y su obra quedó, por esta razón, como un islote que sirvió de hilazón entre los escritores de los inicios de la edad de oro de la cultura vasca tras 1876 y los nuevos que se daban a conocer a partir de 1900, pero sin posibilidad de un magisterio ni una influencia directa en las nuevas generaciones de estudiosos. La dictadura primorriverista primero y el aciago fin dado a la época republicana privaron de cualquier posibilidad de continuidad de su labor en otros investigadores (su más preclaro seguidor Pedro de Navascués falleció siendo muy joven y Jesús Etayo cortó, por necesidad, desde 1936 su aportación al estudio de la historia vasca). Para 1926 Campión estaba impedido físicamente, perdió la vista y, con ello, su capacidad de estudio y autonomía.
Su vida en una pequeña ciudad como Pamplona o Donostia, sin embargo, no le habían privado de estar al tanto de la cultura europea, sobre todo francesa y, a través de esta, también de la alemana. La temprana influencia de Wilhelm von Humboldt fue más allá de los asuntos lingüísticos y se notó en su concepción de la historia, a la sombra del individualismo historiográfico alemán que encabezaría Leopold von Ranke. La conexión de la historiografía vasca que representó Campión enlazó con las corrientes predominantes europeas precisamente a través de la utilización de los recursos metodológicos que se impusieron en la disciplina histórica dándole rango de ciencia para fines del siglo xix, y a través de la concepción primigenia de los historicistas alemanes que consagraron la idea de sujeto histórico en el surgimiento de la nación, lo que Campión materializó, por lo que respecta a Navarra, en el Estado que historia en su Nabarra en la vida histórica.
La valoración de la obra histórica de Campión puede rastrearse en escritos del exilio cultural vasco, particularmente en el latinoamericano. En su época careció de impacto directo en el sistema educativo, máxime cuando la historia como tal no figuró en los planes de estudios universitarios sino a partir de 1900, pero, sobre todo, al no existir en el país instituciones de enseñanza superior universitaria. En los últimos años de su vida recibió homenajes por su dedicación a la cultura vasca por parte de la Revista Euskalerriaren Alde y la Sociedad Euskal-Esnalea, los vascos residentes en Argentina, el Centro Vasco de Pamplona (1931), la Asociación de Txistularis del País Vasco (1933), siendo el organizado por la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza el más importante (1930). Ostentó, entre otros, los siguientes cargos: secretario de la Asociación Euskara de Navarra, presidente de la Sociedad Euskal-Esnalea, presidente honorario de la Sociedad de Estudios Vascos, académico de número de la Academia de la Lengua Vasca, presidente de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, correspondiente de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Ciencias Morales y Polí-ticas.
La obra literaria centrada en pequeñas narraciones como Pedro Mari o El tamborilero de Erraondo, y sobre todo su novela Blancos y Negros, ha resistido el tiempo y ha sido reeditada con frecuencia en este último medio siglo. En su conjunto la obra campioniana sufrió del olvido y de su dispersión durante la larga dictadura franquista que impidió un examen de la misma hasta fechas relativamente recientes. Solo la publicación de las Obras Completas (1983-1985) por la editorial Mintzoa permitió el acceso a una visión de conjunto que está lejos de agotarse. Además, se le han dedicado numerosos estudios parciales en obras generales, así como artículos y monografías específicas. Algunas de sus obras históricas han sido reeditadas de manera recurrente. La fecundidad de su prosa y la aportación innegable a la conciencia moderna de la nacionalidad vasca puede rastrearse en el pensamiento de escritores y políticos hasta la actualidad, a la espera de un trabajo concluyente en este aspecto.
Obras
Para dar cuenta de la amplia producción de Arturo Campión nos remitimos a la edición de sus Obras Completas, Pamplona: Ed. Mintzoa, 1983-1985, 15 vols. Reproducen las publicaciones que fueron ordenadas por el autor en una serie de volúmenes que denominó Euskarianas, 12 vols. Fuera de estas quedaron diversos trabajos de Campión publicados en volumen exento. La relación de títulos que presentamos incide en aquellos textos que contienen un interés específico por la Historia.
Consideraciones acerca de la cuestión foral y los carlistas en Navarra, Madrid: Imp. de Gregorio Juste, 1876.
«Amaya o los Bascos en el siglo viii. Estudio crítico de D. Arturo Campión», Revista Euskara, t. III (1880), pp. 54-64, 74-86, 115-122 y 145-154.
Gramática de los cuatro dialectos literarios de la lengua euskara, Tolosa: Establecimiento tip. de Eusebio López, 1884.
«El genio de Nabarra», 1884-1888, en IV. Euskariana (Cuarta Serie). Algo de Historia (Volumen Segundo), Pamplona: Imp. y Libª. de Erice y García, 1904, pp. 1-245.
«Elemento alienígena en la población del Reino de Navarra. Los Judíos y los Moros», 1888, III. Euskariana. Parte Tercera. Algo de Historia, Bilbao: Biblioteca Bascongada de Fermín Herrán-Imp. y Enc. de Andrés P. Cardenal, 1899, pp. 1-61.
«La jornada a África del Rey Don Sancho el Fuerte (Problema Histórico)», 1888, III. Euskariana. Parte Tercera. Algo de Historia, Bilbao: Biblioteca Bascongada de Fermín Herrán-Imp. y Enc. de Andrés P. Cardenal, 1899, pp. 62-91.
«Historia del Ampurdán. Estudio de la civilización en las comarcas del N. E. de Cataluña, por D. José Pella y Forgas», La España Regional, año IV, t. VI, 1889, pp. 563-569.
«La sucesión de D. Fernando VII en Nabarra. Ensayo de Derecho Político Regional», 1890, III. Euskariana. Parte Tercera. Algo de Historia, Bilbao: Biblioteca Bascongada de Fermín Herrán-Imp. y Enc. de Andrés P. Cardenal, 1899, pp. 123-147.
Ensayo apologético, histórico y crítico acerca del Padre Moret y de los orígenes de la Monarquía Nabarra, Tolosa: Establecimiento Tip. y Casa Ed. de Eusebio López, 1892.
«Una información acerca de los Infanzones de Obanos», 1892, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 205-225.
La Batalla chica del Sr. Nocedal, Pamplona: Imp. y Libª. de José Erice, 1893.
«La excomunión de los últimos Reyes Legítimos de Nabarra», 1895, III. Euskariana. Parte Tercera. Algo de Historia, Bilbao: Biblioteca Bascongada de Fermín Herrán-Imp. y Enc. de Andrés P. Cardenal, 1899, pp. 92-122.
Celtas, Iberos y Euskaros. Los orígenes del pueblo euskaldun, San Sebastián: Imp. de J. Baroja e Hijo, 1897.
«Carlismo, Integrismo y Regionalismo», 1888-1889, XI. Euskariana (Undécima Serie), Pamplona: Imp. y Libª. de Jesús García, 1934, pp. 323-413.
Discursos políticos y literarios, Pamplona: Imp. y Libª. de Erice y García, 1907.
Conferencia. Acerca del Nacionalismo dada por Don Arturo Campión en Gernika el día 19 de abril de 1908, Gernika: Imp. y Enc. de Antonio de Egurrola, 1908.
«Gacetilla de la Historia de Nabarra. Crónica Negra. Capítulo I. La frontera de los malhechores; el bandolerismo de 1261 a 1332; la “facienda” de Beotíbar; la toma de Hernani», 1911, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 241-423.
«Conferencia acerca del socialismo dada en el Centro Católico de San Sebastián, el 3 de marzo de 1909, por Don Arturo Campión», La Avalancha, núms. 408, 409, 410 y 411 (1912).
«Gacetilla de la Historia de Nabarra. Crónica Negra. Capítulo II. Las guerras fronterizas, concejiles y de linajes, y el bandolerismo en las merindades de Tudela y Sangüesa y en la Castellanía de San Juan», V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 424-441.
«Gacetilla de la Historia de Nabarra. Crónica Negra. Capítulo III. La penalidad en el “Fuero General” de Nabarra», V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 442-474.
«Gacetilla de la Historia de Nabarra. Crónica Negra. Capítulo IV. La criminalidad nabarra desde el año 1265 al 1332», 1915, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 475-565.
«D. Sancho el Fuerte. Retratado por D. Jaime el Conquistador», 1912, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 75-88.
«La Constitución de la primitiva monarquía y el origen y desenvolvimiento de las Cortes de Nabarra», 1914, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 137-169.
«La Cort y las Cortes en Nabarra (Complemento a la anterior conferencia)», 1915, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 170-204.
«La Canción de Roldán. Algunas anotaciones al estudio de Mr. Joseph Bédier sobre la “Chanson de Roland”», 1914, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 5-74.
«La muerte del Mariscal D. Pedro de Nabarra», 1915, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 89-122.
«El camino nabarro de Santiago y la seguridad de los viandantes», 1915, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 123-135.
«Addenda. Breves noticias acerca de ciertos castigos impuestos a los infanzones de Obanos», 1915, V. Euskariana (Quinta Serie). Algo de Historia (Volumen Tercero), Pamplona: Imp. y Libª. de García, 1915, pp. 226-238.
Bélgica, el 2 de Mayo y los católicos españoles, Londres: Jas. Truscott & Son Ltd., 1916.
«El municipio vasco en la historia», Asamblea de Administración Municipal Vasca, San Sebastián: Imp. Provincial, 1920, pp. 3-36.
De las lenguas, y singularmente de la lengua baska, como instrumento de investigación histórica, Bilbao: Bilbaína de Artes Gráficas, 1920.
Informe de los señores académicos A. Campión y P. Broussain a la Academia de la lengua vasca sobre la unificación del euskera, Bilbao: Imp. del Ave María, 1920.
«Un patriota basko. Estanislao de Aranzadi (Semblanza)», Euskalerriaren Alde, vol. X (1920), pp. 1-13.
«Gacetilla de la Historia de Nabarra. Segunda Crónica Negra (Bandolerismo; criminalidad; guerras fronterizas, concejiles y de linajes). De 1333 a 1341. Capítulo I. Bandolerismo y criminalidad. Capítulo II. Guerras fronterizas, concejiles y de linajes. Capítulo III. Gacetilla política del reinado de Doña Juana II y su esposo D. Felipe III el Noble», 1921, VII. Euskariana (Séptima Serie). Algo de Historia (Volumen Cuarto), Pamplona: Imp. y Libª. de J. García, 1923, pp. 3-189.
«Más reflexiones sobre la Bula “Exigit” y más pormenores sobre la conquista de Nabarra», 1922, VII. Euskariana (Séptima Serie). Algo de Historia (Volumen Cuarto), Pamplona: Imp. y Libª. de J. García, 1923, pp. 263-357.
«Después de la conquista (La política y el gobierno foral del usurpador)», 1922, VII. Euskariana (Séptima Serie). Algo de Historia (Volumen Cuarto), Pamplona: Imp. y Libª. de J. García, 1923, pp. 359-437.
«Reyes de Nabarra en el destierro. Enrique II de Albret», 1923, XI. Euskariana (Undécima Serie), Pamplona: Imp. y Libª. de Jesús García, 1934, pp. 109-209.
«Gacetilla de la Historia de Nabarra (la Geografía político-administrativa del Reino y el Patrimonio Real en el último tercio del siglo xiii)», 1924, XI. Euskariana (Undécima Serie), Pamplona: Imp. y Libª. de Jesús García, 1934, pp. 5-107.
Orígenes del Pueblo Euskaldún (Iberos, Keltas y Baskos). Primera Parte. Testimonios de la Antropología, Etnografía, Etnología y Arqueología. VIII. Euskariana (Octava Serie), Pamplona: Imp. y Libª. de J. García, 1928.
Nabarra en su vida histórica. IX Euskariana (Novena Serie), Pamplona: Imp. y Libª. de Jesús García, 1929.
Orígenes del Pueblo Euskaldún (Iberos, Keltas y Baskos). Segunda Parte. Testimonios de la Geografía y de la Historia Clásicas. Tercera Parte. Testimonios de la Lingüística (primer volumen). X. Euskariana (Décima Serie), Pamplona: Imp. y Libª. de J. García, 1931.
Orígenes del Pueblo Euskaldún (Iberos, Keltas y Baskos). Tercera Parte. Testimonios de la Lingüística (segundo volumen). XII. Euskariana (Duodécima Serie), Pamplona: Imp. y Libª. de J. García, 1936.
Bibliografía
Elorza, A., Ideologías del Nacionalismo Vasco 1876-1937 (De los «euskaros» a Jagi-Jagi, San Sebastián: Haramburu, 1978.
Granja Pascual, J. J., «Arturo Campión y la historia», PV, Anejo 10 (1988), pp. 169-182.
Huici Urmeneta, V., «Ideología y Política en Arturo Campión», PV, núm. 163 (1981), pp. 641-687.
López Antón, J. J., Arturo Campión entre la Historia y la Cultura, Pamplona: Gobierno de Navarra, 1998.
Majuelo Gil, E., La idea de historia en Arturo Campión, Donostia: Eusko Ikaskuntza, 2011.
Nieva Zardoya, J. L., La idea euskara de Navarra 1864-1902, Bilbao: Fundación Sabino Arana-Euskara Kultur Elkargoa, 1999.





