Cargos y oficios
Teólogo y cronista de Aragón.
Trayectoria
Nacido en Jaca (Huesca) el 16 de julio de 1619, entró en la Compañía de Jesús en 1641. Tras ser profesor de Controversias en el Colegio de Alba de Tor- mes (Valladolid) entre 1649 y 1654, se trasladó a la ciudad de Valladolid, donde impartió Filosofía y Teología hasta 1665. Fue después a la Universidad de Salamanca, donde fue catedrático de Teología durante veinticinco años.
Cronista Mayor de Aragón, los últimos años de su vida los dedicó al estudio histórico de los monarcas de aquella Corona. Dividió su obra Los reyes de Aragón en sus Anales Históricos, en dos partes: la primera, editada en Madrid en 1682, la dedicó a Carlos II; la segunda, publicada en Salamanca en 1684, la dedicó a la duquesa de Segorbe. Aborda toda la historia aragonesa hasta el fallecimiento de Fernando II de Aragón, en 1516. Pese a ser un autor jacetano, evitó explicar el espinoso tema de los orígenes del reino acudiendo a leyendas, referencias a supuestos monarcas y a personajes mitológicos (como había hecho Pedro Tomic), siguiendo el ejemplo del cronista Jerónimo Zurita. Entre las aportaciones de Pedro Abarca a la historiografía hay que destacar, especialmente, su Disputa histórica de los reinados de Pamplona en el primer siglo de España restaurada y Origen y progresos de la contienda sobre los primeros reyes de Aragón y Navarra llamados los de Sobrarbe.
En la primera de dichas obras, en la que aborda la cuestión de si hubo o no reyes de Pamplona durante el siglo viii, Abarca señala que se apoyaba en José de Moret, «que por su talentto y erudizion pisa mas fuerte y camina despues de los otros con mas luz y tientto». Era este un espinoso asunto sobre el que existían diferencias, pues mientras unos callaban o negaban su existencia —como el arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada, el conde Pedro de Portugal (Pedro Barcelos), el príncipe Carlos de Viana y los obispos de Pamplona y Bayona—, otros, entre los cuales se hallaban Jerónimo de Blancas y el abad Briz, defendían su existencia, aportando para ello diversas pruebas documentales. Entre ellas se encontraban el Choronicón del rey Don Alfonso de León, que terminaba en el año 865; el Libro que llaman de regla del monasterio de Leire, escrito hacia 1070 y que contenía una relación de los reyes y reinas sepultados en él, varios privilegios reales, un privilegio de nobleza concedido a los roncaleses en el año 822, y un documento del monasterio de San Juan de la Peña. En un verdadero alarde de erudición histórica, apoyada en una minuciosa crítica documental rayana en el virtuosismo, Abarca rebatía, uno a uno, los argumentos alegados como prueba de la existencia de reyes de Pamplona en el primer siglo tras la conquista musulmana, demostrando los errores cometidos acerca de los nombres de los monarcas y sus cronologías.
La segunda de las obras mencionadas, Origen y progresos de la contienda sobre los primeros Reyes de Aragón, y Navarra llamados los de Sobrarbe, planteaba la misma cuestión, si bien en este caso aplicada a este territorio aragonés. Llevaba a cabo un exhaustivo análisis de los historiadores que se habían ocupado del tema, entre los cuales se encontraban defensores y detractores de la existencia de dichos monarcas. Entre quienes defiendían su existencia, citaba Abarca en primer lugar a Pedro Marsilo (o Marsilio), monje de San Juan de la Peña, autor de una historia de este monasterio y del reino, escrita hacia 1370. Defendía este autor la existencia de siete reyes de Sobrarbe, a saber: García Xi- ménez, García íñiguez, Fortuño García, Sancho García, Ximeno García, García Ximénez II y García Garcés. Del primero de ellos decía Marsilio que reinaba en Navarra en el año 758, siendo por entonces señor de Aragón el conde Aznar. Negando credibilidad a este autor, Pedro Abarca señaló que todo lo que sostenía Marsilio «es una cadena de complicadas imaginaciones», y que tanto Jerónimo Zurita como Pellicer eran de la misma opinión. Según Abarca, Marsilio adelantó cronológicamente a varios reyes del siglo ix, presentándolos como monarcas de la centuria precedente.
Otro de los defensores de la existencia de dichos soberanos era Pedro To- mic, del que Abarca dijo que apareció en Cataluña hacia 1444; le negaba credibilidad y lo calificó de «ingenio en extremo novelero, o animoso […] que en general, y en juicio de todos los sabios es un escritor de consexas del vulgo». Tomic admitía los reyes y reinados de Sobrarbe presentados por Marsilo, si bien los había hecho comenzar aún más tempranamente, en el año 718, «de lo qual dize Pellizer: que es raro madrugar, y temeraria anticipacion». El siguiente partidario de la existencia de dichos reyes del que se ocupó Abarca fue Gau- berto Fabricio, monje del monasterio de Santa Fe de Aragón, acerca de cuya obra, titulada Chronica de Aragon, publicada en 1499, dijo que «ha sido notada por hyperbolica, ignorante, y lisongera». De los siete monarcas que señalaba Marsilo y que Tomic aceptó, Gauberto Fabricio solo admitió a cuatro, otorgándoles el título de reyes de Sobrarbe sin prueba alguna. Esteban de Garibay, contemporáneo de Jerónimo Zurita, escribió después de este su Compendio Historial de los Reyes de Navarra y refirió que, si estos primeros reyes existieron, se llamaron reyes de «Pamplona y Naxara (Nájera) y Alava y haze grande desprecio del titulo de Sobrarbe, atribuyendolo á las ficciones de los auctores Aragoneses». Ambrosio de Morales, que publicó su obra en 1586, fue otro de los autores que defendieron la existencia del reino y reyes de Sobrarbe en el siglo viii. De él señaló Abarca que dio crédito «a escritores de poco nombre», refiriéndose a Pedro Tomic y Gauberto Fabricio. Entre los partidarios de la historicidad de estos reyes y reinados hallamos también a Jerónimo de Blancas, a quien Abarca calificó de «varon elegante y diligente», que defendía esa pretensión en su obra Comentarios Latinos y que en los años de 1580 logró convencer a los diputados del reino para colocar los retratos de los cuatro primeros reyes citados por el monje Marsilo en la sala de la Diputación aragonesa. Abarca refutó, una a una, las pruebas alegadas por Blancas para apoyar su tesis acerca de la historicidad de dichos monarcas. El último de los defensores presentados fue Juan Briz, abad de San Juan de la Peña, que en 1620 publicó una historia de ese monasterio y del reino de Aragón, si bien Pedro Abarca negó validez a las pruebas y autores en los que se apoyó, entre los cuales se contó el mencionado Jerónimo de Blancas.
En el apartado de quienes negaban la historicidad de dichos monarcas señaló Abarca en primer lugar a dos de allende los Pirineos. Refirió que apenas se publicó el libro del abad Juan Briz, «se le oppusieron con auctoridad, y razones, y aun desprecios dos insignes Franceses de la Vasconia Aquitanica vecina nuestra: el uno Arnaldo Oyenarto y el otro el presidente, y Arzobispo Monsieur Pedro Marca […] uno vasco de Navarra la Baxa, y otro Bearnes». También se encontraba en este apartado José Pellicer, de quien Pedro Abarca dijo que era «uno de los más eruditos hombres que han visto estos siglos». En su obra Annales de España, después de su pérdida, Pellicer confirmó su impugnación de aquellos monarcas del siglo viii que ideó el monje Marsilo, y del título de «reyes de Sobrarbe», inventado por el caballero Pedro Tomic y sus seguidores. Pero tal vez el más destacado de quienes negaban la historicidad de los reyes de Sobrarbe del siglo viii fuese José de Moret. A él dedicó Abarca encendidos elogios en diversas ocasiones, si bien no exentos de cierto sarcasmo en alguna de ellas, como cuando, reproduciendo un comentario de Pellicer, dijo de él que «es el escritor que con más dilatados y vivos esfuerzos ha tomado por su quenta la refutación de estos reynados: aunque (como le han notado Pellizer, y otros) hallándolos muy falsos para los vecinos, los quiere hazer muy verdaderos para los domésticos». En 1675, un monje del monasterio de San Juan de La Peña, el maestro La Ripa, publicó su Defensa Histórica por la antigüedad del Reyno de Sobrarbe, en respuesta a una reciente obra publicada por Moret, que negaba su historicidad. Sin embargo, La Ripa estaba de acuerdo en que dos o tres de los cuatro primeros reyes de Sobrarbe lo fueron de Pamplona.
Haciendo gala de una encomiable honradez intelectual, de manera desapasionada y ecuánime, y sin dejarse dominar por el amor a su tierra natal, Pedro Abarca reconoció haber «sudado en vano» en su larga pero infructuosa búsqueda de pruebas documentales por los archivos y monasterios aragoneses, que apoyaran la existencia de reyes en Sobrarbe durante el primer siglo tras la conquista musulmana.
Aficionado también a temas genealógicos, elaboró un trabajo sobre esta materia, el cual dedicó a Alonso de Solís Ossorio, conde de Montellano y virrey de Cerdeña. Escribió, además, unos Discursos sobre la historia eclesiástica de La Seo y Pilar de Zaragoza y fue también autor de tratados de Teología, como el Tractatus teologici de Scientia Dei.
Obras
Disputa de los Reinados de Pamplona en el primer siglo de España rrestaurada su Author Pe. M. Pedro Abarca, Biblioteca Nacional de España, MSS. 1835.
Disputa histórica de los Reynados de Pamplona en el primer siglo de España restaurada, Biblioteca Nacional de España, MSS. 1863, ff. 1-24.
Disputa histórica del R. P. Maestro Pedro Abarca de la Compañía de Jesús Sobre la existencia de los Pretendidos Reyes de Sobrarbe, Biblioteca Nacional de España, MSS. 1863, ff. 25 y ss.
Los Reyes de Aragón en anales históricos: distribuidos en dos partes al Rey N. Señor en su Consejo de Aragon/ Por el padre Pedro Abarca: primera parte, Madrid: Imprenta Real, 1682, http://hdl.handle.net/10357/1181.
Segunda parte de los anales históricos de los Reyes de Aragon/por el P. Maestro Pedro Abarca….a la Excelentissima Señora Duquesa de Segorbe y Cardona…, Salamanca: Imprenta de Lucas Pérez, 1684, http://hdl.handle.net/10357/408.
Bibliografía
Burrieza Sánchez, J., «Pedro de Abarca», Diccionario Biográfico Español, Madrid: Real Academia de la Historia. Edición en línea: http://dbe.rah.es/biogra- fias/19005/pedro-de-abarca (consultado el 10 de septiembre de 2018).
Jimeno Aranguren, R., «Pedro Abarca y su tratado manuscrito Origen y progresos de la contienda sobre los primeros reyes de Aragón y Navarra, llamados de Sobrarbe (c. 1685)», Pedralbes. Revista d’historia moderna, 31 (2011), pp. 91-123.
Mateu Llopis, F., Los historiadores de la Corona de Aragón durante la Casa de Austria, Barcelona: Real Academia de Buenas Letras, 1944.
Sánchez Alonso, B., Historia de la Historiografía española, t. II, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1944-1950.
Cita bibliográfica
Jimeno Aranguren, R., Noain Irisarri, J.J., “Abarca, Pedro de”, Jimeno Aranguren, R., (dir), Notitia Vasconiae. Diccionario de historiadores, juristas y pensadores políticos de vasconia, T. I, Marcial Pons, Madrid, 2019, pp. 693-696.





