Cargos y oficios
Pensador político
Trayectoria
Abando era, en 1865, un pequeño pueblo situado en la margen derecha del Nervión, frente a la villa de Bilbao, que entonces se limitaba al Casco Viejo (Siete calles). Abando se anexionó totalmente a Bilbao en 1890. Allí nació Sabino Arana, siendo el octavo y último hijo de la familia. Sus padres y sus abuelos eran vizcaínos. Sus padres formaban parte de la alta burguesía de Bilbao: su padre, así como su abuelo, eran armadores y constructores de barcos. Su padre tenía responsabilidades importantes en el partido carlista vizcaíno. Debido a esta actividad política, la familia tuvo que huir en 1873 y refugiarse durante tres años en el País Vasco continental.
Dos influencias marcaron profundamente su juventud: la carlista y la religiosa (estudió en los jesuitas en Orduña, donde obtuvo el bachillerato en 1881). El año siguiente, una conversación con su hermano Luis, tres años mayor que él, le marcó profundamente. Esta conversación constituyó para él una auténtica «revelación»: Luis afirmaba que los vascos no eran españoles. Impresionado por la afirmación de su hermano, dejó de lado sus estudios superiores para poder aprender la lengua y la historia vascas.
Cuando volvió a Bilbao, en 1888, publicó varios trabajos lingüísticos y gramaticales, y en 1892 una recopilación de artículos históricos, Bizkaya por su independencia. Quiso demostrar que Bizkaia había sido, a lo largo de su historia, completamente independiente de España.
El 3 de junio de 1893, su ruptura con el carlismo y la adopción de ideas nacionalistas vascas eran ya evidentes. Durante la tarde de ese día pronunció un discurso en el caserío Larrazábal, situado en Begoña, en las afueras de Bilbao: es el «Discurso de Larrazábal», considerado como la primera muestra de la nueva doctrina política.
En julio de 1894 fundó, en la calle del Correo de Bilbao, una sociedad recreativa nacionalista vasca llamada «Euskeldun Batzokija». Los miembros fundadores fueron 94, y él fue el presidente. La ikurriña se izó por primera vez el 14 de julio de 1894 en el balcón de esta sociedad. Tras redactar cuidadosamente sus estatutos, Euskeldun Batzokija se convirtió en una sociedad católica, nacionalista vasca y con un sistema de admisión complicado. Su actividad fue suspendida por decisión del gobierno español en septiembre de 1895.
El 31 de julio de 1895 (día de San Ignacio), 75 vizcaínos se reunieron en una Asamblea regional que eligió al Bizkai Buru Batzar o BBB (Ejecutiva bizkaina del Partido Nacionalista Vasco). Ese día fue el del nacimiento del Partido Nacionalista Vasco aunque, en sus primeros años de vida, operaba de manera casi clandestina. Sabino Arana fue el presidente del BBB, el único responsable frente a las autoridades españolas y el único miembro conocido de la base.
La prensa nacionalista informaba de la actividad nacionalista vasca. Bizkaitarra fue el primer periódico nacionalista que vio la luz en Bilbao el 8 de junio de 1893 bajo el lema Jaungoikua eta Lagi Zarra (Dios y Ley Vieja). Sabino Arana fue el fundador, propietario y director de este periódico, en el que escribió 9 de cada 10 artículos. Este periódico fue suspendido en septiembre de 1895 tras haber publicado únicamente 32 números. En 1897 creó Baserritarra, que fue suspendido a su vez tras haber publicado 18 números.
A principios de 1897 también publicó un opúsculo titulado El Partido Carlista y los Fueros Vasko-Nabarros que tuvo mucho éxito (25.000 ejemplares). En él sistematizó las críticas que formuló contra la política carlista.
El año decisivo para los primeros éxitos del nacionalismo fue el de 1898: el 11 de septiembre de ese año, Sabino Arana se presentó a las elecciones a la Diputación de Bizkaia, por la circunscripción de Bilbao. Fue elegido en segunda posición con más de 4.500 sufragios. No obstante, de 1898 a 1902 se encontraba completamente solo, debiendo hacer frente con frecuencia a una Asamblea hostil. Sus principales intervenciones hacían referencia a la defensa de los biz-kaínos de origen, a la protección de la cultura vasca y a la solidaridad de las provincias vascas.
En 1899 se confirmó este éxito anterior. En abril Arana fundó, con la ayuda del industrial Ramón de la Sota, un nuevo círculo católico y vasco, pero sin la etiqueta nacionalista, con el fin de intentar hacer una propaganda más discreta y hábil. Este centro, llamado «Centro Vasco» y situado en la calle Bidebarrieta de Bilbao, llegó a contar con más de 1.100 miembros en poco tiempo, pero su actividad fue suspendida por el gobierno en septiembre. En junio de ese mismo año lanzó en Bilbao, de nuevo con la ayuda financiera de Ramón de la Sota, un diario católico y nacionalista (que, sin embargo, no mostraba oficialmente esta última tendencia) titulado El Correo Vasco. Fue suspendido por el gobierno español en septiembre. Ese mismo año, cinco concejales municipales nacionalistas fueron elegidos en Bilbao.
En febrero de 1900 se casó con una joven campesina de Sukarrieta (Pedernales), Nicolasa Achica Allende, de modesta cultura pero de la que estaba profundamente enamorado. A partir de entonces, sus visitas a Sukarrieta fueron cada vez más largas y frecuentes, y su actividad política se vio reducida.
En octubre de 1901 vio la luz un periódico semanal, La Patria, órgano extraoficial del nacionalismo en el que escribió varios artículos, pero que fue suspendido en junio de 1903. En julio de ese mismo año, los nacionalistas cambiaron el nombre al periódico y lo registraron como Patria, pero al estar Arana ya enfermo, solo escribió en él unos pocos artículos. Lanzó igualmente una revista trimestral de Ciencia, Bellas Artes y Letras titulada Euzkadi. Se publicaron únicamente cuatro números, fechados en 1902, pero esta publicación tuvo que cerrar a causa de problemas económicos.
A finales de mayo de 1902 ingresó nuevamente en la prisión de Larrinaga de Bilbao (ya había estado varios meses en 1895) a causa de sus actividades políticas. Durante esta estancia en prisión tuvo lugar el episodio conocido como la «evolución españolista de Sabino Arana». Este curioso episodio puede explicarse por el hecho de que al estar en prisión y sabiendo que en ese momento preciso era imposible emprender una acción legal a favor de una política nacionalista, habría buscado emprender un nuevo camino con el fin de rescatar las características lingüísticas e históricas del pueblo vasco. Para ello, abandonó el objetivo político de la independencia en busca de «la autonomía más amplia posible en el seno de la unidad del estado español».
Esta «evolución españolista» fue abandonada antes de la muerte de Sabino Arana. Sin embargo, los amigos de Ramón de la Sota siguieron militando por la creación de un gran partido autonomista, dotado de una organización y de un programa modernos.
Tras cinco meses de prisión (mayo-noviembre 1902), Sabino Arana huyó a Francia y se asentó en Vichy, donde intentó recuperarse de su enfermedad. A principios de 1903 volvió a Sukarrieta. Aquejado de la enfermedad de Addison (insuficiencia de secreción de las glándulas suprarrenales, enfermedad mortal en aquella época), falleció el 25 de noviembre de 1903 a los treinta y ocho años de edad.
Sabino Arana es el principal ideólogo del primer nacionalismo vasco, pero fue igualmente un hombre de acción. En 1899 escribió en El Correo Vasco: «Ningún bien recibe la patria con vana palabrería, mientras los hechos, la acción no acompañe a la palabra». La creación de periódicos nacionalistas, de sociedades y de un partido político, así como su elección y su acción en la Dipu-tación de Bizkaia, lo demuestran claramente.
En sus escritos siempre se dirigió a todo el pueblo vasco, a los siete territorios históricos. El art. VIII de los estatutos del Euskeldun Batzokija dice lo siguiente: «Siendo Bizkaya, por su raza, su lengua, su fe, su carácter y sus costumbres, hermana de Alaba, Benabarre, Gipuzkoa, Lapurdi, Nabarra y Zuberoa, se ligará o confederará con estos seis pueblos para formar el todo llamado Euskelerria». Su visión del problema vasco comprendía la totalidad de provincias vascas, y Bizkaia no tenía ningún estatuto especial. Gracias a él, el lema Zazpiak-bat, hasta entonces folclórico o cultural, se convirtió en político.
Definió cinco elementos o caracteres fundamentales de la nación vasca: la raza, la lengua, el gobierno y las leyes, el carácter y las costumbres, así como la personalidad histórica. Hay que poner de relieve que empleó la palabra «raza» (como lo hacían todos sus contemporáneos) para hablar de lo que hoy en día se conoce como «pueblo». En 1903 escribió en La Patria: «Raza es lo mismo que nación, gente o pueblo; designa a una gran familia y expresa un objeto natural, que existe independientemente de la voluntad de los hombres». No era «racista», sino «hispanófobo», como Augustin Chaho (1811-1858), persona a la que, no obstante, no conocía.
Es en el terreno del anticolonialismo donde mostró el mayor liberalismo y el mayor sentido democrático. Denunció firmemente la política colonialista del gobierno español en Marruecos, Cuba y Filipinas. Defendió el derecho de los pueblos a autodeterminarse y condenó firmemente todas las formas de colonialismo e imperialismo.
Desarrolló igualmente un pensamiento social original que condenaba a los grandes capitalistas vascos y defendía al obrero explotado. Sin embargo, estaba muy lejos de preconizar la revolución social. Condenó el socialismo e incluso propuso la idea de crear un sindicato de obreros vascos. Esta idea siguió su curso y, en 1911, se creó en Bilbao el Sindicato Solidaridad de Obreros Vascos con el lema «Unión obrera y Solidaridad Vasca» (actual sindicato ELA-STV).
Su pensamiento y su acción estaban dominados por la religión católica, que debía impregnarlo todo, como lo demuestra muy claramente el anagrama GETEJ («Gu Euzkadirentzat Ta Euzkadi Jaungoikuarentzat» – Nosotros para Euzkadi y Euzkadi para Dios) que creó y utilizó para concluir muchos de sus escritos.
El nacionalismo vasco de Sabino Arana es, ante todo, un tradicionalismo centrado en los valores esenciales del pueblo vasco: la filiación carlista es evidente (aspecto religioso, conservadurismo político y social, etc.). Es una reacción de defensa contra la industrialización de Bizkaia y contra algunas consecuencias de esta industrialización y que son, esencialmente, la irrupción de un proletariado de origen español que amenaza los valores tradicionales vascos (euskara, religión católica).
Pero en 1898 muchas cosas cambiaron. Es una fecha clave. Podemos decir que a un primer periodo de exaltación nacionalista (entre 1893 y 1898), Arana dio paso a un segundo periodo de pragmatismo posibilista (entre 1898 y 1903).
1898 fue un año muy importante para España. Esta fecha es sinónimo de desastre militar y de una crisis política, intelectual y moral muy grave. España perdió los últimos vestigios de su imperio colonial, Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Al mismo tiempo, el sistema monárquico español, un sistema oligárquico ineficaz y corrupto dominado por el caciquismo, quedó completamente cuestionado.
Una parte de la burguesía liberal del País Vasco y de Cataluña abrió los ojos en 1898 y dejó de creer en la posibilidad de construir un estado industrial moderno desde Madrid. ¿No sería mejor depositar sus esperanzas en el desarrollo de regiones periféricas que ya estuvieran industrializadas? Esta es la apuesta que hizo la Sociedad Euskalerria de Bilbao, dirigida por el industrial Ramón de la Sota. La evolución de esta burguesía hacia el nacionalismo le dio a este último una nueva fisionomía. En aquella época, Sabino Arana seguía de cerca la evolución de una gran parte de los integristas guipuzcoanos, los del periódico El Fuerista, hacia el nacionalismo que comenzaba a afianzarse como una corriente política con mucho futuro.
Podemos decir que las declaraciones de Sabino Arana exaltaban la identidad cultural vasca y el patriotismo profundo que se encontraba latente en los espíritus frustrados desde la pérdida de los últimos Fueros en 1876. Estas declaraciones evidenciaban exageraciones y excesos de lenguaje criticables, que han sido señalados hasta la saciedad, y a menudo sacados de contexto, desde hace más de un siglo por todos los detractores del nacionalismo vasco.
La doctrina sabiniana contó con una base social considerablemente amplia: a los vascos tradicionalistas de las zonas rurales se agregaron los sectores urbanos y modernos que tenían cierta importancia en la capital vizcaína.
Sabino Arana evolucionó profundamente. Ya fuera bajo la influencia de sus amigos políticos, o por estar enfermo y debilitado, pasaba menos tiempo en Bilbao. Aunque se tratara de una persona antiimperialista que despreciaba la riqueza, reconoció en un artículo que el dinero podía ejercer un papel positivo y regenerador a condición de ser utilizado de manera correcta. En 1901 colaboró en un texto escrito por un grupo de nacionalistas vascos en contacto con nacionalistas catalanes que decía: «Cataluña tiene derecho a ser libre porque quiere serlo». Fueron los comienzos de la definición del nacionalismo de factores subjetivos (voluntad de vida en común), diferentes de los factores subjetivos (caracteres físicos, antropológicos, lengua, costumbres, tradiciones) en los que se fundaba su nacionalismo del primer periodo (antes de 1898).
La principal contribución de Sabino Arana hace hincapié, por una parte, en la identidad colectiva cultural vasca en general y, por otra parte, en la creación de las condiciones de organización de un partido político nacionalista.
Consiguió añadir un pragmatismo político resultante de los profundos cambios de la sociedad vizcaína, de la presión de sus amigos políticos y de su propia evolución ideológica y política, a la exaltación necesaria del sentimiento nacional de los inicios de su acción.
Obras
Bizkaya por su independencia, Bilbao: Tip. de Sebastián de Amorrortu, 1892.
El Partido Carlista y los Fueros Vasko-Nabarros, Bilbao: 1897 (ed. Buenos Aires: Talleres Gráficos de La Baskonia, 1912).
Libe, Melodrama histórico, Bilbao: E. Verdes Achirica, 1903.
De fuera vendrá…Comedia en tres actos, México, 1914 (reed. San Sebastián: Haranburu, 1982).
Obras completas, Bayona-Buenos Aires: Sabindiar-Batza, 1965.
Artículos de prensa en Bizkaitarra (1893-1895), Baserritarra (1897), El Correo Vasco (1899), La Patria (1901-1903), Euzkadi (1902), Patria (1903).
Bibliografía
Agirreazkuenaga, J. (Prestatzailea), Barne-Muinetako Sabin Arana Goiri Gutunak (1876-1903), Donostia: Utriusque Vasconiae, 2010.
Corcuera Atienza, J., Orígenes, ideología y organización del nacionalismo vasco (1876-1904), Madrid: Siglo XXI de España, 1979.
Larronde, J.-C., El nacionalismo vasco. Su origen y su ideología en la obra de Sabino Arana Goiri, San Sebastián: Txertoa, 1977.
— Luis Arana Goiri (1862-1951). Historia del nacionalismo vasco, Bilbao: Sabino Arana Fundazioa, 2010.





