Cargos y oficios
Historiador y cronista de las Provincias Vascongadas
Trayectoria
Sus padres, ambos guipuzcoanos, fueron Joaquín Echegaray Echeandía (1830-1880), natural de Pasaia, y Josefa Corta Izaguirre (1833-1903), natural de Azpeitia. Su hermano menor fue el jurista Bonifacio Echegaray Corta (1878-1956). Se casó en 1897 con su sobrina segunda, la santanderina Consuelo Echegaray Abascal, con la que tuvo cuatro hijos.
Los Echegaray residieron en Azpeitia hasta 1876, año en el que se trasladaron a Zumaia (Gipuzkoa), debido a que el padre de Carmelo, capitán de barco, había logrado un puesto en la administración portuaria de dicha villa. Desgraciadamente, Joaquín Echegaray falleció en 1880, por lo que la madre tuvo que hacerse cargo de una familia en riesgo de pobreza.
Carmelo, el primogénito, estuvo dos años en Santander, acogido por un tío suyo, estudiando lenguas modernas y economía. Sin embargo, a raíz de la muerte de su tío y de su primo, Echegaray, con apenas dieciocho años, hubo de regresar en 1883 a Gipuzkoa para desempeñar diversos trabajos de biblioteconomía y archivística para la Diputación Provincial.
En ese periodo de empleado de la Corporación provincial guipuzcoana, desde 1884 a 1896, participó en diversos Juegos Florales, en cuyos certámenes recibió numerosos galardones, y publicó no pocas obras literarias en la revista cultural Euskal-Erria de San Sebastián.
En 1892, por encargo de la Diputación, se trasladó a Madrid para investigar en la Biblioteca Nacional, la Biblioteca de la Real Academia de la Historia y El Escorial, en busca de documentos relativos al País Vasco. Fruto de dichos trabajos fue su primera obra de envergadura, Investigaciones históricas referentes a Guipúzcoa (1893). Estos trabajos le valdrían el nombramiento de correspondiente de la RAH y la dirección del Boletín de la Comisión de Monumentos de Vizcaya (1909).
A partir de una relación epistolar iniciada en 1890 Echegaray se convirtió en estrecho colaborador de Marcelino Menéndez Pelayo, cuya perspectiva culturalista y confesionalmente católica marcará su trayectoria posterior como historiador. El polígrafo montañés lo designó uno de sus albaceas testamentarios, encargados de gestionar su legado intelectual. De hecho, en 1918 Echegaray sería elegido primer presidente de la Sociedad Menéndez Pelayo.
Antes, en marzo de 1896, Carmelo Echegaray, convertido, pese a carecer de estudios universitarios, en el historiador más prometedor del País Vasco, fue designado cronista de las Provincias Vascongadas, por acuerdo de las Diputaciones de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava, motivo por el que trasladó su residencia a Gernika (Bizkaia), adonde le siguió el resto de la familia.
Instalado en Bizkaia colaboró con el cronista del Señorío, Estanislao Labayru, y se ocupó de organizar importantes bibliotecas personales, como la del diputado general Fidel Sagarmínaga y la del dialectólogo Louis Lucien Bonaparte, adquiridas por la corporación provincial vizcaína, en cuya Junta de Cultura Vasca tendría un papel relevante.
Echegaray, junto a autores como el vizcaíno Labayru, el navarro Arturo Campión o el guipuzcoano Serapio Múgica, representó la introducción definitiva del positivismo crítico en la historiografía vasca y la ruptura con la literatura legendaria. Destaca, en este sentido, su obra Las provincias vascongadas a fines de la Edad Media (1895), donde estudia las guerras de bandos y la formación municipal como respuesta defensiva a aquellas, perspectiva democrática deudora del historiador francés Augustin Thierry. También influyeron en él historiadores como Hippolyte Taine y Lord Macaulay.
Desde su fundación en 1911 Echegaray fue miembro del consejo directivo de la revista Euskalerriaren Alde de San Sebastián, junto a Campión, el filólogo Julio Urquijo y el sacerdote Domingo Aguirre. Esta revista de cultura vasca, dirigida por Gregorio Mújica, publicaría un número monográfico en homenaje póstumo a Carmelo Echegaray en noviembre de 1925.
De ideología monárquica y fuerista, Echegaray entabló en la prensa acaloradas polémicas con Sabino Arana, a causa de la doctrina separatista del Partido Nacionalista Vasco. Sin embargo, su oposición al nuevo partido se fue templando con el tiempo, gracias a la moderación de los nacionalistas en su gestión de las instituciones públicas vascas.
De hecho, el cronista de las Provincias Vascongadas ejerció de asesor e ideólogo de las Diputaciones vascas y de sus Conferencias interprovinciales, especialmente durante las negociaciones con el Gobierno central, defendiendo en clave de derechos históricos la autonomía administrativa que representaban los Conciertos Económicos. Una de sus últimas obras, Compendio de las Instituciones Forales de Guipúzcoa (1925), puede entenderse como formulación de esta doctrina.
En el contexto del auge social del autonomismo político vasco durante la Primera Guerra Mundial se organizó el multitudinario I Congreso de Estudios Vascos en septiembre de 1918 en Oñati (Gipuzkoa), donde Echegaray tuvo un protagonismo especial en las secciones de Historia y de Derecho. Echegaray fue uno de los fundadores de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza, ocupándose preferentemente del inventario de archivos públicos nacionales y extranjeros, como los de la ciudad belga de Brujas.
Otra de las consecuencias inmediatas del Congreso de Estudios Vascos fue la creación en 1919 de la Academia de la Lengua Vasca-Euskaltzaindia con sede en Bilbao. Echegaray fue elegido académico de número en 1923, pero no leyó la lección de ingreso en su Azpeitia natal hasta junio de 1925, pocos meses antes de su muerte.
El programa de investigación comparativo establecido por Echegaray, basado en la ordenación de archivos y bibliotecas, las monografías locales y el estudio del Derecho consuetudinario como reflejo del autogobierno político vasco, estaría llamado a tener influencia en la obra de historiadores como su propio hermano, Bonifacio Echegaray, Gregorio Múgica, Ildefonso Gurruchaga o Fausto Arocena.
Esta repercusión de su obra se puede apreciar en el elenco de autores reunidos en el Homenaje a D. Carmelo de Echegaray (1928), organizado por Eusko Ikaskuntza a instancias de la Diputación de Gipuzkoa: S. Múgica y J. C. Guerra; los prehistoriadores T. Aranzadi, E. Eguren y J. M. Barandiarán; los franciscanos J. A. Lizarralde y J. Ruiz de Larrínaga; F. Carreras Candi y A. Rubió Lluch; el tándem V. Dubarat-J. B. Daranatz; el jurista L. M. Uriarte Lebario; J. Altadill y A. Campión; los lingüistas C. C. Uhlenbeck y H. Gavel; el italiano A. Farinelli; compañeros de la Sociedad Menéndez Pelayo como M. Artigas y A. Bonilla, O. Apraiz o D. Areitio.
Sin embargo, la obra de Echegaray fue objeto de controversia tanto para el nacionalismo español como para el vasco. Autores primorriveristas y franquistas quisieron diluir el fuerismo institucional de aquella en un regionalismo depurado de todo contenido autonomista. Por otro lado, sectores próximos al nacionalismo vasco repudiaron el doble patriotismo de la interpretación histórica de Echegaray, como ya lo hiciese Sabino Arana antes.
El balance de la verdadera magnitud de la obra de Echegaray, reflejada en innumerables informes oficiales anónimos y una rica correspondencia epistolar de alcance internacional, sufrió un golpe irreparable en abril de 1937, a causa del bombardeo nazi-franquista de Gernika, entre cuyas trágicas consecuencias hay que lamentar la destrucción del archivo y biblioteca personales de Carmelo Echegaray.
Obras
Memoria presentada a la Diputación Provincial de Guipúzcoa sobre organización de archivos, San Sebastián: Imp. de la Provincia, 1891 (reed.: Bilbao: Imp. y Enc. de Andrés P. Cardenal, 1898).
Investigaciones históricas referentes a Guipúzcoa: memoria presentada a la Excma. Diputación Provincial de Guipúzcoa, San Sebastián: Imp. de la Provincia, 1893 (reed. facs.: Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1981; Echévarri: Amigos del Libro Vasco, 1985).
Las provincias vascongadas a fines de la Edad Media: ensayo histórico, San Sebastián: Establecimiento Tipográfico de F. Jornet, 1895 (reed. facs.: Echévarri: Amigos del Libro Vasco, 1985; Bilbao: Amigos del Libro Vasco, 1988).
«La biblioteca de Sagarmínaga», Euskal-Erria, XXXVI (1897), pp. 481-487 y 513-520 (reed.: Bilbao: Imp. y Enc. de Andrés P. Cardenal, 1898; Bilbao: Junta de Cultura de Vizcaya, 1965; Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1979).
Archivos municipales de Guipúzcoa, orden en que han de ser arreglados y sistema definitivamente adoptado para la organización de los mismos, San Sebastián: Imp. de la Provincia, 1898 (reed.: Bilbao: Imp. y Enc. de Andrés P. Cardenal, 1898).
Trabajos de un cronista, Bilbao: Imp. y Enc. de Andrés P. Cardenal, 1898.
«Prólogo». Poza, Andrés de, De la antigua lengua, poblaciones y comarcas de las Españas: en que de paso se tocan algunas cosas de la Cantabria, Bilbao: Imp. y Enc. de Andrés P. Cardenal, 1901, pp. V-XLVII (reed.: Bilbao: Junta de Cultura de Vizcaya, 1965).
De mi país: miscelánea histórica y literaria, San Sebastián: Imp. y Enc. de F. Jornet, 1901 (reed. facs.: Mairena del Aljarafe: Extramuros, 2011).
«Apéndice». Gorosábel, Pablo, Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa, Tolosa: Imp., Libª. y Enc. de E. López, vol. VI, 1901 (reed: Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1967; Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1972).
Los archivos municipales como fuentes de la historia de Guipúzcoa: memoria presentada a la Excma. Diputación Provincial de Guipúzcoa, San Sebastián: Imp. de la Provincia, 1905.
Introducción del cristianismo en el País Vasco, San Sebastián: Imp. de la Provincia, 1905.
Con Múgica, S., Villafranca de Guipúzcoa: monografía histórica, Irún: Tipografía de la Viuda de B. Valverde, 1908 (reed. facs.: Ordizia: Ordiziako Udala, 1983).
Fuero de repoblación de San Sebastián concedido por D. Sancho el Sabio (Rey de Navarra), San Sebastián: Talleres de la Sociedad Española de Papelería, 1909 (reed. facs.: Valladolid: Maxtor, 2010).
De mi tierra vasca: miscelánea histórica y literaria: primera serie, Bilbao: Imp. de José Gros, 1917.
«¿Qué se leía en Bilbao a fines del siglo xvi?», Euskalerriaren Alde, 149-153 (1917), pp. 117-125, 154-162, 191-196, 217-223 y 250-258 (reed.: San Sebastián: Martín, Mena y Compañía, 1917; Bilbao: Junta de Cultura de Vizcaya, 1965; Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1974).
La tradición artística del pueblo vasco, Bilbao: Bilbaína de Artes Gráficas Juan J. Rochelt, 1919 (reed.: Bilbao: Junta de Cultura de Vizcaya, 1965).
Informe acerca de los documentos referentes a la historia vasca que se contienen en archivos públicos, San Sebastián: Editorial Vascongada, 1919.
«El concierto económico y los municipios guipuzcoanos», Euskalerriaren Alde, 215 (1921), pp. 401-411 (reed. facs.: Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1974).
«Provincia de Vizcaya», Carreras Candi, Francisco (dir.), Geografía general del País Vasco-Navarro, Barcelona: Establecimiento Editorial de Alberto Martín, vol. s. n., ca. 1922 (reed. facs.: Bilbao: La Gran Enciclopedia Vasca, 1980).
La Casa de Juntas de Guernica, Barcelona: Imp. y Fotograbado Viuda de Luis Tasso, 1922 (reed.: Bilbao: Imp. Provincial de Vizcaya, 1936).
Compendio de las Instituciones Forales de Guipúzcoa, San Sebastián: Imp. de la Diputación de Guipúzcoa, 1924 (reed.: San Sebastián: Diputación Foral de Guipúzcoa, 1984; Donostia-San Sebastián: Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia, 2009).
Epítome de las instituciones forales de Guipúzcoa, San Sebastián: Imp. de la Diputación de Guipúzcoa, 1925 (reed.: Donostia-San Sebastián: Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia, 2009).
«Karmelo Etxegarai jaunak, Euskaltzaindian sartu zan egunean irakurritako lana», Euskera. Trabajos y Actas de la Real Academia de la Lengua Vasca, VII, 1 (1926), pp. 8-25 (reed. facs.: Donostia-San Sebastián: Sendoa, 1982).
Índice de los documentos referentes a la historia vasca que se contienen en los Archivos de Brujas, San Sebastián: Nueva Editorial, 1929.
Manuscritos procedentes de la Biblioteca del Príncipe Luis Luciano Bonaparte, Bilbao: Imp. Provincial, 1931.
Inventario del Archivo de Avellaneda: documentos impresos y manuscritos procedentes del antiguo Archivo de las M. N. Encartaciones, Bilbao: Imp. Provincial, 1931.
De mi tierra vasca: miscelánea histórica y literaria: segunda serie, Bilbao: Junta de Cultura de Vizcaya, 1965.
Bibliografía
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