Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia

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NOTITIA VASCONIAE Obras y autores guipuzcoanos

SORALUCE Y ZUBIZARRETA, Nicolás de (Zumárraga, Gipuzkoa, 5 de diciembre de 1820 – San Sebastián, 19 de octubre de 1884).

Cargos y oficios

Historiador

Trayectoria

Nicolás de Soraluce y Zubizarreta nació en Zumárraga en una familia de condición nobiliaria por partida doble. Concretamente, perteneció a la casa Zabalakoa de esa localidad guipuzcoana, siendo el menor de los nueve hijos del matrimonio de José Antonio Soraluce y Catalina Zubizarreta. Su infancia fue acorde con su rango familiar y se dedicó a la caza, la pesca y las aficiones propias del país, como la pelota. Tras cursar instrucción primaria y recibir clases de música vocal, fue orientado a la carrera jurídica. Realizó estudios de latinidad en Azkoitia hasta los catorce años y después colaboró como ayudante en la oficina del escribano de número de Zumárraga. Su carrera y formación jurídica se vio interrumpida por la Primera Guerra Carlista, momento en el que su madre decidió enviarlo al extranjero junto con sus hermanos varones para evitar su participación activa en la contienda. La familia, además, tenía una estrecha amistad con el general carlista Sagastibeltza.

Cuando partió al extranjero, Soraluce contaba con dieciséis años de edad. Primero lo enviaron a Francia, en 1836 y, más adelante, tras una travesía de cuatro meses, acabó instalándose en Buenos Aires, en enero de 1838. Durante este tiempo continuó con su formación gracias a un compañero de viaje, también guipuzcoano y profesor, que le instruyó en las ciencias físicas y matemáticas al igual que en otras materias que no solo le serían de utilidad inmediata, como los conocimientos prácticos sobre ciudades del Río de la Plata y el mejor modo de comportarse en lo que iba a ser su nuevo ambiente, sino además de provecho posterior para su labor histórica, como la trascendencia de la geografía, que constituiría una parte fundamental de sus obras generales. Soraluce dedicó sus años en Argentina al ámbito de los negocios y, en nueve años, consiguió una fortuna suficiente para regresar a Europa en varias ocasiones. En uno de los viajes, en 1847, le extrajeron los restos de una bala alojada en el cuello, que había recibido de manera fortuita dos años antes en un incidente de piratería en el puerto del Paraná el 30 de septiembre de 1845. Este suceso se desarrolló durante una de las continuas guerras que entonces estallaban en las repúblicas hispanoamericanas, y puso su vida en peligro.

En 1855 se instaló en San Sebastián de manera permanente. Contrajo matrimonio con Josefa Bolla y Domecq, y su actividad profesional comenzó a ceñirse al ámbito vasco. Entre otros proyectos, ordenó construir una fábrica de chapas de hierro en Bera (Navarra) en 1858. Arduo liberal y defensor de los Fueros vascos, ocupó varios cargos políticos en instituciones guipuzcoanas a partir de su instalación en Donostia.

Fue cónsul de la República de Argentina en Donostia (previamente lo había sido desde Buenos Aires) y procurador en las Juntas Generales de Gipuzkoa por Zumárraga, un cargo que le permitió participar en las discusiones en torno al proyecto que fijaba el trazado del ferrocarril del Norte. En defensa de los intereses de su localidad natal, actuó como procurador de Zumárraga en las Juntas de 1859, 1861, 1862 y 1863. Ejerció varios cargos municipales en la Donostia liberal, entre los que destacó el de teniente alcalde en 1873, cargo que le tocó ejercer durante la Tercera Guerra Carlista en territorio guipuzcoano, cargo desde el que preparó hospitales para heridos de la contienda. Tomó la responsabilidad de abrir negociaciones con el enemigo y organizó el primer canje oficial de prisioneros con el general carlista Antonio de Lizárraga. En reconocimiento por los servicios prestados, recibió un voto de gracia del presidente de la República, Emilio Castelar, y de sus generales Moriones y Loma. Por otro lado, como vocal de la Junta de Beneficencia y como alcalde, practicó varias gestiones para el cobro del legado que dejó José Matía.

Nicolás de Soraluce fue, además, uno de los historiadores guipuzcoanos más reconocidos. En su prolífica obra destacan la recopilación de Los Fueros de Guipúzcoa (1866) y la Historia General de Guipúzcoa (1870). Su obra se dirigió a defender el pacto como instrumento jurídico sobre el que se establecieron las relaciones con la corona. Su Historia le hizo merecedor de ser miembro de la Real Academia de la Historia. También fue presidente de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Guipúzcoa.

Su primera publicación data de 1864 y su labor historiográfica se prolongó durante veinte años. Aunque el objeto de estudio de Soraluce se ciñó principalmente al ámbito guipuzcoano, su análisis sobre la cuestión foral se hace extensivo al conjunto de las Provincias Vascas. Durante la elaboración de su obra, los Fueros vascos se enfrentaron a momentos difíciles y amargos, pero Soraluce no describe ni analiza los detalles militares y políticos en los que otros autores de su época gustan ahondar, dedicando sus esfuerzos en profundizar en el estudio de la Historia y de la Historia del Derecho. Entre sus primeras investigaciones también se ocupó de Juan Sebastián Elcano, a sugerencia de la propia familia del navegante. Su vivo interés por el género biográfico le llevó a promover la instalación de monumentos en recuerdo a los guipuzcoanos ilustres en sus localidades natales.

Su obra principal, Historia General de Guipúzcoa (1870), fue incrementada posteriormente con un resumen y apéndice, que vieron la luz tras su muerte, en 1886, con el título Últimas líneas de Soraluce, o sea resumen y apéndice a la Historia general de Guipúzcoa. Esta obra cumbre hizo que sus contemporáneos equipararan a Soraluce con autores tan ilustres como Garibay, Isasti, Larramendi o Iztueta. El interés de la Historia General de Guipúzcoa reside en que ofrece un valioso balance historiográfico de las diversas historias de la provincia, proporcionando interesantes datos sobre un buen número de historias manuscritas de los dos últimos siglos, y aportando su juicio crítico acerca de las obras impresas sobre este territorio. La obra aborda temas tan amplios como la geografía, la economía, la cuestión foral y la topografía. El segundo volumen, además, describe la historia política desde las Glorias de la Antigüedad hasta el final del reinado de Isabel II. El resultado final es una obra monumental tanto por la amplitud de la tarea que Soraluce afrontó, como por el resultado obtenido a partir de la limitada documentación disponible, de ahí que se ciñera a relatar los más notables hechos militares entre el siglo xv y el primer cuarto del xvii. La exactitud con la que desarrolla el texto también es digna de atención. El autor guipuzcoano tuvo especial preocupación por la autenticidad de los datos, algo que se manifiesta en las numerosas y precisas citas incluidas en el texto, entre las que destacan las obras de Humboldt, Zurita, Moret, Marichalar y Manrique, Novia de Salcedo y el Diccionario de la Real Academia de la Historia.

Acorde con la manera de construir la Historia en su época, Soraluce entendía que, en lo esencial, el transcurso de la vida de los pueblos está marcado y dirigido por hechos y acontecimientos que son fruto de actuaciones individuales o colectivas, y son estos eventos concretos los que nos permiten dar sentido a la Historia. Por este motivo, Soraluce estudió eventos y temáticas de forma monográfica y desarrolló con cierto detalle la producción biográfica. Ejemplo de ello son sus obras sobre Juan Sebastián Elcano, sus libros La Real Compañía Guipuzcoana de Caracas (1876) y La Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Sus antecedentes y otros sucesos con ella relacionados (1877), y los estudios que se refieren a hazañas marineras, caso de su Introducción, capítulo I y otras descripciones acerca del origen y curso de las pescas y pesquerías de ballenas y de bacalaos, así que sobre el descubrimiento de los bancos e isla de Terranova, de 1878.

Junto con la historia general de la provincia, la segunda temática que más trabajó Soraluce versó sobre los Fueros guipuzcoanos. Se afanó en estudiar y divulgar los Fueros, rechazando que fueran tachados de meros privilegios supervivientes de sistemas políticos absolutos. Con este objetivo escribió su obra Apuntes para la impugnación a la introducción del libro de Ferrer, dos volúmenes donde desmontó la tesis del gobierno justificativas del desmantelamiento de las particularidades forales en materia fiscal. Su obra más importante en este ámbito es Fueros de Guipúzcoa. Títulos adicionales y consideraciones. Reglamentos. Sumario histórico, impresa en Madrid en 1866. Con esta obra pretendió hacer asequibles y manejables los Fueros, y que estuvieran al alcance de todos. Esta pretensión venía motivada por el hecho de que los únicos textos forales impresos guipuzcoanos eran los de la vieja edición de 1696 y de 1758, de ediciones cortas y de difícil adquisición. La obra consta de cuatro partes. Tras la primera de ellas, que recoge propiamente los Fueros de Gipuzkoa, la segunda resulta de gran interés porque se centra en el periodo de casi más de medio siglo recorriendo los hechos forales ocurridos a finales del siglo xviii. En la tercera parte de la obra Soraluce aprovecha para expresar sus opiniones acerca del valor del sistema foral, destacando su posición de resolver mediante acuerdo las diferencias con la Corona. La cuarta parte se ocupa de la organización y funcionamiento de las juntas y diputaciones guipuzcoanas.

Soraluce ofreció una visión de los Fueros emparentada con el pensamiento liberal y compatible con el régimen constitucional de Isabel II. Era, en suma, un hombre liberal, defensor del desarrollo de la propiedad privada, la industria y el comercio. Actualizó los Fueros para acomodarlos a las necesidades del horizonte económico que desde el siglo xvii describía como sombrío. Por tanto, presentó los Fueros, entre otras cosas, como una vía para abrirse a las posibilidades que ofrecía el mercado español y los convenios con las antiguas colonias. En sus escritos se preocupó por destacar que la fidelidad a la Corona nunca había sido traicionada por las Provincias Vascas.

Tras una rápida enfermedad, falleció el 19 de octubre de 1884 en San Sebastián. Su fallecimiento dio origen a una serie de manifestaciones que demostraron el gran aprecio y simpatías con que contaba. La Real Academia de la Historia, la Diputación Provincial de Gipuzkoa, el Ayuntamiento de San Sebastián, el Ayuntamiento de Zumárraga, el clero de la localidad, las corporaciones civiles y militares, y el cuerpo consular, dirigieron su pésame a la familia. Isabel II, tan pronto como tuvo noticia del deceso, envió a la familia un telegrama expresando su pésame. La Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento donostiarra acordaron, por unanimidad, que constara en acta su duelo por la muerte de Soraluce. Asimismo, la Comisión de Fomento propuso, y así lo acordó el Ayuntamiento de San Sebastián en 1902, que, de conformidad a lo propuesto el 13 de abril de 1885 por el Consistorio de Juegos Florales Euskaros y tomado en consideración por el ayuntamiento en sesión de la misma fecha, se honrase la memoria del notable historiador de Gipuzkoa, aplicando su nombre a una calle. En Zumárraga también se rotuló otra calle con su nombre.

Obras

Biografía del ilustre conquistador de Filipinas, Miguel Lope de Legazpi, Tolosa: Imprenta de la Provincia, 1863.

Historia de la M. N. y M. L. Provincia de Guipúzcoa, precedida de la guía descriptiva y, plano de la misma, Madrid: Joaquín Bernat, 1864.

Biografía del ilustre Don Javier María de Munibe e Ydiáquez, Conde de Peñaflorida, Irún: Imprenta de Huarte, 1866.

Fueros de Guipúzcoa, Títulos adicionales y consideraciones. Reglamento, Sumario histórico, etc., Madrid: Imprenta del Banco Industrial y Mercantil, 1866.

Historia general de Guipúzcoa, Vitoria: Imprenta, litografía y librería de la viuda de Egaña é hijos, 1870.

Más biografías y Catálogo de obras vasco-navarras, Vitoria: [s. n.], 1871.

Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, Madrid: Imprenta a cargo de D. R. P. Infante, 1876.

Introducción. Capítulo I y otras descripciones de la Memoria acerca del origen y curso de las pescas y pesquerías de ballenas y de bacalao así que sobre el descubrimiento de las bancos e Isla de Terranova, Vitoria: Imprenta de los Hijos de Manteli, 1878.

Los Iberos o sean Eúskaros y el Euskara, Pamplona: Lorda, 1879.

Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. Sus antecedentes y otros sucesos con ella relacionados, San Sebastián: Establecimiento Tipográfico de Juan Osés, 1880.

Defensa del apellido familiar de Juan Sebastián del Cano, San Sebastián: Establecimiento Tipográfico de Juan Osés, 1881.

Gloria y gratitud al inmortal autor del «Primus me circundedisti»: Juan Sebastián del Cano, su escudo de armas y facsímile de la firma del testamento, Vitoria: Imprenta de Domingo Sar, 1882.

Las Excmas. Juntas y Diputaciones de Guipúzcoa y Juan Sebastián del Cano, inmortal protorodeador del mundo ante la historia, Vitoria: Imprenta de Domingo Sar, 1883.

Bibliografía

Arzak, A., «Don Nicolás de Soraluce», Euskal-Erria, 11 (1884), pp. 441-448.

Auñamendi, «Anacleto Díaz de Mendívil», Auñamendi Euskal Entziklopedia. Edición en línea: http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/es/soraluce-y-zubizarreta-nicolas-de/ar-109435/ (consultado el 2 de julio de 2020).

Chacón Delgado, P. J., Nobleza con Libertad. Biografía de la derecha vasca, Bilbao: Ediciones Atxular Atea, 2015, pp. 289-299.

Legorburu Faus, E., «Soraluce y Zubizarreta, Nicolás de», Diccionario Biográfico Español, Madrid: Real Academia de la Historia. Edición en línea: http://dbe.rah.es/biografias/48079/nicolas-de-soraluce-zubizarreta (consultado el 2 de julio de 2020).

Soria Sesé, L., «La pasión por la Historia guipuzcoana: Nicolás de Soraluce (1820-1884)», en Soria Sesé, L. (ed.), Soraluce, N. de, Historia general de Guipúzcoa, Donostia/San Sebastián: Fundación para el Estudio del Derecho Histórico y Autonómico de Vasconia/Euskal Herriko Zuzenbide Historiko eta Autonomikoa Aztertzeko Fundazioa, 2011, pp. 9-24.

Proyecto financiado por los fondos Next Generation EU en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España


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